Afirma secretaria de Hacienda que no hay fundamento legal para crear fondo de rescate a municipios

Adriana Flores Garza
Adriana Flores Garza

Por Silvia Venegas

Cuernavaca, Morelos; 28 de julio de 2014. La Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado descartó que exista alguna posibilidad para apoyar a los municipios que enfrentan crisis financiera debido a que no existe un fundamento legal para crear un fondo económico.

Pese a que la presidenta de la Junta de Gobierno del Instituto de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal del Estado de Morelos (IDEFOMM), la alcaldesa Silvia Salazar pidió al Ejecutivo crear un fondo de ayuda para los municipios que enfrentan un colapso financiero, la titular de la Secretaría de Hacienda, Adriana Flores Garza, dijo que el Gobierno del Estado no puede apoyar ni crear ningún fondo porque ya tiene el recurso comprometido y además no existe un fundamento legal para el rescate financiero de los municipios.

Negó que algunos alcaldes presentaron controversia constitucional para evitar que les descuenten las participaciones que les adelantaron y aseguró que sólo Puente de Ixtla acudió a esa medida jurídica pero fue por un error que tuvieron de depositar doble vez la cantidad de 1 millón 225 mil pesos con 38 centavos, por lo que confirmó que continuarán con el cobro a los municipios de estas participaciones adelantadas a principio de su administración.

Por último, cuestionada sobre la aplicación del crédito que autorizó el Congreso local al Gobierno del Estado por 2,800 millones de pesos, la funcionaria estatal respondió que ya se gastó el 80 por ciento de esos recursos en obras que están sustentadas, sin embargo, se negó a especificar en qué obras.

“Estamos cumpliendo con la ley y se ha aplicado en muchas obras, no las tengo en la mano. Hemos recibido muchas solicitudes de información y todas las hemos contestado, no hay tal opacidad, son muchas obras, no quiero decir algo que no es propicio y se ha ejercido como el 80 por ciento del crédito”, especificó.

 

Centros de acopio, organización comunitaria para evitar basura y generar empleo

Selección de materiales en el centro de acopio
Selección de materiales en el centro de acopio

Por Elsa Castorela Castro

Hasta ahora los diez centros de acopio de la sociedad civil han evitado que, al mes, unas 120 toneladas de desechos sean basura y que, por el contrario, se conviertan en productos reciclables y reutilizables. Dicha organización ha logrado generar empleo y ha promovido una cultura ambiental.

Cuentan que todo comenzó hace siete años con el movimiento en contra del relleno sanitario en Loma de Mejía, cuando se iniciaron los primeros trabajos de recolección de desechos en la Subida a Chalma.

En el proyecto iniciado en 2007, participaba el párroco José Luis Alquicira y el doctor Raúl García Barrios, entre tantas personas más, cuyas primeras actividades fueron: la limpieza en terrenos baldíos y  barrancas en San Antón; pero, los resultados eran desalentadores  porque a la semana  todo estaba sucio, debido a que se carece de una cultura de separación de residuos.

Frente a esa experiencia, se constituyó una organización civil  que con los recursos que contó el Patronato de San Antón  que eran centros de acopio y camionetas para la recolección, se continuó  con la aventura de impulsar el proyecto

La recolección empieza los días lunes en la colonia Del Bosque hasta Ávila Camacho, y así sucesivamente San Antón, Lomas de Cortés, Tetela del Monte, en el norte de Cuernavaca. A esas colonias van un día a la semana; miércoles y domingos se coloca el bazar, ahí se encuentran infinidad de objetos inimaginables: platos de cerámica, celulares, hornos de microondas, televisiones, tocadiscos, obras de arte, discos, juguetes, sartenes, estufas, entre tantas cosas.

A este bazar llegan coleccionistas de tarjetas postales, de antigüedades, estampitas, obras de arte, revistas, libros, uno de ellos, sobre un viaje a México escrito en Inglés a mediados del siglo XIX  por  W. Parish Robertson.

Se reciben refrigeradores, estufas, microonda,  computadoras, lo que sirve se venden a precios muy accesibles, ya que mucha gente no tiene para comprar esos equipos nuevos.

Las computadoras que ya no tienen utilidad se van otro centro de acopio, donde les extraen oro, plata, níquel, estaño, aluminio y plástico.

Proyectos

Entre los proyectos del centro de acopio de Chamilpa está la creación de un museo comunitario desde un concepto de acercamiento a las piezas que se exhiben, escuchar música en los aparatos que utilizaron los abuelos, los juguetes con los que jugaron nuestros padres, en fin, un espacio interactivo, por ahora se está en proceso de limpieza, unos se pueden ver, otros están almacenados en cajas.

