Familiares de embarazada ultimada piden ser escuchadas por el gobernador

 

Víctimas en el panteón municipal
Víctimas en el panteón municipal

Por Máximo Cerdio

Fotos: Patricia Morales y Máximo Cerdio

–Queremos hablar en persona con el gobernador Graco Ramírez para contarle lo que nuestra familia está pasando por este asesinato de mi nuera Marlén y mi nieta Adela Michelle; queremos contárselo personalmente, para ver si así él siente algo de lo que estamos sintiendo nosotros y entiende este dolor y haga lo que tenga que hacer para que en Morelos ninguna chica más ni ninguna bebé mueran como murieron mi nuera y mi nieta, y nadie sienta el dolor que sentimos nosotros. También tenemos miedo de que los culpables salgan bajo fianza y sigan dañando a otras personas.

Eso me dice Alejandra Anaya Mariaca, maestra de educación primaria, jubilada, de 53 años, en su domicilio ubicado en la colonia Benito Juárez, en el municipio de Emiliano Zapata, Morelos.

 

Víctimas en Emiliano Zapata
Víctimas en Emiliano Zapata

Novenario y protesta

Tarde del domingo 13 de abril. Se cumplen 9 días de que enterraron a su nuera Marlén Adán Jaimesy a su nieta Adela Michelle Anaya Adán. Familiares y vecinos van a levantar las cruces del altar e ir al panteón a ponerlas en las tumbas. Además, llevarán mantas y playeras blancas con leyendas que exigen justicia por este doble asesinato. En el patio seco donde hay dos edificaciones, de exteriores sin repello, más de 100 personas esperan la salida programada a las 13:30.

La marcha se desarrolla como fue planeada: un grupo de 200 personas compuesto por ancianos, niños, adultos y jóvenes caminan –entonando letanías y portando mantas y pancartas con leyendas como “Exigimos justicia para Marlén y Adela Michelle”– por la principales calles de Emiliano Zapata, durante más de 50 minutos, rumbo al panteón, para enterrar las cruces de las dos fallecidas en una sola tumba: la de la mamá Marlén Adán Jaimes y su hija Adela Michelle Anaya Adán.

Altar
Altar

Hubo nada más un descanso en la iglesia de San Francisco de Asís. Ahí, el párroco dio la palabra a uno de los deudos de nombre Jaime Anaya, quien alertó a las mujeres embarazadas para que se cuidaran, para que no les ocurriera lo que a ellos. El sacerdote les pidió que no tomaran venganza personal y dejaran el castigo en manos de Dios: es una familia tranquila, sencilla, que se dedica a trabajar y no hace daño a nadie, al contrario, siempre han tratado de ayudar a los demás, dijo el sacerdote. El contingente siguió su marcha rumbo al cementerio de la cabecera municipal.

Desde que los dolientes salieron de la casa hasta que las dos cruces de madera fueron clavadas en la tierra, un perro amarillo, con algunos genes de Shar Pei en la frente, los siguió con la lengua de fuera.

 

Perro en marcha
Perro en marcha

La niña que vio asesinar a su madre y hermanita

Mientras converso con Alejandra, una niña delgada y morena, de pelo negro, llega corriendo y se pone en su regazo. La abraza y la menor se acerca a su oído a pedir algo. “Sí”, le dice Alejandra a la pequeña y llama a alguien para que atiendan a la menor. Una mujer se acerca a la niña y se la lleva, para darle lo que la pequeña pide.

–Es mi nieta. Tiene 3 años y vio cómo mataban a su mamá y a su hermanita, salió corriendo del domicilio y alertó a algunas personas, quienes llamaron a la policía y así detuvieron a los culpables. Los primeros días se escondía, lloraba mucho, no podía hablar, ahora ya está mejor; sí, le han servido las terapias. A veces se levanta llorando, tiene pesadillas, pero ya está mejor –explica Alejandra.

Dentro de la casa hay un altar con fotografías de la joven mamá (tenía 20 años) y su bebé, un rosario y un cuadro con una imagen religiosa, recortes de ángeles y adornos; muchas veladoras y gotas de cera regadas por el piso, solidificadas. La mujer que aparece en la imagen es Marlén Adán Jaimes y la bebé es Adela Michelle Anaya Adán.

 

Los hechos, según la nota policiaca

De acuerdo con lo que se publicó en algunos periódicos locales, los hechos ocurrieron el 2 de abril de este año en Emiliano Zapata. Marlén Adán Jaimes tenía un embarazo de 8 meses y viendo que daría a luz llamó a una persona que se dijo partera, de nombre Gabriela Esquivel Gómez, de 31 años, quien la atendió en su casa ubicada en Calle del Panteón 155, en la colonia Prohogar e hizo a Marlénuna cesárea con un cúter o exacto: extrajo a la bebé y la llevó al ISSSTE, en donde dijo que ella era la madre.

Los médicos la atendieron, pero en el certificado de muerte fetal de fecha 2 de abril consta que la causa de la muerte fue ausencia de circulación feto-materna por fallecimiento de la madre, por lo que dieron parte a las autoridades y éstas capturaron a Emmanuel Esquivel Gómez y a José Luis Esquivel Rivas, hermano y padre de Gabriela, cuando intentaban ocultar dentro de bolsas de basura el cadáver de Marlén.

 

Murió ahorcada, no por herida del cúter

Alejandra Anaya Mariaca tiene una versión distinta: por declaraciones de los acusados y evidencias encontradas en el lugar de los hechos, hay indicios de que Emmanuel Esquivel Gómez, José Luis Esquivel Rivas, Gabriela Esquivel Gómez, y el esposo de ésta, que se encuentra prófugo, forman parte de una banda de delincuentes dedicada al robo de infantes.

Alejandra cuenta que su nuera Marlén se entrevistó con Gabriela Esquivel Gómez, al menos tres veces, en las cuales esta última se ganó su confianza con promesas falsas.

La primera entrevista ocurrió a mediados de marzo en un hospital de Temixco. Marlén fue a hacerse un ultrasonido y Gabriela se acercó a ella para preguntarle cuántos meses llevaba de embarazo y el sexo de su bebé, a lo que Marlén respondió que 8 meses y que tendría una niña. Gabriela le dijo, entonces, que ella también estaba embarazada y tendría niño, que su esposo había comprado muchas cosas pensando que sería nena y que no le servirían, por lo que le regalaría varios artículos como ropa, cuna y portabebés para niña. Quedaron de verse para que Gabriela le cediera a Marlén algunas de esas cosas.

La segunda entrevista fue un desayuno a finales de marzo. Gabriela invitó a Marlén a desayunar y en esa ocasión Marlén regresó a su casa con un portabebés, pero usado y sucio.

Alejandra Anaya cuenta que eso se le hizo raro porque su nuera le había platicado que su nueva amiga, Gabriela, le había prometido que le regalaría cosas nuevas que su esposo había comprado, y el portabebés que llevó estaba muy viejo.

–No sospecha uno que haya gente tan mala que le quiera hacer daño a una embarazada y a su bebé. Mi nuera se veía alegre porque había conocido a una amiga que le iba a regalar cosas para su niña; así que yo no quise meterle desconfianzas, sólo le dije que se cuidara. El nacimiento de la niña estaba programado para el 24 de abril.

La tercera entrevista fue el miércoles 2 de abril, a la 1:30. Marlén salió ese día de su casa, con su hija de 3 años, a comprar cosas para su babyshower y ya no regresó.

Alejandra Anaya cree que lo que le ocurrió a su nuera y a su nieta no es un simple homicidio, ya que de acuerdo con las indagatorias que constan en el expediente SCO1/1205/2014, hay varios indicios que hacen suponer que se trata de una banda familiar dedicada al robo de infantes: la mujer acusada por homicidio y aborto, Gabriela, no es partera, no estaba embarazada y tenía 3 meses que había salido de prisión; su padre, acusado por homicidio, es un ex policía del Estado de México que fue despedido por corrupción.

Según el certificado de defunción, Marlén falleció por asfixia por ahorcadura, a las 20 horas con 50 minutos; no por la lesión que se le causó Gabriela con el cúter. La acusada de homicidio tenía en su poder una lista de nombres de tres mujeres más que estaban embarazadas.

 

Posible trata de personas: fiscal

Esta idea de Alejandra se ve reforzada con las declaraciones del fiscal general Rodrigo Dorantes, quien dio a conocer el 3 de abril que en el caso del homicidio de Marlén y su hija también se había abierto otra línea de investigación relacionada con la trata de personas u otros delitos a partir de testimonios de personas que vivían carca del domicilio de Gabriela Esquivel Gómez y de indicios encontrados en el lugar de los hechos.

 

Víctimas protestando
Víctimas protestando

Estamos desechos

Alejandra Anaya Mariaca insiste en que el gobernador Graco Ramírez sepa la magnitud de los daños que ella y toda su familia padecen como consecuencia de los asesinatos de su nuera y nieta.

–Desde el dos de abril que nos enteramos de los decesos no hemos podido descansar en ningún aspecto: estamos desechos. Yo, mis cuatro hijos; sobre todo mi hijo, el esposo de mi nuera, Francisco Javier, todavía no lo cree. Así como así, trabajando todos los días, nuestra familia, haciendo una vida, como cualquier familia honesta, que no le debe nada a nadie. Y de pronto este crimen. Estamos acabados. Necesitamos ayuda y decirle a las autoridades que hagan lo que tienen que hacer para que no le pase a ninguna familia lo que nos está ocurriendo a nosotros.

