El funeral poco común de Edgar

Funerales Edgar Tamayo
Funerales Edgar Tamayo

“Yo quiero que me recuerden todos contentos y, como dice la canción de Pepe Aguilar, recuérdame bonito y no acostado y atado como perro; y no quiero que nadie me mire así…”  Edgar Tamayo Arias

Por Máximo Cerdio

“Un montón de rejas impiden mi paso/ para regresar./Ya salió en la prensa que van a aplicarme/ la inyección letal./ ¿Dónde está mi gente? yo quiero que escuche/ que ponga atención,/ que a veces los gringos aplican sus leyes/sin haber razón”, cantó a capela Teodoro Bello la canción “Inyección letal”, que compuso para Edgar Tamayo Arias y que popularizaron los Tigres del Norte.

Esto ocurrió el domingo 2 de febrero a las cinco de la tarde en Miacatlán, en la misa de cuerpo presente en la parroquia de Santo Tomás, oficiada por el obispo de la diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, quien dijo que Edgar había muerto de manera injusta como Jesucristo.

Funerales de Edgar Tamayo
Funerales de Edgar Tamayo

En la iglesia de patio amplísimo, no cabía un alma; incluso, había gente en el parque ubicado frente a la presidencia municipal y en calles contiguas.

En ese lugar se encontraban alrededor de tres mil personas queriendo observar la procesión. Varios,bien bañados y perfumados, esperaban a los hermanos Hernández: al menos cinco personas oyeron que los Tigres del Norte cantarían en el Rodeo para despedir a quien el 1 de noviembre de 1994 fue condenado a la pena máxima por el homicidio del policía norteamericano Guy P. Gaddis.

 

Rumbo al rodeo

La caminata por el Rodeo, una especie de plaza de toros rústica en las afueras del pueblo, fue como la interpretación de Teodoro Bello, una última voluntad del morelense a quien el 17 de septiembre de 2013 una Corte estatal de Texas, Estados Unidos, fijó el día 22 de enero de 2014 como la fecha de su ejecución por inyección letal.

Los pobladores hicieron dos filas de varias cuadras de largo, desde la iglesia hasta el corral, para que por ahí transitaran mero adelante quienes llevaban las coronas de flores para el difunto, después los incansables chinelos, las dos bandas reventando la quietud del pueblo con melodías como “Mi gusto es”, “El sinaloense”, “Puño de tierra”, “Arriba Pichátaro”, y los últimos restos mortales de Edgar, cargados por sus familiares y más cercanos amigos, que se turnaban “por tamaños y de dos en dos”, para no desbalancear el peso de la muerte. Junto a la caja también iba un hombre empuñando una bandera de México.

Funerales Edgar Tamayo
Funerales Edgar Tamayo

En pocos minutos llegó el ataúd al ruedo y fue recibido con vivas y aplausos por los pobladores pegados a las tablas. Algunos con el cuello estirado y los ojos muy abiertos esperaban todavía que los Tigres del Norte hicieran su espectacular aparición.

Un muñeco de trapo vestido de vaquero y dos hombres disfrazados de toro recorrieron la plaza entre clamores: “¡Te queremos Edgar te queremos!”. Detrás, iba el cortejo fúnebre.

-¡Con ustedes, tenemos a Edgar, la Yegua de Miacatlán, montando un salvaje toro de 500 kilos. Mírenlo, qué manera de aguantar los reparos! -Gritaba El Llaverito, hombre minúsculo y regordete amigo de la infancia y juventud de Edgar.

La ceremonia en el rodeo acabó con el ataúd rodeado por los padres, hermanos y demás deudos de Edgar Tamayo, y con palabras de El Llaverito pasando lista a la “pandilla” de montadores de toros y toreros a la que perteneció el finado durante su juventud. Cuando el Llaverito pronunció el nombre de Edgar, la Yegua de Miacatlán, todos gritaron “presente”.

-¡Esta muerte fue injusta y hay que vengarla. Viva Edgar Tamayo, mueran los gringos! -explotó un grito.