Para lograr la sustentabilidad, requieren de una inversión aproximada de un millón de pesos para la compra de maquinaria para compactación de lo que se recibe.

 

En Chamilpa, reciclaje en su máxima expresión

 

Radio sobre mueble  máquina de pedal
Radio sobre mueble máquina de pedal

Por Elsa Castorela Castro

A invitación de mi amiga Leticia Hernández, ambientalista de muchos años, rebelde, militante, crítica y comprometida con el proyecto de los centros de acopio, acudí al de Chamilpa; fue un miércoles, día de tianguis e intenso trabajo para las mujeres y los hombres que, entre separación y venta de productos para reciclar, me explicaron su trabajo.

Hacían la separación de los desechos que dos días antes había recolectado en algunas de las 10 colonias en donde se desarrolla el proyecto de recolección y reciclado de Ecomunitaria y Proyecto centros de acopio comunitaria de San Antón.

En Chamilpa se encuentra uno de los diez centros de acopio que existen en Cuernavaca, ahí llega: vidrio, papel, aparatos electrónicos, muebles, ropa, plásticos, hojalata, cartón; materiales que a veces llegan mezclados y en este centro se separan.

Los diez centros de acopio captan, en promedio, 120 toneladas al mes. En ellos trabajan alrededor de 50 personas, entre choferes, recolectores que a la vez hacen funciones de separación; esto de acuerdo datos proporcionados por Xitlalxochitl González Oriza, integrante del proyecto de centros de acopio.

La recolección –comentó González Oriza– es un servicio gratuito que ofrecen los centros de acopio. Un camión recolector pasa casa por casa para recoger los desechos, antes se ha voceado para recordarles a quienes participan que ese día es de recolección.

De los diez centros de acopio, Chamilpa es el único centro que compra materiales reciclables, debido a que fue la única manera de involucrar a la gente para que participara en el proyecto que tiene un alto sentido social, ya que del producto de la venta de las donaciones y acopio, se pagan los salarios y gastos por la operación del centro.

De todas las empresas, el centro de acopio de Chamilpa  es el único proyecto que capta todo lo que les entregan en la recolección, debido a  que mucho de lo que otras personas tiran a otras les es útil.

De acuerdo a cálculos matemáticos, una persona produce al día un kilo de desechos, de esto, 400 gramos son reciclables y, según las cifras de captación del total de toneladas, en el proyecto participan entregando sus materiales unas diez mil personas.

Con el fin de generar una cultura de separación, ahí mismo en Chamilpa, se ha comenzado a comprar el PET (plástico utilizado principalmente para envase de refrescos, agua y otros líquidos), fierro, cobre, bronce, aluminio, cartón y archivo, aparatos electrónicos y se recibe en donación la ropa.

Desechos al museo

Cien años de historia
Cien años de historia

Por Elsa Castorela Castro

Con los desechos encontrados entre la basura se reconstruirán las historias de una ciudad, de las familias y se podrá recrear la vida cotidiana. En los centros de acopio de la sociedad civil, se conservan objetos que tienen valor histórico y económico entre los coleccionistas; sin embargo, el grupo de ambientalistas del Proyecto Centros de Acopio de San Antón decidieron conservarlas para un museo.

Rodrigo Morales Vázquez es una de las personas que con esfuerzo están fomentando que toda la gente que participa en los centros de acopio, guarden de manera colectiva todas las piezas que se encuentran en buen estado de conservación para el reciclaje y uso diverso; destaca la posibilidad de tener una galería o museo en donde la gente acuda para conocer lo que el grupo de ambientalistas desean reconstruir.

Por ejemplo, una cámara fotográfica que podría tener unos cien años y unos negativos en vidrio, de un militar, una familia, una niña y un niño.

A dicho antiguo instrumento se le tomó una fotografía que fue enviada al experimentado fotógrafo Lázaro Sandoval, quien explicó: “Esa cámara es de, al menos 1910; (en esa época) usaban película enrolada en papel y ésta totalmente fuera de uso. Visor de ángulo o mirilla de ángulo, lente plegadizo”.

Entre los tocadiscos, hay uno producido en Inglaterra con las siguientes características: “Es un tocadiscos automático (para cargar varios discos)   de discos de acetato (hoy conocidos como «vinil»)  de 45 RPM y 33 1/3 RPM (Revoluciones Por Minuto),  probablemente de los años 40´s o principios de los años 50´s; descripción que para este trabajo hizo el ingeniero en electrónica Miguel Rodríguez Oliveros, a quien también se le envió una foto del aparato.