Susana Díaz Pineda, abogada del Centro de Derechos Humanos “Digna Ochoa”, quien ayuda a las víctimas de este caso, dio a conocer que si bien la Fiscalía General de Justicia del Estado de Morelos ha atendido este asunto poniendo a disposición psicólogos para atención de la familia, sobre todo de la pequeña de tres años que presenció los homicidios, la reparación del daño no se agota en eso.

Explicó que desde el punto de vista de los derechos humanos, para que haya una reparación total del daño en favor de la víctima es necesario cuatro requerimientos: se debe saber la verdad de los hechos, los culpables deben ser castigados, que los culpables hagan el compromiso público de no repetir esas conductas y que haya una reparación del daño a los familiares, no sólo económica, sino en lo moral, en lo social, en lo espiritual.

 

El gobernador no puede intervenir

Hasta el cierre de la presente edición, el deseo de Alejandra de hablar en persona con el mandatario estatal Graco Ramírez no se ha cumplido. El 14 de abril, ella y sus familiares pidieron una audiencia con el gobernador pero las recibió el subsecretario de Gobierno, José Luis Correa, quien después de escuchar a las víctimas respondió: “el Poder Judicial es independiente y el gobernador no puede intervenir”.

El 9 de julio de 2014 se llevará a cabo la audiencia de seguimiento de proceso penal de Gabriela Esquivel Gómez, acusada por aborto y homicidio, y de Emmanuel Esquivel Gómez y José Luis Esquivel Rivas, acusados por homicidio.

“88 años y parezco reina de la primavera”

Juantita
Juantita

Por Chris Nicolás

Tres Marías, Huitzilac. Tiene 88 años y todas las mañanas camina unos dos kilómetros hasta su ranchito para llevar de comer a sus perros guardianes. Crió a sus 12 nietos y a sus 13 bisnietos; barre, trapea, lava y hace la comida a diario con la misma energía de una adolescente.

Delgada, bajita de estatura y con la piel marcada por los años, doña Juanita es el ejemplo de fortaleza, trabajo y ganas de vivir de muchos de los habitantes del pueblo de Tres Marías.

Los vecinos la admiran, la respetan y tratan con mucho cariño; siempre se caracterizó por ser una mujer trabajadora, honesta y amiga de todos los del pueblo, cualidades que hasta el momento conserva.

Son las siete de la mañana del primer lunes de vacaciones de Semana Santa  para muchos, pero la señora Juana Martínez Aguilar no descansa ni el día de su cumpleaños. Ella se levanta temprano para subir “a la azotea y tender la ropa que sus hijas lavaron la noche anterior”.

El frío de aquí, el norte del estado, es penetrante; pero a Juanita parece no calarle. Suda por tanto trabajo que tieneque hacer durante todo el día, para ayudar a sus tres hijas –dos de ellas, madres solteras– cuando se van a trabajar en lo que ella misma describe como “la vendimia de quesadillas”.

Casi un siglo de vida, de experiencia, de trabajo y a doña Juanita no le duele nada; ni un sólo hueso. Los médicos le dicen que ya no trabaje tanto, que no camine tanto, que descanse en su casa y viva tranquila; pero, de alma rebelde y trabajadora, ella hace caso omiso a las indicaciones de los profesionales.

“Dicen que a mi edad ya no es bueno caminar tanto, que mejor me quede en mi casa; pero jamás podría estar de inútil, postrada en mi cama o en un sillón viendo la televisión. Me gusta trabajar, me encanta salir a caminar y venir a dejarle de comer a mis perros al rancho: esa es mi medicina para sentirme joven y fuerte y si a eso le agregamos una cervecita me siento como chamaca de 15 años”, bromea.

Son las 9 de la mañana y va a comprar mandado para elaborar los guisos para las quesadillas. Estas vacaciones de Semana Santa son el mejor periodo de ventas para sus hijas, así que tienen que estar preparadas y prevenidas. Doña Juanita las apoya: “les ayudaré siempre y cuando ellas sigan siendo tan trabajadoras como hasta el momento”.

Pasadas las 10 de la mañana, después de hacer las compras en el mercadito ambulante que se instala todos los lunes en el centro del pueblo, doña Juanita camina apresurada a dejarle desperdicios a los fieles guardianes que custodian con recelo un terrenito que alberga medio siglo de historia.

El sol comienza a calentar el pueblo, el frío se desvanece, las nubes corren hacia el norte y entre más transcurren los minutos, el ambiente se torna un tanto más caluroso. Al menos para los oriundos del lugar, los 18 grados centígrados que marca el termómetro ambiental, les parecen infernales.

Con su bata a cuadros que la distingue, sus vestidos debajo de la rodilla, calcetas que cubren lo que el vestido no alcanzó a tapar y sus zapatitos impregnados de polvo por sus largas caminatas, Juanita recorre, como todas las mañanas, las calles de la llamada “Colonia” para llevar de comer a sus tres canes.

Camina poco más de un kilómetro para llegar a su ranchito, va a marcha veloz, como si alguien la persiguiera, como si trajera mucha prisa de llegar.  Algunos  de sus vecinos dicen que “no le aguantan el paso”, que es increíble cómo a su edad, aguanta tanto “de arriba para abajo…”

En el trayecto, su demacrada apariencia y semblante frágil podría engañar a cualquiera y hacerle pensar que no tolerará el largo trayecto; pero mientras camina, platica de algunos de sus “compadres y comadres” que se quedaron en el camino de la vida.

Narra sin titubear, sin faltarle el aliento; pareciera que no se ha cansado ni un poco. Sonríe y bromea cada vez que puede:

–Como que con este calorcito se antoja una chelita, ¿no?

Ella es una de las mujeres de mayor edad en el pueblo, pero es la única que –pasados los 80 años– sigue de pie, trabajando y recorriendo Tres Marías todas las mañanas. Parece que toda la gente la conoce, es increíble que cada cinco metros, todos la saludan.

–¡Juanita, buenos días!

–Doña juanita ¿ya se va a su rancho?

–Juanita, pásele a tomar un café…

“Hasta parezco reina de la primavera saludando a todos, ¿verdad?”–Ironiza Juanita cuando llega a su rancho– “Pero que no nomás me saluden, que se manden con las chelas…”

Juantita2
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En el lugar, hay una pequeña construcción rústica. Entra y saca una bolsa con colas de pollo, tortillas y “chales” para dar de comer a sus perros. Les limpia su bebedero y comedero para dejarles agua limpia y comida para el resto del día.

Recoge hojas y pasto seco, barre un poco y recorre con nostalgia el resto de su terreno, en donde el pasado mes de marzo sembró un poco de maíz para cosechar en agosto.

–Este era el tesoro de mi señor, siempre estaba verde y con siembra de la temporada; desde que falleció, quedó en el olvido. Traté de sembrarlo dos años seguidos después de su muerte, pero era mucho trabajo y tenía que ayudar a mis mujercitas en casa; no podía descuidarlas tampoco–lamenta.

Ella es viuda desde hace 15 años, madre de 3 mujeres y dos hombres, de quienes dice estar orgullosa por haberlas hecho tan trabajadoras.

–Mis muchachas me salieron bien chambeadoras, en donde estén nunca se van a morir de hambre. Y mis hijos, esos ni se diga: son excelentes jefes de familia –dice, entre lágrimas.

Juantita3
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A pesar de su avanzada edad, la mujer físicamente se nota mejor de salud que muchas otras. Como por ejemplo, doña Mari de 72 años, vecina de Juanita.

–¡Pobre doña Mari! Ya le cuesta tanto trabajo caminar y ya casi no ve. Cuando me la encuentro, luego la tomo de la mano y la paso la carretera; al fin como ya estamos ‘ruquitas’, la mayoría nos cede el paso–se carcajea.

Asegura que así ha sido la situación con algunas otras ancianitas menores que ella, a quienes usualmente les ayuda a cargar su mandado o las acompaña hasta su casa para evitar que “se vayan a caer en el camino”.

Regresa casi corriendo a su casa, quiere llegar a hacer algo de comer para sus nietos, está impaciente por barrer, trapear y dejar el quehacer hecho.

–Ay que correrle, porque el quehacer me espera.

Aunque también afirma que quiere ver a su muchachito Mateo, su nieto, el más niño. “Es el consentido, es el más pequeño y el que más me quiere”, dice Juanita mientras corre para llegar a su casa.

Diferentes protestas, una coincidencia: la salida del gobernador en la marcha de hoy

Marcha 1 abril
Marcha 1 abril

Por Stella Turcato

Cuernavaca, Morelos; 1 de abril 2014.- Menos de dos horas bastan para reunir inconformidades, demandas. Son de diferente índole, pero una mayoría coincide en protestar por el clima de inseguridad en el estado. Otros más –pobladores de Tepoztlán– piden, también, detener los proyectos de desarrollo carretero e industrial, respectivamente, en ese municipio y en Huexca, Yecapixtla.

