
Por Máximo Cerdio
Fotos: Patricia Morales y Máximo Cerdio
–Queremos hablar en persona con el gobernador Graco Ramírez para contarle lo que nuestra familia está pasando por este asesinato de mi nuera Marlén y mi nieta Adela Michelle; queremos contárselo personalmente, para ver si así él siente algo de lo que estamos sintiendo nosotros y entiende este dolor y haga lo que tenga que hacer para que en Morelos ninguna chica más ni ninguna bebé mueran como murieron mi nuera y mi nieta, y nadie sienta el dolor que sentimos nosotros. También tenemos miedo de que los culpables salgan bajo fianza y sigan dañando a otras personas.
Eso me dice Alejandra Anaya Mariaca, maestra de educación primaria, jubilada, de 53 años, en su domicilio ubicado en la colonia Benito Juárez, en el municipio de Emiliano Zapata, Morelos.

Novenario y protesta
Tarde del domingo 13 de abril. Se cumplen 9 días de que enterraron a su nuera Marlén Adán Jaimesy a su nieta Adela Michelle Anaya Adán. Familiares y vecinos van a levantar las cruces del altar e ir al panteón a ponerlas en las tumbas. Además, llevarán mantas y playeras blancas con leyendas que exigen justicia por este doble asesinato. En el patio seco donde hay dos edificaciones, de exteriores sin repello, más de 100 personas esperan la salida programada a las 13:30.
La marcha se desarrolla como fue planeada: un grupo de 200 personas compuesto por ancianos, niños, adultos y jóvenes caminan –entonando letanías y portando mantas y pancartas con leyendas como “Exigimos justicia para Marlén y Adela Michelle”– por la principales calles de Emiliano Zapata, durante más de 50 minutos, rumbo al panteón, para enterrar las cruces de las dos fallecidas en una sola tumba: la de la mamá Marlén Adán Jaimes y su hija Adela Michelle Anaya Adán.

Hubo nada más un descanso en la iglesia de San Francisco de Asís. Ahí, el párroco dio la palabra a uno de los deudos de nombre Jaime Anaya, quien alertó a las mujeres embarazadas para que se cuidaran, para que no les ocurriera lo que a ellos. El sacerdote les pidió que no tomaran venganza personal y dejaran el castigo en manos de Dios: es una familia tranquila, sencilla, que se dedica a trabajar y no hace daño a nadie, al contrario, siempre han tratado de ayudar a los demás, dijo el sacerdote. El contingente siguió su marcha rumbo al cementerio de la cabecera municipal.
Desde que los dolientes salieron de la casa hasta que las dos cruces de madera fueron clavadas en la tierra, un perro amarillo, con algunos genes de Shar Pei en la frente, los siguió con la lengua de fuera.

