Y los pobres…

Jorge Medade
Jorge Medade

Por Lola Olivares

Cuernavaca, Morelos; 17 de abril de 2013. Superar el hambre es prioridad del Gobierno de la República y superar la pobreza extrema, la mayor obligación ética. La Cruzada Nacional contra el Hambre atenderá, en primer orden, a los 7. 4 millones de mexicanos que padecen una doble condición: de pobreza y carencia alimentaria severa.

Ese, es el objetivo del mayor programa social del presidente Enrique Peña Nieto, “La Cruzada Nacional contra el Hambre”, que en Morelos llegará a más de ocho mil personas, sólo del municipio de Cuernavaca, donde según CONEVAL existe el mayor número de habitantes en condición de pobreza extrema y carencia alimentaria, hombres, mujeres y niños que sólo viven con 800 pesos mensuales.

Y para ubicarlos, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) en Morelos realizó un recorrido por algunas de las 16 colonias y poblados que están dentro del Plan Nacional, pero los pobres no aparecieron.

La colonia Cuauhtémoc fue la primera que visitaron las autoridades, ubicada cerca del poblado de Ocotepec, en esta colonia las únicas demandas fueron de servicios, no de alimentos.

«Queremos que nos techen la cancha», fue el grito de uno de los jóvenes vecinos de la colonia Cuauhtémoc, que se encontraba en la cancha “echando la cáscara” cuando llegó, Jorge Meade Ocaranza, delegado de SEDESOL y su gran comitiva, entre los que iban Adriana Díaz Contreras, secretaria de Desarrollo Social en la entidad, de Carlos Martínez León, secretario municipal del mismo rubro, delegados y representantes de organismos sectorizados del gobierno federal en Morelos.

«¿Vienen a hacer campaña?, ¿Me van a dar apoyo de Oportunidades y 65 y más porque el gobernador me prometió y no veo claro», preguntó Don Jesús, vecino también de la Cuauhtémoc.

«No señor, vienen a realizar un recorrido», contestó quien escribe y aprovechó para preguntar: ¿Aquí hay pobreza extrema, gente que no tiene para comer?

«No niña, aquí aunque sea frijolitos pero comemos, lo que nos falta son los apoyos para las medecinas, lo de Oportunidades, nos falta drenaje», contestó Don Jesús.

Entonces, vino el grito del delegado: «Vamos a ver a la gente más pobre”. Caminaron unas cuadras, no encontraron y tomaron las cuatro minivans que contrataron.

Parecía una comitiva de campaña política y así lo entendieron varios de los colaboradores de los delegados, quienes no han entendido que las campañas terminaron y que ahora son servidores públicos. Seguían juntando a las personas en las esquinas y prometiendo cosas.

«A nosotros nos dijeron que viniéramos temprano como a las 10 para apuntarnos a los programas, la verdad yo quiero el de Oportunidades para mi hermana que está ciega y tiene varios hijos, yo ya estoy, pero ella no», comentó una señora en la comunidad de Alarcón, que sólo vio de lejos, el «recorrido»  que no caminó, sino que sólo se quedó en el mismos lugar como por diez minutos escuchando peticiones de vecinos que querían pavimento u agua potable.

El delegado, Jorge Meade, sólo escuchó y manifestó su disposición para coordinarse con todas las delegaciones y funcionarios de organismos sectorizados y así atender todas  las  peticiones.

Del hambre y las personas en pobreza extrema no se supo nada.