Pero todos coinciden: que se vaya el gobernador; y así lo manifiestan a una voz cuando ingresan a la plaza principal: “¡Fue-ra Graco! ¡Fue-ra Graco!”.

Es la marcha que, programada desde meses antes, se realiza justo el día en que se cumple un año y medio del gobierno de Graco Ramírez y el plazo que él mismo fijó para dar resultados visibles de combate anticrimen. Es la manifestación que congrega a hombres y mujeres hastiados de la delincuencia y a organizadores apoyados por partidos políticos.

Vienen de dos puntos cercanos al centro de la ciudad, al sur de éste en la glorieta Las Palmas y al norte, la iglesia de El Calvario; otro contingente llega desde Tepoztlán.

Inician los recorridos aproximadamente a las 4:30 de la tarde, llegan al mitin una hora después; todo concluye antes de las 6:30.

***

Un zócalo con los asiduos de siempre, con el desorden de siempre: los mismos vendedores ambulantes, la misma suciedad aguarda a la concentración. Nadie que pueda dar un número aproximado, oficial, de manifestantes; sólo Gerardo Becerra Chávez de Ita, el organizador más visible, asegura a Conurbados, unos minutos antes de subir al templete a pronunciar su discurso: “(Hay) entre 12 y 15 mil personas”. Antes, otro de los convocantes, Edgar Vargas, se había negado a dar una cifra: “No. No los venimos contando”.

Hay, sin embargo, quienes quieren filtrar que la policía vial dice que “son ocho mil” o que datos de la Secretaría de Gobierno estatal “contó en total 2 mil quinientos”.

Ya en la caliente plancha de cemento, la muchedumbre exhibe las pancartas que las habían acompañado en la caminata. Cartulinas escritas a mano y pendones de vinil maquilados en imprenta –de idéntico tamaño y logotipo, de Poder Ciudadano Morelos, que entregó Vargas en Las Palmas– plasman las peticiones: “No + violencia”, “No + secuestros”, “No + extorsiones”.

Arriba, en el templete, los dirigentes de la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos (CMMC) se alinean. Ahí se ven: Julián Cantún Kin, otrora presidente del Partido Social Demócrata en Cuernavaca y activista en la campaña electoral de Graco Ramírez (2012); Ángel René Ábrego Escobedo, de un consejo integrador de organizaciones no gubernamentales; Eduardo Beltrán, de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); Julio Aranda, antiguo jefe de prensa del exalcalde de Cuernavaca y exsenador por el Partido Acción Nacional, Adrián Rivera Pérez; el conductor radiofónico y del acto, José Arenas Merino; y el orador principal, Gerardo Becerra, actual asesor del diputado del PRI Matías Nazario Morales e integrante de la campaña electoral del candidato a la gubernatura por el mismo partido político, Amado Orihuela.

***

Gerardo Becerra narra al público ejemplos de situaciones de secuestro, de violaciones. Utiliza expresiones usuales de delincuentes que presionan, martirizan a familiares de plagiados. Conmueve el realismo con que resume situaciones posibles, cotidianas del Morelos actual. Pide que el gobernador Graco Ramírez “renuncie”. El auditorio hace eco, también sus compañeros en el estrado –con las manos en alto–, menos Julio Aranda, quien prefiere dictar al orador: “Lo que diga el pueblo”; “¡Que se vaya!”. Becerra obedece, la multitud asiente, aplaude.

Apenas una frase del discursante para fustigar la inseguridad en los sucesivos gobiernos de Jorge Carrillo Olea, Sergio Estrada Cajigal y Marco Adame.

***

Pero la masiva concentración permite albergar otros reclamos, como el del “representante de Tepoztán”, a quien no anunciaron por su nombre, y que antecedió en el micrófono al dirigente de la CMMC.

Firme en su petición por detener los proyectos “que atentan contra el medio ambiente”: la ampliación de la Autopista La Pera-Cuautla y la construcción de una termoeléctrica y gasoducto en Huexca, el integrante del Frente en Defensa de Tepoztlán equipara a los poderes Ejecutivo y Legislativo como “cárteles” de la delincuencia organizada y a sus miembros, como líderes o lugartenientes de esas organizaciones delictivas.

 

Un día con seis acusados por delincuencia organizada y secuestro

Audiencia en juicio oral
Audiencia en juicio oral

Por Máximo Cerdio

A las siete y media de la mañana, la calle Morrow apenas va despertando, sólo hay algunos vendedores de comida limpiando los locales y el barrendero que recoge los montones de basura de las esquinas.Unos minutos después llega, en contrasentido, un autobús del CERESO y se para frente a la puerta del estacionamiento de los juzgados; ésta es automática y se abre. De la puerta trasera del camión bajan seis personas vestidas de beige y se introducen al edificio, flanqueados por custodios que portan armas largas.

Son las nueve y quince de la mañana y en una de las siete salas de los Juzgados de Primera Instancia de Control y Juicios Orales está programada una audiencia. Hay una secretaria, dos agentes del Ministerio Público, que representan a la sociedad. Ahí mismo, hay seis acusados: una mujer, un joven y cuatro hombres, al parecer todos son familiares y fueron aprehendidos por los delitos de delincuencia organizada y por secuestro; ellos y sus abogados están sentados juntos, a una distancia de seis metros aproximadamente del escritorio donde estará el juzgador. Al lado de los acusados sólo hay dos mujeres vigilantes y un custodio.Todo dividido por un corralito de madera con sillas para el público.

Hace cuarenta minutos, las seis personas de beige fueron conducidas, de dos en dos, por los custodios desde la planta baja al cuarto nivel por las escaleras, ya que ellos no pueden usar el elevador. Iban esposados y encorvados; no se desplazaban de manera lenta, ni siquiera de manera normal, los llevaban de prisa.

Audiencia en juicio oral
Audiencia en juicio oral

Para quienes acuden a estos juzgados a realizar algún trámite o pedir información, el hecho del traslado de estas personas por los custodios llama la atención y atemoriza.

–¡Qué horror! –Dijo una mujer que se replegó a la pared cuando los custodios y los reclusos pasaron por las escaleras, de prisa.

–¿No son muy pocos policías para tantos criminales? –Alcanzó a preguntar cuando el grupo se introdujo a la sala de audiencias.

A las nueve y veinte entra una mujer robusta y se sienta en el escritorio del juzgador: es la jueza. Los engranes de la maquinaria de la Justicia comienzan a moverse. Pasa lista de los comparecientes y, en seguida, explica a los acusados que pueden optar por un procedimiento abreviado en el que si se les declarara culpables podrían recibir una pena mínima. Su voz es potente y su tono parece de regaño.

–¡Están entendiendo lo que les estoy explicando! –grita la mujer de negro ante el silencio de los comparecientes.

–Entendemos –responde un hombre que al parecer es el padre del joven y la mujer– pero no podemos declararnos culpables por algo que no hicimos.

En el área del público hay diez personas. Dos mujeres permanecen alejadas en los últimos asientos de esa sección. Se dicen algo entre ellas, muy en silencio; la jueza tiene un oído tan poderoso que percibió, hace un momento, el sonido de la cámara de un fotógrafo al cual regañó por tomar fotos sin su anuencia…

La juzgadora pospone la audiencia, ya que hay un juicio de amparo interpuesto por uno de los acusados. Explica a los comparecientes que a pesar de la existencia del juicio de garantías la audiencia se puede llevar a cabo para el promovente y para los demás acusados, pero necesitan dar su consentimiento. Los seis acusados manifiestan su voluntad de que la audiencia se posponga y la jueza señala nuevo día y hora para su desahogo.

Antes de abandonar la sala de audiencias, la mujer de negro alcanzó a tirarle con sus ojos dos pedradas al fotógrafo regañado.

–Ésta fue una audiencia peligrosa, había seis secuestradores. ¿Por qué la jueza no llevó a cabo la audiencia en el reclusorio? Preguntó una joven asistente.

–Es facultad de la jueza decidir si se trata de Código rojo o no, es decir, si por la peligrosidad de los acusados o por el riesgo de que quieran rescatarlos, la audiencia se tenga que realizar en el CERESO, respondió un reportero.

–¿Ha habido casos?

–Sí, uno, el año pasado; el de Cesáreo Adrián Arias, alias “La Guajolota”, presunto líder del Cartel Pacífico Sur (CPS), detenido junto con otros sujetos en un bar de la colonia Centro. La audiencia de vinculación se tuvo que llevar a cabo en el reclusorio de Atlacholoaya porque alguien dio el pitazo de que intentarían rescatarlo.

Asaltado, encajuelado y salvado

Asalto a trabajador
Asalto a trabajador

Por Máximo Cerdio

Mientras en Morelos muchos festejaban eldía del Amor y la Amistaddesde las 11:00 de la mañana, Víctor Martínez, empleado de una empresa del ramo farmacéutico, retiraba –por órdenes de su patrón– 50 mil pesos en efectivo de la sucursal de Bancomer, ubicada en la avenida Plan de Ayala, muy cerca de la glorieta de La Luna, en Cuernavaca.

A las 11:10 salió del banco y abordó el automóvil de la compañía, un Renault Kangoo, blanco, seminuevo, y se dirigía a su trabajo en la colonia Atlacomulco por la avenida Plan de Ayala, se iba a incorporar a la autopista México–Acapulco, cuando inesperadamente fue interceptado por dos hombres que se le emparejaron a bordo de una motocicleta negra.

