Edgar “N” nos dejó una gran experiencia

Rosalía Martínez de León
Rosalía Martínez de León

Por Máximo Cerdio

Edgar “N” –El Ponchis– fue un chico que nos dejó una gran experiencia a todos que trabajamos con adolescentes en conflicto con la ley.Modificó muchos esquemas con los que veníamos trabajando, de tal manera que nos hizo poner más atención sobre el cuidado y vigilancia de los muchachos y en lo relacionado con el diseño, desarrollo, aplicación vigilancia y seguimiento de los programas en internamiento y externamiento, aseveró la jueza de ejecución, Rosalía Martínez de León, quien dijo que en los seis años que lleva en ese encargo no había conocido a un chico como Edgar.

–No supimos más de él. Una vez que cumplió la medida sancionadora de tres años,lo sacaron del Centro de Ejecución de Medidas Cautelares para Adolescentes,el martes 26 de noviembre de 2013,y lo repatriaron (a Estados Unidos);ya no fue nuestra responsabilidad.Nosotros sólo podemos actuar cuando la ley nos lo permite. Pero sí, nos dejó enseñanzas y nos hizo estar más atentos –explicó Rosalía Martínez.

Qué es un juez de ejecución

De acuerdo con la Ley de Justicia para Adolescentes del Estado de Morelos y con la Ley de Reinserción Social y Seguimiento de Medidas Cautelares, en el sistema de justicia para adolescentes la finalidades la reinserción; y el juez de ejecución debe preservar y vigilar el cumplimiento de ese objetivo.

A estos juzgadores, que dependen del Tribunal Unitario de Justicia para Adolescentes(TUJA) les corresponde observar cómo se desarrolla o se va a realizar el programa individualizado del adolescente en internamiento o externamiento, revisar y aprobar el diseño de ese modelo de ese sistema por el tiempo que dure la sanción y en la modalidad que se haya impuesto.

Se requiere una sensibilidad especial

El juez de ejecución debe contar con conocimientos especializados y tener sensibilidad especial porque trata con individuos que tienen más de 12 años y menos de 18 y porque el sistema de justicia para esas edades es reeducativo.

–Losadolescentes deben cumplir con una medida sancionadora. Esto no quiere decir que yo veo a los chicos como un expediente más o una cifra. La experiencia diaria con ellos va desarrollando en nosotros una sensibilidad especial. Por ejemplo, yo analizo una medida sancionadora del juez y puedo sugerir, con base en dictámenes y en elementos como disposición para colaborar con los compañeros, voluntad para cumplir con la medida, buena conducta, y otros elementos, que la medida sancionadora sea menor. Y esto sucede también si se trata de medidas en externamiento en donde priva la modalidad socioeducativa; en ésta, los menores pueden desarrollartrabajos en favor de la comunidad, asistir a terapiaspsicológicas, platicas y terapias contra adicciones, etcétera. Se trata, pues, de adolescentes en vulnerabilidad, requieren formación, estructura, límites, comprensión; escucharlos, conocerlos y tratarlos, de una manera seria y comprometida –detalló Rosalía Martínez.

Fallas del sistema

Rosalía Martínez reconoce que hay fallas en el sistema de justicia para adolescentes:

–Antes de la etapa de ejecución, el juzgador debería tener elementos que le permitan dictar una sanción individualizada más precisa, como la situación familiar del chico; si estudia, si no estudia, etcétera. En la actualidad esta información corre a cargo del Ministerio Público y de la defensa, sólo así el juez se puede hacer de estos elementos, pero él por sí mismo no puede aportarlos o pedirlos. Cuando se llega a la etapa de ejecución tratamos de diseñar el programa individualizado y nos allegamos elementos para tal efecto, pero no es suficiente.A eso hay que sumar un elemento que ocurre en casi todas las instancias del poder judicial: la falta de personal y de capacitación del personal–expuso Martínez de León.

Casos de éxito

La jueza dio a conocer que son alrededor de 250 adolescentes –más de 50 por ciento hombres– los que en la actualidad cumplen una medida sancionadora en internamiento y en externamiento y revisa cada caso. Cada tres meses examina los expedientes de los chicos y el seguimiento de las medidas, si ésta funciona; también atiende a los familiares de los muchachos, platica con los talleristas, con los terapeutas, con todos los que intervienen en los procesos y etapas. El trabajo es diario.

–Tenemos casos de éxito: son siete muchachos y muchachas que cumplieron su medida sancionadora y en la actualidad son trabajadores responsables, algunos incluso tienen ya su propia familia. Estamos muy orgullosos de ellos y seguimos en contacto.

Junto a estos casos de éxito la jueza reconoció que ha habido adolescentes que una vez que han dado cumplimiento a la medida sancionadora han incurrido en conductas delictivas más graves, incluso algunos han sido asesinados. En esto tiene mucho que ver la familia, su entorno social y otros factores.

Los hijos de la sociedad

La jueza de ejecución pidió que la sociedad acepte a los chicos que han cumplido la medida sancionadora porque si lo relegan sufre doble victimización, ellos han hecho un gran esfuerzo por sobreponerse a las condiciones personales, sociales y familiares.Familia, asociaciones civiles, empresarios, comerciantes, otras dependencias del gobierno, deben sumarse para ayudar a los muchachos, dijo.

–Los adolescentes son hijos de la sociedad y nosotros somos la sociedad –puntualizó Rosalía Martínez de León.