Y continúa con la definición: “Aunque no se ve en la foto, seguramente tiene amplificador de bulbos, es marca Garrard, hecho en Inglaterra; los engranes son parte del mecanismo «automático» de la tornamesa y, para escuchar  lo grabado en el disco, se requiere un amplificador que en la  época de esa tornamesa eran de bulbos”, detalla.

La idea del museo ha sido apoyada por los integrantes de los 10 centros de acopio que, oficialmente, tiene la organización de recicladores; implicaría primero tener un lugar para exponer todas las piezas coleccionadas y donde toda la gente pueda visitarlo sin que les parezca aburrido, según la explicación de Rodrigo Morales Vázquez.

 

Dan alimento y consuelo a familiares de enfermos

Ayuda en la sala de emergencia
Ayuda en la sala de emergencia

Por Chris Nicolás

El clima lluvioso o caluroso no es obstáculo para que ellos realicen su labor altruista, tampoco importa si es de mañana, tarde o noche. Hay quienes lo hacen por una manda religiosa, otros porque ya pasaron por esa situación y quieren apoyar a quienes hoy enfrentan lo que ellos antes y otros más, para inculcar en sus hijos la ayuda al prójimo.

Se trata de personas que destinan un día a la semana en determinados horarios, para llevar alimentos a los familiares de aquellas personas que por enfermedad o accidente, están internados en el Hospital General “Doctor José G Parres”, ubicado en la colonia Lomas de la Selva, en Cuernavaca.

La mayoría se instala afuera del hospital, a las ocho de la mañana –aproximadamente–, llevan café, pan y sándwiches o tortas, para empezar bien el día; entre las dos y tres de la tarde, algunos llevan una cacerola grande de arroz y algún guisado para regalar tacos acorazados, además de agua de jamaica y en ocasiones, todo lo acompañan de fruta o de algún dulce. Por las noches, como en las mañanas, se repite el menú.

Las señoras María Magdalena Corrales y Antonieta Rivera, vienen de distintos municipios; la primera es de Jiutepec y la segunda es de Cuernavaca, pero ambas tienen algo en común: la labor altruista que realizan al llevar comida a unas 50 o 60 personas que tienen un pariente enfermo en el nosocomio.

María va una vez por semana en la noche a llevar café o ponche y pan; Antonieta prefiere llevar tacos acorazados a la hora de la comida, también un día por semana.

“Nosotros (mi esposo y mis hijos) hemos estado en estas situaciones; tuvimos enfermos en el hospital y sabemos que no siempre viene uno preparado para comprar los medicamentos y aparte la comida.

“Los accidentes no tienen hora ni fecha y sabemos que a muchos les ha pasado que les avisan que su familiar vino a dar al hospital y te vienes sin dinero; casi siempre te piden medicamentos y: o compras el medicamento para que se mejore tu paciente o comes; y por supuesto que elegimos la salud de ellos”, recuerda María.

Antonieta, doña Toña como la conocen en el hospital, también experimentó tener un enfermo internado en ese lugar y se percató que en ocasiones muchos grupos religiosos llevaban comida y ofrecían oración. Así que decidió hacer una manda, en 2012, si su esposo salía del coma en el que estuvo por tres días.

Mi marido tuvo un accidente en carro y quedó en coma porque tuvo fracturas en la cabeza, relata doña Toña. Cuando me di cuenta que había grupos religiosos, la mayoría cristianos, dije “Dios, si sacas a mi marido del coma y me dejas llevármelo a mi casa, yo voy a hacer lo mismo, pero sin hablar de religión.

Ayuda desinteresada
Ayuda desinteresada

“Es que eso de la biblia, como que no se me da, pero sí le pedí a Dios que me apoyara para sacarlo de su situación”, bromea la mujer.

También, Carlos Hernández, quien está a cargo de un centro religioso ubicado en Jiutepec,  desde hace dos años organizó a un grupo para llevar alimentos todos los jueves por las tardes al Hospital General.

Al principio, eran menos de 10, ahora son más de veinte personas de esa organización las que se dedican a esta labor; sin embargo, con el paso del tiempo se percataron que había aún más personas esperando noticias de sus familiares en la sala de urgencias por las noches, así que decidieron cambiar su horario.

Ahora llevan provisiones que les rinden para unas 150 personas, ya que llevan esa misma cantidad de piezas de pan, pero el café y el arroz con leche les rinden aún más.

“Gastamos menos de 50 pesos por familia y además es sólo una vez a la semana”, puntualiza un miembro del grupo.