–El piloto de la moto iba con un casco y el otro, que me amenazó con una pistola, tenía una gorra. Me apuntó a la cara y me gritó que detuviera el auto, lo cual obedecí. Una vez que paré el vehículo, el de la gorra me siguió apuntando, abrió la portezuela y se metió al coche. Me empujó a la parte trasera y me amarró las muñecas, los tobillos y me amordazó con vendas. Se llevó el dinero que yo había retirado y también me quitó mi cartera con dinero e identificaciones y documentos. Después se sentó en el asiento el piloto y manejó como cinco minutos hasta que sentí que se estacionó. Yo no podía ver y apenas podía moverme. Después paró el coche y se fue. Como a los 10 minutos que se fue yo comencé a moverme tratando de desatarme y traté de gritar. Así estuve un largo rato, hasta que sentí que alguien rompía el vidrio de la ventada: era un policía que me dijo que me calamara y que él me iba a ayudar. Me desató, me quitó la mordaza y llamó a una ambulancia porque yo me sentía muy mal. A los pocos minutos vino la ambulancia y me atendieron los paramédicos. Estaba yo muy asustado y me sentía muy mal. Poco después vinieron unos policías municipales en una patrulla, que el policía vial llamó, y les conté lo que me había pasado.

Víctor Martínez agregó algo, que posteriormente repetiría a un perito enviado por la Procuraduría General de Justicia a recabar evidencias:

–Cuando la cajera que me atendió me estaba contado el dinero, hizo una llamada por teléfono. Yo alcance a oír que dijo que “sí, el estacionamiento está casi vacío”, eso fue lo que dijo la cajera que me dio el dinero, la que me contó el dinero y me dio lo billetes.

El 14 de febrerofue un viernesraro en Cuernavaca y la zona Conurbada. La prensa local daba a conocer el fallecimiento de un hombre por sobredosis de una sustancia tóxica llamada PVC o policloruro de vinilo, en la colonia 10 de Abril, de Temixco. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) atendió sólo un robo a una tiendaFamsa, en la colonia Flores Magón y laextraña aparición de un hombre encajuelado en una camioneta.

Para ser quincena y un día en que la gente salió a gastar dinero en los restaurantes, los cafés, los cines, fue muy tranquilo, dijo un funcionario de la SSC.

Por la tarde, la Procuraduría General de Justicia y la Secretaría de seguridad Pública estatal informaron sobre el aseguramiento de un hombre, por delitos contra la salud, presuntamente relacionado con el homicidio de un menor de 15 años; el esclarecimiento de un auto-secuestro y la detención de tres agentes ministeriales que, al parecer, privaron de la libertad a un hombre sin una orden de aprensión y sin que acreditaran que estaban realizando una investigación.

 

“Una investigación fácil”

Los peritos llegaron a las 14:10. Eran dos jóvenes: un hombre y una mujer. Fotografiaron el lugar de los hechos en el estacionamiento de Chedraui, de Bulevar Cuauhnáhuac. Acordonaron el área, se pusieron sus guantes, identificaron evidencia: trozos de venda blanca en la parte posterior del automóvil y vidrios rotos; levantaron huellas en el cristal de la portezuela del copiloto y las fijaron. Levantaron la evidencia y la embalaron; también levantaron información sobre los hechos y sobre la víctima. Todo en no más de 10 minutos.

–Esto fue algo muy sencillo y fácil; hay ocasiones en que tenemos accidentes graves como homicidios y ahí sí nos podemos llevar varios minutos, incluso, horas recabando evidencias, embalándola, llenando los formularios.

Los especialistas fijaron y embalaron la huella digital encontrada en el volante, porque el o los delincuentes pueden estar ya registrados en la base de datos de las procuradurías de Justicia estatal o de la república.

También recabaron información sobre la unidad dañada, la víctima y sobre el dueño o apoderado legal del vehículo, quien extendió una solicitud de puño y letra para que le permitieran llevarse la unidad, ya que dijo que ni él ni el asaltado presentarían denuncia penal.

 

Tuvo suerte el joven

–A eso de las 12:30 horas me encontraba circulando en mi unidad, de sur a norte por el Bulevar Cuauhnáhuac, a la altura de la tienda Chedrauhui,y al llegar al semáforo me detuve y observé que unas personas me hacían señas para que me acercara, lo cual hice. Me indicaron que en el estacionamiento abierto de la tienda había un vehículo, el cual se movía y se escuchaban quejidos al interior y que había una persona amarrada. De inmediato me introduje con mi unidad a verificar el dicho de las personas. Llegué al estacionamiento y localicé la unidad y efectivamente se movía bastante, ante lo cual yo me asomé por la parte del vidrio del piloto y me percaté de que había una persona del sexo masculino ahí dentro moviéndose, ante lo cual procedí a romper el vidrio, previamente me puse mis guantes para no alterar las escena y destruir evidencia. Una vez que rompí el vidrio procedí a abrir la portezuela y me metí a auxiliar a la persona. Le quité la mordaza y lo desaté de las manos y tobillos, estaba atando con vendas. En seguida procedí a llamar a una ambulancia porque el masculino de aproximadamente 27 años, quien dijo llamarseVíctor, se encontraba tembloroso, muy sudado y con la piel pálida. El masculino procedió a contarme cómo estuvieron los hechos y yo procedí a llamar las unidades más cercanas para que me auxiliaran.

Esto es lo que reportó Víctor Manuel Ortega Ruiz, policía vial de Cuernavaca con más de 10 años de experiencia.

–¿Qué pensó usted cuando le avisaron que había una persona dentro de un coche en el estacionamiento?

–No pensé nada, sólo actué y fui y lo atendí.

–¿Es la primera vez que rescata usted a alguien?

–Como este caso sí, pero como somos policías viales lo que más he hecho es recuperar vehículos. El año pasado recuperé tres unidades en persecución. Hace unos meses comparecí ante los juzgados orales porque recuperé una unidad con reporte de robo. Iban dos masculinos en la unidad y los perseguí y los detuve y recuperé la unidad.

–¿Qué precauciones debe tener una persona que va a un banco a sacar dinero?

–Tratar de no ir solo y si ve algo raro, salirse de la zona de peligro. Si puede llamar por teléfono, si ve algo raro, lo puede hacer al 066 y de ahí ellos canalizarán a las unidades más cercanas al lugar de los hechos.

–¿Le fue bien o le fue mal hoy 14 de febrero al chavo que asaltaron?

–No tiene nada que ver que haya sido 14 de febrero, le robaron el dinero pero creo que se la perdonaron; la vida no tiene precio.

 

Día del Amor y la Amistad
Día del Amor y la Amistad

El año pasado, el 14 de febrero fue diferente

El 14 de febrero, pero de 2013, fue más bien un día violento. Ese jueves, según reportes de la policía y de acuerdo con algunos diarios locales, encontraron sin vida a un ayudante municipal de Cuautla; secuestraron a una joven de 18 años en Cuernavaca; en Temixco detuvieron a una adolescente con cinco bolsas de marihuana; capturaron a presuntos homicidas de un agente ministerial de Cuautla; en Puente de Ixtla intentaron robar un supermercado; en Jojutla hubo un incendio en un puesto de comida; en la Autopista México–Acapulco hubo dos accidentes de automóvil y tres lesionados; En Cuautla capturaron a un menor de edad con un arma punzocortante; y en la colonia Maravillas, de Cuernavaca, dieron cristalazo a la camioneta del ex diputado local Ricardo Dorantes San Martín, papá del actual procurador estatal de Justicia, Rodrigo Dorantes Salgado.

En las salas de Juicios Orales, en el centro de Cuernavaca, 10 policías estatales acusados del homicidio de dos escoltas del procurador, rindieron declaración en las salas de juicio oral en el centro de la ciudad y fueron apoyados por sus familiares, quienes bloquearon la calle Morrow pidiendo la liberación de sus parientes con gritos y cartulinas.

 

 

Espera justicia divina

Armas en feria
Armas en feria

Por Carlos Quintero J.

Don Nacho salió de la sala de audiencia cabizbajo,desolado y con la esperanza desecha. Quería escapar y a toda prisa bajó las escaleras con rumbo a la salida del juzgado.

El brillo de sus ojos desorbitados reflejaba su enojo y su voz entrecortada expresaba su rabia contra la injusticia.

–Toda la gente con la que platico me dice: Tuviste mucho valor, vale; pero mejor… ¡ya vetee! ¿Qué cosa quieres? Van a salir y ¡te van a mataar! Van a matar a toda tu familia. Todos me dicen lo mismo.

El campesino de abundante cabello y bigote canoso, intenta sostener el tono de su voz que se quebraba.

–Ta´ triste todo esto amigo, la verdad. Lamentablemente uno desconoce de las leyes y… es difícil.

El hombre contuvo una lágrima con un profundo resuello y revira:

–Ahora estoy arrepentido de haber denunciado. No, mi amigo ¡Jamás vuelvo a denunciar!

Don Nacho dio la media vuelta y continuó el camino de retorno a su comunidad, de donde, también sus amigos le dijeron, nunca debió salir.

