
Por Máximo Cerdio
Mientras en Morelos muchos festejaban eldía del Amor y la Amistaddesde las 11:00 de la mañana, Víctor Martínez, empleado de una empresa del ramo farmacéutico, retiraba –por órdenes de su patrón– 50 mil pesos en efectivo de la sucursal de Bancomer, ubicada en la avenida Plan de Ayala, muy cerca de la glorieta de La Luna, en Cuernavaca.
A las 11:10 salió del banco y abordó el automóvil de la compañía, un Renault Kangoo, blanco, seminuevo, y se dirigía a su trabajo en la colonia Atlacomulco por la avenida Plan de Ayala, se iba a incorporar a la autopista México–Acapulco, cuando inesperadamente fue interceptado por dos hombres que se le emparejaron a bordo de una motocicleta negra.
–El piloto de la moto iba con un casco y el otro, que me amenazó con una pistola, tenía una gorra. Me apuntó a la cara y me gritó que detuviera el auto, lo cual obedecí. Una vez que paré el vehículo, el de la gorra me siguió apuntando, abrió la portezuela y se metió al coche. Me empujó a la parte trasera y me amarró las muñecas, los tobillos y me amordazó con vendas. Se llevó el dinero que yo había retirado y también me quitó mi cartera con dinero e identificaciones y documentos. Después se sentó en el asiento el piloto y manejó como cinco minutos hasta que sentí que se estacionó. Yo no podía ver y apenas podía moverme. Después paró el coche y se fue. Como a los 10 minutos que se fue yo comencé a moverme tratando de desatarme y traté de gritar. Así estuve un largo rato, hasta que sentí que alguien rompía el vidrio de la ventada: era un policía que me dijo que me calamara y que él me iba a ayudar. Me desató, me quitó la mordaza y llamó a una ambulancia porque yo me sentía muy mal. A los pocos minutos vino la ambulancia y me atendieron los paramédicos. Estaba yo muy asustado y me sentía muy mal. Poco después vinieron unos policías municipales en una patrulla, que el policía vial llamó, y les conté lo que me había pasado.
Víctor Martínez agregó algo, que posteriormente repetiría a un perito enviado por la Procuraduría General de Justicia a recabar evidencias:
–Cuando la cajera que me atendió me estaba contado el dinero, hizo una llamada por teléfono. Yo alcance a oír que dijo que “sí, el estacionamiento está casi vacío”, eso fue lo que dijo la cajera que me dio el dinero, la que me contó el dinero y me dio lo billetes.
El 14 de febrerofue un viernesraro en Cuernavaca y la zona Conurbada. La prensa local daba a conocer el fallecimiento de un hombre por sobredosis de una sustancia tóxica llamada PVC o policloruro de vinilo, en la colonia 10 de Abril, de Temixco. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) atendió sólo un robo a una tiendaFamsa, en la colonia Flores Magón y laextraña aparición de un hombre encajuelado en una camioneta.
Para ser quincena y un día en que la gente salió a gastar dinero en los restaurantes, los cafés, los cines, fue muy tranquilo, dijo un funcionario de la SSC.
Por la tarde, la Procuraduría General de Justicia y la Secretaría de seguridad Pública estatal informaron sobre el aseguramiento de un hombre, por delitos contra la salud, presuntamente relacionado con el homicidio de un menor de 15 años; el esclarecimiento de un auto-secuestro y la detención de tres agentes ministeriales que, al parecer, privaron de la libertad a un hombre sin una orden de aprensión y sin que acreditaran que estaban realizando una investigación.
“Una investigación fácil”
Los peritos llegaron a las 14:10. Eran dos jóvenes: un hombre y una mujer. Fotografiaron el lugar de los hechos en el estacionamiento de Chedraui, de Bulevar Cuauhnáhuac. Acordonaron el área, se pusieron sus guantes, identificaron evidencia: trozos de venda blanca en la parte posterior del automóvil y vidrios rotos; levantaron huellas en el cristal de la portezuela del copiloto y las fijaron. Levantaron la evidencia y la embalaron; también levantaron información sobre los hechos y sobre la víctima. Todo en no más de 10 minutos.
–Esto fue algo muy sencillo y fácil; hay ocasiones en que tenemos accidentes graves como homicidios y ahí sí nos podemos llevar varios minutos, incluso, horas recabando evidencias, embalándola, llenando los formularios.