Sin importar el clima, el grupo religioso acude todos los jueves a repartir café; en esta ocasión, les tocó hacerlo durante uno de los intensos aguaceros, característicos del verano en Cuernavaca.

Algunos con sombrillas en mano y chamarras, aunque la mayoría completamente empapados, se situaron en una de las bancas que está a las afueras de la sala de urgencias del Hospital General, ya que adentro no les permiten hacer eso.

Dos mujeres y dos hombres se adentraron en la sala e invitaron a todos a tomar un café caliente acompañado de un pan. Unos ignoraron el llamado y decidieron quedarse en la parte interior; otros, con pena pero con hambre, accedieron a la invitación y otros más agradecieron al grupo por los alimentos.

Entre la multitud, se apreciaba a un niño de unos 10 años, que distribuía pan. Más tarde, comenzó a entregar el resto del arroz con leche que aún quedaba en la olla caliente.

“Vengo porque me gusta, porque viene mi familia a hacerlo desde hace dos años y, pues, a mí me gusta venir a darles un cafecito”, dice Jorge, mientras sirve el refrigerio a una mujer de la tercera edad.

Ellos, además de llevar comida ofrecen oraciones para pedir por los enfermos y leen al biblia, claro, si es que los allegados de los pacientes acceden a eso.

“Si no quieren, no les hablamos de Dios, sólo les ofrecemos los sagrados alimentos. En ocasiones, los familiares sólo quieren desahogarse y nos cuentan sus penas, su sufrimiento y la odisea que viven cuando tienen a su enfermo aquí”, relata Carlos.

Entre los miembros del grupo religioso, sobresalen  cinco músicos, quienes tocan la guitarra y cantan algunas melodías mientras la gente se toma su café.

“Traemos alegría, un poco de música para el corazón y para el espíritu y así se distraigan aunque sea por un ratito”, expone uno de ellos.

Ayuda y agradecimiento
Ayuda y agradecimiento

Agradecidos por la solidaridad

Los agradecimientos por el gesto de generosidad y altruismo no se hacen esperar. La mayoría se queda a beber la caliente infusión y a entablar la charla;otros acceden a escuchar la lectura de biblia para después regresar a la sala de espera.

“Pues qué bueno que hay gente que se preocupa por los demás, (porque) cuando uno está en esta situación, dice: ‘cuando salga de esta, yo también voy a hacer lo mismo’; pero por desidia ya no lo hace, o porque se nos olvidó. Aunque en otras ocasiones no lo hacemos por falta de dinero; pero qué bueno que ellos si tengan la disposición y el compromiso de hacerlo”, agradece una mujer, luego de recibir los alimentos.

María, Antonieta, Carlos y Jorge, son tan sólo unos cuantos de aquellos que llevan viandas al Hospital General para los familiares de los enfermos. Algunos de los otros grupos altruistas prefieren conservar el anonimato bajo la máxima de que “no hay que ser reconocidos para hacer un bien al prójimo”.

Los motivos de las personas dadivosas que día con día visitan el establecimiento, son muchos, pero el común de todos es llevar un pedazo de pan y esperanza a quienes, quizá, en esos momentos, más lo necesitan.

Sin políticas públicas para resolver el ambulantaje

Artesanos
Artesanos

Por Máximo Cerdio

El ambulantaje en Cuernavaca es un problema permanente que no han resuelto los gobiernos municipales ni ninguna otra autoridad. Tampoco se advierten visos de solución para el corto o mediano plazo, toda vez que, los propios representantes de la comuna reconocen que actualmente no existen programas oficiales para combatir el problema de fondo.

El eterno conflicto entre comerciantes establecidos y ambulantes por los argumentos: de competencia desleal, invasión de zonas peatonales y desorden urbano –que hacen los primeros– y de recibir agresiones de los dueños de establecimientos, extorsiones de parte de los inspectores municipales y que no se respeta su legítimo derecho al trabajo –que esgrimen los segundos– es visto por las partes involucradas, incluido el Ayuntamiento, como un asunto de simple emisión de permisos.

Mario Lara López, líder de la Coalición de Comerciantes de las plazas Lido y Degollado,–que agrupa a 17 organizaciones de comerciantes establecidos– dio a conocer que exigirán a las autoridades municipales que no se otorguen espacios para el ambulantaje por acuerdos políticos o como prebendas, en vísperas del proceso electoral de 2015.

El secretario del Ayuntamiento de Cuernavaca, Enrique Paredes Sotelo, informó que, para regularizar el comercio informal, en la comuna capitalina se ha instalado una mesa en la cual se revisa la documentación de aquellos comerciantes que tienen permiso para vender en la vía pública –que realizan esa actividad desde hace siete u ocho años– y si es procedente entregarle el refrendo.