Aun así, venció el miedo de las amenazas de muerte y recorrió un peregrinar del municipio de Jojutla hasta Cuernavaca para pedir justicia.

Violencia en el sur

La zona sur poniente de Morelos colinda con el Estado de México y Guerrero; desde septiembre de 2007, comenzó la violencia de grupos del crimen organizado.

El domingo 27 de mayo de 2012 ocurrió la tragedia de Don Nacho.

Esa mañana él acudió a su establo y cuatro personas con armas largas le cerraron el paso.

–Párese porque tenemos orden de matarlo. ¡Tírese hijo de su pinche madre! –dijo uno de los encapuchados al campesino.

Mientras, otro pistolero lo amarró de las manos y le cubrió la cabeza con un pasamontañas. Después lo condujeron hasta un cañaveral, a unos 150 metros de ahí.

–Siéntese aquí canijo, vamos a platicar –ordenó el hombre armado.

–¿Amigo de qué se trata esto,pueés? –preguntó Don Nacho.

–Quiero que me dé un millón y medio de pesos.

–¡Noo,amigoo! yo no tengo dinero. Si ando aquí es porque miren, yo ando trabajando y tengo necesidad. Yo tengo, yo estoy bien amolado. Ustedes saben que acaba de morir mi hijo, mi mamá está enferma del corazón. No sean injustos por favor ¡Suéltenme!

El hombre suplicó y a cambio ofreció darles la cantidad de 50 mil pesos que podía juntar con su familia, porque no quería tener problemas con nadie.

Ellos le pidieron el número telefónico de su casa y del celular, pero a cambio él les pidió que no llamaran porque su mamá estaba enferma del corazón.

Entre el grupo de pistoleros, Don Nacho identificó a uno de ellos, un tal Manuel, vecino del poblado, con quien se topó minutos antes, de camino a su parcela.

El hombre era integrante de una familia conocida en la zona como «gente de mala muerte», dedicada a robar, extorsionar y asesinar.

Alrededor de las 10 de la noche, decidieron cambiarlo de lugar y le preguntaron si había por ahí otro sitio o una casa abandonada en el campo.

Los delincuentes lo desataron y lo llevaron con amenazas, pero le advirtieron:

–Si encontramos por ahí a alguien, usted diga que soy un trabajador porque si usted cambia alguna palabra, mato a la persona que nos encontremos y lo mato a usted.

Una vez que llegaron a otro cañaveral, más crecido que el anterior, el pistolero volvió a ponerle el pasamontañas y a atarlo.

Luego lo dejaron ahí hasta que Don Nacho preguntó si podían desatarlo para ir al baño, pero nadie le contestó y se dio cuenta que estaba solo.

Ante el temor de que regresaran los delincuentes, el hombre mordió sus ataduras hasta lograr liberarse y se fue rumbo a su casa.

Para ese entonces, la familia del campesino lloraba porque una persona les llamó para decirles que tenían secuestrado a Don Nacho, pedían el pago de un millón y medio de pesos para liberarlo.

Sus parientes se sorprendieron cuando lo vieron entrar y la calma regresó con ellos.

La extorsión

Al día siguiente, el hombre de la tercera edad intentó continuar con su vida normal y se dirigió a su parcela para alimentar a «unos chivitos».

Alrededor de las 10 de la mañana regresó a su casa y su hija le informó que habían recibido otra llamada para exigirle un pago porque con «La Familia Michoacana» no se juega.

Una hora después, el delincuente volvió a llamarle.

–¡Viejo hijo de la chingada! ¿Qué crees que esto es un juego?–dijo el agresor.

–Amigo discúlpame, ya te dije ayer que dinero no tengo, por favor quiero que entiendas, te suplico, ¿cómo te puedo decir que dinero no tengo?

–Entonces, vamos a matar a toda tu pinche familia y te vamos a tirar sus cabezas, ya sabemos dónde viven.

–Mira, yo no quiero problemas. ¿Qué te parece si me das una oportunidad? Entre hoy y mañana déjame ver si te puedo conseguir 100 mil pesos, pero quiero un trato de hombres. No te conozco, no me conoces. Quiero por favor que nos dejes trabajar.

–Pues órale; son buenos los cien mil pesos. Mañana te llamo para que me entregues el dinero. Quiero que el dinero me lo lleve tu hija.

–¡Ah, no! ¿Cómo crees que mi hija te va a entregar el dinero? No. Te lo va a llevar uno de mis empleados.

Finalmente ambos acordaron la hora y la persona que llevaría el pago.

Tras llegarse el plazo establecido, el extorsionador se comunicó con Don Nacho para decirle que el dinero lo entregara en el sitio conocido como La Proa del poblado de Tequesquitengo.

Sin embargo, el delincuente pidió que le diera únicamente la cantidad de 50 mil pesos y que al otro día le daría indicaciones para que le entregara el resto.

Alrededor de las 11 de la noche, el hombre se comunicó con él y dijo que el efectivo lo había recibido y su trabajador iba de regreso a su casa.

No obstante al día siguiente, el extorsionador le reclamó a Don Nacho porque no había recibido nada y quería los cien mil pesos que habían acordado.

Don Nacho alegó que era falso lo que decía porque él mismo había llamado para confirmar que había recibido los 50 mil pesos.

Tras una discusión y ante la presión del extorsionador, la víctima le ofreció el pago de 80 mil pesos pero con la condición que todo terminara ahí.

El pago tuvo lugar en el municipio de Puente de Ixtla y parecía que todo había terminado, pero no fue así porque el día 3 de mayo su hija recibió otra llamado.

–¡Hijo de tu pinche madre! ¿Qué crees que esto ya terminó? No, esto va a ser cada quince días–dijo el extorsionador.

La denuncia

De nueva cuenta comenzó la presión, ahora le exigían un pago de 20 mil pesos que debería de meter en una bolsa y dejarla colgada en una tranca de la colonia El Higuerón.

Don Nacho decidió pagar y pensó “Ojalá que ahí muera todo”.

Sin embargo, el día 16 de mayo recibió un mensaje escrito que dejaron frente a la casa de uno de sus familiares. Otra vez le exigían un pago o sino irían a matarlo.

El hombre se armó de valor y denunció el hecho a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) del estado.

La víctima realizó un pago final de 10 mil pesos que dejó cerca de la casa de Anatalia, una curandera, vecina del lugar, a quien había identificado como la líder del grupo criminal, pero que nunca quiso contarle a nadie para no exponerlos.

Ella, en complicidad con sus hijos, entre ellos Armando y Manuel, y otros familiares eran reconocidos porque extorsionaban a los pobladores de la zona.

Agentes de la Policía Ministerial y la Policía Federal Preventiva realizaron un operativo; al momento que recogían el botín, la madre y uno de sus hijos fueron detenidos, además de otros dos jóvenes.

Los capturados fueron llevados a juicio y, el día 30 de septiembre del mismo año, un tribunal de justicia oral absolvió a Anatalia, Armando, Juan Carlos y Omar porque el agente del ministerio público, de la Procuraduría de Justicia de Morelos, no integró bien la carpeta de investigación.

Otros errores fueron que continuamente cambiaron de fiscales, algunos testigos no acudieron a declarar, otras pruebas no se presentaron, lo que repercutió en que los jueces no tuvieran elementos suficientes para sentenciar a los acusados.

Es por eso que ese día, Don Nacho salió casi corriendo del juzgado, buscando la esperanza en una justicia divina. «Lamentablemente me toco perder, ni modo. Que Dios se encargue de ellos, ni modo».

El funeral poco común de Edgar

Funerales Edgar Tamayo
Funerales Edgar Tamayo

“Yo quiero que me recuerden todos contentos y, como dice la canción de Pepe Aguilar, recuérdame bonito y no acostado y atado como perro; y no quiero que nadie me mire así…”  Edgar Tamayo Arias

Por Máximo Cerdio

“Un montón de rejas impiden mi paso/ para regresar./Ya salió en la prensa que van a aplicarme/ la inyección letal./ ¿Dónde está mi gente? yo quiero que escuche/ que ponga atención,/ que a veces los gringos aplican sus leyes/sin haber razón”, cantó a capela Teodoro Bello la canción “Inyección letal”, que compuso para Edgar Tamayo Arias y que popularizaron los Tigres del Norte.

Esto ocurrió el domingo 2 de febrero a las cinco de la tarde en Miacatlán, en la misa de cuerpo presente en la parroquia de Santo Tomás, oficiada por el obispo de la diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, quien dijo que Edgar había muerto de manera injusta como Jesucristo.

Funerales de Edgar Tamayo
Funerales de Edgar Tamayo

En la iglesia de patio amplísimo, no cabía un alma; incluso, había gente en el parque ubicado frente a la presidencia municipal y en calles contiguas.

En ese lugar se encontraban alrededor de tres mil personas queriendo observar la procesión. Varios,bien bañados y perfumados, esperaban a los hermanos Hernández: al menos cinco personas oyeron que los Tigres del Norte cantarían en el Rodeo para despedir a quien el 1 de noviembre de 1994 fue condenado a la pena máxima por el homicidio del policía norteamericano Guy P. Gaddis.

