Les sobra coraje, pero les falta muletas

 

FutbolAmputados.1Fernanda Cerdio
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Textos: Máximo Cerdio/Fotos: Fernanda Cerdio

 

—Necesitamos muletas canadienses, esas que van desde el brazo al suelo, permiten mayor libertad de movimiento y en un encuentro oficial se rompen una o dos. Eso es lo que necesitamos, muletas canadienses. Las inglesas, que van desde la axila hasta el suelo, no sirven en este deporte porque pueden provocar lesiones y estorban al avanzar —dice Guillermo Bautista Michua, entrenador del equipo morelense de futbol 7 para amputados, mientras observa cómo los jugadores, sentados en el pasto, se amarran las agujetas de su zapato viudo.

—El objetivo es conformar el representativo estatal, ya que en el mes de diciembre de este año, Morelos será sede de un torneo de futbol 7 para amputados, y vendrán equipos de ocho estados de la república mexicana —remata.

 

FutbolAmputados4Fernanda Cerdio
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Joel: hay que saber vivir la vida

Muy cerca de Guillermo Bautista se encuentra Joel Peña Coyula, de 33 años, dedicado “a la construcción”. Joel Peña es moreno, de pelo negro y quebrado, mide un poco más de 1.60 centímetros. Juega con bermudas y playera rayada, no deportiva. Habla despacio, con la cabeza agachada. Siempre va acompañado por su esposa, una mujer morena, más joven que él, de pelo negro, largo y recogido, que no habla, sólo sonríe. Viven en la colonia Universo, en Cuernavaca.

¿Qué tiempo llevas jugando?

—Apenas un mes acá.

¿Pero antes de entrar al representativo?

—Como diez años…

¿Y qué posición jugabas?

—Ehhhhh, medio, delantero, defensa, de todo.

–¿Pero tú, qué posición preferías, en cuál te sentías más a gusto o te desempeñabas mejor?

—Delantero derecho.

–¿A partir de que tuviste tu problema dejaste de jugar?

—Sí, dejé, como tres años.

–¿Y qué te motivó a continuar en este deporte?

—Porque tuve un accidente; y onde perdí la, la pierna; y, y me animé otra vez, a buscar otra vez el futbol. Porque vi un reportaje onde invitaban a personas como nosotros a practicar algún deporte; y dije: pos voy a practicar, porque la vida sigue. La vida es muy bonita, hay que saberla vivir. Ahorita, pesé que ya no iba poder jugar, y ahorita ya mestoy integrando.

–¿Qué mensaje le das a personas que como tú han perdido una parte de su cuerpo y desean seguir jugando?

—Que vengan a entrenar aquí, los martes y jueves, de 6 y media a 8 de la tarde. Que no se queden ai deprimidos. Que salgan adelante. La vida sigue y es muy bonito este futbol.

–¿Tienes una técnica especial para golpear el balón?

—Pegarle cómo venga al balón: empeine, tres dedos; o un, jeje, punterazo.

–¿Pero no hay pie de apoyo?

—No, no hay. Sí, pero tenemos el apoyo de las muletas canadienses.

Peña Coyula es, de los siete que ahora entrenan y podrían integrar la selección morelense de futbol, uno de los menos hábiles con la pelota. Sus movimientos son lentos y tiene poca velocidad, las muletas le estorban: tiene apenas un mes que volvió al deporte; pero eso sí, cubre muy bien la bola y da muy buenos pases.

Hace una hora, durante el entrenamiento, Joel impidió que el balón fuera recibido por un oponente, pero lo hizo con una de las muletas.

—¡Eso es mano; es mano! —se apresuró a acusar el contrario. El esférico se paró y se cobró la falta.

 

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Pedro: aprovechar el impulso del balón

Pero el futbol es un deporte de conjunto y esa lentitud de Joel es compensada con la velocidad de Pedro Ruperto Alanís, un chavo de 17 años, estudiante de preparatoria de “la Valentín Gómez Farías”, del municipio de Emiliano Zapata, y a quien le gustaría ser ingeniero en informática.