Sobre este asunto, Omar García Bernal, director general de Gestión Política, de la Secretaría del Ayuntamiento, dijo que aun cuando se esté realizando una revisión de los documentos a los ambulantes autorizados, no se otorgará ni un permiso más a ningún comerciante para vender en las calles de la ciudad.

A decir de ambos funcionarios municipales, no existen otros programas para remediar el fenómeno del comercio informal en la capital.

Vendedores frente a catedral
Vendedores frente a catedral

Más de mil 500 vendedores informales

Paredes Soteloreconoció que en toda la ciudad de Cuernavaca hay más de 1,500 vendedores que realizan actividades comerciales sin permiso.

“Desde el 1 de enero de 2013, que entró en funciones la nueva administración –la del alcalde Jorge Morales Barud– no se ha otorgado ningún permiso a los vendedores ambulantes, que en los fines de semana llegan a sumar 200 en Plaza de Armas;de éstos, sólo 30 tienen autorizacióndada por la administración pasada, la de Rogelio Sánchez Gatica”, señaló el secretario de la comuna capitalina.

Explicó que con fundamento en el Bando de Policía y Buen Gobierno y otras disposiciones jurídicas, de manera continua, se realizan acciones para retirar a comerciantes fijos, semifijos y ambulantes; no sólo del primer cuadro y del centro, sino en toda la ciudad.Prueba de ello, es el operativo que puso en marcha la dirección de Gobernación, Normatividad y Comercio en Vía Pública a mediados de julio de este año en el poblado de Acapantzingo, en el que se clausuraron permisos para vender en la vía pública, autorizados indebidamente por el ayudante Municipal Julián Jiménez Andrade.

Extorsión oficial

Tres artesanos –de un grupo de veinte– que no quisieron dar sus nombres por temor a represalias denunciaron que son objeto de abusos por parte de policías municipales y de inspectores del Ayuntamiento:

–Llegan a donde “tendemos” –poner su mercancía en el suelo– y nos exigen que levantemos o nos piden que les demos “mordidas”, de a cincuenta pesos por cabeza, que es la cuota que pagan los vendedores que se ponen frente a catedral y por toda la calle Hidalgo hasta el Palacio de Cortés. Si no les das lo que piden, te siguen molestado o te quitan tu mercancía. Ya hemos tenido algunos problemas con los inspectores y policías, pero hemos recibido ayuda de los demás artesanos o de los vendedores del callejón del libro–expuso uno de ellos.

Otro afectado dijo:

–Levantamos, pero en cuestión de minutos volvemos a tender. No pueden quitarnos nuestro derecho al trabajo; además, somos como 20 padres o madres de familia, algunas madres solteras, y necesitamos vender nuestros productos para sacar para la comida y otras necesidades. Diez de nosotros nos acercamos a la catedral, porque ahí es donde va más turismo y se puede vender a un mejor precio nuestro trabajo; ganamos un poquito más. Hay compañeros que no saben hacer otra cosa que artesanías y si los corren de esos lugares ya no pueden vender; no les ajusta para comer. Otros son músicos o se emplean en otros oficios cuando no les dan chance de vender.

Argumentaron que como mexicanos tienen derecho al trabajo honrado para ganar dinero, mantenerse y mantener de manera digna a sus familias; y mandar a sus hijos a la escuela:

–No hacemos mal a nadie, si el gobierno no nos da las condiciones necesarias para que podamos vivir honradamente, sin robar, sin defraudar, ¿qué vamos a hacer, a dónde nos están mandando, qué nos están obligando a hacer? Pedimos un espacio para trabajar y si hay que pagar algo, pues pagamos; pero que los inspectores no nos pidan “mordidas” de cincuenta pesos ni nos amenacen con que nos van a recoger nuestra mercancía –expuso el entrevistado.

Los inconformes criticaron que el Ayuntamiento dé permiso a vendedores de mercancía china y de pésima calidad:

–Nosotros no vendemos mercancía china, cosas malhechas. El material con el que trabajamos lo adquirimos aquí, es de México, hacemos joyas, cosas finas y bonitas.

Los denunciantes creen que detrás de todo esto está el interés de algunos funcionarios por captar a miles de comerciantes ambulantes y semifijos para que voten por sus candidatos en el próximo proceso electoral.

–Nosotros no pasamos de veinte, somos poquitos y no representamos votos, pero tenemos derechos –dijo uno de los quejosos.