Después, la procesión enfiló rumbo al panteón de Dolores, ubicado en la Calle de la Amargura, a unos cuantos metros del Rodeo. Eran las 6:10 de la tarde y el sol se convirtió en una joya de ámbar.

Funerales de Edgar Tamayo
Funerales de Edgar Tamayo

 

El panteón de Dolores

Al panteón llegó casi la tercera parte de la multitud que lo siguió hasta el rodeo. Los rostros llorosos de su gente eran menos dramáticos que el 22 de enero, cuando hasta la casa número 3 de la calle Cuauhtémoc, a las 9:40 de la noche,les llegó una llamada de Estados Unidos comunicándoles que Edgar había sido ejecutado.

Incluso, la sepultura de Edgar en el lugar donde descansan sus abuelos fue más relajada que el día sábado 1 de febrero en que, a las 00:40 minutos, la carroza fúnebre escoltada por patrullas de policías federales y municipales arribó con el cuerpo proveniente de Estados Unidos a la entrada de Miacatlán, donde unas mil personas lo recibieron sobre la carretera con veladoras, cohetes y música de banda y uno de sus parientes dijo:

-¡Puta madre. No es posible que nos manden el cadáver de mi primo en una caja de cartón! -Al momento en que él y otros hombres abrieron la carroza fúnebre y se percataron de que el ataúd estaba envuelto con cartones y fajillas de plástico sellada con los textos “Home” y “Express Service 100% guaranteed boarded as booked”.

Funerales de Edgar Tamayo
Funerales de Edgar Tamayo

Frente a lo que sería la tumba de Edgar, la banda tocaba una canción triste. Cuatro hombres bajaban con lazos por la fosa el féretro mientras los familiares observaban llorosos cómo éste se iba haciendo más y más pequeño.A pocos metros del íntimo círculo de parientes, grupos de personas amontonaditas cantaba en voz baja: “Amor eterno/ e inolvidable. Tarde o temprano estaré contigo para seguir amándote”. Eran las 6:43 de la tarde del domingo 2 de febrero de 2014.

De esta manera se cumplió el funeral poco común que pidió, a sus familiares, Edgar Tamayo Arias,nacido el 22 de julio de 1967 en Miacatlán, Morelos.

En siete colonias se concentra 70 por ciento del robo de medidores de agua

Medidores inservibles y robados
Medidores inservibles y robados

Por Magda García

El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) reporta que quienes perpetran el robo de tubería y medidores lo hacen por las noches, afectando a los usuarios con la extracción del medidor y al propio organismo, que pierde cientos de litros de agua potable que se desperdician hasta que se hacen los trabajos de remediación.

Esto ha llevado al sistema operador de agua en la capital morelense a poner una solución: instalar medidores de otro producto distinto al cobre.

Las colonias Ampliación Lázaro Cárdenas, La Unión, Chamilpa, Lomas de Cortes, Ocotepec, Lagunilla y Tulipanes son localidades en donde se ha focalizado más esta problemática. El SAPAC reporta que en esas demarcaciones se concentra 70 por ciento del robo de medidores; mientras que el 30 por ciento restante se comete en diversas colonias.

Para prevenir el robo de estos aparatos, la gente ha tenido que colocar protecciones o herrería.

Tramitología

Cuando un usuario, de los 90 mil que tienen registrados el SAPAC, ha sido víctima de robo, tiene que pagar 2 mil 400 pesos por un nuevo medidor para que el organismo sustituya este mecanismo.

Según información proporcionada por empleados de Comunicación Social del SAPAC, el afectado puede presentar una denuncia por robo ante la Procuraduría General de Justicia de Morelos, con sus respectivos testigos y esperar de 4 a 6 horas para ser atendido por un agente del Ministerio Público y se le tome su declaración respectiva.

Una vez que se presentó la denuncia, con la copia, puede acudir al SAPAC y éste le condonará la mitad del precio del medidor; si no se presenta la copia de la denuncia por robo se debe pagar la totalidad del costo del aparato.

¡Aguas con el SAPAC; cobra pero no da el servicio!

