
Cuernavaca, Morelos; 12 de mayo de 2015. En aras de contrarrestar los efectos de la erosión que afecta severamente al 70 por ciento del territorio nacional, en demérito de la productividad agrícola, ganadera y forestal, el Pleno aprobó emitir un exhorto al Congreso de la Unión con la premisa de crear una Comisión Nacional del Suelo, entidad de carácter federal, con presupuesto propio y que contemple un programa concurrente, a fin de tomar conciencia y aceptar que la degradación del suelo es ya un problema de seguridad nacional.
La proposición con punto de acuerdo, aprobada por unanimidad, fue presentada por el diputado José Antonio Albarrán Contreras, a fin de que sea la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión quien implemente a nivel nacional el cuidado de los suelos y concurrentemente participen y se delimiten las atribuciones de la Federación, Entidades Federativas y Municipios.
En su exposición de motivos, la propuesta destaca que al estado de Morelos su ubicación geográfica y climas abundantes lo vuelven atractivo para el turismo, descanso de fin de semana o el hogar perfecto para establecer su residencia; pues no solo cuenta con destinos turísticos sino con abundantes recursos hídricos que llevan a establecer centros acuáticos recreativos y a aprovechar sus suelos fértiles y productivos para el abastecimiento y cosecha de alimentos.
Sin embargo, todo lo que hoy en día nos ofrece el estado y la naturaleza, en unos años presentará una degradación considerable del suelo que paulatinamente afectará la calidad de vida de todos los seres vivos.
Indica que de acuerdo al Programa Hidráulico Estatal, los cuerpos de agua más importantes en el Estado son los lagos de Tequesquitengo, Coatetelco, Zempoala, Compila, Tonatiahua, Acoyotongo, Quila, Acomantla, Hueyapan y nueve presas de almacenamiento como son El Rodeo, Tilzapotla, Plan de Ayala, Chinameca, La Poza, Quilamula, Coahuixtla, Los Carros y Cayehuacán.
Todos los cuerpos de agua sufren variaciones en sus volúmenes durante la época de estiaje pero los últimos tres lagos (Quila, Acomantla, y Hueyapan) se encuentran completamente secos y los otros cuatro presentan un régimen de fluctuaciones del nivel del agua, muy acusado ya que la intensa evaporación e infiltración de sus aguas hace disminuir considerablemente su nivel en las épocas de sequía.
Aunado ello a la contaminación de las aguas provocadas por las descargas de aguas negras así como a la extracción de agua y el aporte excesivo de sustrato; por tal motivo es necesario mantener las condiciones naturales y garantizar que se conserven las fuentes de agua, impidiendo que las lagunas sufran perjuicios erosivos y con ello se agoten los manantiales que las alimentan, cita el documento.
Refiere que hace 50 años el desierto chihuahuense llegaba a San Luis Potosí y en la actualidad ya pasa por Durango, Zacatecas, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, hasta llegar a Veracruz y el valle de Perote, notándose cada vez más una vegetación de zonas áridas donde la presencia de lluvias es cada vez menor.
En la actualidad, estudios realizados muestran que los estados de Sinaloa, Michoacán, Veracruz, Jalisco, Sonora, Chihuahua y Chiapas, donde se concentra el 50% de la producción agrícola nacional, presentan una degradación del suelo de hasta el 81%.
La proposición con punto de acuerdo resalta trabajos legislativos en la materia, al impulsar iniciativas de ley relativas a crear la Ley de Cambio Climático, así como la Ley de Protección y Conservación del Maíz Criollo en su Estado Genético para el Estado de Morelos, entre otras, que llevan a la conservación e implementación de otras fuentes de energía y conservación de los recursos naturales y alimentarios; pero aún hacen falta acciones correctivas de conservación y de rehabilitación que nos permitan mitigar los efectos del cambio climático.
A la proposición con punto de acuerdo parlamentario, que fue aprobada por unanimidad de los diputados presentes en la pasada sesión ordinaria, se adhirió la diputada Erika Hernández Gordillo, quien explicó que hay esfuerzos en este mismo sentido que se promueven al nivel del Senado de la República y también desde la Conferencia Permanente de Congresos Locales (COPECOL) de la que el Congreso de Morelos forma parte.
