
Por Chris Nicolás / Magda García
Cuernavaca, Morelos; 1 de abril de 2014. “No somos acarreados, somos ciudadanos que hemos vivido en carne propia la inseguridad. Es por ello que mi familia y yo hoy salimos a las calles para decir ¡ya basta de inseguridad! ¡ya basta de mentiras! Y ¡ya basta de minimizar a las víctimas de la violencia y la inseguridad del estado!” reclama un ciudadano.
Bajo los rayos del sol y el calor del asfalto, el contador Roberto Salomón, quien también es catedrático de la universidad se unió a la macha que hoy por la tarde protagonizaron miles de ciudadanos que recorrieron las calles del centro de Cuernavaca para exigir un alto a la ola de violencia e inseguridad que envuelve al estado.
Reitera que a él y a su familia no le interesa si hay intereses políticos o no, porque ellos salieron con el único afán de exigir al gobernador cese la violencia y no trate de minimizar los actos violentos de los cuales fueron víctimas él y cientos de ciudadanos más.
“Nosotros no exigimos que renuncie, nosotros sólo pedimos que hable con la verdad y que deje atrás su soberbia; que reconozca que no pudo y que va a ser difícil regresar la paz y la seguridad a Morelos, pero que se comprometa a trabajar para hacerlo. Entonces si él dijera de plano que no puede, sí que renuncie”, señala el contador.
Doña Mónica, otra ciudadana morelense desde hace 54 años, también coincide en que –al menos ella y su esposo- no son acarreados, pero sí son víctimas de asaltos, extorsiones y familiares de una persona que hasta el momento continúa desaparecida. Por ello salieron a marchar a las calles de la capital morelense para exigir mayor seguridad para todos los morelenses.
“Tenemos un sobrino que fue secuestrado en diciembre, se pagó un rescate y nunca nos lo regresaron a casa, sigue desaparecido. No sabemos si está vivo o muerto, no sabes si tenemos que llorar por su muerte o esperanzarnos a que algún día regrese a casa”, revela lágrimas en los ojos.
Tenemos nueve nietos, relata, y no queremos que crezcan en un Morelos inseguro, en un Morelos en donde los secuestros y los asaltos se ven como algo normal y forman parte del día a día. Si tuviéramos la posibilidad económica de irnos del estado, lo haríamos como muchos ya lo hicieron, pero no, sólo tuvimos que cambiarnos de colonia porque a mi esposo dos veces lo intentaron secuestrar.
Asegura que ya ni si quiera denuncian, porque además de “perder todo el día en la Procuraduría, no nos hacen caso y nunca dan con los responsables”, lamentó.
Un intento de secuestro le cambio la vida
A bordo de una silla de ruedas, como consecuencia de un secuestro fallido, Laura Verónica Rosales, encabezó la marcha para –al igual que el resto de los manifestantes- exigir al gobierno ¡no más víctimas de la inseguridad y violencia del estado!.
Laura Verónica Rosales recordó que el 23 de junio de 2013 fue víctima de una persecución de un taxi en Avenida Río Mayo, consecuencia de un intento fallido por escaparse de delincuentes que la perseguían y perdió el control de su acto, causándole fracturas en ambas piernas, un brazo, lesiones en la cara –principalmente en su ojo izquierdo- y algunas otras heridas, provocaron “un cambio radical de 360 grados en su vida diaria”.
Verónica lamentó no ser la única víctima de la inseguridad, pues sabe que más de sus familiares han sido víctimas de secuestros, robos a mano armada -en donde señala que han habido menores de diez años-, extorsiones entre otros.
La participante de la primera actividad que convocó la Coordinadora Morelense de Movimiento Ciudadano exige a las autoridades de todos los niveles de gobierno a conjuntar esfuerzos y mejorar la estrategia de seguridad para permitir a los morelenses salir sin miedo a las calles para regresar a la capital de Morelos el nombre de la “Ciudad de la Eterna Primavera”.
