
Por Máximo Cerdio
Cuernavaca, Morelos; 13 de junio de 2014. –Mi mojiganga se llama “Pato Lucas montado en un toro” y mi papá y yo la hicimos para sacarla el día de hoy –me dijo Francisco Espinoza Carranza, un chico de 10 años, quien junto con sus amigos participaron en el desfile de mojigangas por la calle H. Preciado en el pueblo de San Antón que el día de hoy está de fiesta porque se celebra al patrón San Antonio de Padua.
Algunos estudiosos dicen que el término mojiganga tiene su origen en la boxiganga o compañías de bojiganga del teatro ambulante de los siglos XVI y XVII.; en San Antón, es un muñeco de carrizos, papel o tela, que se puede portar y que acompaña a una procesión.
Mientras muchos chicos veían el partido de la selección mexicana de fútbol que a las 11 del día, hora de México, se enfrentaba con su similar de Camerún, Francisco y sus amigos su turnaban para danzar llevando sobre sus hombros una especie de buey de la India que a su vez cargaba sobre su lomo a un pato negro. Más atrás venía Maléfica, un guerrero azteca, un chinelo gigantesco, Ironman y otros personajes infantiles.

Francisco Espinoza, quien va en cuarto año en la escuela Primaria Gildardo F. Avilés, ubicada en la calle H. Preciado, en San Antón, a un lado de la iglesia, me dijo que comenzaron a hacer el mono desde abril y la hicieron poco a poco para poder estrenarla hoy, a los 489 años de fundado el pueblo.
El monigote volaba sobre el cemento y el pato montado demostró ser un extraordinario jinete. El que no salió bien librado fue el toro, una especie de Dragón de Komodo con cuernos, que perdió ambos ojos: –Al ratito se los pegamos –dijo Francisco y siguió bailando, al ritmo de música de banda, en vivo, que es como mismamente se estila por estos lugares.

Mañana saldrán de nuevo los monigotes de carrizo y papel, para que los niños se den vuelo como lo hicieron su padres y sus abuelos. Tanta diversión no puede perderse y seguramente estos muchachos enseñarán a sus hijos cómo se construyen estos juguetes que dan tanta alegría y gusto al chamaquerío.