A Pedro le falta la pierna izquierda “de nacimiento“. Juega futbol llanero y “cascaritas” desde que tenía 7 años de edad. Tiene un gran dominio del balón y corre con sus muletas con la furia con la que un samurái y sus espadas avanzan por el campo de batalla…

—El balón tiene que estar en movimiento para aprovechar el impulso y que llegue con más fuerza.

Es la respuesta de Pedro, a la pregunta de si tiene alguna técnica especial de golpeo.

–¿Para echar la cascarita, te escogen primero o te dejan al último?

—Me escogen como a todos; no me dejan al último. Saben que soy centro delantero, goleador.

–¿Juegas con amputados?

—No, jeje, juego con normales; a mí me da igual jugar con amputados o jugar con normales.

Pedro es delgado y correoso; moreno, pelo negro. Es contundente en el juego aéreo y muy veloz.

Se distingue de sus compañeros, además, por su eterna sonrisa que lo acompaña hasta cuando le hacen algún faul: sonríe, se pone de pie y vuelve al juego.

 

FutbolAmputados8Fernanda Cerdio
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En condiciones normales un jugador de futbol debe saber cómo amortiguar la caída, metiendo las manos, el hombro, la pierna, la cadera; acompañando con sus extremidades su tronco en la trayectoria. El jugador de futbol con muletas no cae, se desploma. Alguien que haya visto derribarse un edificio bajo el impacto de explosiones controladas no dudaría en compararlo con la caída de un amputado en un campo de futbol.

Sobre el torneo que se aproxima, Pedro es optimista:

—Echándole ganas yo creo que sí le vamos a dar batalla. Hasta ahorita, como vamos, estoy viendo que cuando ya esté realmente el torneo vamos a avanzar mucho porque es lo que nos gusta a varios de los compañeros, ¿no? Ya que se dio esta oportunidad hay que aprovecharla.

 

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El terreno de juego

Los entrenamientos se llevan a cabo en el Centro de Seguridad Social Cuernavaca, Unidad Deportiva Fidel Velázquez del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado a un extremo del Rastro Municipal de Cuernavaca, Morelos y también del centro de Acopio Animal (perrera), de ahí que, de vez en vez, se perciba el olor penetrante a orines de vaca y se oigan algunos mugidos y largos aullidos de perros encerrados.

De acuerdo con el Guillermo Bautista Michua, el campo reglamentario para futbol 7 debe tener máximo 20 por 40 metros y mínimo 18 por 35 metros. En el terreno de juego debe haber 7 jugadores por equipo, todos con pérdida de extremidades inferiores total o parcial. En el caso del portero, éste puede tener las dos piernas, pero debe tener falta total o parcial de alguna extremidad inferior o alguna malformación.

–¿Cuántos años llevas trabajando con personas especiales?

—Tengo 20 años trabajando con personas con discapacidad. Yo fui el entrenador de la selección nacional hace 4 años, en el campeonato mundial en Nueva Zelanda, estuve en Sídney, ahora estamos en Cuernavaca.

—¿Cuántos aspirantes tienes para integrar la selección de futbol?

—Ahora sólo tenemos siete participantes y de aquí a noviembre esperamos que se sumen más.

–¿Quiénes pueden venir a entrenar a estos campos?

—Todo el que tenga alguna malformación congénita o tengan algún miembro inferior amputado o lastimado o que tenga los dos miembros superiores, desde los 13 años en adelante. Si conocen a una persona que esté escondida detrás de una puerta, invítenla aquí estamos nosotros, los estamos esperando.

 

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Epílogo. Según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, en el censo más reciente de 2010, en Morelos había 1,777,227 habitantes. 5 de cada 100 individuos tenía alguna discapacidad. Había 100,449 personas con alguna limitación física o mental para realizar las actividades en su vida diaria. De estas 100,449 personas, 60 por ciento tenían problemas de movilización.