 

Rumbo al rodeo

La caminata por el Rodeo, una especie de plaza de toros rústica en las afueras del pueblo, fue como la interpretación de Teodoro Bello, una última voluntad del morelense a quien el 17 de septiembre de 2013 una Corte estatal de Texas, Estados Unidos, fijó el día 22 de enero de 2014 como la fecha de su ejecución por inyección letal.

Los pobladores hicieron dos filas de varias cuadras de largo, desde la iglesia hasta el corral, para que por ahí transitaran mero adelante quienes llevaban las coronas de flores para el difunto, después los incansables chinelos, las dos bandas reventando la quietud del pueblo con melodías como “Mi gusto es”, “El sinaloense”, “Puño de tierra”, “Arriba Pichátaro”, y los últimos restos mortales de Edgar, cargados por sus familiares y más cercanos amigos, que se turnaban “por tamaños y de dos en dos”, para no desbalancear el peso de la muerte. Junto a la caja también iba un hombre empuñando una bandera de México.

Funerales Edgar Tamayo
Funerales Edgar Tamayo

En pocos minutos llegó el ataúd al ruedo y fue recibido con vivas y aplausos por los pobladores pegados a las tablas. Algunos con el cuello estirado y los ojos muy abiertos esperaban todavía que los Tigres del Norte hicieran su espectacular aparición.

Un muñeco de trapo vestido de vaquero y dos hombres disfrazados de toro recorrieron la plaza entre clamores: “¡Te queremos Edgar te queremos!”. Detrás, iba el cortejo fúnebre.

-¡Con ustedes, tenemos a Edgar, la Yegua de Miacatlán, montando un salvaje toro de 500 kilos. Mírenlo, qué manera de aguantar los reparos! -Gritaba El Llaverito, hombre minúsculo y regordete amigo de la infancia y juventud de Edgar.

La ceremonia en el rodeo acabó con el ataúd rodeado por los padres, hermanos y demás deudos de Edgar Tamayo, y con palabras de El Llaverito pasando lista a la “pandilla” de montadores de toros y toreros a la que perteneció el finado durante su juventud. Cuando el Llaverito pronunció el nombre de Edgar, la Yegua de Miacatlán, todos gritaron “presente”.

-¡Esta muerte fue injusta y hay que vengarla. Viva Edgar Tamayo, mueran los gringos! -explotó un grito.

Después, la procesión enfiló rumbo al panteón de Dolores, ubicado en la Calle de la Amargura, a unos cuantos metros del Rodeo. Eran las 6:10 de la tarde y el sol se convirtió en una joya de ámbar.

Funerales de Edgar Tamayo
Funerales de Edgar Tamayo

 

El panteón de Dolores

Al panteón llegó casi la tercera parte de la multitud que lo siguió hasta el rodeo. Los rostros llorosos de su gente eran menos dramáticos que el 22 de enero, cuando hasta la casa número 3 de la calle Cuauhtémoc, a las 9:40 de la noche,les llegó una llamada de Estados Unidos comunicándoles que Edgar había sido ejecutado.

Incluso, la sepultura de Edgar en el lugar donde descansan sus abuelos fue más relajada que el día sábado 1 de febrero en que, a las 00:40 minutos, la carroza fúnebre escoltada por patrullas de policías federales y municipales arribó con el cuerpo proveniente de Estados Unidos a la entrada de Miacatlán, donde unas mil personas lo recibieron sobre la carretera con veladoras, cohetes y música de banda y uno de sus parientes dijo:

-¡Puta madre. No es posible que nos manden el cadáver de mi primo en una caja de cartón! -Al momento en que él y otros hombres abrieron la carroza fúnebre y se percataron de que el ataúd estaba envuelto con cartones y fajillas de plástico sellada con los textos “Home” y “Express Service 100% guaranteed boarded as booked”.

Funerales de Edgar Tamayo
Funerales de Edgar Tamayo

Frente a lo que sería la tumba de Edgar, la banda tocaba una canción triste. Cuatro hombres bajaban con lazos por la fosa el féretro mientras los familiares observaban llorosos cómo éste se iba haciendo más y más pequeño.A pocos metros del íntimo círculo de parientes, grupos de personas amontonaditas cantaba en voz baja: “Amor eterno/ e inolvidable. Tarde o temprano estaré contigo para seguir amándote”. Eran las 6:43 de la tarde del domingo 2 de febrero de 2014.

De esta manera se cumplió el funeral poco común que pidió, a sus familiares, Edgar Tamayo Arias,nacido el 22 de julio de 1967 en Miacatlán, Morelos.

¿Quién mató al expresidente municipal?

Caso presidente
Caso presidente

Por Carlos Quintero J.

Con los brazos extendidos sobre la baranda del banquillo de los declarantes, Raúl Ascensión alza su rostro hacia el estrado. Sabe que su libertad está en manos del tribunal integrado por tres jueces.

Aprieta sus puños y deja escapar su voz aguardentosa que resuena con un dejo de desesperación.

–Yo me siento algo culpable por no haber escuchado nada, ose’a no haber oído ruidos, pu’s es lo único que lamento, ose’ayoesteé, yo por mí p’es también, sé que piensan que soy yo –dice el hombre con algunos ademanes.

Las miradas fijas del público se centran en la persona de baja estatura, de complexión robusta y cabello lacio, y quien acota en su declaración:

–Pero no dejen de investigar, si quieren pueden tenerme el tiempo que quieran, yo también no quiero salir y que sigan pensando que yo tengo algo que ver ahí.Yo quiero salir como tiene que ser… Con mi nombre limpio y con la frente en alto, y mi conciencia está tranquila y… Yo no tuve nada que ver y ahora sí que estoy en sus  manos, señoría.

El reloj digital de la Sala Dos de los Juzgados de Control de Garantías y Juicio Oral marca las 13:10 horas del martes 16 de octubre de 2012.

Era el inicio del juicio oral en contra de Raúl Ascencio, de 41 años de edad, de oficio jardinero e imputado por el homicidio de Porfirio Flores Ayala, ex presidente municipal de Cuernavaca.

El hombre era el primero en rendir declaración, de un total de 16 testigos que estaban listos para desfilar ante el tribunal, integrado por los jueces del Primer Distrito Judicial del estado: María Luisa de Jesús Rodríguez Cadena, Isidoro Edie Sandoval Lome y Martín Eulalio Domínguez Casarrubias.

Erguido, tratando de controlar el trastabillar de su palabras, el imputado comenzó describiendo su relación con la víctima, con quien trabajó durante siete años.

–Cuando a él una vez lo operaron de los ojos, yo fui al seguro por él y sí vi’a yo por él; cuando una vez se cayó, esteé yo era el único queé estaba allí… porque yo siempre lo obedecía a él, lo respetaba yo, anqueé, aunque debido a su manera de ser, esteé para mí era normal, pues esteé muchos decían que discutíamos, pero era normal su manera de ser conmigo.

Un día antes de la muerte de su patrón, el viernes 30 de diciembre del 2011, Raúl Ascensión descansó en su trabajo.

–Para ese día, pues yo tenía una cita con mi pareja, ose’a yo con ella, habíamos terminado dos meses anteriores enton’s yo, esteé esa vez, esteé ese día le pidí pues  hablar con ella que me diera una oportunidad más,entonc’s ella como a las doce fue a verme al jardín.

Se refería a la casa de Porfirio Flores, un terreno a desnivel de aproximadamente una hectárea, utilizado también como jardín de eventos especiales, y localizado en la calle Tabachín número 57 A, esquina Llamarada, de la colonia Bella Vista, al norte de Cuernavaca.

El inmueble también era conocido como «Jardín de Cuernavaca», con dos entradas; la principal por la calle Tabachines y la de servicio por la calle Llamarada. Además, el predio incluía amplios jardines, terrazas, baños, una cocina y una alberca.

Raúl Ascensión tenía asignado un cuarto ahí, porque era el encargado de planta del mantenimiento del jardín y la vigilancia; ese día permaneció algunas horas en compañía por su novia, Gabriela.

–Me fue a ver mi pareja, y esteé estuvimos hablando, le pedí una oportunidad más, de ahí yo la llevé a su trabajo, y ya me fui a casa de mis padres del  trabajo. Ya regresando como a las ochoal domicilio, yo vivía allí, allí yo me encargaba deéose’a yo, a mí esteé, yo tenía pue’s ahí mi cuarto, yo ahí me quedaba; yo tenía siete años viviendo allí.

El hombre ingresó por la calle Llamarada y después se dirigió hasta la puerta de la entrada de la casa de su patrón para recoger un radio Nextel que le dejo otro de sus compañeros, en un sitio previamente acordado.

–Entonces me bajé a mi dormitorio y le marqué al patrón que ya estaba yo allí, porque esa era una regla que yo tenía que seguir, siempre que yo estuviera allí avisarle a él para que él supiera que era yo el que andaba ya por ahí.

A través de un monologo, Raúl Ascensión revela la última conversión que sostuvo con Porfirio Flores entre las 20:30 y 21:15 horas.

–Licenciado ya estoy por aquí, ya llegué. Le leé marque a su Nextel.

–Me dijo: Está bien Raúl, mañana quiero que te me levantes y esteéose’a te me pongas a barrer.

