
Por Máximo Cerdio/Silvia Venegas
El gobierno y los transportistas han hecho pactos con la sociedad, con nosotros, los ciudadanos, pero no los han cumplido. Y cuando incumplen y nos afectan, el gobierno solapa y protege a los transportistas. Ahora quieren hacer pactos para la modernización del transporte público y no nos toman en cuentay tampoco cumplirán, asevera el activista Máximo Gómez.
–¿Quieres prueba de los pactos entre el gobierno y los transportistas que no cumplen? En el Periódico Oficial Tierra y Libertad, del 5 de septiembre de 2012, página 104, se ordena que los adultos mayores pagaran la mitad en el transporte público, esto fue un logro después de estar luchando dos años, desde el año 2010, no hay restricciones, cualquier adulto mayo debe pagar la mitad, pero ¿qué ha pasado? Los transportistas no han respetado este acuerdo, ya que no hacen los descuentos a las personas de la tercera edad y a lo más que llegan es a hacer el descuento a tres adultos por camión; la autoridad debería castigarlos pero no los castiga–señala Máximo Gómez.

El entrevistado, de 62 años, relata que el año pasado tomó la ruta 15, un poco antes de la Glorieta de la Paloma de la Paz, y le enseñó su credencial de adulto mayor al operador:
–Aquí esa credencial no vale, si el gobierno les quiere dar la mitad, que les dé el dinero, a mí el gobierno no me mantiene ni me da dinero;eso me dijo el chofer.Entonces yo le dije que era una ley y tenía que cumplirla y me fui a sentar. El conductor avanzó pero más adelante estacionó la unidad y se paró frente a mí:
–¡Si no me paga el pasaje completo lo voy a bajar! Me amenazó el chofer, que era un joven. Entonces yo saqué un martillo que traía en mi morral y le dije que si me lastimaba yo me defendería. Afortunadamente las cosas no pasaron de ahí porque un policía vial vio todo y nos bajó a los dos, al conductor y a mí. El oficial me escuchó y me dio la razón, perosólo le dijo al chofer:
–Está mal lo que estás haciendo. Ya te puedes retirar –en vez de remitir al operador o sancionarlo, le dijo sólo eso. ¿Qué hizo el chofer? ¡Se fue y no le importó nada! Esa es la calidad de transporte que tenemos, ese es el servicio que dan los operadores.
Máximo Gómez considera que el transporte debe ser un servicio público como la seguridad, la escuela, la atención médica, que brinde el Gobierno, eficiente, de buena calidad y barato; es su responsabilidad.Pero cuando el Gobierno concesiona ese servicio, el empresario no está interesado en servir a la comunidad, sino que su objetivo es ganar, invertir lo menos posible y ganar mucho.
Piden consulta pública para modernización
Edgar Iván Domínguez, presidente del Frente Universitario de la Ciudad de la Esperanza (FUCE), delegación Morelos, estima que es necesaria una consulta pública para la modernización del transporte en la entidad.
“Sabemos que los transportistas no están de acuerdo y quieren intimidar al Gobierno porque se acabará su minita de oro, pero se estaría brindando un servicio de calidad y los choferes tendrían un sueldo base y prestaciones”, aseveró Edgar Domínguez.
Afirma que debe haber un transporte modernopara los usuarios, como en el Distrito Federal, y que quizá el Morebús podría ser la solución para el problema en Morelos, pero se requiere que el gobierno y la población decidan si aquí se pone en marcha o no y que en realidad beneficie a los estudiantes y a toda la población con una tarifa de no más de 5 pesos.
En favor del transporte colectivo, bueno y barato
José Martínez Cruz, presidente de la Comisión Independiente de Derechos Humanos en Morelos, refiere sobre el Morebús: “un proyecto sin consenso no sirve. Si no se ataca la privatización y no se reestructura el transporte colectivo, sólo puede repetir la experiencia negativa de Ciudad Juárez.
Además de que el problema es que, en lugar de hacerlo como servicio público, será concesionado y eso significa transferir recursos del presupuesto a empresas particulares, dice el luchador social.
Además, lo califica de“inviable” porque sólo aumentaría el caos y no lo resolvería. “Estoy a favor del transporte colectivo, bueno y barato, pero con participación social y no con impuestos”, puntualiza.
Las rutas, un peligro para los ciudadanos

