
Por Silvia Venegas
Cuernavaca, Morelos; 29 de julio de 2013. La alerta no es contra la inseguridad ni contra Estados Unidos, sino contra el hostigamiento del gobierno, lo que ha generado que al menos 25 restauranteros se vean en la necesidad de cerrar sus negocios, aseguró el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Manuel Bárcenas.
El empresario restaurantero dijo que la mayor preocupación de su sector es el hostigamiento que han vivido estos últimos días por el gobierno federal, estatal y municipal, en donde por lo menos 25 comercios establecidos han pensado en cerrar sus cortinas por las altas multas que les han generado las dependencias como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Protección Civil y Salubridad, que oscilan en 20 mil pesos.
“Estamos hostigados y no es contra Estados unidos ni la crisis de inseguridad, es contra el gobierno municipal, del estado, que hoy nos tiene contra la pared de sobre regulación y vigilancia sobre nuestro sector y ha incurrido que algunos negocios estén sancionados por Profeco, amenazados por Protección Civil de dictámenes; la alerta es contra las diversas autoridades y es lo que más nos preocupa y estamos al pendiente”, especificó.
Manuel Bárcenas dijo que no están en contra de los operativos para poner en orden los comercios, pero que existe una incongruencia al no poner un orden con el comercio informal, que ha abarrotado las principales calles de la ciudad “y ahí no se atiende y no se le mete contundencia como al comercio que formalmente genera empleos, los impuestos, esa es la mayor preocupación de nuestro sector”.
Señaló que es ofensivo esa sobre regulación que existe de las autoridades que ya han colocado sellos de inmovilización por no especificar una marca de agua, o no tener medidos los mililitros, clausuras de negocios que cobran propinas, que incluso una empresaria vendedora de pollos llegó a la oficina llorando porque tenía multas de las diferentes dependencias y que parece que todas se pusieron de acuerdo para este hostigamiento, que en vez de verse de manera preventiva se percibe de recaudación y “nos está pegando más que la inseguridad, los asaltos, hoy nos tenemos que cuidar de inspectores y de los malos y si no son unos son otros y nos está poniendo en situación de desesperación”.
Por último, comentó que su afluencia de comensales oscila entre un 40 y 50 por ciento los fines de semana y un 25 a 30 por ciento entre semana, pero si continúan con estos operativos los van a sentenciar a un cierre.
