Los pueblos de Morelos, excluidos y marginados: Alejandro Vera

Alejandro Vera Jiménez, rector UAEM1
Alejandro Vera Jiménez, rector UAEM1

Por Elsa Castrorela Castro

“Los megaproyectos de infraestructura y extracción de recursos están asfixiando a los pueblos de Morelos como en los tiempos de Porfirio Díaz”, aseveró Jesús Alejandro Vera Jiménez, rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, al participar en la Asamblea de los Pueblos.

Para contextualizar lo que sucede en los pueblos de Morelos que defienden su territorio, el rector Vera Jiménez citó a dos historiadores de la lucha de Zapata y el zapatismo, Adolfo Gilly y a John Womack; enfatizó que el seudo desarrollo dominante aniquila la vida de familias y pueblos completos por la vía del despojo, la apropiación y la exclusión en la toma de decisiones.

Vera Jiménez consideró que en esa acción de despojo y apropiación de los bienes comunes está la base de la descomposición social y la causa profunda de la inseguridad y violencia que se padece.

Exigió a los actores políticos y a los que toman las decisiones poner en el centro del debate nacional, el concepto de desarrollo que han impuesto las élites económicas, cuyo modelo de desarrollo y políticas públicas son excluyentes, que marginan y quitan la identidad a los pueblos.

Insistió Vera Jiménez en que el despojo de los bienes de los pueblos ha contado con la complicidad amañada de innumerables actores políticos que, entre otras cosas, legislan a modo para seguir favoreciendo la expansión del capital.

“Una lección que podemos extraer del zapatismo y trasladarla a nuestros días es que la unificación y organización de los pueblos en sus luchas y resistencias pueden venir de la identificación de un enemigo en común, expertos en el arte de dividir, de contraponernos a los unos contra los otros, así menguar fuerza que podríamos acumular para hacer frente a proyectos y políticas públicas que afecta a personas, comunidades y pueblos”, destacó.

Propuso Vera Jiménez constituirse como sujetos sociales, constructores de su propia historia, extraer la lección del zapatismo de unificación y organización de los pueblos en sus luchas de resistencia, porque la amenaza auténtica a la vida de los pueblos fue lo que hizo estallar la revolución zapatista en Morelos.

La inspiración y el cariño de los campesinos que se levantaron en armas, estaban en sus pueblos y comunidades, con un profundo sentido de pertenencia, con altos niveles de cohesión social, era pueblos con un sólido y abigarrado tejido social, sostuvo Vera Jiménez.