Don Claudio «Apagafuego»

Don Claudio
Don Claudio

Por Lola Olivares

Tepoztlán, Morelos; a 17 de abril de 2013. Su nombre es Claudio Morachel Mendoza; su trabajo: «apafuego». Tiene 41 años, es oriundo del municipio de Tetela del Volcán y es uno de los 40 brigadistas que tiene la Secretaria de Desarrollo Sustentable para sofocar los incendios forestales.

Con seis años de experiencia, Don Claudio, como lo llaman los integrantes de su cuadrilla, afirma que «ya se la sabe» y que aunque el trabajo que ejerce es peligroso lo hace con gusto, con convicción y con la finalidad de ayudar a preservar el medio ambiente.

«Mi mayor satisfacción es cuidar los bosques, la fauna que vive en ellos, cuidar el agua y los bosques (sic) para que mi familia y la gente los vea», mencionó.

Las jornadas para él y sus compañeros comienzan al amanecer. A las seis de la mañana, cuando se levantan del campamento que instalaron las autoridades en Acapantzingo para tener a la gente concentrada.

Un sándwich, café, galletas o un taquito son su desayuno, de ahí un baño rápido y a subirse a las camionetas que los trasladan al punto de reunión, donde sus superiores deciden el lugar que irán a sofocar.

Entonces, la jornada de trabajo real comienza,  y concluye hasta el anochecer.

Brigadistas
Brigadistas

Este miércoles les tocó acudir al incendio ubicado en el kilómetro 8 de la carretera La Pera- Cuautla, ahí hicieron labores de brecha corta fuego y acciones de contrafuego, pues el siniestro era muy fuerte.

Caminaron kilómetros bajo un sol intenso, siempre rasgando la tierra y combatiendo las llamas, evitar tenerlas cerca. Trabajaron casi sin descanso, aunque hubo tiempo para la torta y el agua, fundamentales en estas jornadas.

Junto a ellos, los diez elementos que conforman su cuadrilla, laboraba, desde el aire un helicóptero, que en cada viaje  «aventaba» mil 200 litros de agua, además de elementos de la policía federal.

«Vale la pena todo», dijo, incluso el no ver a su familia por más de una semana y hasta percibir tres mil pesos quincenales de sueldo.

«Vale la pena todo», repitió, con tal de preservar la naturaleza.