–Yo sí barría. No es cierto que eso que dice la gente, que dice eso de que no sé porque lo dice, saben bien de que yo era la persona que los sábados, cuando no había eventos, era yo el que me encargaba exclusivamente de barrer, yo a veces, hasta cuando al patrón le decía:

–¡Me carga la mano patrón! Cuando yo entré a trabajar con usted me ponía hasta cuatro o cinco personas y hor’a pues nada más me deja a mí la bronca.

–No, pero a’i  tienes al Hugo, a’i tienes al Vicente.

–Ire, Vicente usted me ha dicho que no se le puede decir nada porque él es del estacionamiento. El Vicente nada más viene y limpia las mesas y hay veces que me ayuda, pero hasta que acaba.

El sábado 31 de diciembre, Raúl Ascensión se levantó temprano y se dispuso a barrer el frente de la quinta, salió de su cuarto y observó que el auto de su patrón estaba mal estacionado, obstruía la entrada principal de la calle Tabachín y tenía encendida las luces de los «cuartos».

El hecho no le causó extrañeza porque no era la primera vez que sucedía; ya en ocasiones anteriores, Porfirio había dejado –incluso– el portón abierto. Por tal motivo, el jardinero únicamente le tocó la ventanaa su patrón para decirle lo de su vehículo, pero éste nunca respondió.

Después de ir por un jugo y al puesto de periódicos, el hombre comenzó a barrer frente a la fachada del inmueble.

Alrededor de las 9:30 de la mañana, llegó Hugo, otro empleado con quien platicó por unos momentos hasta casi las 10 cuando se presentó su otro compañero, Vicente.

Los tres estuvieron esperando en la calle al tamalero porque oyeron que venía gritando, «Hay que comprar unos tamales y ahorita le seguimos ¿no? Ya viene ahí a la vuelta», le dijo Vicente y esperaron; pero no apareció.

Raúl Ascensión decidió entonces comenzar con las actividades cotidianas.

–Tú vete a regar, echarle agua a los tinacos–Le dijo a Hugo.

–Primero échale agua a los tinacos porque el licenciado luego se para y se baña, y si no hay agua ya sabes cómo se pone. Ya sabes cómo te llama la atención. Le recordó al joven.

Ellos utilizaban el agua de la alberca para el servicio del baño, para regar el pasto y otras actividades.

Hugo caminó por el amplio corredor que conduce hasta la alberca, mientras Raúl Ascensión continuó barriendo en la calle. Al cabo de unos minutos, Hugo regresó corriendo.

–Me regresa el chavo solo y me dice de cerquita: Rauúl, hay un cuerpo en la albercaa ¿De quién es el cuerpoo? Yo me quedé tóndido ¿no?… Pero cuando me acerqué ose’a la distancia de, de la entrada, nno,el patrón no estaba flotando, así con el cuerpo flotando pues, completamente arriba, sino que estaba sumergido. N’a más se le vi’a el pelo deé, el pelo… la pues… el pelo pues le asomaba por fuera y los pies tocando contra la alberca. No se vi’a de lejos; yo me tuve que acercar, caminar hacia el pasto y esteé estaba en la parte más baja de la alberca.Entonc’s no vi la altura cuando me acerqué y no vi bien… No lo reconocí pues, porque lo vi chaparrito.

La víctima era un hombre que vestía camisa de manga larga, color blanco, corbata y pantalón de vestir gris, zapatos negros.

–¿Pero quién es Hugo? Tú ayer trabajaste. Tú estuviste lavando trastes hasta las siete y media, ¿Tú, tú viste si llegó su hermano? A lo mejor su hermano,ose’a, porque tiene él un hermano que un tiempo se quedó a vivir ahí un mes;entonc’s este, él es chaparrito como de mi estatura, entonc’s yo pensé: a lo mejor su hermano vino a visitarlo y se cayó y el licenciado a lo mejor esteé, no sé, discutieron y el licenciado a lo mejor ahorita salió a arreglar este problema. Yo así pensé ¿no?

Después, Raúl Ascensión se dirigió a su otro compañero:

–¡Oyes, Vicente! Lo alcancé a ver que estaba en el carro. ¡Oyes, Vicente, bájate de ahí! ¿Qué haces allí? Esteé tenemos un problema, hay un cuerpo en la alberca. ¡Ven!

Los empleados no sabían quién era la víctima e intentaron comunicarse por radio con su patrón para informarle del hecho, pero nunca les respondió las llamadas de alerta.

Lo buscaron por toda la quinta hasta que decidieron comunicarse con su socia y novia, Nora, quien –a su vez– le pidió a Tomás, hermano del exalcalde, que se apersonara a investigar qué estaba ocurriendo, porque ella estaba en la Ciudad de México.

–El licenciado Tomás, él venía llegando me dice: ¿Qué pasó Raúl?, él me alcanzó a ver que yo venía de mi cuarto, pu’s licenciado con eso de que hay un cuerpo en la alberca. Él se paró en la entrada y tampoco vio.Creo que se quedó así viendo, tuvo que acercarse, tuvimos que ir a la alberca, nos acercamos a la alberca; no lo reconoció luego, estuvimos viendo.Fue cuando esteé dimos la vuelta y le hago:no, pues, no sé quién sea.

Tomás identificó a la víctima.

–¿Sabes qué, Raúl? Sí es mi hermano, lo reconozco por la pulserita que trae en la mano, es mi hermano; por esa pulserita lo reconozco.

Los hombres observaron en el jardín y el pasillo manchas de sangre, unas monedas tiradas y una serie de huellas de calzado que al seguirlas conducían hasta la entrada principal del domicilio.

Elementos de seguridad pública municipal, del estado, agentes de la policía ministerial y peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Morelos arribaron a la escena del crimen para iniciar la investigación.

Los peritos realizaron un examen minucioso en el inmueble, tomaron imágenes del lugar, realizaron la diligencia del levantamiento del cadáver y confiscaron un par de zapatos y un preservativo usados por Raúl Ascensión, ambos localizados en su recámara.

En su alegato de apertura del juicio oral, el agente del Ministerio Público, Gumersindo Sánchez Lagunas acusó a Raúl Ascensión del homicidio.

–Porfirio Flores Ayala, ex presidente municipal de Cuernavaca, Morelos, asesinado por su jardinero vigilante. En efecto, honorable tribunal, entre las 23 horas del día 30 de diciembre y la una de la mañana del día 31 de diciembre del 2011, el ex presidente municipal de Cuernavaca, de 64 años de edad, fue asesinado en el interior de su domicilio.

El agente del Ministerio Público argumentó que la evidencia demostraría que no había huellas de puertas forzadas, ni huellas de escalamiento en la barda que delimitan el inmueble; lo que, a su juicio, revelaba que el victimario siempre estuvo adentro de la casa y tenía llaves para entrar y salir de la misma.

Gumersindo Sánchez también presentó un examen de ADN realizado a la corbata de la víctima y en donde afirmó que se encontró el perfil genético del imputado.

–El acusado, conjuntamente con otro sujeto, privaron de la vida a la víctima mediante golpes, sujeción y presión de la corbata hasta causarle estrangulamiento.Por tal motivo, al finalizar, deberá dictarse fallo condenatorio en contra del acusado para que el delito no quede impune, para que la sociedad de Cuernavaca, Morelos y México sepa que aquí, en este tribunal se imparte justicia.

Su contraparte, el defensor público Víctor Javier Hernández Vega, debatió que un solo medio de prueba, en este caso el examen de ADN, no podía ser suficiente para condenar a Raúl Ascensión por el homicidio de Porfirio Flores.

–Hemos escuchado que nos prometió, que se encontraron impresiones de huellas de calzado del lugar de los hechos al domicilio de la víctima, o cuarto de la víctima, a la habitación del imputado; sin embargo, al terminar el presente juicio ustedes se preguntarán ¿Y el calzado dónde está? ¿Y las huellas del calzado de quién son?

Un perito criminalista, un genetista, un médico legista, agentes ministeriales, empleado y familiares de Porfirio Flores rindieron su declaración ante el tribunal.

Finalmente, el 6 de noviembre de 2012, los tres jueces resolvieron por mayoría: Sentencia condenatoria en contra de Raúl Ascensión por homicidio calificado y una pena de 20 años de prisión; además de una multa de 56 mil 700 pesos.

El único voto disidente fue de Martín Domínguez, quien al dar a conocer su postura dijo que se debía, entre algunas cosas, porque el ministerio público incriminaba al jardinero únicamente porque vivía con él, y eso lo hacía sospechoso.

Según el juzgador, la fiscalía no investigó para saber sí los homicidas pudieron haber entrado en el momento que la víctima pretendía salir de su domicilio, porque hubo indicios de que su auto se encontró mal estacionado, «con dirección hacia la calle».

De igual manera, el juez tercero integrante del juicio oral le restó valor probatorio al examen de genética por la forma en cómo se realizó:

–Explicó la perito que ella no realizó la recolección de los perfiles para la obtención del resultado de las pruebas, ya que las recolecciones las realizó su anterior compañero genetista quien efectivamente efectuó todas y cada una de las recolecciones.

En un primer examen que el perito realizó a la corbata que el o los homicidas utilizaron para estrangular a la víctima, encontró únicamente un perfil genético de Porfirio Flores Ayala; pero,la otra perito que intervino posteriormente halló el perfil genético del imputado.

