Mantienen en buen estado criptas de finales del siglo XIX

Patrimonio de Jojutla
Patrimonio de Jojutla

Por Elsa Castorela Castro

Jojutla.- En las cabeceras municipales de Jojutla, Tlaquiltenango y Zacatepec, aún se mantienen en un buen estado las criptas de finales del siglo XIX y principios del XX, pese a que esta región fue escenario de la revolución del sur, donde el Ejército Libertador, libró importantes batallas.

La arquitectura funeraria de Jojutla destaca por su construcción en bóveda. Una de las mejores conservadas es la que corresponde a Emigdio Morales, que murió en 1905; cuenta con un reloj de sol. En este mismo panteón, se localiza la tumba de mayor antigüedad que aún conserva el nombre de los restos de quien fuera Esperanza Borbolla, enterrada en 1899.

En Jojutla, Juan Costilla Ríos es el panteonero responsable del cuidado de las tumbas. Él me guió y me mostró las principales construcciones que se han conservado a pesar del paso del tiempo.

Hasta ahora, se carece de suficiente información con respecto a la historia de los panteones en esta región, aunque se sabe de sitios que fungieron como camposanto utilizados por los antiguos pobladores que no eran conversos, es decir, que no había sido bautizados.

Guillermo Mañón Cerrillo, cronista de Jojutla, informó que en efecto, aquí se tiene un catálogo de su patrimonio cultural e histórico, uno de esos patrimonios es el panteón civil de la ciudad.

Según Mañón Cerrillo, el primer panteón para sepultar a los indios conversos data del año de 1530, ya que en la época colonial, los atrios de las iglesias fueron los camposantos y el otro registro se estableció en el siglo XIX  para cumplir con las Leyes de Reforma.

Fue Benito Juárez, presidente interino de México, quien expidió el Decreto Secular de Cementerios, en 1859, el cual establecía que “cesa en toda la República la intervención que en la economía de los cementerios, camposantos, panteones y bóvedas o criptas mortuorias ha tenido hasta hoy el clero, así secular como regular”.

“Todos los lugares que sirven actualmente para dar sepultura, aun las bóvedas de las iglesias catedrales y de los monasterios de señoras, quedan bajo la inmediata inspección de la autoridad civil, sin el conocimiento de cuyos funcionarios respectivos no se podrá hacer ninguna inhumación. Se remueva la prohibición de enterrar cadáveres en los templos, formarse campos mortuorios, necrópolis o panteones para entierros especiales”.

Es decir, que a mediados del siglo  XIX, la administración de los panteones pasa a manos de la autoridad civil; sin embargo, no en todas las regiones, sucedió esto, por ejemplo, en Yecapixtla, se tienen datos de que en los años noventa del siglo XX, aún se seguía utilizando el atrio de la iglesia en la comunidad de Mexquemeca para enterrar a sus muertos.

En tanto, en Tlaquiltenango existe arquitectura funeraria de 1895, destaca la cripta de Vicente Sámano, y ya para el siglo XX la de Manuel Aragón en 1902, son dos edificios que se conservan en muy buen estado

De acuerdo a la información proporcionada por Guillermo Mañón Cerrillo, los antiguos mexicanos se enterraban en donde su dios les daba a entender, los rituales eran diferentes, los enterraban en las vasijas, también dependía de la clase social; cerca de los adoratorios, o cerca de donde habitaron en vida.