
Por Elsa Castorela Castro
Pese a existir una gran tradición en el cultivo del maíz, en Morelos no se produce lo suficiente para abastecer la demanda de consumo, por lo que se tiene que comprar para cubrir la demanda.
En la entidad, solamente se producen 90 mil toneladas y se requiere para el consumo humano más de 160 mil toneladas; en promedio se siembran entre 25 y 26 mil hectáreas de temporal. Sin embargo, el rendimiento por hectárea es diferenciado, de acuerdo a la Sagarpa, ya que existen municipios con mayor rendimiento de hasta cinco toneladas, en otros son entre dos y tres, entre criollos y mejorados.
En el estado de Morelos, el cultivo del maices como Pepitilla, Ancho, Cónico, Cacahuacintle, de color y de una gran variedad genética, se siembran en cuatro municipios: Yecapixtla, Ocuituco, Miacatlán y Tlaquiltenango, con una superficie superior a las 10 mil héctareas.Esto es el resultado de una investigación y colecta tres regiones del estado; zona baja norte o templada, zona media o semicálida y zona baja o cálida, mientras que en la zona sur, solo se colectó grano ya que la cosecha se hace en octubre y falta de presupuesto para la realización de los trabajos esta colecta que ha permitido identificar los maices criollo, participaron instituciones como el INIFAP, de varias regiones del país y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
De acuerdo a un documento de la delegación de la Sagarpa, en estos trabajos participaron Juan Manuel Hernández Casillas del INIFAP- Campo experimental del “Valle de México” y Noel O. Gómez Montiel del INIFAP- Campo experimental de Iguala. Las razas identificadas, además de las arriba mencionadas, son: “Ancho, elotes occidentales, Valdello, Pepitilla, Elotes cónicos, Tuxpeño, Cónico, Charqueño, Olotillo, Arrocillo, Bolita, Cacahuazintle, Ratón y Palomero”.
Los trabajos realizados por la Sagarpa y la Facultad de Ciecias Agropecuarias de la UAEM, lograron 102 colectas de maíz en los altos de Morelos, durante dos ciclos, los investigadores Gabriel Baldovinos de la Peña y Antonio Gómez Espinoza lograron generar una variedad de maíz al que llamaron “Tlahuica”, que les permtió la constiución de la Sociedad de Fitomejoradores comunitarios del municipo de Totolapan, en donde existe una gran tradición de mejoramiento genético a través de la selección de las mejores mazorcas.
