“No extraño a la escuela, sólo a mis amigas”: alumno expulsado por sus preferencias sexuales

Menor discriminado
Menor discriminado

Por Máximo Cerdio

Desde el martes 20 de mayo al miércoles 25 de junio, en que se realizó esta charla con el niño de 8 años de edad que fue expulsado definitivamente del Colegio Don Bosco por “conductas suicidas”, él no asistió a ninguna institución educativa. De acuerdo con su madre, Carmen Cervantes, el pequeño permaneció en casa, hacía ejercicios escolares y se dedicaba a jugar.

Carmen Cervantes, profesora de educación especial, dijo que su hijo es un niño sano y le cerraron las puertas del colegio el 20 de mayo de este año no porque tuvo conductas suicidas, como afirma el colegio Don Bosco, sino porque aunque es niño se siente niña y se asume como tal, y eso a los maestros o a los directivos les causó conflictos.

Según los testimonios de Carmen Cervantes, que constan en el expediente en poder de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, su hijo tiene gustos e inclinaciones por los juegos y actividades de las niñas y prefiere juntarse con ellas en vez de reunirse con los niños, y esto le ocasionó problemas a su maestra de tercer año grupo B, Edith “N”, quien al principio del ciclo cuando inscribió a su hijo en esa escuela no tuvo ningún problema en la relación con el menor; pero, conforme fue pasando el tiempo, la profesora Edith “N” comenzó a tratarlo mal, a no escucharlo y a discriminarlo. “No quiero dejar de lado que mi Daniel tiene claro que es una niña y como tal se porta, pienso que eso es lo que no ha sido respetado y aceptado por la maestra Edith…”, precisó la madre del menor.

Carmen mencionó que de inmediato a la expulsión alchico “se le miraba un poco triste”; pero conforme transcurrieron los días, eso se le fue quitando.

La charla que se reproduce a continuación se realizó el miércoles 25 de junio, después de que la madre del menor me entregó unos documentos; la acompañaban el niño y una abogada; los dos primeros dieron su autorización para efectuarla y publicarla; también dieron permiso para publicar la fotografía del menor.

Un niño alegre

El pequeño viste una playera azul, pantalón de mezclilla y zapatos negros. Es delgado, moreno claro, pelo negro y corto. Mira con ojos negros luminosos, sonríe en todo momento y tiene una perfecta dicción. Sus manos son inquietas y muy expresivas.

–¿Cómo te la pasas en tu casa?

–Me aburro y no me gustan las matemáticas. ¡Los maestros deberían quitar las matemáticas!

Extraña a dos amigas

En niño no me mira aún de frente. Está en un sillón, entre una abogada y su mamá. De acuerdo con lo que me han platicado sus tutores y el representante legal, algunas veces reñía con sus compañeros porque él quería realizar actividades para las niñas y lo obligaban a efectuar aquellas de hombres, por ejemplo las niñas dibujaban niñas y los varones, niños; pero él quería dibujar niñas; y por eso lo molestaban y se reían de él.

–¿Extrañas a tus amigos?

–No, no los extraño. Sólo extraño a mis dos amigas Fátima y Valentina. Fátima es como mi prima. Ellas no vivían cerca de mi casa, por eso no las puedo ver ni las he visto, y las extraño porque platicábamos mucho y de muchas cosas.

Jugar a las muñecas

–¿A qué es a lo que más te gusta jugar en tu casa, mientras no estudias?

–Dile tú –ordena el niño a su mamá, y ésta responde a su hijo que me lo diga, que no tenga pena– ¡A las muñecas! Y tengo Barbys, Monsters, Polly Pocket. Tenía yo muchas pero las llevé a la escuela y no me las regresaron –dice el menor.

En la queja interpuesta ante Derechos Humanos, la 393/2014-5, se consigna también que el chico jalaba el cabello a las niñas y tenía pleitos por ello. La madre aclaró que, en efecto, había disputas con las niñas y niños pero no solamente por eso, sino por problemas de niños y mencionó que a su hijo le atraía mucho el cabello de las niñas.

–¿Por qué te gusta tocar el cabello de las niñas?

–Porque me gustaría tener así el pelo como ellas. –Explica mientras se lleva las manos a la cabeza como levantándose una imaginaria cabellera abundante y sedosa–, pero como no tengo pelo, me voy a comprar una peluca.

–¿De qué color?

–¡Rrrrubiaaaa!

Quiero estudiar diseño de moda en París

A estas alturas el pequeño ya conversa conmigo de frente y muy suelto. Su madre observa al niño con una amplia sonrisa y la abogada nos ve, muy seria, a todos.

–¿Qué te gustaría estudiar cuando seas grande?

–Quiero estudiar diseño de moda en París, cuando sea grande.

La estampa de la playera del pequeño es de Spiderman.

–¿Es tu héroe preferido? –Le pregunto

–No, ¡yo prefiero a la Mujer Maravilla! –me contesta enfático.

Casi para terminar la charla y después de despedirse de mí, Carmen Cervantes me comenta:

–Se me olvidaba decirle que mi niño está yendo con una psicóloga para que nos ayude a superar este proceso y al parecer está funcionando porque se caen muy bien…

Y el pequeño hace esta acotación:

–Sí y también voy porque me deja jugar con su casa de muñecas que tiene en el consultorio.