
Por Máximo Cerdio
De las 380 fugas que el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) repara al mes y que según el director de ese organismo causan una pérdida anual de 45 millones de metros cúbicos de agua potable, las 20 más profundas y difíciles son localizadas por invidentes que trabajan desde hace 10 años en el organismo y tienen una capacidad especial para encontrarlas.
Cada mañana,Pedro Olascoaga Aranda y José Luis Trujillo, acompañados porun guía llamado César Gómez, reciben las órdenes de trabajo y son trasladados junto con la cuadrilla (de hasta seis personas) a cualquier parte de la ciudad de Cuernavaca en donde es reportada una fuga.
Los trabajadores conocen la red de agua potable y una vez que los invidentes localizan la pérdida comienzan las labores de excavación para efectuar la reparación.
El geófono
Para ubicar el lugar preciso de la filtración, los invidentes emplean un geófono o detector de fugas subterráneas.
César Gómez, guía de los cazadores de fugas, dice que este aparato, que cuesta aproximadamente seis mil dólares, ahorra dinero y tiempo, ya que reduce los costos de excavación. Una persona común lo puede usar, pero los invidentes que trabajan con nosotros son más rápidos y más precisos porque tienen desarrollado un oído supersensible: pueden localizar una gota debajo del asfalto.Si no fueran tan exactos, los trabajadores se pasarían haciendo agujeros por acá y por allá; destruyendo banquetas y asfalto aquí y allá, comenta.
El geófono que tenemos en el SAPAC cuesta aproximadamente seis mil dólares,afirma César Gómez.

Una fuga es como una cuerda desafinada
Pedro es un hombre de 52 años de edad con ceguera total en el ojo izquierdo; en el otro tiene la mitad de la visión.
Él puede identificar alrededor de 100 sonidos cuando pone el geófono en el asfalto. “De los ruidos que más abundan en las calles están los de las llantas de los carros cuando ruedan; ruidos del motor de los coches, el rodar de las bicicletas, los ruidos de los pasos de la gente; esos ruidos distraen pero ya los tenemos identificados: cuando detectamos una fuga es como si la calle estuviera desafinada, se escucha una especie de susurro o un goteo; esa es la fuga, ahí está, decimos y la señalamos en el lugar exacto para que los compañeros de Conservación y Mantenimiento escarben y reparen”, explica Pedro Olascoaga.
Él mismo asegura que han tardado un promedio de 10 o de 15 minutos en localizar un derrame; pero también hay otros muy complicados en los que han invertido días, semanas e incluso meses para ubicarlo. Son rupturas internas o escurrimientos en los que el agua no suelta borbotones sino que se filtra y no hacen ruido o a veces hay poca presión.
El agua hace un ruido particular al desplazarse por las tuberías dependiendo de la presión y cuando se interrumpe esa continuidad hay algo raro y puede tratarse de una fuga.
Las más difíciles de descubrir son las de tuberías de una especie de plástico negro. Las de PVC o de asbesto y cemento son relativamente sencillas y las de metal también porque el ruido del agua se prolonga por la red, pero en el caso de los nuevos tubos se llega a complicar, asevera Pedro.
La facilidad o complicación para encontrar una ruptura depende también de lo nueva o lo vieja que estén las tuberías. Hay colonias muy antiguas, como Amatitlán o el centro de Cuernavaca, donde las redes tienen más de 60 años y es complicado para estos murciélagos urbanos localizar las fugas.
Otro factor es la mayor circulación de personas y coches. Hay calles con mucho tránsito y se complica más la localización. Nosotros podemos oír un coche que se acerca a una distancia de más de 20 metros y nos puede aturdir. Tenemos que hacer muchísimo esfuerzo en concentrarnos, en aislarnos para tener en la mente el sonido del agua que estamos buscando, dice Olascoaga Aranda.

El taconeo de las zapatillas de mujer,el ruido más terrible
“Ese trac trac trac de los tacones de las zapatillas de una mujer es el ruido más insoportable, el que no deja concentrarnos cuando estamos localizando una fuga”, afirma José Luis Trujillo, ciego absoluto.
Lo que la gente platica por las calles, todo eso lo escuchamos pero a lo que nosotros nos interesa es el agua, cómo suena el líquido saliendo por lo roto de las tuberías.
Una fuga puede ser superficial o está a 40 centímetros, pero también a 4 o a 6 metros; el tiempo de localización del lugar exacto depende de la profundidad pero también de la presión del agua, si hay buena presión es menos complicado.
José Luis Trujillo dice que una fuga huele a húmedo, sabe a humedad y suena como a agua que se mueve.
–¿Qué color tiene el agua de la tubería rota?
–Es de color rojo; el color de los demás ruidos es blanco –responde, mientras sus manos duras juegan con el bastón para invidente.
Pedro Olascoaga Aranda,José Luis Trujillo y César Gómez saben que su trabajo es importante en el SAPAC y para los habitantes de Cuernavaca, porque evitan que el agua se desperdicie y que llegue con la presión suficiente a las colonias pobres de la capital de Morelos.
Detectan derrame de más de 2 años
Uno de estos casos recientes fue el de la señora María Hernández, de la colonia San Antón. Ella vive en un condominio horizontal donde hay 28 casas.
El condominio debía 38 mil pesos al SAPAC por consumo de agua de uso común. Los vecinos contrataron a dos empresas especializadas en detectar y reparar escapes de agua y gastaron varios miles de pesos en ello, pero no pudieron encontrar nada. Y el agua seguía fugándose, día y noche, desvelada.
“En diciembre pasado llegaron los del SAPAC con dos invidentes y de manera sorprendente, en cuestión de horas, localizaron la fugaque tenía ya una antigüedad de más de dos años, y los albañiles arreglaron el desperfecto; ahora ya pagamos mucho menos por el consumo de las áreas comunes”, relató la usuaria.
Por su parte, el secretario general del Sindicato de Trabajadores del SAPAC, Andrés Lozano, expresó de Pedro Olascoaga Aranda, José Luis Trujillo y César Gómez,“son altamente efectivos en lo que hacen. Gracias a ellos hemos podido detectar fugas y ahorrar agua, es un honor que estén entre nosotros, apreciamos mucho su trabajo y los respetamos”.