El móvil del homicidio que la fiscalía estableció, de un empleado que «maltrataba» a su patrón, no fue convincente para el juez.

Derivado de la incertidumbre de la prueba de ADN de la corbata y de que dicho resultado se haya «contaminado» con el resultado del examen del preservativo que utilizó el imputado, el abogado defensor interpuso un recurso de casación en contra de la sentencia.

El tribunal de segunda instancia integrado por los magistrados: Andrés Hipólito Prieto, Miguel Ángel Falcón Vega y Roció Bahena Ortiz –esta última con un voto en contra de la resolución–  revocó la sentencia y dictó la libertad inmediata de Raúl Ascencio.

El argumento jurídico del abogado de oficio Víctor Javier Hernández Vega demostró insuficiencia en las pruebas desahogadas en el juicio y las cuales fueron valoradas subjetivamente.

–Me culparon por trabajar con mi patrón, pero yo como iba a hacer algo que está en contra de mi propio patrimonio, de mi propio trabajo.Yo no habría de atentar contra mi patrón y se está demostrando; está saliendo la verdad, declaró a este reportero Raúl Ascensión tras obtener su libertad.

«Güevos les faltan a los habitantes de Cuernavaca», Calixto Vidal

Calixto Vidal
Calixto Vidal

Por Máximo Cerdio

Cuernavaca, Morelos; a 29 de enero de 2014. -Güevos son los que les faltan a los que viven en Cuernavaca y no apoyan estas movilizaciones para que no nos cobren ese dineral que nos quieren cobrar por servicios municipales.- Reclama Calixto Vidal, mientras extiende los brazos y abre las manos como si tuviera entre ellas dos aguacates gigantescos.

-Mire cuánto viejito hay acá, en vez de que fueran los muchachos y los jefes de familia jóvenes los que estuvieran acá, puro viejo. Los impuestos a todos nos afectan, pero a nadie le interesa que el gobierno abuse de nosotros.

Son las 10:20 en el Calvario y hay cerca de 100 personas para iniciar la marcha en contra del aumento de los impuestos municipales, convocada en ese lugar a las 10 de la mañana por varias organizaciones como Morena, Grupo Plan de Ayala y otros.

Marcha del 29 de enero
Marcha del 29 de enero

Un poco después de las 11 de la mañana, da inicio la protesta con cerca de 300 manifestantes, la gran mayoría adultos mayores que llevar cartulinas y pancartas con diferentes leyendas en contra del alcalde de Cuernavaca Jorge Morales Barud, del ex alcalde Manuel Martínez Garrigós, del gobernador Graco Ramírez y de los diputados estatales, especialmente de Jordi Messeguer a quien acusan de traidor.

Susana Díaz Pineda, representante del Centro de Derechos Humanos “Digna Ochoa”, dijo que al parecer hay un acuerdo entre el gobierno municipal y el estatal para que éste pague una parte proporcional de algunos impuestos, pero que aún no les han dado a conocer nada.

Marcha del día 29 de enero
Marcha del día 29 de enero

En pocos minutos, la marcha que salió del Calvario llegó al Congreso del Estado en la calle Matamoros en donde varios dirigentes, entre ellos José Martínez Cruz, exigió echar abajo los impuestos y denunció que hay una campaña del gobierno en contra de las movilizaciones: “las movilizaciones son legítimas, es un derechos del pueblo a manifestarse. No marchamos por gusto sino porque las autoridades no nos responden”, dijo.

Felipe Romero
Felipe Romero

Felipe Romero, por su parte, anunció que el viernes próximo a las 4 de la tarde en el mercado Narciso Mendoza, de la colonia Carolina los comerciantes de Cuernavaca tendrán un foro en donde “anunciaremos el día y hora de una mega marcha; una marcha “mostro” en contra de los servicios municipales y otras arbitrariedades del gobiernos municipales.

El contingente bajo por Galeana rumbo al Ayuntamiento en la calle Cuauhtémoc y Motolinía del centro de la ciudad.

A las 2 de la tarde Susana Díaz Pineda dio a conocer que El Ayuntamiento de Cuernavaca rompió el diálogo con las y los ciudadanos: “Pagan lo que marca la ley, punto, dijo la autoridad municipal. No hay sensibilidad ni voluntad para solucionar. Quieren dinero a costa de los más pobres”, dio a conocer la activista.

Tamales embrujados

         

Tamales de Yautepec
Tamales de Yautepec

                 

Por  Máximo Cerdio

-Sí, le hacemos brujería a los tamalitos para que queden ricos. Así, mire: ponemos un fondo de agua, poca; después, una cama de hojas delgadas de maíz y después, con la parte más delgada de la hoja de la mazorca, cruzamos dos trozos y hacemos dos nudos y formamos una cruz para alejar el mal sabor; después metemos de una a tres piedras de río. Enseguida van los tamalitos, no acostados sino de pie. Por último se ponen en la lumbre y se espera uno a que estén listos.

Este es el secreto que me confiesa Minerva Quiroz Mendoza, trabajadora administrativa en una escuela secundaria en Yautepec y quien, junto con sus familiares y amigas, prepara sobre una mesa larga los tradicionales tamales de elote de este municipio de Morelos.

-Cuando vemos que el maíz está muy triste y las hojas muy secas y la olla no sirve, de plano les mentamos la madre a las malas vibras; con esto ya el tamalito agarra sabor.

Si uno prepara el tamal o el esquite no debe una estar triste ni enojada, ni gritoneando ni regañando, debe uno estar alegre… porque todo se lo pasa uno a la comida.

Elotes
Elotes

El tamal lleva masa de maíz recién cortado, lleva un poquito de mantequilla, Royal y canela, pero lo que le da el sabor es lo otro, los secretos, la brujería.

¿Han estado en Hueyapan, Puebla? También allá tienen sus brujerías para cocinar o teñir. Cuando cocinan o tiñen sacan a las mujeres embarazadas o a los chamacos, para que las cosas salgan bien. -Me explica Mercedes Bastida, profesora jubilada de escuela primaria, también de Yautepec, un municipio de agricultores donde se siembra y cosecha maíz.

En esta casa amplísima, con árboles que abren su frescura como una atarraya de sombras, hay seis mujeres de más de 50 años. Todas participan en la elaboración de los tamales y los esquites. Las manos se guían solas, trabajan con precisión y soltura, son como peces jugando en el agua o como aves en el cielo. Las cocineras platican y ríen; a veces estallan en carcajadas. También hay una niña, como de 13 años, morena, de pelo negro, que colabora en la última etapa del proceso; no habla, a veces sonríe, tiene los ojos muy bien puestos en las manos de sus mayores. Se llama Alhelí Benítez Reynoso y va a una escuela secundaria. Más adelante, Brenda Benítez Bastida, profesora, me contará que es la primera vez que Alhelí participa en preparación del alimento: “Ella solita pidió que la llevaran, porque dice que ya quiere aprender cómo se hacen los tamales. Yo también aprendí cuando tenía más o menos sus edad”.

-En Chiapas también sacan a los chamacos de las cocinas, cuando hacen mole o tamales; no porque estorban, sino porque le pueden “echar ojo” a la comida, es decir, pueden echar mala vibras. Al tamal de maíz, que allá se llama picte o piyte sólo le echan un poco de manteca de cerdo o manteca de cochi, como le decimos al cerdo en Chiapas. -Le digo a Mercedes Bastida.

Desde las 7 de la mañana, dos hombres fueron a la milpa, a unos terrenos de cultivo que tienen en las afuera de Yautepec, a cortar las mazorcas de maíz. Trajeron cinco costales llenos. Tres fueron vertidos en el césped y las mujeres, en círculo, desnudaron el elote y apartaron las capas de la mazorca más próximas, las cuales servirían para proteger los granos de maíz pegados al olote.

Muy cerca de allí y debajo de un árbol, varios hombres se encargan de las tareas que requieren más fuerza física, y también son los responsable de hacer el fuego.

En una vaporera de aluminio esperan a que la temperatura ablande los elotes. Enfrente, hay una parrilla hecha con dos bloques de cemento y trozos de varillas de metal sobre las que ponen las mazorcas, que son devoradas por las lenguas de fuego. Con tenazas, van apartado las que ya “están listas”, es decir, cocidas.

-Y ¿cómo sabe uno cuándo ya se puede comer el elote?

-Los granos son blancos y si le aprietas sueltan un agua blanca. Los elotes están buenos para comer cuando se vuelven amarillos, y ya no sueltan esa agua blanca. El elote no debe estar quemado, porque es amargo, los granos deben estar dorados. Los elotes crudos dan diarrea. ?Me responde el señor Esteban, agricultor y trabajador de la familia Bastida.

Una hora después comienzan a llegar los invitados: hijos, nietos, sobrinos, nueras; todos integrantes de la familia Bastida.

Los tamales están en su punto y comienzan a servir.

-Mire. Cómase ese; a ver si le gusta tanto como los de su tierra. -Me dice Brenda mientras me acerca dos tamales humeantes.

Yo abro las tiernas hojas del maíz. De adentro sale un olor a lejanía, a sureste. La canela o la brujería que las señoras le había puesto a la comida me pica sabrosamente la lengua.