
Por Máximo Cerdio
Miacatlán, Morelos; 23 de enero de 2014. A las 9:15 de la noche, en la unidad carcelaria Walls, localizada en la comunidad de Huntsville, Texas, Edgar Tamayo Arias fue ejecutado con una inyección letal y a las 9:32 fue declarado oficialmente muerto por las autoridades de ese centro penitenciario.
En Miacatlán, en la casa 3 de la calle Cuauhtémoc, desde las desde las 3 de la tarde familiares y amigos de Edgar comenzaron a realizar oraciones para salvar de la muerte a quien fue condenado a la pena máxima después que estuvo preso por 20 años, por privar de la vida al policía Guy P. Gaddys el 31 de enero de 1994.
Había cerca de 20 representantes de medios de comunicación locales y nacionales.

La ejecución estaba programada para las 6 de la tarde y cerca de 80 personas decían oraciones y leían pasajes de la Biblia encomendando la vida de Edgar Tamayo Arias a Jesucristo, a l Virgen de Guadalupe, al Santo Niño de Atocha… Pedían que «Dios guiara la mano del licenciado para que entregara bien los papales y declararan a Edgar inocente».
Pasadas las 6 de la tarde, familiares de Edgar informaron que un familiar que se encontraba en Texas les había dicho que se había interpuesto un recurso para diferir la pena de muerte, pero que se estaba analizando si procedía o no y que era cuestión de minutos u horas.
Las personas, en su mayoría gente adulta y ancianos, continuaban rezando.

A las 9:00 de la noche, volvieron a llamar de Estados Unidos y la prima de Edgar, Ermina Arias, dijo que les habían avisado que Edgar sería ejecutado en minutos y que por favor, los medios de comunicación se retiraran porque la familia estaban sufriendo mucho.
A las 9:18, la señora Ermina Arias dio a conocer que su primo Edgar había sido privado de la vida. Los cantos de alabanzas se convirtieron en llantos y en rezo para el descanso del alma de Edgar Tamayo Arias.
Afuera, cerca de 40 personas acompañaban a la familia con veladoras y rezos.
