
Por Máximo Cerdio/Fotos: Ojocojo
Los habitantes de las privadas que convergen en la avenida Jesús H. Preciado, de la colonia San Antón en Cuernavaca, viven todos los días en constante peligro por la falta de higiene que provocan las aguas negras y la ausencia de pasamanos en pendientes de más de sesenta grados de inclinación. En épocas como la actual temporada de lluvia, estos problemas se agravan. Desde hace más de medio siglo han pedido ayuda a las autoridades locales y ésta no llega, por ello han pensado tomar medidas drásticas.

Vivir con las aguas negras
Para mucha gente,dicha avenida amplia, de doble sentido, podría parecer bonita porque en ella se localizan todavía algunas casas antiguas con patios extensos donde había árboles frutales y flores; sin embargo, la gente que vive allí y las familias que habitan en las privadas saben que debajo de las banquetas corren aguas negras que se han filtrado a las habitaciones porque son conducidas sólo por ductos de media caña (cortados por la mitad) de asbesto,rotos, construidos hace más de cincuenta años, no para conducir los desechos humanos sino para regar los huertos con agua limpia.
El ayudante municipal de San Antón, Emmanuel Arredondo Morales, de profesión arquitecto, explicó a Conurbados que desde el año 2013 en que tomó el cargo ha insistido ante las autoridades municipales en que se construya un sistema de drenaje adecuado sobre la avenida principal y en las cuatro privadas, sustituyéndose esos tubos de asbesto viejos por tubos de un material más resistentes y adecuado, así como un sistema para filtrar esas aguas “crudas”, ya que con esto se evitaría que las más de 500 familias que residen en esa zona sigan padeciendo enfermedades estomacales y de la piel por contaminación de aguas negras.
También se ha pedido que en las privadas,cuya inclinación es muy peligrosa, se pongan pasamanos porque en esas viviendas hay muchas personas de la tercera edad que han resultado lesionadas.
“La situación se agrava en temporada de lluvias ya que las presión de las corrientes es más fuerte y hay mayor filtración; por otro lado, las escaleras y pendientes se vuelven más resbalosos con la lluvia y el peligro es mayor”, explicó.

Las privadas
En una inspección que realizó Conurbados, acompañado de vecinos, se pudo observar que en las privadas Pino,Colorines, La Palma y H. Preciado,donde habitan cerca de quinientas familias,el descenso es peligroso incluso para quienes llevan años viviendo ahí.
Hay tramos con escalones de cemento y otros con piedras que, por la lluvia y las aguas negras y fugas de agua potable, se enlaman y se vuelven muy resbaladizos poniendo en peligro a la población. Muchos vecinos se han caído y lesionado.
Esas calles cerradas tienen doble filtración: las de la avenida Jesús H. Preciado y las de la tubería de las viviendas que hay en las privadas, que también están en mal estado. Los callejones despiden olores pestilentes, característicos de las aguas negras.
Según los pobladores del lugar, los niños y adultos mayores son los que más enferman de la piel y del estómago.
Las aguas negras de las viviendas de cada privada llegan a un colector y este vierte esas aguas crudas, sin ningún tipo de filtro o tratamiento, directamente a la barranca del Salto de San Antón.
Los vecinos también reportaron que tanto en la avenida Jesús H. Preciado como en las privadas hay constantes fugas de agua potable. Al mes, los obreros del SAPAC (Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca) llegan al menos tres o cuatro veces“pero como reparan las cosas con pedazos de cámaras de llanta, según ellos porque no hay presupuesto, por eso las composturas se descomponen y de nuevo hay fugas”.

