
Por Elsa Castorela Castro
Hasta ahora los diez centros de acopio de la sociedad civil han evitado que, al mes, unas 120 toneladas de desechos sean basura y que, por el contrario, se conviertan en productos reciclables y reutilizables. Dicha organización ha logrado generar empleo y ha promovido una cultura ambiental.
Cuentan que todo comenzó hace siete años con el movimiento en contra del relleno sanitario en Loma de Mejía, cuando se iniciaron los primeros trabajos de recolección de desechos en la Subida a Chalma.
En el proyecto iniciado en 2007, participaba el párroco José Luis Alquicira y el doctor Raúl García Barrios, entre tantas personas más, cuyas primeras actividades fueron: la limpieza en terrenos baldíos y barrancas en San Antón; pero, los resultados eran desalentadores porque a la semana todo estaba sucio, debido a que se carece de una cultura de separación de residuos.
Frente a esa experiencia, se constituyó una organización civil que con los recursos que contó el Patronato de San Antón que eran centros de acopio y camionetas para la recolección, se continuó con la aventura de impulsar el proyecto
La recolección empieza los días lunes en la colonia Del Bosque hasta Ávila Camacho, y así sucesivamente San Antón, Lomas de Cortés, Tetela del Monte, en el norte de Cuernavaca. A esas colonias van un día a la semana; miércoles y domingos se coloca el bazar, ahí se encuentran infinidad de objetos inimaginables: platos de cerámica, celulares, hornos de microondas, televisiones, tocadiscos, obras de arte, discos, juguetes, sartenes, estufas, entre tantas cosas.
A este bazar llegan coleccionistas de tarjetas postales, de antigüedades, estampitas, obras de arte, revistas, libros, uno de ellos, sobre un viaje a México escrito en Inglés a mediados del siglo XIX por W. Parish Robertson.
Se reciben refrigeradores, estufas, microonda, computadoras, lo que sirve se venden a precios muy accesibles, ya que mucha gente no tiene para comprar esos equipos nuevos.
Las computadoras que ya no tienen utilidad se van otro centro de acopio, donde les extraen oro, plata, níquel, estaño, aluminio y plástico.
Proyectos
Entre los proyectos del centro de acopio de Chamilpa está la creación de un museo comunitario desde un concepto de acercamiento a las piezas que se exhiben, escuchar música en los aparatos que utilizaron los abuelos, los juguetes con los que jugaron nuestros padres, en fin, un espacio interactivo, por ahora se está en proceso de limpieza, unos se pueden ver, otros están almacenados en cajas.
Para lograr la sustentabilidad, requieren de una inversión aproximada de un millón de pesos para la compra de maquinaria para compactación de lo que se recibe.