Agua fuga edificio
Agua fuga edificio

Máximo Cerdio

La propietaria de un departamentodel Conjunto habitacional Alta Vista de Cuernavaca,ubicado en Privada Otilio Montaño número 105,se fue de espaldas cuando a mediados de diciembre de 2013 quiso regularizar su situación de consumo de agua potable y el organismo operador del servicio en la capital morelense –el SAPAC– le exhibió un adeudo de 12 mil 700 pesos.Esto, a pesar de que por más de 8 años el departamento permaneció deshabitado, sin consumir una sola gota de agua y sin medidor.

De acuerdo con lapropietaria del inmueble,una empleada del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca le dijo que el adeudo correspondía a 18 bimestres y que se le estaba cobrando una cuota de consumo de 150 metros cúbicos, que es la más alta y es para negocios, no la de 125 metros cúbicos que es para casa habitación.

Ante esa situación,la dueña del departamentole dijo a la funcionaria que ese adeudo era exagerado porque en ocho años no se había habitado el inmueble y porque no había medidor;al parecer se lo habían robado. La burócrata le contestó que solicitara una revisión, pero que de todas maneras debía pagar el adeudo de 12 mil 700 pesos.

“El día 7 de enero de 2014 acudí a conocer el dictamen de la solicitud de revisión a las instalaciones del Sistema, ubicadas en la avenida Morelos Sur número 166,colonia Centro, en Cuernavaca.Unempleadode la Dirección Comercial del SAPAC,de nombre Iván Rodríguez,me informó que después de la investigación que realizaron los técnicos al domicilio,mi adeudo era de 8 mil 624 pesos con 96 centavos por consumo de agua de 20 bimestres, pero que si pagaba antes del mes de febrero me harían un descuento”, dicela afectada.

La cotización no le fue entregada a la usuaria en un documento expedido por el SAPAC sino en un trozo de papel, tipo post-it, escritoa mano y con tinta roja.

En la pequeñahoja amarilla donde constabala cotización, se incluían recargos por 3 mil 065 pesos con 13centavos; gastos de cobranza por 2 mil 327 pesos, y dos mil pesos por un nuevo medidor.

“Aunque insistí en que en mi departamento no se había consumido una gota de agua desde hacía 8 años y que no había medidor porque, al parecer, se lo habían robado, el empleadome respondió que tenía que pagar esa cantidad a fuerza si quería tener de nuevo el servicio”, relata la usuaria.

La necesidad de la mujer por ocupar su vivienda la obligó a pagar, enuna sola exhibición y antes del 31 de enero, como se observa  en el recibo del SAPAC de fecha 29 de enero de 2014, la cantidad de 6 mil 694 pesos.

Cuando la quejosapidió que le dieran la fecha de instalación del medidor, por el que le habían cobrado 2 mil pesos, para que pudiera tener agua en su casa, otra empleada del SAPAC le dijo que había un rezago de más dedos años en instalación de medidores; que había muchos casos en espera y que no se comprometía en darle una fecha exacta.

“Pregunté de forma sarcástica:‘¿Cuándo me van a instalar el medidor que acabo de pagar; no sé, quizá en dos, en tres, en diez años?Dígame alguna fecha’;y la respuesta fue la misma, que no tenían para cuándo”, afirma la entrevistada a Conurbados.

Otros dos vecinos del mismo Conjunto habitacional Alta Vista reportaron que desde hace más de 12 meses pagaron sendos medidores robados, pero que todavía no les habían instalado esos aparatos; mientras, han puesto “diablitos” para poder extraer el líquido de la red de distribución.

Fuga
Fuga

De cualquier manera, se quejaron los residentes: “Este fraccionamiento cuenta con el servicio sólo durante tres horas al día, es decir, de 7 a 10 de la mañana; nada más”.

Al inicio de este mes, en dos ocasiones,se solicitó una entrevista con Remigio Álvarez Andrés, hasta ese momento director general del SAPAC, pero éste no quiso atender a una reportera de este medio informativo. El 5 de febrero, el alcalde de Cuernavaca, Jorge Morales Barud, dio a conocer por medio de un comunicado que aquel directivo había renunciado a su cargo el día anterior, quedando como encargado del despacho Héctor Ignacio Figueroa Cisneros, quien permanecerá en el cargo hasta que la Junta de Gobierno lo ratifique o emita la designación de un nuevo titular del organismo.

