
Por Elsa Castorela Castro
El Sistema milpa garantiza alimento para el pueblo; en un mismo terreno se pueden cultivar variedades de semillas: maíz, fríjol, calabaza, como cultivos fundamentales.
El sistema milpa, además de lograr la seguridad alimentaria, provee de otros alimentos que se producen en la misma tierra como los quelites o quintoniles, se pueden sembrar hasta dos variedades de frijol, en una altitud de más de 1600 metros sobre el nivel del mar, chile y tomatillo silvestre, plantas medicinales y más cultivos.
En el sistema milpa, el productor selecciona su semilla y no tiene que comprarla a empresas privadas, sino que escoge la mejor mazorca para extraerle sus granos
En el sistema milpa, con el cultivo del frijol, se fija nitrógeno, la calabaza da sombra, eso impide que se reproduzcan las hierbas, con una cosecha de hasta tres toneladas por hectárea de rendimiento de maíz, además de los otros cultivos.
En el caso de la calabaza, según la variedad, para dulce o para extraer la semilla que logra un buen precio en el mercado, también se vende sus flores, se consume tierna, ya madura su pulpa y semillas, éstas últimas con uso en la agroindustria para hacer dulces.
Las semillas criollas o razas nativas, se siembran en las comunidades campesinas originarias y ésta varía de comunidad en comunidad desde el sur, norte, oriente y poniente.
Con el sistema milpa, se recupera la medida campesina para comprar y vender el grano, que es el cuartillo. (Información de archivo)