La niña que vio asesinar a su madre y hermanita
Mientras converso con Alejandra, una niña delgada y morena, de pelo negro, llega corriendo y se pone en su regazo. La abraza y la menor se acerca a su oído a pedir algo. “Sí”, le dice Alejandra a la pequeña y llama a alguien para que atiendan a la menor. Una mujer se acerca a la niña y se la lleva, para darle lo que la pequeña pide.
–Es mi nieta. Tiene 3 años y vio cómo mataban a su mamá y a su hermanita, salió corriendo del domicilio y alertó a algunas personas, quienes llamaron a la policía y así detuvieron a los culpables. Los primeros días se escondía, lloraba mucho, no podía hablar, ahora ya está mejor; sí, le han servido las terapias. A veces se levanta llorando, tiene pesadillas, pero ya está mejor –explica Alejandra.
Dentro de la casa hay un altar con fotografías de la joven mamá (tenía 20 años) y su bebé, un rosario y un cuadro con una imagen religiosa, recortes de ángeles y adornos; muchas veladoras y gotas de cera regadas por el piso, solidificadas. La mujer que aparece en la imagen es Marlén Adán Jaimes y la bebé es Adela Michelle Anaya Adán.
Los hechos, según la nota policiaca
De acuerdo con lo que se publicó en algunos periódicos locales, los hechos ocurrieron el 2 de abril de este año en Emiliano Zapata. Marlén Adán Jaimes tenía un embarazo de 8 meses y viendo que daría a luz llamó a una persona que se dijo partera, de nombre Gabriela Esquivel Gómez, de 31 años, quien la atendió en su casa ubicada en Calle del Panteón 155, en la colonia Prohogar e hizo a Marlénuna cesárea con un cúter o exacto: extrajo a la bebé y la llevó al ISSSTE, en donde dijo que ella era la madre.
Los médicos la atendieron, pero en el certificado de muerte fetal de fecha 2 de abril consta que la causa de la muerte fue ausencia de circulación feto-materna por fallecimiento de la madre, por lo que dieron parte a las autoridades y éstas capturaron a Emmanuel Esquivel Gómez y a José Luis Esquivel Rivas, hermano y padre de Gabriela, cuando intentaban ocultar dentro de bolsas de basura el cadáver de Marlén.
Murió ahorcada, no por herida del cúter
Alejandra Anaya Mariaca tiene una versión distinta: por declaraciones de los acusados y evidencias encontradas en el lugar de los hechos, hay indicios de que Emmanuel Esquivel Gómez, José Luis Esquivel Rivas, Gabriela Esquivel Gómez, y el esposo de ésta, que se encuentra prófugo, forman parte de una banda de delincuentes dedicada al robo de infantes.
Alejandra cuenta que su nuera Marlén se entrevistó con Gabriela Esquivel Gómez, al menos tres veces, en las cuales esta última se ganó su confianza con promesas falsas.
La primera entrevista ocurrió a mediados de marzo en un hospital de Temixco. Marlén fue a hacerse un ultrasonido y Gabriela se acercó a ella para preguntarle cuántos meses llevaba de embarazo y el sexo de su bebé, a lo que Marlén respondió que 8 meses y que tendría una niña. Gabriela le dijo, entonces, que ella también estaba embarazada y tendría niño, que su esposo había comprado muchas cosas pensando que sería nena y que no le servirían, por lo que le regalaría varios artículos como ropa, cuna y portabebés para niña. Quedaron de verse para que Gabriela le cediera a Marlén algunas de esas cosas.
La segunda entrevista fue un desayuno a finales de marzo. Gabriela invitó a Marlén a desayunar y en esa ocasión Marlén regresó a su casa con un portabebés, pero usado y sucio.
Alejandra Anaya cuenta que eso se le hizo raro porque su nuera le había platicado que su nueva amiga, Gabriela, le había prometido que le regalaría cosas nuevas que su esposo había comprado, y el portabebés que llevó estaba muy viejo.
–No sospecha uno que haya gente tan mala que le quiera hacer daño a una embarazada y a su bebé. Mi nuera se veía alegre porque había conocido a una amiga que le iba a regalar cosas para su niña; así que yo no quise meterle desconfianzas, sólo le dije que se cuidara. El nacimiento de la niña estaba programado para el 24 de abril.
La tercera entrevista fue el miércoles 2 de abril, a la 1:30. Marlén salió ese día de su casa, con su hija de 3 años, a comprar cosas para su babyshower y ya no regresó.
Alejandra Anaya cree que lo que le ocurrió a su nuera y a su nieta no es un simple homicidio, ya que de acuerdo con las indagatorias que constan en el expediente SCO1/1205/2014, hay varios indicios que hacen suponer que se trata de una banda familiar dedicada al robo de infantes: la mujer acusada por homicidio y aborto, Gabriela, no es partera, no estaba embarazada y tenía 3 meses que había salido de prisión; su padre, acusado por homicidio, es un ex policía del Estado de México que fue despedido por corrupción.
Según el certificado de defunción, Marlén falleció por asfixia por ahorcadura, a las 20 horas con 50 minutos; no por la lesión que se le causó Gabriela con el cúter. La acusada de homicidio tenía en su poder una lista de nombres de tres mujeres más que estaban embarazadas.
Posible trata de personas: fiscal
Esta idea de Alejandra se ve reforzada con las declaraciones del fiscal general Rodrigo Dorantes, quien dio a conocer el 3 de abril que en el caso del homicidio de Marlén y su hija también se había abierto otra línea de investigación relacionada con la trata de personas u otros delitos a partir de testimonios de personas que vivían carca del domicilio de Gabriela Esquivel Gómez y de indicios encontrados en el lugar de los hechos.

Estamos desechos
Alejandra Anaya Mariaca insiste en que el gobernador Graco Ramírez sepa la magnitud de los daños que ella y toda su familia padecen como consecuencia de los asesinatos de su nuera y nieta.
–Desde el dos de abril que nos enteramos de los decesos no hemos podido descansar en ningún aspecto: estamos desechos. Yo, mis cuatro hijos; sobre todo mi hijo, el esposo de mi nuera, Francisco Javier, todavía no lo cree. Así como así, trabajando todos los días, nuestra familia, haciendo una vida, como cualquier familia honesta, que no le debe nada a nadie. Y de pronto este crimen. Estamos acabados. Necesitamos ayuda y decirle a las autoridades que hagan lo que tienen que hacer para que no le pase a ninguna familia lo que nos está ocurriendo a nosotros.
Susana Díaz Pineda, abogada del Centro de Derechos Humanos “Digna Ochoa”, quien ayuda a las víctimas de este caso, dio a conocer que si bien la Fiscalía General de Justicia del Estado de Morelos ha atendido este asunto poniendo a disposición psicólogos para atención de la familia, sobre todo de la pequeña de tres años que presenció los homicidios, la reparación del daño no se agota en eso.
Explicó que desde el punto de vista de los derechos humanos, para que haya una reparación total del daño en favor de la víctima es necesario cuatro requerimientos: se debe saber la verdad de los hechos, los culpables deben ser castigados, que los culpables hagan el compromiso público de no repetir esas conductas y que haya una reparación del daño a los familiares, no sólo económica, sino en lo moral, en lo social, en lo espiritual.
El gobernador no puede intervenir
Hasta el cierre de la presente edición, el deseo de Alejandra de hablar en persona con el mandatario estatal Graco Ramírez no se ha cumplido. El 14 de abril, ella y sus familiares pidieron una audiencia con el gobernador pero las recibió el subsecretario de Gobierno, José Luis Correa, quien después de escuchar a las víctimas respondió: “el Poder Judicial es independiente y el gobernador no puede intervenir”.
El 9 de julio de 2014 se llevará a cabo la audiencia de seguimiento de proceso penal de Gabriela Esquivel Gómez, acusada por aborto y homicidio, y de Emmanuel Esquivel Gómez y José Luis Esquivel Rivas, acusados por homicidio.





