¿Quién mató al expresidente municipal?

Caso presidente
Caso presidente

Por Carlos Quintero J.

Con los brazos extendidos sobre la baranda del banquillo de los declarantes, Raúl Ascensión alza su rostro hacia el estrado. Sabe que su libertad está en manos del tribunal integrado por tres jueces.

Aprieta sus puños y deja escapar su voz aguardentosa que resuena con un dejo de desesperación.

–Yo me siento algo culpable por no haber escuchado nada, ose’a no haber oído ruidos, pu’s es lo único que lamento, ose’ayoesteé, yo por mí p’es también, sé que piensan que soy yo –dice el hombre con algunos ademanes.

Las miradas fijas del público se centran en la persona de baja estatura, de complexión robusta y cabello lacio, y quien acota en su declaración:

–Pero no dejen de investigar, si quieren pueden tenerme el tiempo que quieran, yo también no quiero salir y que sigan pensando que yo tengo algo que ver ahí.Yo quiero salir como tiene que ser… Con mi nombre limpio y con la frente en alto, y mi conciencia está tranquila y… Yo no tuve nada que ver y ahora sí que estoy en sus  manos, señoría.

El reloj digital de la Sala Dos de los Juzgados de Control de Garantías y Juicio Oral marca las 13:10 horas del martes 16 de octubre de 2012.

Era el inicio del juicio oral en contra de Raúl Ascencio, de 41 años de edad, de oficio jardinero e imputado por el homicidio de Porfirio Flores Ayala, ex presidente municipal de Cuernavaca.

El hombre era el primero en rendir declaración, de un total de 16 testigos que estaban listos para desfilar ante el tribunal, integrado por los jueces del Primer Distrito Judicial del estado: María Luisa de Jesús Rodríguez Cadena, Isidoro Edie Sandoval Lome y Martín Eulalio Domínguez Casarrubias.

Erguido, tratando de controlar el trastabillar de su palabras, el imputado comenzó describiendo su relación con la víctima, con quien trabajó durante siete años.

–Cuando a él una vez lo operaron de los ojos, yo fui al seguro por él y sí vi’a yo por él; cuando una vez se cayó, esteé yo era el único queé estaba allí… porque yo siempre lo obedecía a él, lo respetaba yo, anqueé, aunque debido a su manera de ser, esteé para mí era normal, pues esteé muchos decían que discutíamos, pero era normal su manera de ser conmigo.

Un día antes de la muerte de su patrón, el viernes 30 de diciembre del 2011, Raúl Ascensión descansó en su trabajo.

–Para ese día, pues yo tenía una cita con mi pareja, ose’a yo con ella, habíamos terminado dos meses anteriores enton’s yo, esteé esa vez, esteé ese día le pidí pues  hablar con ella que me diera una oportunidad más,entonc’s ella como a las doce fue a verme al jardín.

Se refería a la casa de Porfirio Flores, un terreno a desnivel de aproximadamente una hectárea, utilizado también como jardín de eventos especiales, y localizado en la calle Tabachín número 57 A, esquina Llamarada, de la colonia Bella Vista, al norte de Cuernavaca.

El inmueble también era conocido como «Jardín de Cuernavaca», con dos entradas; la principal por la calle Tabachines y la de servicio por la calle Llamarada. Además, el predio incluía amplios jardines, terrazas, baños, una cocina y una alberca.

Raúl Ascensión tenía asignado un cuarto ahí, porque era el encargado de planta del mantenimiento del jardín y la vigilancia; ese día permaneció algunas horas en compañía por su novia, Gabriela.

–Me fue a ver mi pareja, y esteé estuvimos hablando, le pedí una oportunidad más, de ahí yo la llevé a su trabajo, y ya me fui a casa de mis padres del  trabajo. Ya regresando como a las ochoal domicilio, yo vivía allí, allí yo me encargaba deéose’a yo, a mí esteé, yo tenía pue’s ahí mi cuarto, yo ahí me quedaba; yo tenía siete años viviendo allí.

