
Por Chris Nicolás
Cuernavaca, Morelos; 27 de febrero de 2014. Eduardo Peimbert Ortiz, representante de comerciantes del centro histórico de Cuernavaca, aseguró que aunque las cámaras de vigilancia que los empresarios instalaron en algunas calles del centro inhibieron la delincuencia, los hampones huyeron hacia otros corredores en donde no tienen alcance las videocámaras, provocando un “efecto cucaracha”.
Hace siete meses, los comerciantes del primer cuadro de la ciudad anunciaron su programa piloto para inhibir la delincuencia en esa zona, el cual consistió en la instalación de 18 cámaras de video vigilancia, principalmente en las avenidas Guerrero, Matamoros y una parte de la calle Degollado en donde se tenían detectados el mayor número de asaltos tanto a los comercios como a los paseantes y compradores.
La iniciativa surgió porque los comerciantes denunciaron ausencia de las autoridades, lo que en su momento provocó un incremento de actos ilícitos en sus comercios y a sus clientes. De esta manera, los vendedores establecidos lograron realizar en conjunto una inversión cercana a los 300 mil pesos para echar a andar dicho proyecto.
Peimbert Ortiz, presidente de la Asociación de Comerciantes Establecidos Pro Centro de Cuernavaca, reconoció que la delincuencia disminuyó hasta en 90 por ciento en las calles mencionadas gracias a las cámaras; sin embargo parece ser que en estos siete meses los delincuentes emigraron a otras calles del centro para cometer sus ilícitos.
“Afortunadamente en la calle Guerrero hemos notado una mejoría en cuanto a delincuencia, pero no se ha reflejado de igual manera en las calles adyacentes en las cuales se presentó un efecto cucaracha, pues los delincuentes optaron por ir a otros lugares en donde no tienen alcance nuestra cámaras. Allí sí hubo un incremento significativo de hechos ilícitos”, lamentó el representante de los comerciantes.
Las calles que se tornaron más susceptibles a este tipo de situaciones son Lerdo de Tejada, Comonfort, Rayón, No Reelección, Clavijero y Zarco, en donde los malhechores roban a los negocios, no sólo en la noche, sino también a plena luz del día.
Los asaltantes, aseveró, trabajan por las noches principalmente y abren las cortinas de los negocios o rompen los cristales para saquear los establecimientos, pero en otros casos roban durante las tardes y amagan a los empleados para que les den dinero. En estos casos, sí hubo denuncias y como pruebas se presentaron las copias de los videos de nuestras cámaras para agilizar las investigaciones.
En el recuento que realizó en lo que va del año, es decir, en el primer bimestre del 2014, la Asociación registró cerca de 20 saqueos a distintos comercios del centro histórico además de robos hormiga, carteristas y cadeneros. No obstante, lamentó que las quejas y denuncias sólo se presenten con la mesa directiva de la agrupación y no ante las autoridades correspondientes para ratificar la denuncia y de esta manera, encarcelar a los delincuentes que fueron identificados o detenidos en el momento.
Recordó que en algún momento se logró la captura infraganti de los ladrones, pero ante la falta de ratificación de la denuncia, lograron salir libres.
“Este fin de semana, dos mujeres fueron sorprendidas robando cremas humectantes en una tienda de cosméticos, por lo que fueron aprehendidas y llevadas ante el Ministerio Público; ambas contaban con un gran expediente con antecedentes penales, pero salieron en libertad porque no hubo ratificación”, señaló Peimbert Ortiz.
Ante esta situación del “efecto cucaracha”, la asociación de comerciantes prevé una segunda etapa de video vigilancia con más cámaras, ahora en las calles mencionadas para tener mayor alcance y al mismo tiempo continuar con la inhibición de la delincuencia.
Eduardo Peimbert Ortiz insistió que continuarán en comunicación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana y con su titular, Víctor Hugo Valdés para aumentar la vigilancia en esta zona del centro histórico de Cuernavaca, que es una de las más importantes por su actividad comercial.
