
Por Chris Nicolás
Cuernavaca, Morelos; 12 de agosto de 2014. El día de hoy, se cumplen justamente dos años de la desaparición de Viridiana Morales, quien se dirigió a acampar al estado de México el pasado 12 de agosto del 2012.
Según la madre de Viridiana, la señora Angélica Rodríguez Monroy hace dos años su hija fue a festejar su primer aniversario de bodas con su esposo en un campamento que realizarían en las colindancias de Morelos y el Estado de México, sin embargo jamás regresaron. Únicamente se encontró el cuerpo del esposo de Viridiana sin vida, pero el de ella, hasta el momento sigue desaparecido peor con la esperanza de que ella continúa con vida.
Angélica Rodríguez señala que el caso está vigente, continúan las investigaciones tanto de las autoridades como de ella y su familia para dar con el paradero de su hija, ya que después de que durante un año se trató de localizar su cadáver pues se especulaba que Viridiana había perdido la vida al igual que su esposo. Pero después de un año de indagaciones se determinó que podría continuar con vida, por lo que su caso se pasó a la Fiscalía de Trata de Personas.
“Se perdió todo un año en investigaciones en la zona para dar con su cuerpo; se rascó el río; lo recorrimos infinidad de veces y nunca encontramos restos de ella, de su ropa o algún indicio de cadáver: yo sabía que estaba viva. Hoy por fin su caso ya está en la Fiscalía de Trata, porque no encontramos su cuerpo ni en los Semefos; ni en el lugar de la desaparición”, apuntó.
Después de dos años, la madre de Viridiana confiesa que su vida y la del resto de su familia no ha regresado a la normalidad, ya que no pueden estar de luto porque se tiene la esperanza de que está viva, pero sí se encuentran con incertidumbre porque aún no consiguen dar con el paradero de la joven de 22 años de edad.
“No puedo llevar un duelo, un luto, porque todos los días existe la esperanza y la desesperanza: es como un vivir y morir diario que no se lo deseo a nadie. La vida de nuestra familia dio un giro completamente: no podemos seguir la vida normal, porque si no sigo aquí, en pie de lucha, buscándola, no lo va hacer nadie más.
Si así no hay resultados, que estoy llamando, buscando, insistiendo; imagínate cuánta gente no tiene la fuerza, los recursos o el apoyo de su familia y no pasa nada”, lamentó con lágrimas en los Rodríguez Monroy.