El hombre ingresó por la calle Llamarada y después se dirigió hasta la puerta de la entrada de la casa de su patrón para recoger un radio Nextel que le dejo otro de sus compañeros, en un sitio previamente acordado.

–Entonces me bajé a mi dormitorio y le marqué al patrón que ya estaba yo allí, porque esa era una regla que yo tenía que seguir, siempre que yo estuviera allí avisarle a él para que él supiera que era yo el que andaba ya por ahí.

A través de un monologo, Raúl Ascensión revela la última conversión que sostuvo con Porfirio Flores entre las 20:30 y 21:15 horas.

–Licenciado ya estoy por aquí, ya llegué. Le leé marque a su Nextel.

–Me dijo: Está bien Raúl, mañana quiero que te me levantes y esteéose’a te me pongas a barrer.

–Yo sí barría. No es cierto que eso que dice la gente, que dice eso de que no sé porque lo dice, saben bien de que yo era la persona que los sábados, cuando no había eventos, era yo el que me encargaba exclusivamente de barrer, yo a veces, hasta cuando al patrón le decía:

–¡Me carga la mano patrón! Cuando yo entré a trabajar con usted me ponía hasta cuatro o cinco personas y hor’a pues nada más me deja a mí la bronca.

–No, pero a’i  tienes al Hugo, a’i tienes al Vicente.

–Ire, Vicente usted me ha dicho que no se le puede decir nada porque él es del estacionamiento. El Vicente nada más viene y limpia las mesas y hay veces que me ayuda, pero hasta que acaba.

El sábado 31 de diciembre, Raúl Ascensión se levantó temprano y se dispuso a barrer el frente de la quinta, salió de su cuarto y observó que el auto de su patrón estaba mal estacionado, obstruía la entrada principal de la calle Tabachín y tenía encendida las luces de los «cuartos».

El hecho no le causó extrañeza porque no era la primera vez que sucedía; ya en ocasiones anteriores, Porfirio había dejado –incluso– el portón abierto. Por tal motivo, el jardinero únicamente le tocó la ventanaa su patrón para decirle lo de su vehículo, pero éste nunca respondió.

Después de ir por un jugo y al puesto de periódicos, el hombre comenzó a barrer frente a la fachada del inmueble.

Alrededor de las 9:30 de la mañana, llegó Hugo, otro empleado con quien platicó por unos momentos hasta casi las 10 cuando se presentó su otro compañero, Vicente.

Los tres estuvieron esperando en la calle al tamalero porque oyeron que venía gritando, «Hay que comprar unos tamales y ahorita le seguimos ¿no? Ya viene ahí a la vuelta», le dijo Vicente y esperaron; pero no apareció.

Raúl Ascensión decidió entonces comenzar con las actividades cotidianas.

–Tú vete a regar, echarle agua a los tinacos–Le dijo a Hugo.

–Primero échale agua a los tinacos porque el licenciado luego se para y se baña, y si no hay agua ya sabes cómo se pone. Ya sabes cómo te llama la atención. Le recordó al joven.

Ellos utilizaban el agua de la alberca para el servicio del baño, para regar el pasto y otras actividades.

Hugo caminó por el amplio corredor que conduce hasta la alberca, mientras Raúl Ascensión continuó barriendo en la calle. Al cabo de unos minutos, Hugo regresó corriendo.

–Me regresa el chavo solo y me dice de cerquita: Rauúl, hay un cuerpo en la albercaa ¿De quién es el cuerpoo? Yo me quedé tóndido ¿no?… Pero cuando me acerqué ose’a la distancia de, de la entrada, nno,el patrón no estaba flotando, así con el cuerpo flotando pues, completamente arriba, sino que estaba sumergido. N’a más se le vi’a el pelo deé, el pelo… la pues… el pelo pues le asomaba por fuera y los pies tocando contra la alberca. No se vi’a de lejos; yo me tuve que acercar, caminar hacia el pasto y esteé estaba en la parte más baja de la alberca.Entonc’s no vi la altura cuando me acerqué y no vi bien… No lo reconocí pues, porque lo vi chaparrito.

