
De la Redacción
Fotos: Perla Aguilar
Jojutla, Morelos; 2 de diciembre de 2014. La familia Morales Hurtado, artesanos de la cartonería, esperan que a más tardar el próximo lunes la Secretaría de Cultura les responda un oficio de apoyo para pagar los gastos de transporte de cinco alebrijes que participarán en el desfile monumental que se llevará a cabo el próximo 13 de diciembre en la ciudad de México.
De no encontrar el apoyo, los cartoneros tendrían que endeudarse “por amor al arte”, señala el maestro Alfonso Morales, pues el desfile monumental más que un concurso es para los Morales Hurtado la celebración del arte popular mexicano.
En el patio de la casa del maestro Alfonso Morales, en la comunidad de Tlatenchi, hay cinco criaturas con colores hermosos, escamas, colas de ballenas, cuernos, lenguas bífidas y ojos saltones; unos flacos y otros con caparazón de tortuga o de armadillo, son “cocodrilo”, “tortuga jaguar”, “mamá”, “lobito” y “cuautalatita”, creados por las manos de Alfonso Morales, Tania, Suha, Alfonso Hurtado y Alejandro, que serán admirados por espectadores locales y extranjeros en el desfile que ha sido pospuesto dos veces en el Distrito Federal debido a la inestabilidad social que atraviesa el país.
Las lenguas bífidas alcanzan los cabellos del maestro Alfonso Morales cuando posa junto a las extrañas criaturas sacadas de la delirante imaginación de su amo, “el alebrije es una figura mexicana, fue creada propiamente en la cartonería por Pedro Linares, nosotros consideramos que él es el creador de los alebrijes en México por los años cuarenta, él dice que estuvo enfermo y que empezó a delirar y que empezó a ver criaturas con diferentes caras de animales y era varios animales en uno. Don Pedro Linares era cartonero de la Merced”.

En su taller, embalados en un recipiente, protegidos por plástico, al menos cinco alebrijes pequeños, como dragones bebés, serán enviados al Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO) en Cuernavaca para su exhibición y venta a consignación.
La cartonería en México era un arte popular poco considerado casi en vías de extinción por el año dos mil, platica el maestro cartonero. Las piezas que preparan para el desfile monumental cumplen el requisito mínimo para este concurso –aunque la familia Morales Hurtado no va a competir pues considera esta ocasión como una celebración al arte-, con una altura de 2.20 y un largo variable de 4, 3 o 2 metros, los alebrijes ya no regresan pues lamentablemente no ha habido interés de parte de las autoridades gubernamentales para su exhibición en el estado o la región.