Doña María Elena
En una casa de la Privada las Palmas, encontramos a una mujer de la tercera edad en una silla de ruedas con una extremidad fracturada.Su nombre es María Elena López y se lesionó hace aproximadamente un mes, porque personal del Ayuntamiento reparó una fuga de agua sobre esa vialidad y no se llevó los trozos de cemento que tuvo que romper y la mujer pisóuna piedra, perdió el equilibrio y se rompió el tobillo.
“Debería poner pasamanos en toda la privada, y en las demás privadas, no sólo acá. Somos muchas personas de la tercera edad que vivimos en las privadas”, dijo María Elena.
La señora López también mencionó que hace cinco meses hubo otro lesionado en la privada Colorines. “Mario se llama el señor. Llegó noche a su casa, se cayó y se abrió la cabeza, ahí se estuvo desangrando hasta que alguien lo vio y le avisó a la Cruz Roja y vinieron por él”.
En el patio de la vivienda de la mujerhay una fuga enorme por donde se trasminan las aguas negras. El agua apesta y hay helechos y hongos; las paredes están enlamadas.
En tono de broma, la lesionada afirmó que en su viviendalos 365 días del año hay agua: “lástima que sean aguas negras; y con la temporada de lluvia esto es una cascada”.
Los trámites
Para resolver este problema es necesario un levantamiento topográfico, hecho lo cual se elaboran los proyectos y después se cotiza la obra para gestionar los recursos, dijo el ayudante municipal.
“He participado en al menos dos sesiones del Comité de Planeación para el Desarrollo del Municipio (Coplademun) y he expuesto este problema ahí, frente al presidente municipal y los regidores, sin embargo, no he tenido respuesta satisfactoria. Todo esto depende de que el cabildo lo apruebe”, explicó Emmanuel Arredondo.

Los avances
A la mitad del mes de mayo,especialistas realizaron un levantamiento topográfico en las cinco privadas.Se pudo observar números y figuras pintadas con color rojo y azul que, según los vecinos, son marcas que dejaron los topógrafos.
El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca dio a conocer para Conurbadosque en los próximos meses se va a continuar con el levantamiento topográfico en la zona para después elaborar el proyecto en el cual se propondrá una solución a ese problema y también se podrá saber los tiempos y costo de la obra, y de dónde se van a obtener los recursos.
También dijo que todo lo anterior tendrá que realizarse en este año y que la Junta de Gobierno, que es la máxima autoridad, definirá en su momento si se autoriza o no la obra.
“De acuerdo con información proporcionada por el SAPAC, al año, este organismo recauda más de 300 millones de pesos. ¿Cómoes posible que con tanto dinero no puedan resolver este problema en las privadas de San Antón?”, concluyó Emmanuel Arredondo Morales.

El problema de la barranca del Salto
De acuerdo con el ayudante municipal se debe buscar un sistema para filtrar de algún modo esas aguas negras que de los colectores de las privadas se vierten a la barranca. “Es muy caro y complicado construir una planta de tratamiento aquí. La más cercana es la de la colonia Sacatierra y para acabarla de amolar no funciona. El problema de la barranca del Salto de San Antón, al parecer, carece de solución en el corto plazo”, explicó.
Rodrigo Morales Vázquez, coordinador del proyecto de los Centros de Acopio Comunitarios de San Antón y ex ayudante municipal de la colonia, en entrevista para Conurbadosdijo que en el 2004 fundó con otras personas el «Patronato para el rescate de San Antón y las barrancas de Cuernavaca», con la finalidad de preservar esos espacios libres de contaminación, pero que el patronato dejó de funcionar hace ya varios años.
“Los cambios de autoridades locales y municipales afectaron los trabajos de restauración y prevención de esa zona y no se continuó con los proyectos para declararla área natural protegida y aplicar programas de centros de acopio de residuos reciclables, baños secos y plantas de tratamiento”, relató.
Rodrigo Morales expuso que, a pesar de la falta de continuidad de las autoridades, en la actualidad trabajan en el proyecto de los Centros de Acopio Comunitarios de San Antón y recolectanal mes más de cien toneladas de residuos sólidos reciclables y reutilizablesen toda la zona de San Antón, Lomas de San Antón, la Carolina, Subida a Chalma, Ruiz Cortines, Plan de Ayala, Provinciana, Altavista, Margarita Maza de Juárez.
“Para rescatar las barrancas falta voluntad de los gobiernos y políticos, además de un programa que dure por lo menos veinte años. Un programa que esté protegido y que sea apoyado cada año por las autoridades, además de los ciudadanos y bajo la supervisión o participación de organizaciones o universidades”, puntualizó.