La víctima era un hombre que vestía camisa de manga larga, color blanco, corbata y pantalón de vestir gris, zapatos negros.

–¿Pero quién es Hugo? Tú ayer trabajaste. Tú estuviste lavando trastes hasta las siete y media, ¿Tú, tú viste si llegó su hermano? A lo mejor su hermano,ose’a, porque tiene él un hermano que un tiempo se quedó a vivir ahí un mes;entonc’s este, él es chaparrito como de mi estatura, entonc’s yo pensé: a lo mejor su hermano vino a visitarlo y se cayó y el licenciado a lo mejor esteé, no sé, discutieron y el licenciado a lo mejor ahorita salió a arreglar este problema. Yo así pensé ¿no?

Después, Raúl Ascensión se dirigió a su otro compañero:

–¡Oyes, Vicente! Lo alcancé a ver que estaba en el carro. ¡Oyes, Vicente, bájate de ahí! ¿Qué haces allí? Esteé tenemos un problema, hay un cuerpo en la alberca. ¡Ven!

Los empleados no sabían quién era la víctima e intentaron comunicarse por radio con su patrón para informarle del hecho, pero nunca les respondió las llamadas de alerta.

Lo buscaron por toda la quinta hasta que decidieron comunicarse con su socia y novia, Nora, quien –a su vez– le pidió a Tomás, hermano del exalcalde, que se apersonara a investigar qué estaba ocurriendo, porque ella estaba en la Ciudad de México.

–El licenciado Tomás, él venía llegando me dice: ¿Qué pasó Raúl?, él me alcanzó a ver que yo venía de mi cuarto, pu’s licenciado con eso de que hay un cuerpo en la alberca. Él se paró en la entrada y tampoco vio.Creo que se quedó así viendo, tuvo que acercarse, tuvimos que ir a la alberca, nos acercamos a la alberca; no lo reconoció luego, estuvimos viendo.Fue cuando esteé dimos la vuelta y le hago:no, pues, no sé quién sea.

Tomás identificó a la víctima.

–¿Sabes qué, Raúl? Sí es mi hermano, lo reconozco por la pulserita que trae en la mano, es mi hermano; por esa pulserita lo reconozco.

Los hombres observaron en el jardín y el pasillo manchas de sangre, unas monedas tiradas y una serie de huellas de calzado que al seguirlas conducían hasta la entrada principal del domicilio.

Elementos de seguridad pública municipal, del estado, agentes de la policía ministerial y peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Morelos arribaron a la escena del crimen para iniciar la investigación.

Los peritos realizaron un examen minucioso en el inmueble, tomaron imágenes del lugar, realizaron la diligencia del levantamiento del cadáver y confiscaron un par de zapatos y un preservativo usados por Raúl Ascensión, ambos localizados en su recámara.

En su alegato de apertura del juicio oral, el agente del Ministerio Público, Gumersindo Sánchez Lagunas acusó a Raúl Ascensión del homicidio.

–Porfirio Flores Ayala, ex presidente municipal de Cuernavaca, Morelos, asesinado por su jardinero vigilante. En efecto, honorable tribunal, entre las 23 horas del día 30 de diciembre y la una de la mañana del día 31 de diciembre del 2011, el ex presidente municipal de Cuernavaca, de 64 años de edad, fue asesinado en el interior de su domicilio.

El agente del Ministerio Público argumentó que la evidencia demostraría que no había huellas de puertas forzadas, ni huellas de escalamiento en la barda que delimitan el inmueble; lo que, a su juicio, revelaba que el victimario siempre estuvo adentro de la casa y tenía llaves para entrar y salir de la misma.

Gumersindo Sánchez también presentó un examen de ADN realizado a la corbata de la víctima y en donde afirmó que se encontró el perfil genético del imputado.

