Las víctimas invisibles

Alicia Vázquez
Alicia Vázquez

Por Máximo Cerdio

Para la autoridad, un detenido es una carpeta de investigación que después se convertirá en estadística. Para el detenido, la justicia se convierte en una maquinaria que tratará de despedazar su libertad y sus derechos políticos.

Los reflectores están puestos en aquel al que se le imputa un delito y en el juez que representa a la justicia. La luz no alcanza a quienes acompañan al presunto responsable y que, por lo común, son dos o tres personas que permanecen fuera de la línea de la justica: víctimas secundarias les llaman, según Taylor y Frazer, si resultan afectadas en su salud física o emocional por faltas que no cometieron.

Esta es la historia sobre la detención de un muchacho de 25 años, estudiante de la carrera de Veterinaria, arrestado por extorsión, el 23 de septiembre de 2013, y que seguramente forma parte de las 10 mil 089 personas que presume haber capturado, de octubre del 2012 a septiembre del 2013,Alicia Vázquez Luna, secretaria de Seguridad Pública estatal.

El asunto, según la SSP

De acuerdo con el boletín 257, emitido por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP), del 23 de septiembre de 2013, elementos de la Policía Morelos que integran la Región V del Mando Único detuvieron en flagranciaa tres hombres luego de cometer el delito de extorsión en agravio de un vecino del municipio de Tlaltizapán: uno de ellos era Emannuel “N” de 25 años, vecino del municipio de Temixco.

Según ese documento informativo, la detención se realizó al momento en que uno de ellos recibió la cantidad de 20 mil pesos como condición para no atentar contra la integridad física de la víctima y de su familia.

En el propio comunicadooficial se señala que al circular a la altura de la gasolinera del poblado de Xoxocotla, municipio de Puente de Ixtla, un hombre solicitó auxilio a los policías, manifestando que horas antes su hermano había recibido llamadas a su celular en las que le exigían la cantidad de 20 mil pesos,de no entregársela, le harían daño a él y a su familia.

El hombre manifestó,a los uniformados, que lograron intimidarlos mediante el uso de datos familiares confidenciales.

Derivado de lo anterior, después de conseguir la víctima la cantidad requerida, le dijeron que lo esperarían a la altura del balneario Apotla y que se dirigiera al lugar a entregar el dinero a un hombre que se encontraba a bordo de una camioneta marca Ford, tipo Explorer, color roja, con placas de circulación PXP-7130 del estado de Morelos.

Los elementos del Mando Único lograron la detención de quienes dijeron llamarse Luis Alberto “N” de 45 años de edad, vecino del municipio de Cuernavaca; Marcos Emannuel “N” de 25 años, vecino del municipio de Temixco; y Víctor Manuel “N” de 27 años de edad; vecino del municipio de Puente de Ixtla. A quienes se les encontró un arma de fuego calibre .380 abastecida con seis cartuchos útiles y cuatro teléfonos celulares. Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público del Fuero Común para iniciar la carpeta de investigación correspondiente.

Calumnia y abuso, según el papá de Emmanuel

En la queja que interpuso Marcos Canela Vara, padre de Marcos Emmanuel Canela Miranda, ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, el 27 de septiembre de 2013, acusa a los policías de tortura y de violación de los derechos humanos.

De acuerdo con Marcos Canela, su hijo no fue aprehendido “(a) la altura del balneario Apotla”, como señala el reporte policial, sino en una gasolinería de Puente de Ixtla, tal y como lo demuestran unos videos que tomó la cámara del expendio de gasolina.

Capturado por “vestidos de civil”

Marcos Canela Vara también denunció que la detención no ocurrió a las 13:35 horas, como se asentó en el reporte, sino a las 12:40, según se puede percibiren los videos y de acuerdo con testigos.

Por lo que se observa en las imágenes contenidas en dichos videos y por el dicho de testigos, no fueron los policías estatales quienes detuvieron a Marcos Emmanuel Canela Miranda, sino dos personas vestidas de civil que viajaban a bordo de una camioneta color rojo, “quienes con lujo de violencia bajaron a mi hijo del vehículo, por ello mi hijo les dijo [el muchacho pensó que lo estaban asaltando] ‘llévense la camioneta las llaves están pegadas’, respondiéndole los agresores ‘que robo ni que nada; tú eres un extorsionador`”.

En la queja ante Derechos Humanos, Marcos Canela también denunció que después de ahí su hijo fue trasladado al sector de la policía que está frente al Centro de Medidas Privativas de la Libertad para Adolescentes, en donde fue torturado por la policía y lo quisieron obligar a que admitiera que era extorsionador.

