
Por Elsa Castorela Castro
Tlaltizapán.- Este lugar está lleno de anécdotas, de historia y recuerdos que las abuelas y abuelos contaban; que el rey Moctezuma llegaba al pueblo de San Pablo Hidalgo, cercano a la cabecera, que el gobernante tenía dos hijos; uno bueno y el otro no, cuando el padre murió, el hijo malo corrió a su hermano, éste y la gente que lo seguía cruzaron los cerros, entre ellos el de Santamaría,para llegar al centro de Tlaltizapán, lugar de donde lo corrieron, yse fue a Pueblo Viejo, en donde se quedó a vivir.
Diega López Rivas, cronista de Tlaltizapán, como todos los ancianos y ancianas, cuentan las historias trasmitidas de generación en generación, que los nahuales, eran seres que se convertían en bolas de fuego, que en ciertos sitios donde corre el agua existen unos seres diminutos, otros de forma enana que platican con la gente.
Tlaltizapán, “sobre blanca tierra”; su glifo “cerro o loma de tierra blanca”, aquí en la cabecera municipal, Emiliano Zapata, lo eligió para establecer el cuartel general, por su ubicación estratégica en la geografía del estado de Morelos, el caudillo del sur también acudía a la feria de los Tres Martes, y era devoto de “Padres Jesús” a quien le colgaba milagros de oro, y frecuentaba el santuario de San Miguel, patrono del pueblo.
Con una temperatura media de 23.5 grados, Tlaltizapán es atravesado por el río Yautepec, muy cerca de éste el canal que viene del borbollón de Las Estacas,el río Salado de Temilpa, el río Verde y el río Chinameca, cuyas aguas riega la caña de azúcar.
Tiene más 13 mil hectáreas de tierra ejidal de 15 ejidos, pero también propiedad privada de más de mil hectáreas del ejido de San Rafael, producto de la reforma del artículo 27 constitucional.
Para López Rivas, en todo Tlaltizapán existen objetos prehispánicos que se encuentran los campesinos cuando siembran, extraen pequeños ídolos, piedras de obsidianas, cajetes, tejolotes y cerámica de barro.
María Angeles Vences, mujer muy vinculada a los movimientos sociales y a la participación en la mexicanidad, fue al sitio con su sahumerio para prender copal en lo que estuvo oculto por casi mil 500 años, fue con reverencia, respeto al lugar sagrado de sus ancestros y ancestras, con amor a sus raíces, alegría de reencontrarse con la historia y para que el trazo de la autopista se cambie.
Ni el sahumerio valió, ya que la destrucción del sitio se dio la noche del jueves 2 de julio; destruyeron los escalones y retiraron una piedra que parecía un asiento, también cuentan que se encontraron tumbas.
La Mezquiterapertenece al ejido de Tlaltizapán, se sube por un sendero que cruza el río Yautepec y el canal de Las Estacas, se pasa por los ranchos ganaderos que son terrenos en forma de terrazas.
El cerro de Santamaría, cuenta don Toño, es el corredero de Zapata, ahí hay muchas señales de tesoros escondidos, en la comunidad de Los Dormidos, es un “escondero” (sic). Desde lo alto del cerro se miran los cerros de La Tortuga, del Gallo, la Sierra de Montenegro; los cultivos de caña de azúcar e invernaderos
El lunes 6 de julio que volví a subir, ya estaban unas 40 personas trabajando y arqueólogos levantando muros y tirando la tierra con picos y palas.
