
Por Elsa Castorela Castro
A invitación de mi amiga Leticia Hernández, ambientalista de muchos años, rebelde, militante, crítica y comprometida con el proyecto de los centros de acopio, acudí al de Chamilpa; fue un miércoles, día de tianguis e intenso trabajo para las mujeres y los hombres que, entre separación y venta de productos para reciclar, me explicaron su trabajo.
Hacían la separación de los desechos que dos días antes había recolectado en algunas de las 10 colonias en donde se desarrolla el proyecto de recolección y reciclado de Ecomunitaria y Proyecto centros de acopio comunitaria de San Antón.
En Chamilpa se encuentra uno de los diez centros de acopio que existen en Cuernavaca, ahí llega: vidrio, papel, aparatos electrónicos, muebles, ropa, plásticos, hojalata, cartón; materiales que a veces llegan mezclados y en este centro se separan.
Los diez centros de acopio captan, en promedio, 120 toneladas al mes. En ellos trabajan alrededor de 50 personas, entre choferes, recolectores que a la vez hacen funciones de separación; esto de acuerdo datos proporcionados por Xitlalxochitl González Oriza, integrante del proyecto de centros de acopio.
La recolección –comentó González Oriza– es un servicio gratuito que ofrecen los centros de acopio. Un camión recolector pasa casa por casa para recoger los desechos, antes se ha voceado para recordarles a quienes participan que ese día es de recolección.
De los diez centros de acopio, Chamilpa es el único centro que compra materiales reciclables, debido a que fue la única manera de involucrar a la gente para que participara en el proyecto que tiene un alto sentido social, ya que del producto de la venta de las donaciones y acopio, se pagan los salarios y gastos por la operación del centro.
De todas las empresas, el centro de acopio de Chamilpa es el único proyecto que capta todo lo que les entregan en la recolección, debido a que mucho de lo que otras personas tiran a otras les es útil.
De acuerdo a cálculos matemáticos, una persona produce al día un kilo de desechos, de esto, 400 gramos son reciclables y, según las cifras de captación del total de toneladas, en el proyecto participan entregando sus materiales unas diez mil personas.
Con el fin de generar una cultura de separación, ahí mismo en Chamilpa, se ha comenzado a comprar el PET (plástico utilizado principalmente para envase de refrescos, agua y otros líquidos), fierro, cobre, bronce, aluminio, cartón y archivo, aparatos electrónicos y se recibe en donación la ropa.