En una entrevista con los medios de comunicación, Marcos Canela Vara denunció que ninguna de las víctimas de la extorsión reconoció el rostro de su hijo cuando la policía les presentó las fotografías; también dijo que ni los otros dos acusados por extorsión reconocieron como cómplice a su hijo.

–Mi’jo es universitario, tiene amigos, tiene una vida social, esa vida social que tenemos nosotros como su familia, ¿Qué va a pasar? Ya leyeron el periódico, vieron las fotos, ya saben que mi hijo es un delincuente, porque salió en el famosísimo Extra, con fotografía y todo, nombre completo.

Recurrente “fabricación de delincuentes”

El abogado litigante, Miguel Ángel Rosete Flores, denunció que la Fiscalía Morelense está cometiendo graves violaciones a los Derechos Humanos al fabricar delitos e imputados, y mencionó que en estos momentos defiende a un menor de edad acusado de homicidio sin que haya pruebas.

–Un caso muy sonado de estas acusaciones falsas:una familia de apellidoVizguerra que fue capturada; todos los miembros acusados de pertenecer a la banda de secuestradores “Los Vizguerra”, sólo por el apellido. Los liberaron después de estar presos un año en Atlacholoaya.

Víctimas
Víctimas

Habla la madre

Esto es lo que me contó Eva Miranda, comerciante, madre de Marcos Emmanuel:

El 23 de septiembre, mi esposo Marcos Canela Vara y mis dos hijos salimos a trabajar y a la escuela, como todos los días.

Por la tarde intenté llamar a mi’jopor teléfono pero me mandó a buzón, como algunasveces sucede con él cuando está ocupado. No le di importancia hasta la noche.

A las 8 de la noche, todos los días, nos reunimos mi esposo, mi’jala más pequeña, la que estudia la preparatoria, pero faltaba mi hijo. No estuvo con nosotros y comenzamos a localizarlo por teléfono. El celular nos mandaba a buzón.

Llamamos a familiares, conocidos y amigos de Marcos pero no sabían nada.

Comenzamos a buscarlo. Fuimos a Temixco, al aeropuerto, a Xochitepé, y así, buscando nos dieron la una de la madrugada.

¡Ay mi’jocontéstame, contéstame! Le pedía a Dios.Esperaba escuchar a mi muchacho por el celular, pero nada más mandaba a buzón.

Así, pasamos la madrugada y la noche, marcando; hasta que el martes como a las 5 de la madrugada comenzó a sonar el teléfono. Dije ¡bendito sea Dios, me va a contestar! Pero no, no contestó. Volví a marcar y sonó pero no me contestó.

Yo sinceramente pensé en lo peor: ya ve cómo está la situación en las calles… Yo comencé a rezar y a llorar, acordándome de mi muchacho. Joven, 25 años, recordé cuando era pequeño, toda la vida, todo lo que hemos pasado la familia, que siempre hemos sido unidos.

Mire. Yo tengo 58 años de edad y he pasado por cosas difíciles, perole aseguro que la noche del 23 de septiembre fue la más terrible de mi vida.

A lassiete y media de la mañana del martes 24 de septiembre, yo estaba con mi esposo en la casa y sonó su teléfono.

“Tu hijo está detenido”; me dijo.

¡Bendito sea Dios! Dije yo. No le hace que esté detenido, pero que esté vivo.

Eran unas personas que le dijeron que Marcos se encontraba en la cárcel. Mi’johabía pedido de favor a los familiares que habían ido a visitar a unos detenidos que avisaran.

De inmediato fuimos a buscar a mi’jopero no lo pudimos ver sino hasta el martes, en la cárcel distrital de Jojutla.

No quiero ver a mijo así, en la cárcel, le decía a mi esposo, porque sé que si lo veo adentro me voy a poner a chillar ahí, voy a derrumbarme; pero tuve que pasar.

Eran unos barrotes y una malla donde apenas pude verlo y platicar con él. Me platicó cómo ocurrieron las cosas. Yo dije: mi’jo, no estás solo mi’jo, primero Dios vas a salir. No está bien lo que hicieron contigo; pero vas a salir mi’jo. Yo creo que mañana, mañana tú sales, tú ten paciencia, no te desesperes. ¿No te duele nada, cómo está tu pierna, la sientes hinchada o algo?

Está un poco hinchada perobien, no se me ha puesto morada–me dijo; y después se lo llevaron.

Yo comencé a llorar.

Mire. Nosotros somos gente trabajadora. Nunca hemos tenido problemas de este tipo, no conocemos estos lugares como las cárceles, la procuraduría.

Mi’jo es inocente. Si supiéramos que mi mi’jo anda en malos pasos, que es un delincuente, un malandro, pues no nos extrañaría que lo metieran a la cárcel, pero es un buen muchacho, sano, no tiene ningún vicio, es muy amiguero…