
Por Elsa Castorela Castro
La colonia Plan de Ayala, en Cuernavaca, es una de las primeras que fueron ocupadas por migrantes del estado de Guerrero, en especial de Chichihualco, hace más de medio siglo. Las primeras familias se ubicaron en las pendientes de las tierras del ejido de San Antonio, sobre las laderas de la barranca de El Tecolote, en los altos de la colonia Alta Vista.
Actualmente, existen unas 15 pendientes que, para llegar a los domicilios de quienes viven ahí, se bajan escaleras; en el caso de la calle Amador Salazar, significan unos 250 escalones, es decir, casi el doble de las que tiene la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, estado de Yucatán.
Otros colonos llegaron a la Plan de Ayala, procedentes de Zumpango y Xochipala, Guerrero, en su mayoría los une un parentesco familiar; esta condición les ha permitido una zona segura porque se tienen confianza y se cuidan unos a otros, solo basta un chiflido y salen las cien familias de esta manzana, por lo mismo, la gente puede dejar en dado caso, su casa abierta.
Las viviendas están construidas en las laderas y cercanas a la barranca porque el agua les facilitaba su vida, ya que no recorrían grandes distancias y podían utilizar el vital líquido para sus pequeños huertos.
Productor de hongos setas
En este contexto ha vivido Guillermo Olivares Carrera, productor de hongos seta, asesor y capacitador en este tema, en especial a pequeños grupos organizados que acuden a él para que también sea proveedor de cepas o semillas para la producción de hongo setas.
El material vegetativo o micelio lo obtiene de semilla de trigo que, una vez realizado todo un proceso, se convierte en semilla que se introduce en bolsas de plástico previamente llenadas con paja de trigo que ha sido pasteurizado; se colocan en cuartos húmedos en donde después de cuatro semanas se puede estar cosechando el hongo seta.
La importancia de su trabajo radica en que, con baja inversión, ayuda a las familias a que apliquen su tecnología para reducir costos y generar ingresos, ya que, en Morelos, este producto tiene un importante mercado que no se ha logrado cubrir.
Guillermo es biólogo y trabajó por algunos años en el Centro de Investigaciones Biológicas, en donde conoció a los investigadores, precisamente en hongos; desde hace 14 años se ha independizado y cuenta con una empresa familiar que, además de producir hongos en una “parcela demostrativa” que está en su propia casa, la cosecha de hongos es para el sostenimiento de su familia.
Propiedades del hongo
Olivares Carrera comentó que estudios revelan que los hongos setas son comparables con la carne y huevo; contienen complejo B, proteínas, minerales como calcio, fósforo y potasio.
Un kilo de semilla de hongo puede producir hasta siete y ocho kilos, a un precio de 50 pesos cada kilo, mientras que una empresa familiar se puede iniciar con 2 mil 500 pesos.
A 14 años de trabajo y 41 años de edad, Guillermo Olivares Carrera tiene como proyecto generar una red de producción de hongos que abastezca el mercado local; cuenta con la tecnología que le han ayudado a diseñar y abatir costos.
