
Magda García
Mientras miles de niños en Morelos disfrutarán un descanso escolar por las festividades de la temporada invernal como son las posadas, la Nochebuena, la Navidad, el año nuevo y el Día de Reyes, los niños jornaleros tendrán que realizar labores del campo.
Desde finales de noviembre y hasta principios del mes de mayo arriban a Morelosfamilias jornaleras, desde parejas solas hasta grupos conformados por varios parientes y recién nacidos, que se instalan en 22 campamentos localizados en toda la entidad.
En cada albergue, se espera una población infantil trabajadora que fluctúa entre los 300 y 350 niños; es decir, habrá entre 6 mil 600 y 7 mil 700 menores de edad provenientes de Guerrero, Oaxaca y de Morelos para emplearse en el campo de este último.
De acuerdo con Susana Díaz Pineda, integrante del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, lejos de que disfruten su niñez, a su corta edad estos pequeños viven con responsabilidad de adultos; son menores que viajan por varias partes de la república mexicana con sus padres para ayudarlos, debido a que en sus lugares de origen no existe oferta laboral para sus progenitores.
Díaz Pineda indicó que los campamentos de la zona Sur son los únicos que cuentan con condiciones más humanas para albergar a las familias jornaleras; en tanto que los situados en la región oriente,improvisan edificaciones de cartón para pernoctar.

La educación en los albergues
Susana Díaz explicó que,aun cuando en algunos albergues hay escuelas, la mayoría de estos pequeños no asisteporque trabajan a la par de sus padres; otros se dedican a cuidar a sus hermanos menores y algunas adolescentes mujeres, que ya son casadas o viven en concubinato cuidan a sus propios hijos mientras sus parejas, menores de edad también, trabajan por jornadas de 8 horas que son pagadas a la mitad.
Susana Díaz Pineda dio a conocer que el Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa ha llevado maestros a esas instalaciones, para ayudar a los pequeños a iniciar o continuar con su educación preescolar y primaria; aunque hay poca asistencia de niños. “Cuando el hambre aprieta, el libro no entra; por eso vemos una población muy pequeña que va a la escuela», señaló.
La explotación infantil y los mercados internacionales
La mano de obra infantil que soporta a los 54 ingenios azucareros de México provocó que desde el año pasado el mercado del continente europeo haya advertido que si en el corte de la caña o producción de azúcar participaban niños, no realizaría ninguna compra.
En Morelos, los productores prohibieron a los jornaleros que los acompañaran sus hijos mientras realizaban el corte. «Desde el año pasado, los líderes comunicamos a los productores morelenses que no permitiremos el que los padres de familia mayores de edad lleven a sus hijos a cortar caña, es decir, que no queremos que haya mano de obra infantil», dijo Aristeo Rodríguez Barrera, presidente de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar del Ingenio Emiliano Zapata (ULPCAIEZ).
El líder cañero señaló que para que el mercado internacional siga consumiendo el azúcar y los derivados de la vara dulce se continúen exportando, en la temporada de zafra 2012-2013 se eliminó en 40 por ciento la mano de obra infantil. “En esta temporada se pretende erradicar 40 por ciento y el año venidero se va a garantizar que ningún niño realice trabajos de jornalero”, precisó.
Sin embargo,el presidente de la ULPCAIEZ aclaró que una de las situaciones que los pone entre la espada y la pared es el tema de los adolescentes que, a pesar de su corta edad, son jefes de una familia:“Aellos nos les podemos prohibir ni negar el trabajo, toda vez que el trabajo de sus manos alimenta a los integrantes de su hogar”, puntualizó.
Javier Arias, gerente de Recursos Humanos del Ingenio Emiliano Zapata, también,aseguró que el objetivo es que no haya niños trabajando como jornaleros en el campo. “Con orgullo lo decimos: el año pasado nos adherimos al Pacto Mundial del Ahorro como Empresa Socialmente Responsable; además, tenemos buena comunicación con los productores de caña para evitar el empleo de mano de obra infantil”, explicó.
Mientras muchos niños escriben cartas a los Reyes Magos y las ponen al pie del árbol navideño, los pequeños jornaleros cuelgan todos los díassus herramientas de trabajo para reponer fuerza.Ellos no se imaginan yendo a la universidad cuando sean grandes; se ven entre las cañas, las limas, la hoz, entre los cañaverales de Morelos o en los de cualquier parte de México.