La postura de la autoridad

Sobre las denuncias públicas que artesanos y vendedores ambulantes han hecho en contra de los inspectores, en el sentido de que los agreden y les piden “mordidas” para dejarlos trabajar, Paredes Sotelo dijo que es necesario que estas denuncias se hagan directamente en el Ayuntamiento para que de inmediato se proceda.

–Hemos trabajado al cien por ciento con los supervisores y hemos revisadocada semanael trabajo que hacen. Los señalamientos que hemos tenido han ingresado por contraloría. En estos momentos no hay ninguna queja pendiente pero las dos o tres que han entrado y se ha demostrado que han incurrido en falta se han castigado, se han despedido a los inspectores –aseveró el funcionario.

El 16 de julio de este año, el Ayuntamiento de Cuernavaca realizó un operativo en el espacio paralelo a la Plaza de Armas General Emiliano Zapata Salazar, justo frente al Museo Cuauhnáhuac, área conocida como Plaza Pacheco; y en cuya gestión, según Enrique Paredes Sotelo,fue posible detectar que algunos puestos –de los 30 comerciantes que están amparados por la Comisión de Derechos Humanos– ofrecían al consumidor productos pirata, impactando con ello al comercio formal, por lo que la mercancía fue incautada.

El secretario municipal indicó que esta misma operación se realizará en el exterior de las instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, también en la calle Guerrero, así como en el Jardín Juárez y la explanada del zócalo, en donde se busca evitar que más comerciantes se instalen.

Esto como respuesta a una denuncia de Jaime García Pilo, dirigente de la Unión de Artesanos de Morelos, quien el 7 de julio denunció que setenta por ciento de los vendedores ambulantes instalados en la periferia del zócalo de la ciudadvende productos pirata y los hacen pasar como artesanías.

Alondra cafetería
Alondra cafetería

Café La Alondra discrimina

Una artesana reportó un caso de discriminación por parte de la dueña del Café La Alondra, ubicado en la calle Hidalgo, frente a Catedral. El año pasado amplió su negocio y puso un entarimado de varios metros sobre la vía pública y sobre él puso varias mesas y sombrillas.

–Antes que invadiera la vía pública poniendo más mesas en la banqueta de la calle Hidalgo, la dueña del Café La Alondra –no precisó el nombre– nos daba chance de vender; pero ahora que ya se agarró más espacio, ya no quiere que estemos ahí y nos corre, sale y nos gritonea: “¡Lárguense, ustedes no están pagando impuestos, yo sí. No los quiero ver aquí ya, porque les voy a echar a la policía. Jipis!” Esas son las palabras que nos ha dicho. Y hace como dos semanas, estábamos vendiendo frente a la Casona Spencer y esta mujer tomó una cubeta y arrojó una gran cantidad de agua al piso, no para limpiar, porque ya habían hecho el aseo desde la mañana, sino para que el líquido bajara y nos mojáramos. Tuvimos que levantar nuestra mercancía para que no se mojara. Los que vendemos ahí, a un lado de su negocio, frente a la Casona, hemos querido hablar con ella para que nos permita vender, pero no nos recibe.Nosotros no somos drogadictos ni somos sucios, incluso a raíz de todo este acoso tratamos de estar limpios siempre, presentables, pues, y no hacer basura; cuando terminamos de vender limpiamos nuestro lugar, pero la señora se porta grosera con nosotros y nos corre.

Después de conocer este caso, Enrique Paredes Sotelo dijo que los dueños del Café La Alondra sí están pagando por uso de la vía pública por ese tramo que está fuera del local, es decir, tienen permiso y que no tiene conocimiento de estas agresiones que reporta la artesana, pero que puede acudir al Ayuntamiento y se le atenderá.

José Martínez
José Martínez

Los derechos humanos de los ambulantes

José Martínez Cruz, integrante de la Comisión Independiente de Derechos Humanos, afirmó que ha habido un significativo aumento de ambulantes en Cuernavaca y el comercio informal se ha vuelto un graveproblema de explotación y abuso hacia los vendedores informales.

Mencionó que el derecho al trabajo es una garantía constitucional:

–Los ciudadanos tenemos derecho a un trabajo bien remunerado, digno, para subsistir, para mantener de manera digna a nuestras familias. Y las autoridades municipales, estatales y federales, lejos de aplicar políticas públicas para proteger esta garantía han fomentado el crecimiento de la economía informal; por ejemplo, con la aprobación de una Reforma Hacendaria que exprime a los ciudadanos porque de una u otra manera todos pagamos impuestos, incluyendo desde luego a los ambulantes, tengan o no permiso para vender.Si hubiera un empleo formal en donde a las personas se les diera un salario justo y todas las prestaciones de ley,las familias enteras de Morelos o del Estado de México o de Guerrero no tendrían que emigrar a Cuernavaca a vender cualquier cosa para subsistir.

