Los primeros 100 años de María

María y su pastel de 100 años
María y su pastel de 100 años

Por Máximo Cerdio

Quebrantadero, Axochiapan. Hoy, sábado 15 de agosto de 2015, María Patricio Sánchez cumple 36 mil 500 díasde haber respirado por primera vez en este mundo. Nació aquí y siempre ha vivido en este pueblo, famoso porque era donde se domaban los más finos caballos de los hacendados de la región. Le preocupaba el tiempo de agua,por eso mandó a alargar el techo de su casa con larga lámina de metal en el frente:

–No quiero que la gente se moje con las lluvias cuando vengan a mi velorio –le dice, con una voz cansada pero clara,a la primera de sus nietas Elvia Ramírez Quiroz, quien le acaricia la cabeza y responde con un tono alto porque su interlocutora ha perdido parcialmente la capacidad auditiva: “Amá, usted no se nos va a morir».

–¡Cómo que no! ¡Todos nos vamos a morir. No es bueno que yo me quede así, viviendo siempre! –aclara,sentada en una silla de madera a un lado de la puerta que da a la sala, apoyada en su bastón de madera y limpiándose la mirada con una servilleta. Su pelo es cano, ralo, trenzado, la piel de su rostro y de sus brazos es muy delgada, la palma de sus manos es tan suave como la de un recién nacido.

Desde las 11 de la mañana hasta las 2 de la tarde, las visitas fueron achicandoel espacio de la casa. El barullo asusta a las cotorritas australianas. Un pájaro desplumado y flaco cierra los ojos dentro de una jaula. Quien lo ve por primera vez piensa que es un polluelo, pero la verdad es que se trata de un pájaro viejito, que le quedó a la abuela de una parvada que fue vendiendo de uno en uno.

El patio está lleno de plantas como una mínima selva. Tiene algunos pájaros, guajolotes y gallinas. Ella presume que desde hace más de 30 años se fue a vivir a ese lugar porque su hermano había enviudado y en tiempo de lluvia no podía salir de su casa y se quedaba sin comer. Entonces hizo un cuartito de madera y láminas de cartón, y poco a poco fue construyendo cuartos y más cuartos en aquella propiedad; lo hizo con ayuda de algunas de sus nietas y con la venta de marranos, huevos criollos y con sus trabajos de costura.

–Me voy a morir y todo esto se va a acabar. Dios por delante –dice, pasando su limitada vista por el patio verde de su casa.

La abuela María
La abuela María

Maríatuvo 15 hijos (le quedan11con vida) y éstos le dieron 37 nietos, éstos 44 bisnietos y éstos llevan ya 10 tataranietos.Nunca se volvió a casar después de que su esposo Silvio Benítez falleció, a los 67 años: “Sólo un hombre me ha visto las nalgas y ese fue tu abuelo”, es uno de los dichos que citan con frecuencia sus nietas y biznietas.

Algunos archiveros de la memoria de María están cerrados y ha perdido la llave, otros aún guardan recuerdos vívidos:

–A mí me gustaba mucho el baile. Cuando éramos muchachas venían las orquestas a la plaza del pueblo, a los portales y todas las muchachas íbamos a bailar desde las siete de la noche hasta la una de la madrugada. Bailábamos con todos los muchachos, no nos quedábamos con uno, pero teníamos que ir acompañadas por un hombre, después élnos iba a dejar a nuestras casas. Ya cuando me casécon Silvio Benítez fue otra cosa. Silvio me quería mucho pero tenía su modo. En mi casa ningún hombre más que mi esposo podía entrar, ah, y Juan mi Alma, que era su amigo muy querido, fuera de ahí, ningún hombre se podía meter. Juan mi Alma llevaba a mis hijas y a mis nietas al baile, él las cuidaba y después las repartía.

Elvia Ramírez cuenta que su “má” le ha relatado que el jefe (Silvio Benítez) se llevaba a su mujer al río, al chorrito, donde se bañaban los dos, pero debía ser por la noche, cuando las noches eran noches y oscurecía muy temprano. Ahí se iban los dos, escondidos a bañarse.

María y los nietos
María y los nietos

María también ha dicho que en las noches en las que no podían dormir por el calor, ella y su esposo tendían petates en el patio de tierra y sacaban a sus 15 hijos a dormir ahí, sin cobijas. El aire refrescaba los cuerpos y el anestésico olor de los jazmines los hundía en un hilo de sueño que horas después era reventado por los primeros rayos del sol.

A las tres de la tarde, un acordeón abre de una patada la puerta que da a la calle. Lo siguen un bajo sexto, una tuba y un cantante. La descendencia de la cumpleañeraabre paso a la música que se acerca a la festejada para que puedaescuchar las tradicionales “Mañanitas”: a la mujer se le agrandan los ojos y dirige su cabeza y su sonrisa hacia el lugar de donde sale la música.

Después tocan“Flor de capomo”; enseguida complacen a los familiares de la festejada quien respondió “la que sea es buena”, después de que le preguntaron qué canción quería escuchar.

Los músicos acaban y salen por donde llegaron con unas cervezas en el bulbo raquídeo y en la mano.

Después viene la comida: mole, arroz, frijoles y chicharrón en salsa verde. Las caguamas vuelan sudadas en las manos de los comensales.

Los chamacos exigen el pastel con un número 100 en el centro:

–¿Ciennnnn? ¿Cuántos años le quedan para contar en la bolsa a la abuelita? Preguntaa su padre una biznieta de seis años de nombre Valentina.

Las velas se prenden, María toma su bastón y se va caminando hasta la mesa de la sala donde ya la esperan sus familiares, algunos amigos y varios colados. No permite que nadie le ayude. Frente al pastel llena sus pulmones y sopla hasta que el fuego cede. Los aplausos y vivas llenan la habitación; después, todos regresan a su lugar a esperar el tajo de dulce.

La abuela María
La abuela María

Ella vuelve a su sillita y se acomoda, es la estirpe,su familia la rodea como las raíces a una gigantesca ceiba. La quieren oír, y aunque su memoria no da para tanto, por décadas ha dejado en su linaje pedazos de su historia por las que nunca va a ser olvidada, como la que enquistó en Abimelec:

–Siempre madrugó. En una ocasión se levantó como a las cuatro. Yo tenía cinco años, dormía en su cama, a su lado; cuando estiré la mano había un vacío. Me paré, atravesé la puerta buscándola: a pocos metros vi algo que voy a recordar toda mi vida: frente a mí, a unos pasos, estaba María Patricio Sánchez, de perfil, envuelta en un rebozo, barriendo el patio, y detrás de ella, a lo lejos, la luna llena, como un sol, lailuminaba…

Hoy, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) alertó a la población mexicana por las altas temperaturas que podrían superar los 40 grados centígrados durante las próximas horas. Detalló que un canal de baja presión extendido sobre el noroeste, occidente y centro del país, en combinación con la entrada de humedad del Océano Pacífico y Golfo de México, causará lluvias muy fuertes. Debido a este fenómeno, varias entidades, entre las que se encuentra Morelos, tendrán cielo medio nublado a nublado y 60 por ciento de posibilidad de precipitaciones fuertes acompañadas de tormenta eléctrica y caída de granizo.