
Por Silvia Venegas
Cuernavaca, Morelos; 29 de abril de 2014. El rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera Jiménez dio a conocer que varias organizaciones de transportistas mandaron al Congreso local y a la universidad un escrito para obligar a la máxima casa de estudios a que pague indemnizaciones a las familias de estudiantes que fallecieron, cuando es responsabilidad de la empresa transportista reparar el daño.
Vera Jiménez dijo que le llamó mucho la atención que tanto transportistas como esta empresa Cegaper que fue la responsable del traslado de los estudiantes y la que debe pagar las indemnizaciones, fue la que envió este escrito al Congreso del Estado para pedir una partida presupuestal para que sea la universidad la que se encargue de indemnizar a las cuatro familias de las estudiantes del IPRES de Jojutla que fallecieron en el accidente.
“Nosotros contratamos un servicio, ya hay cuestiones mezcladas que están defendiendo intereses de transportistas, me parece a propósito y no lo vamos a consentir, la empresa Cegaper tiene que pagar las indemnizaciones y no son de 216 mil, si esa es su póliza de seguro ellos tienen que pagar la diferencia y son millones de pesos los que tendrán que pagar por las muertes de nuestras estudiantes”, manifestó Alejandro Vera.
El rector comentó que ya prepararon las demandas en contra de esta empresa transportista y los gastos de los abogados correrán a cargo de la universidad, porque el pago de seguro asciende a los dos millones de pesos y no a 216 mil pesos que es lo que pretenden pagar Cegaper.
Asimismo, pidió a los estudiantes que han denunciado que han recibido amenazas y represalias por manifestarse, que den los nombres de los funcionarios, porque no va a consentir una situación de esta naturaleza y les dijo que estén tranquilos “no van a perder su semestre, ya hay mecanismos para evaluarlos y que concluyan de manera satisfactoria su ciclo escolar”, enfatizó.
También aclaró que la UAEM ya entregó un donativo especial de 128 mil pesos a una familia de una estudiante que falleció pero que no fue en el ánimo de comprar el dolor sino como parte de una prima de seguro de vida que tenía derecho al momento de su inscripción.
