
Por Máximo Cerdio
Tepalcingo. Aquí,hay un grupo de mujeres para las que este proceso electoral se convierte en una diversión que las aleja de su rutina.
Neli Ortiz Flores considera razonable que en Cuernavaca y en México para los ciudadanos las elecciones resulten una calamidad, pero dice que sucede todo lo contrario para muchasmujeres de este pueblo, ya que aquí no hay cine, ni bailes, ni diversión, y las actividades que se realizan durante las elecciones, ya sea como militantes o como votantes o ciudadanos,son una novedad.
“Una de las pocas diversiones que llega a este pueblo de vez en cuando son los toros, los jinetes; acá a mí y a la gente le gusta eso. Vienen de muy lejos a ver a los toros, fuera de eso no hay nada”, explica.
El municipio de Tepalcingo limita al norte con Ayala y Jonacatepec; al sur con Tlaquiltenango y el Estado de Puebla; al este con Axochiapan y Jonacatepec; y al oeste con Ayala y Tlaquiltenango.
Caminan varias horas para llevar juguetes a los niños
Neli Ortiz y diez mujeres más, amas de casa y agricultoras, algunas, viajaron por varias horas hacia comunidades alejadas del centro de Tepalcingopara llevar a algunos niños juguetes y piñatas. El 30 de abril apoyaron a un candidato a diputado de esa zona y repartieron juguetes el día del niño, pero los pequeños de dos poblados no alcanzaron.
“Vi a muchos niños que andaba por ahí, entonces me organicé con mis amigas y les dije que juntáramos un dinerito y compráramos pelotas, juguetes y piñatas para traerles por nuestra cuenta a estos niños que no tuvieron regalos; y mis amigas dijeron que sí, por eso ahora nos prestaron una camioneta y nos venimos a dar a estos pequeños un regalito. Sé que no es mucho pero creo que por lo menos esto le alegrará la vida a los pequeños”, diceNeli Ortiz.

El Limón y El Tepehuaje
El Limón y El Tepehuaje son dos comunidades que quedan aproximadamente a 45 minutos del centro de Tepalcingo, gran parte del camino es deterracería.
En el Limón, donde por cierto, Neliafirmó que no hay ningún limonero pero había unos limones y por eso se le quedo el nombre. Cerca de 50 niños recibieron pelotas y dulces y la gente se alegró un poco en una casa ejidal denominada El Jacalón.
Las mujeres convivieron un rato con los chicos y las madres y cada menor se llevó un juguete.Los chamacos estaban en el kínder y se les avisó por el sonido local que se concentraran para recibir sus obsequios; luego regresaron a su salón.
El Limonero es una comunidad de no más de 700 habitantes, agricultores, con tierras pobres, que se ayudan con un espacio de sierra a la que cada año, en diciembre, van turistas a la caza del venado.
La temporada de caza sólo es por un mes, y cobran de cinco mil a diez mil pesos por persona para que puedan cazar venado cola blanca; los cazadores tiene permisos para ello y la ayudantía municipal tiene permiso de las autoridades federales para permitir la caza, en la que usan principalmente calibre 12.
Los turistas que vienen de Ixtapan de la Sal, del Estado de México, de Morelos, incluso de Estados Unidos, dejan una pequeña derrama económica a los habitantes, ya que se quedan por varios días y consumen.
Esto lo dio a conocer Esteban Montesinos, habitante del poblado, quien también me dijo que muchos habitantes de esa comunidad y de las aledañas como el Tepehuaje se han ido a trabajar a Estados Unidos.
En El Tepehuaje también hubo juguetes y convivio con los pequeños. Los niños y algunos adultos rompieron dos piñatas y regresaron a sus clases.
En ese lugar en donde los habitantes también siembran maíz y sorgo, hay un casco de una hacienda, en el patio de una propiedad privada, que según la señora Alberta, dueña de ese predio, fue cuartel de Emiliano Zapata.
“Ya se está cayendo, no se puede entrar porque de un momento a otro se derrumba. Sí le hemos dicho a algunas personas del gobierno que luego vienen, pero nomás quedan viendo y nada, no creo que lo arregle”, dijo la señora Alberta.

Mujer agricultora
Luego de que se repartieron los juguetes, se rompieron las piñatas y se convivió con las personas, NeliOrtiz y sus amigas regresaron a Tepalcingo, y durante el camino platicó más de ella.
Neli Ortiz Flores es madre de familia de tres muchachos, dos estudian la universidad y una, la prepa, fuera de Tepalcingo; su esposo es académico y trabaja en Cuernavaca y para el gobierno del Estado; pero ella es agricultora:
“Mire estas manos trabajadoras. Yo vivo del cultivo de la tierra, sembramos por riego y por temporada, hacemos dos siembras al año, yo tengo cuatro hectáreas, yo coordino todo”, afirma.
Neli siembra maíz en el campo o zonaconocida como El Marranero, de ese pueblo en donde se ubica el pozo número cinco. Son 22 socios, ejidatarios, con acceso al agua para riego y el inicio del próximo ciclo agrícola será el 15 de junio.
Los socios de ese campo de cultivo, entre las que se encuentran varias mujeres, están muy orgullosos porque el ciclo pasado cosecharon 10 toneladas por hectárea. En años pasados lograron cuatro, cinco o siete a lo mucho.
“Este ciclo sí vi mi dinero, sí rindió. Hicimos un convenio con la empresa Malta Cleyton, la vendimos a ellos, fue un precio controlado. Además, el gobierno del estado nos prometió que nos iba a dar un premio de 200 pesos por tonelada, no nos lo han entregado pero lo prometió y esperamos que cumpla”, afirmó Nely, y agregó:
“Nosotros sembramosSyngenta, uno de PROSASOL y uno de Asda, híbridos. De hecho, hace poco el Congreso aprobó la protección para el maíz pepitilla, que es criollo, originario de esta región. Ahora está bajo resguardo. La verdad, ese maíz pesa muy poco y no rinde, no lo podemos sembrar para venderlo, pero acá en el pueblo todos sembramos pepitilladel morado, del rojo, poquito, para consumo interno. Pero no vamos a sembrar maíz transgénico, como quiere Monsanto. No a Monsanto, fuera Monsanto”, dijo.