–El acusado, conjuntamente con otro sujeto, privaron de la vida a la víctima mediante golpes, sujeción y presión de la corbata hasta causarle estrangulamiento.Por tal motivo, al finalizar, deberá dictarse fallo condenatorio en contra del acusado para que el delito no quede impune, para que la sociedad de Cuernavaca, Morelos y México sepa que aquí, en este tribunal se imparte justicia.

Su contraparte, el defensor público Víctor Javier Hernández Vega, debatió que un solo medio de prueba, en este caso el examen de ADN, no podía ser suficiente para condenar a Raúl Ascensión por el homicidio de Porfirio Flores.

–Hemos escuchado que nos prometió, que se encontraron impresiones de huellas de calzado del lugar de los hechos al domicilio de la víctima, o cuarto de la víctima, a la habitación del imputado; sin embargo, al terminar el presente juicio ustedes se preguntarán ¿Y el calzado dónde está? ¿Y las huellas del calzado de quién son?

Un perito criminalista, un genetista, un médico legista, agentes ministeriales, empleado y familiares de Porfirio Flores rindieron su declaración ante el tribunal.

Finalmente, el 6 de noviembre de 2012, los tres jueces resolvieron por mayoría: Sentencia condenatoria en contra de Raúl Ascensión por homicidio calificado y una pena de 20 años de prisión; además de una multa de 56 mil 700 pesos.

El único voto disidente fue de Martín Domínguez, quien al dar a conocer su postura dijo que se debía, entre algunas cosas, porque el ministerio público incriminaba al jardinero únicamente porque vivía con él, y eso lo hacía sospechoso.

Según el juzgador, la fiscalía no investigó para saber sí los homicidas pudieron haber entrado en el momento que la víctima pretendía salir de su domicilio, porque hubo indicios de que su auto se encontró mal estacionado, «con dirección hacia la calle».

De igual manera, el juez tercero integrante del juicio oral le restó valor probatorio al examen de genética por la forma en cómo se realizó:

–Explicó la perito que ella no realizó la recolección de los perfiles para la obtención del resultado de las pruebas, ya que las recolecciones las realizó su anterior compañero genetista quien efectivamente efectuó todas y cada una de las recolecciones.

En un primer examen que el perito realizó a la corbata que el o los homicidas utilizaron para estrangular a la víctima, encontró únicamente un perfil genético de Porfirio Flores Ayala; pero,la otra perito que intervino posteriormente halló el perfil genético del imputado.

El móvil del homicidio que la fiscalía estableció, de un empleado que «maltrataba» a su patrón, no fue convincente para el juez.

Derivado de la incertidumbre de la prueba de ADN de la corbata y de que dicho resultado se haya «contaminado» con el resultado del examen del preservativo que utilizó el imputado, el abogado defensor interpuso un recurso de casación en contra de la sentencia.

El tribunal de segunda instancia integrado por los magistrados: Andrés Hipólito Prieto, Miguel Ángel Falcón Vega y Roció Bahena Ortiz –esta última con un voto en contra de la resolución–  revocó la sentencia y dictó la libertad inmediata de Raúl Ascencio.

El argumento jurídico del abogado de oficio Víctor Javier Hernández Vega demostró insuficiencia en las pruebas desahogadas en el juicio y las cuales fueron valoradas subjetivamente.

–Me culparon por trabajar con mi patrón, pero yo como iba a hacer algo que está en contra de mi propio patrimonio, de mi propio trabajo.Yo no habría de atentar contra mi patrón y se está demostrando; está saliendo la verdad, declaró a este reportero Raúl Ascensión tras obtener su libertad.

Yautepec se levanta

Reclaman justicia para Yautepec.
Reclaman justicia para Yautepec.

Por Elsa Castorela Castro

Yautepec. Los habitantes de este lugar iniciaron un proceso organizativo con el fin de evitar que la delincuencia siga ganando terreno. El sábado 25 de enero fue una de las asambleas decisivas y días posteriores, a través de la movilización, han convocado la participación de la gente, bajo el lema: “Somos más los buenos; el crimen está organizado, ¿por qué nosotros no?”

Durante dicha asamblea, realizada en el barrio de Rancho Nuevo, se informó que durante el primer mes del año y hasta esa fecha se habían registrado 10 secuestros; de éstos, sólo una persona había regresado viva. Ese mismo día se comentaba que otras dos mujeres estaban secuestradas.