Los especialistas fijaron y embalaron la huella digital encontrada en el volante, porque el o los delincuentes pueden estar ya registrados en la base de datos de las procuradurías de Justicia estatal o de la república.
También recabaron información sobre la unidad dañada, la víctima y sobre el dueño o apoderado legal del vehículo, quien extendió una solicitud de puño y letra para que le permitieran llevarse la unidad, ya que dijo que ni él ni el asaltado presentarían denuncia penal.
Tuvo suerte el joven
–A eso de las 12:30 horas me encontraba circulando en mi unidad, de sur a norte por el Bulevar Cuauhnáhuac, a la altura de la tienda Chedrauhui,y al llegar al semáforo me detuve y observé que unas personas me hacían señas para que me acercara, lo cual hice. Me indicaron que en el estacionamiento abierto de la tienda había un vehículo, el cual se movía y se escuchaban quejidos al interior y que había una persona amarrada. De inmediato me introduje con mi unidad a verificar el dicho de las personas. Llegué al estacionamiento y localicé la unidad y efectivamente se movía bastante, ante lo cual yo me asomé por la parte del vidrio del piloto y me percaté de que había una persona del sexo masculino ahí dentro moviéndose, ante lo cual procedí a romper el vidrio, previamente me puse mis guantes para no alterar las escena y destruir evidencia. Una vez que rompí el vidrio procedí a abrir la portezuela y me metí a auxiliar a la persona. Le quité la mordaza y lo desaté de las manos y tobillos, estaba atando con vendas. En seguida procedí a llamar a una ambulancia porque el masculino de aproximadamente 27 años, quien dijo llamarseVíctor, se encontraba tembloroso, muy sudado y con la piel pálida. El masculino procedió a contarme cómo estuvieron los hechos y yo procedí a llamar las unidades más cercanas para que me auxiliaran.
Esto es lo que reportó Víctor Manuel Ortega Ruiz, policía vial de Cuernavaca con más de 10 años de experiencia.
–¿Qué pensó usted cuando le avisaron que había una persona dentro de un coche en el estacionamiento?
–No pensé nada, sólo actué y fui y lo atendí.
–¿Es la primera vez que rescata usted a alguien?
–Como este caso sí, pero como somos policías viales lo que más he hecho es recuperar vehículos. El año pasado recuperé tres unidades en persecución. Hace unos meses comparecí ante los juzgados orales porque recuperé una unidad con reporte de robo. Iban dos masculinos en la unidad y los perseguí y los detuve y recuperé la unidad.
–¿Qué precauciones debe tener una persona que va a un banco a sacar dinero?
–Tratar de no ir solo y si ve algo raro, salirse de la zona de peligro. Si puede llamar por teléfono, si ve algo raro, lo puede hacer al 066 y de ahí ellos canalizarán a las unidades más cercanas al lugar de los hechos.
–¿Le fue bien o le fue mal hoy 14 de febrero al chavo que asaltaron?
–No tiene nada que ver que haya sido 14 de febrero, le robaron el dinero pero creo que se la perdonaron; la vida no tiene precio.

El año pasado, el 14 de febrero fue diferente
El 14 de febrero, pero de 2013, fue más bien un día violento. Ese jueves, según reportes de la policía y de acuerdo con algunos diarios locales, encontraron sin vida a un ayudante municipal de Cuautla; secuestraron a una joven de 18 años en Cuernavaca; en Temixco detuvieron a una adolescente con cinco bolsas de marihuana; capturaron a presuntos homicidas de un agente ministerial de Cuautla; en Puente de Ixtla intentaron robar un supermercado; en Jojutla hubo un incendio en un puesto de comida; en la Autopista México–Acapulco hubo dos accidentes de automóvil y tres lesionados; En Cuautla capturaron a un menor de edad con un arma punzocortante; y en la colonia Maravillas, de Cuernavaca, dieron cristalazo a la camioneta del ex diputado local Ricardo Dorantes San Martín, papá del actual procurador estatal de Justicia, Rodrigo Dorantes Salgado.
En las salas de Juicios Orales, en el centro de Cuernavaca, 10 policías estatales acusados del homicidio de dos escoltas del procurador, rindieron declaración en las salas de juicio oral en el centro de la ciudad y fueron apoyados por sus familiares, quienes bloquearon la calle Morrow pidiendo la liberación de sus parientes con gritos y cartulinas.