José Martínez dijo que una de las formas de acabar con toda esta problemática es por medio de la organización:

–Te voy a poner dos ejemplos, uno bueno y el otro dañino, nefasto: la Unión Nahua Mazahua de artesanas, ellas mismas tienen su propia organización, están unidas, se defienden, se ayudan, se protegen. Y por el otro lado, el Nuevo Grupo Sindical, que es sinónimo de corrupción, (porque) engaña a los vendedores, los utilizan.

De acuerdo con José Martínez Cruz, otra forma de acabar con la problemática es mediante la creación de políticas públicas, en las que estén involucradas las autoridades municipales, estatales y federales,de respeto a las garantías y derechos de las personas y de generación de condiciones económicas, sociales, políticas y culturales para evitar la explotación y abusos en contra de los ambulantes.

Cuotas escolares, culpa de directores de planteles

Donatiivo voluntario secundaria uno
Donatiivo voluntario secundaria uno

Por Chris Nicolás

Los distintos mecanismos de las autoridades estatales de educación para erradicar las cuotas escolares en el sistema de educación básica del estado de Morelos no han sido suficientes. De acuerdo a la Asociación Estatal de Padres de Familia(Aepaf), en el 80 por ciento de los casos se sigue obligando el pago.

Según ese mismo organismo,la situación es propiciada por los directivos de los planteles, que son quienes manipulan a los padres de familia para fijar cuotas altas y condicionar la entrega de documentos e inscripciones si no se realizan las denominadas “aportaciones voluntarias”.

Así lo dio a conocer el  presidente de la Aepaf de Morelos, Moisés Barrera Cabrera, quien  responsabilizó directamente a los directores de manipular a los padres para que sean obligadas dichas cuotas, con el pretexto de que el presupuesto gubernamental es insuficiente y que el monto destinado para este programa de cuotas no ha sido entregado.

Y es quela Ley para erradicar la obligatoriedad de las cuotas escolares en el sistema de educación básica del estado de Morelos, aprobada por el Congreso del Estado en el 2010, establece que el poder ejecutivo debe destinar una parte del presupuesto al Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) para eliminar las cuotas escolares o lo que actualmente se conoce como “aportaciones voluntarias”.

Esto, para garantizar el funcionamiento óptimo de las instalaciones educativas  sin que el padre de familia tenga que pagar por ello y así cumplir con el principio de gratuidad de la educación, fijado en  el artículo tercero de la Constitución Política de los estados Unidos Mexicanos.

De esta manera, y según el artículo 11 de la Ley  aprobada por el Congreso local, que establece que “la Secretaría de Hacienda determinará, con base en el padrón de escuelas públicas de educación básica que reciba del IEBEM, el monto de los recursos que se le entregarán para que éste a su vez, realice la distribución del recurso a las escuelas de educación básica del Estado de Morelos”.

La cantidad que recibirá cada escuela será el equivalente a tres salarios mínimos por cada alumno de la institución. Entonces, dependiendo de la matrícula escolar, será el presupuesto de cada una y oscila entre los 50 mil y 300 mil pesos.

Para el ciclo escolar 2013-2014, el IEBEM recibió 62 millones de pesos para este programa, de los cuales, según Moisés Barrera, más del 50 por ciento de las escuelas no han recibido ni un sólo peso.

Pero a decir del presidente de la Aepaf Morelos, “es un presupuesto que nunca es suficiente según los directivos y por ello establecen el pago de las cuotas escolares, cuando debería ser determinado en la asamblea general de padres de familia si son necesarios dichos pagos y el monto adecuado sin afectar el bolsillo de cada uno de las familias que tienen hijos cursando educación básica”.

Lo que ahora llaman “aportaciones voluntarias”–dice– son hasta el momento obligadas o condicionadas en el 80 por ciento de las escuelas públicas; y en muchas ocasiones son cantidades bastante elevadas que sobrepasan las posibilidades económicas de los padres.

Barrera Cabrera recuerda que este tipo de aportaciones deben ser calculadas y determinadas en las asambleas generales de padres de familia, sólo con asesoramiento de los maestros y directivos de las escuelas. Sin embargo, “casi siempre, los padres y los comités de padres de familia terminan siendo manipulados por los directores para fijar cuotas altas y obligadas”.

“¿Quiénes son los responsables directos de la retención de documentos oficiales o de las inscripciones? Los padres de familia no pueden, por ningún motivo hacerlo. Son los directores, quienes ordenan esto, las autoridades de cada institución”, reclama el representante de paterfamilias.

