Desterrados errantes: Del mito a la ideología y de Zapata a la transición criminal de este siglo en Morelos

Benjamín Nava
Benjamín Nava

Por Stella Turcato

Fotos: OjoCojo

En la descripción de cómo el mito se transforma en ideología y las más comunes condiciones existenciales –a través de las “aspiraciones del alma”­– determinan la vida del ser humano es como Benjamín Nava se adentra en la profundidad de “Desterrados errantes”, su primera novela.

Y explica a Conurbados el papel preponderante del cúmulo de sentimientos y pasiones que desbordan en los personajes de carne y hueso, pero se explaya en asentar que es Morelos o Cuernavaca –o la tierra– el protagonista principal de la obra.

Así, el autor se devela como un reverente de ese elemento, cuyas entrañas “nos da todo, ahí está todo”.

De formación periodística, con 30 años en el ejercicio de la profesión, alternada con la preparación académica e incursión literaria, a Benjamín Nava le gusta cuando se le pregunta si es el único morelense que haya incluido a Emiliano Zapata en una novela.

–Esa fue una de las conclusiones de mi tesis de maestría: No hay una novela, escrita por un morelense, sobre la Revolución Mexicana; mucho menos, sobre Zapata o el zapatismo. Habrá uno que otro cuento asilado, que yo no pude rescatar, hay muchas narraciones de crónica de personajes principales o secundarios de la Revolución, pero una elaboración literaria no la hay; es una de las conclusiones de mi tesis.

Interesado en destacar la exploración sicológica de los personajes, que hace en “Desterrados errantes”, el autor también justifica lo que, se nota, es su satisfacción de artista morelense:

–Con esta novela, yo siento que llegué, así exageradamente, y admito la exageración, al espíritu de Zapata y del zapatismo; y por eso no le entraron (otros) autores morelenses, porque todos nos vamos con la finta de lo que ya se hizo. No ha habido, hasta ahora, un antropólogo o un sociólogo o un investigador social que se vaya a conocer esa esencia, esa raíz de la lucha por la tierra. Fíjate que el que se acerca un poco y lo hace así, literariamente, bonito, es Enrique Krauze, porque en su biografía de Clío le llama: el amor a la tierra, pero no es novela, es biografía. Me acerco mucho porque investigué la raíz mítica de la lucha por la tierra y cómo se convierte en una lucha ideológica y esa es la razón de ser de Zapata. (Él) mandaba a traer la caja de latón donde tenía “la mapa”, como le dice la gente de Anenecuilco, donde tenía los títulos primordiales, y le decía a la gente: “Esto es por lo que peleo”; pero no era por unos mapas, no eran unas parcelas, no eran unas tierritas, era una concepción cosmogónica. Espero, como escritor, estar a la altura. (Esas) son respuestas que como lector tuve.

Este libro que contiene historias contadas desde un narrador que es un poco periodista, un poco historiador y otro tanto literato, y que Benjamín Nava vacila en aceptar su parecido, descubre el sentimiento de los “desterrados” que, por motivos básicamente económicos, emigran a otros lugares, extrañando su tierra. También, se explican los motivos de los “errantes” que encontraron en Morelos, la motivación para arraigarse a este espacio mexicano.

–No hay una condición  geográfica sino una condición existencial, una búsqueda fundamentalmente de una identidad que, en la trama, se llega a ver que no es una aspiración de vida, de querer vivir en un lugar sino es una aspiración del alma, si creemos que existe el alma. De encontrar respuestas que sólo se encuentran después de la muerte, que se convierten en un misterio… Lo que está planteando (la novela) son preguntas que sólo se responden un segundo antes de morir. No hay respuestas para esas interrogantes; porque si creemos en el alma, el alma es la que es errante. Esa es la aspiración mítica de todos los personajes, que es la aspiración del alma: que se acaben los conflictos, que se acaben los sufrimientos, que se acabe la contradicción entre el materialismo y el idealismo; las contradicciones que tienen todos los personajes.

Benjamín Nava nació en Cuernavaca (1962) y pertenece a una generación de periodistas morelenses que optaron por la independencia de la práctica del oficio   respecto a su relación con los poderes políticos. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México, es licenciado en Lenguas y Letras hispánicas y maestro en Literatura por el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos.

Fue reportero, jefe de información y editor de diferentes medios de comunicación impresos y radiofónicos en la entidad. Ha sido docente en las dos carreras que estudió. Actualmente, es presidente fundador del Colegio de Periodistas y Comunicadores de Morelos, A.C.

Desde el año 2000, ha publicado una decena de obras, principalmente, ensayo, cuento y poesía. Desterrados errantes (2014) es su primera novela.