Sin embargo, las cifras aumentan conforme se documentan los casos. De diciembre al cierre de esta edición, el número de casos podría alcanzar hasta 30 personas víctimas de secuestro. Esto sin considerar los otros delitos denunciados por la población, tales como robos en casas habitación, en las calles, en sus comercios y el cobro de derecho de piso

La primera asamblea para iniciar el proceso organizativo se dio en medio de un evento cultural programado en el barrio de Rancho Nuevo; era el “arranque de la caravana de ciencia, cultura y educación”.

A dicho acto asistió el presidente municipal, Agustín Alonso Mendoza, en compañía de sus cercanos colaboradores y la secretaria estatal de Cultura, Cristina Faesler Bremer, quienes ante las exigencias de que dieran la cara, tuvieron que acceder a las peticiones, y se colocaron al frente de la asamblea.

Ese día, el alcalde explicaba que ya se había reunido con el gobernador y logrado acuerdos para dar la seguridad que el pueblo estaba exigiendo. Reconocía el edil Agustín Alonso: “Acepto los reclamos”,  y daba datos de personas secuestradas, conocidas suyas.

Agustín Alonso, informaba  que desde ese momento el encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, asumía el control de la seguridad pública en Yautepec, se decía que este municipio –para entonces– ya estaba blindado.

Capella Ibarra anunció el primer acuerdo para la seguridad en Yautepec: el  control  policiaco del municipio y la presencia e inteligencia policiaca en diez puntos geográficos.

Ese sábado, el funcionario estatal de Seguridad  comparó al crimen organizado como un cáncer, y a los secuestros y homicidas  como la hemorragia que daña la salud. Para curarlos, habría que aplicarle quimioterapia, pero eso tendría consecuencias, aseveró: “Se caerá el pelo”.

La gente ahí reunida, le reclamó “andan robando a borrachitos, deteniendo a personas que luego les piden desde 40 a 70 mil pesos para dejarlos en libertad”.

A pesar del “blindaje” en Yautepec continúan los robos y desapariciones además de las arbitrariedades de la policía acreditable. En la marcha del 2 de febrero, se denunció la detención de dos personas;  uno cuando fue a comprar material para construcción y a otro lo sacaron de su casa.

Secuestros, robos y arbitrariedades de la policía acreditable se documentan, y la organización para la seguridad se ha dado en dos vertientes, por un lado con las autoridades y por otro la sociedad civil.

Una serie de marchas

Marchan por las calles de Yautepec
Marchan por las calles de Yautepec

El lunes 27 de enero, a partir de la seis de la tarde, alrededor de cuatro mil personas iniciaron la primera marcha del silencio;  recorrieron todo el centro de Yautepec, velas en la mano, pancartas y una ofrenda por las víctimas de la delincuencia las colocaron  en la entrada de la presidencia municipal.

El miércoles 29 de enero, los jóvenes convocaron a otra marcha, la respuesta no fue la esperada; aun así, asistentes subieron al kiosco del centro de la cabecera municipal, ahí colocaron sus pancartas y poco después marcharon por las principales calles de la ciudad. Este día se denunció la desaparición de Juan Corzo Jacinto, del poblado de La Nopalera, quien trabajaba en una casa de préstamos.

El sábado 1 de febrero se esperaba la reunión con el encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, quien informaría de los logros durante ocho días de blindaje de seguridad; sin embargo, canceló la reunión so pretexto del informe del gobernador.

El domingo 2 de febrero se realizó la tercera marcha; ésta partió de un centro comercial que se encuentra a la entrada oriente de la población, el número de participantes fue menor debido a que se dijo que se cancelaba la manifestación de ese día.

“Eres libre como el viento, vuela como una paloma, Arq. César Vidal González”, se lee en la espalda de las playeras de hombres y mujeres de todas las edades, incluidos niños. Es la alusión a la persona, de quien se sabe, que fue secuestrada y, aunque fue pagado su rescate, no le perdonaron la vida.