Recibo de pago secundaria 1
Recibo de pago secundaria 1

Interponer quejas

Ante cualquier situación similar,  el presidente de la Aepaf Morelos recomienda interponer las quejas directamente en la Dirección General o del Jurídico del IEBEM para que de inmediato sea investigado el director.

Al respecto, la secretaria estatal de Educación, Beatriz Ramírez Velázquez, indica que por ningún motivo ni el comité de padres de familia ni los directivos pueden condicionar la entrega de documentos o inscripciones escolares.

No obstante, señala que al ser autónomos, “cada comité en las escuelas tiene derechos a fijar las cuotas o aportaciones siempre y cuando sean voluntarias; allí no podemos intervenir. Nuestra presencia entra cuando ya se convierte en una obligación y es allí en donde son sancionadas”, apunta.

En ese sentido, el pasado 15 de julio, el Gobierno del Estado emitió un comunicado en donde señalaba que el jurídico del IEBEM inició procedimientos administrativos en contra de directivos de diversos planteles por exigir cuotas a los padres de familia, lo que contraviene la gratuidad establecida por el artículo 6 de la Ley General de Educación.

La administración estatal Informó que se registraron 24 quejas en la Dirección Jurídica del Instituto –la mayoría a través de la línea “EDUCATEL”– en contra de directores que piden cuotas escolares para realizar el proceso de inscripción o bien como condicionantes para la entrega de documentos.

Escuela
Escuela

Piden excluir a directivos y maestros de los comités de padres de familia

La Ley para erradicar la obligatoriedad de las cuotas escolares en el sistema de educación básica del estado de Morelos, instituye que los comités de padres de familia serán los que reciban y administren el presupuesto destinado para la erradicación de las cuotas.

Dicho comité, según el artículo 17 de  esa ley,   estará integrado por el director del plantel, quien se encargará de organizar a los miembros del Comité, con la finalidad de verificar las necesidades generales de la escuela para realizar el proyecto de gasto del recurso; un maestro a cargo de grupo y dos padres de familia (presidente y tesorero), quienes con el director se encargarán de aplicar y comprobar los recursos otorgados.

Para poder recibir los recursos, se necesitará abrir una cuenta mancomunada entre el director y el tesorero. Es aquí en donde, según el presidente de la Aepaf Morelos, interviene directamente el director en el manejo del dinero y en las decisiones del comité de padres de familia.

“Insisto, el director es quien hace de las suyas y fija las cuotas y las convierte en obligatorias al condicionar los documentos o las inscripciones, porque sigue teniendo participación en las tomas de decisiones en cuanto a movimientos y operaciones del dinero; dinero que es de los padres, no de los maestros ni del gobierno”, reclama.

Por ello, Moisés Barrera Cabreramenciona que llevarán un escrito al Congreso del Estado, en donde la Asociación Estatal exige la exclusión de los directivos de los comités de padres de familia para evitar que sigan teniendo injerencia en las decisiones que corresponden a los padres y de esta manera también eviten estar en contacto con el dinero de las cuotas escolares, aportadas por el IEBEM y por los padres de familia.

Los reclamos

Durante todo el año, los reclamos de los padres de familia son constantes.

La señora Isabel tiene un hijo en la escuela secundaria número uno “Profesor FroylánParroquín García” y relata que el ciclo escolar pasado se les obligó a pagar 500 pesos como “aportación voluntaria”, pero este año se redujo un 50 por ciento.

Aun así, señala que“es mucho; pero si no pagamos, no nos inscriben (a nuestros hijos). Para pasar a reinscribirlos tenemos que llevar nuestro recibo de pago, de lo contrario, no lo hacen. Muchas madres tal vez se nieguen a pagar porque no son obligatorias las cuotas, pero en mi caso, mi hijo no va muy bien que digamos y si  no pago seguro lo dan de baja”.

Ana María, madre de tres hijos que cursan el nivel básico de educación, comentó a Conurbadossobre “los abusos” de los padres de familia y los directivos de la escuela primaria “Mártires de la Libertad”, ubicada en el municipio de Jiutepec.

“Nos piden una ‘aportación voluntaria’ de 300 pesos por niño, yo tengo dos en la primaria y son 600 pesos; también uno en la secundaria y en esa nos pidieron 350 pesos, ya son casi mil; ¿cómo le voy a hacer para pagar eso si soy madre soltera?”, reclama la mujer.

“¿Para qué chingados dicen que no son obligatorias, si cada año es lo mismo? No nos dan los papeles o no inscriben a nuestros hijos, uno se las tiene que rascar con sus propias uñas y paga o paga” (sic).