Las quejas en contra de los ruteros y, en general, del transporte público concesionados son constantes. Estos son casos recientes:
La señora Natividad Pérez Gómez, de 64 años, fue víctima de un conductor del servicio público de transporte concesionado.
–El (pasado) 10 de junio, como todos los días, salí de mi casa a trabajar en la limpieza de casas particulares. Tomé la Ruta 18 y pagué mi pasaje. No me pude sentar porque los asientos iban ocupados. El chofer, un joven, echaba carreritas con otro conductor. Yo iba agarrada del pasamano y de la oreja de un asiento pero los enfrenones y acelerones me movían mucho. El conductor aceleró el camión y cerca de la vuelta del Hospital José G. Parres dio un enfrenón para no chocar con el camión con el que venía jugando carreras y que le quería ganar el pasaje: yo volé varios metros hacia adelante y fui a caer sobre el tablero del conductor. Luego caí en los pedales del chofer. Sentí un dolor muy fuerte y que me quebraba en dos. No me pude levantar, llore y lloré hasta que dos pasajeros me sacaron de ahí; el chofer no movió un dedo. Como no podía moverme porque me dolía mucho la espalda, los pasajeros tuvieron que bajarme del autobús y me pusieron en el suelo, debajo de un paradero, cerca de una plaza Comercial de nombre Andrómeda; ahí me dejaron, sentada, con un terrible dolor y sin poder moverme. Yo llamé un taxi y pude ir a mi casa y después al hospital con ayuda de unos amigos. Desde ese día a la fecha, no he podido trabajar y ni el chofer ni el dueño de la ruta me han ayudado. Puse una denuncia ante la Fiscalía –carpeta de investigación SC01/3057/2014– y ahí el dueño de la ruta me ofreció mil 500 pesos para que yo le otorgara el perdón, y ahí acabara el problema, pero con eso a mí no me alcanza ni para las medicinas para el dolor. Según las radiografías y el certificado médico del doctor del Hospital Parres, Miguel Candanosa Valdés, tengo fracturada la columna y debo usar de por vida un corsé; además de que me ya no podré trabajar por el resto de mi vida haciendo limpieza en las casas, que es a lo que me dedico y de lo que vivo, porque no tengo esposo ni hijos ni familiar alguno.
Natividad Pérez Gómez asegura que no retirará la denuncia penal en contra del rutero y el juicio no avanza, pero admite temor de que en la Fiscalía la obliguen a firmar algún documento en el que otorgue el perdón al conductor y éste salga libre.
También clama por un transporte económico, de buena calidad y que los conductores den una atención adecuada, “porque están sirviendo al pueblo, no llevan animales. Si el gobierno lo administra debe ser de calidad, porque somos ciudadanos y lo pagamos con nuestros impuestos”.

30% del salario en transporte
La falta de transporte en la zona conurbada ocasiona que muchos empleados tengan que tomar y pagar varias rutas y combis para poder llegar a sus centros de trabajo.
Domitila, una empleada doméstica de 53 años, vive en la colonia Lomas del Real, del municipio de Yautepec y trabaja en casas particulares de Cuernavaca y Temixco.
Para desplazarse de su domicilio a la vivienda que le toque limpiar, ella toma entre dos y tres microbuses en el trayecto de ida y hasta cuatro en el tramo de vuelta a su hogar; “porque ya regreso algo tarde ymi casa me queda de subida”, explica a Conurbados.
Eso le implica pagar en transporte entre 52 y 60 pesos diarios; es decir, hasta un 30% de su salario, puesto que Domitila gana 200 pesos al día.
Para ahorrarse una ruta, a veces, sale de su morada a las 6 de la mañana; camina a paso rápido durante 15 minutos hasta la carretera donde aborda la unidad que la conducea un punto de Cuernavaca y de ahí trasborda hacia su lugar de trabajo, en el que realiza labores pesadas en largas jornadas. Esa es su rutina seis veces por semana, de lunes a sábado; los domingos descansa.
Otro caso es el de Martha. Ella vive en Cuernavaca y para llegar, con su hijo, a la escuela primaria localizada en el centro, debe pagar al menos 13 pesos por los dos. Si regresa a su casa paga 6 pesos con 50 centavos de ida y la misma tarifa de vuelta, para recoger a su niño. De regreso pagan 13 pesos para llegar a su domicilio.
Martha dice que debería haber un transporte limpio, barato y de calidad, no como el que hay en la actualidad, que da un pésimo servicio.
