Afectan plagas a los bosques del norte de Cuernavaca

 

Plaga del piojillo
Plaga del piojillo

Por Elsa Castorela Castro

La termita del gusano barrenador se ha convertido en una plaga que afecta a los encinos y ocotes en el bosque del ejido de Santa María Ahuacatitlán, al norte de Cuernavaca; hasta el momento, se carece de cifras que evalúen  los daños en estos árboles, en especial del ocote que es el más vulnerable.

Bajo unas tenues gotas de agua y un clima brumoso, María de los Ángeles Martínez Flores, conocedora del bosque, es la guía para el recorrido por la zona durante casi cuatro horas;  en ese lapso, me explicó el uso y el nombre  de las plantas  que se encuentran en una superficie de 4.5 hectáreas de bosque.

Martínez Flores me comentó que es la termita la que pone los huevecillos del gusano barrenador, el cual solamente se puede observar cuando el árbol se corta: “es un gusano plano de color blanco que mide hasta cinco centímetros de largo y 50 milímetros de ancho y se encuentra dentro del árbol”.

Me mostró la salvia que se usa en el temascal, las uvas silvestres, la pulmonaria, la cocolmeca para el riñón, un sinfín  de variedades de helechos, el árbol de tila, tamorreal para la tos, el papayo cimarrón, la planta favorita del chupamirto.

Entre plática y plática, me contó los sueños de 10 familias comuneras que, preocupadas por el crecimiento de la mancha urbana, decidieron organizarse para defender su bosque.

Durante el recorrido, cuyo objetivo era conocer el proyecto ecoturístico El Cajetito, encontramos que al encino se le ha sumado otra plaga, la que se le conoce popularmente como “tumores”; esas son unas esferas que se cuelgan del árbol que, por la oscuridad generada por el clima, fue imposible fotografiar.

Las 10 familias tienen en su proyecto constituir una unidad de manejo de la vida Silvestre, conocidas como UMA, en donde proyectan repoblar la zona con venado cola blanca que aún existe.

Desde 1988, ejidatarios y ahora sus descendientes han estado experimentando con pino para la reforestación, cuyos resultados no los satisface ya que este árbol le gana el sol a los encinos; por esa razón, decidieron definir un aprovechamiento de la madera y reforestar con encinos que son de la región.

El proyecto El Cajetito es, hasta el momento, una serie de senderos por los que se recorre parte del ejido de Santa María; por ahora, está la cocina que la conforma un tlecuil, que une a las familias cada domingo, lugar donde las mujeres preparan comida y a veces llegan personas que les interesa recorrer el área.

Entusiasmada, María de los Ángeles me comenta que el proyecto contempla zona de campamento, cabañas, áreas de juegos para niños, un restaurant rural y una torre sideral para ver el cielo, la flora y fauna.

También le preocupa las plagas que afectan a ciertos árboles como al aguacatillo que produce una frutilla, que ahora está plagada por “piojillo”, cuya enfermedad puede afectar  a las aves que se alimentan de esos frutos.

A lo lejos se observan las hojas rojas de los árboles de ocotes afectados por el gusano barrenador que arrasa con el macizo, en especial en la colonia llamada “El Bosque”.

Estuvimos en diversos parajes y senderos: San Miguel, Tepeite, El Cajetito y en lo que fue la iglesia del antiguo pueblo de Santa María Ahuacatitlán, por la zona en donde Genovevo de la O hizo la revolución.