Los otros muertos: tres años de injusticia

Muertos
Muertos

Por Máximo Cerdio

No se sabe nada de los que mataron a Benito Salgado Rodríguez. Tú lo recuerdas, Juana, fue un martes 14 de septiembre, hace un poco más tres años. Lo mataron a plena luz del día, en la glorieta de las Flores, en los límites de Cuernavaca y Temixco. Tú los viste desde tu casa.

Por ahí de las 12 del día, Juana Román, llegaron cerca de 20 personas en siete camionetas. Había dos mujeres de pelo rubio que, al parecer eran las jefas, porque ordenaban, iban al frente de los hombres armados con rifles y pistolas en la cintura; recordarás.

Andaban buscando de un tal Orfanel, que tenía un billar, al Cuquis y al Huesos. Fueron a Billares Román y entraron. Eran como 10 hombres. Ahí agarraron a Benito Salgado, coime del billar. Lo golpearon y le exigieron, encañonándolo con una pistola en la cabeza, que dijera dónde estaban Orfanel, el Cuquis y el Huesos. Eso es lo que a ti te contaron, Juana.

Pero tú viste, Juana Román, cuando 10 hombres pasaron del Billar a casa de tu nuera, que queda a un lado del lo que era ese establecimiento y a un lado de tu casa; traían golpeando a Benito. En la casa de tu nuera, en uno de los cuartos, un hombre se encontró a tu nuera y a tu nieto de apenas 5 años de edad. Un hombre que hablaba por teléfono le dijo a tu nuera que se tirara al piso y el hombre salió del cuarto. Tu nuera no obedeció y se fue a tu casa, que queda a un lado, y después salió corriendo con tu nieto. Tú mirabas desde la sala de tu casa y te apresuraste a cerrar la puerta para que el hombre que hablaba por teléfono no entrara. Recuerda que te metiste al ropero mientras el hombre golpeaba la puerta, rompía los vidrios y gritaba que le abrieran porque tiraría la puerta a balazos. Todavía vivía tu mamá, y a ella no la pudiste meter al ropero y desde tu escondite le susurrabas que se callara, que no hiciera ruido porque si no entrarían y las matarían. Después de algunos minutos el fulano se fue y tú pudiste salir del ropero y quedaste mirando por una rendija de una ventana que da hacia la calle.

Aterrorizada, viste cómo pusieron a Benito en la glorieta junto a tres hombres más: reconociste a Orfanel, el dueño de un billar que se encontraba adentro de una casa sin rótulo, frente a la glorieta de las Flores; también estaban el Cuquis y el Huesos. Ahí estaban los 20 hombres, ni un policía, ni una patrulla, las gentes, como tú, estaban encerradas en sus casas. Los hombres armados se habían metido a las casas y habían robado pantallas planas, dinero, joyas, cosas de valor que ponían en las camionetas en las que viajaba y que dejaron estacionadas cuadras antes de la glorieta de las Flores. Tú lo viste todo, Juana.

Tú recuerdas que a Orfanel le pidieron las llaves de su camioneta Lobo, negra, estacionada frente a su casa, pero él dijo que no tenía las llaves en ese momento. Uno de los prisioneros, que no era Benito, quiso escapar pero varios hombres lo capturaron y lo volvieron a dejar junto a los otros.

A los cuatro los pusieron juntos, pecho a tierra. Las mujeres rubias se acercaron a los cuatro y los comenzaron a patear en la cara y los insultaban.

Escuchaste la orden de una de las mujeres: “¡Mátenlo!”. Cerraste los ojos y escuchaste un disparo; después una ráfaga. Los disparos eran secos, sin eco y seguidos.

Cuando abriste los ojos ya había cuatro cadáveres. Uno en la glorieta y los tres restantes en el suelo.

Otros muertos
Otros muertos

También viste, acuérdate Juana Román Amaya, que a varias cuadras de ahí se acercaba una patrulla con policías municipales, pero cuando vieron las camionetas y a las personas armadas se regresaron.

Los hombres y las dos mujeres se subieron a las camionetas repletas de cosas robadas y rechinando las llantas desaparecieron por las calles.

A Benito Salgado Rodríguez no le pones veladoras en los nichos que la gente construyó donde quedaron los cuerpos de los asesinados, porque Benito era cristiano, pero seguramente sí le gusta que vayas a visitar su tumba cada 14 de septiembre, y cada 2 de noviembre al panteón de la Colonia 10 de abril, en Temixco, donde yacen sus últimos restos.

Nichos
Nichos

Para el gobierno, Benito fue uno de los 24 mil 374 homicidios que se cometieron en México en 2010 de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y uno de los 19 mil 499 que quedaron impunes, según Guillermo Zepeda, Investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, quien dijo que en ese año 80 porciento de homicidios quedaron impunes.

Pero a ti Benito nunca se te va a olvidar porque fue tu compañero, Juana Román, y siempre lo vas a recordar alegre, ayudador, con su Biblia en la mano y hablando de la Palabra de Dios.

Los perros de fuego

Perro1
Perro

Por Máximo Cerdio

Los cachorros

Ante la mirada de los policías, los hombres rociaron gasolina y prendieron fuego a la primera choza. Dentro, se escucharon pequeños ruidos de animal. Los reporteros gritamos a los incendiarios que eran unos cachorros y que entraran a sacarlos, pero los comuneros sólo abrieron la puerta y desde el humo brotaron dos bolas peludas y ladrantes de color café, de apenas semanas de nacidas, buscando a su madre.

-Yo me lo quedaría pero es muy pequeño mi departamento.

-Yo no puedo, ya tengo perro y mi mujer se va a encabronar si le llevo a otro animal.

Mientras, los críos tatarateaban sobre el piso de tierra.

Perritos
Perritos

Eran las 10:30, del jueves 17 de octubre de 2013, había comenzado el desalojo en contra de quienes habitan de manera irregular una parte de la reserva El Texcal, localizada en Jiutepec, Morelos. Eran más de 600 policías de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP) y cerca de 50 personas que se dijeron ser comuneros de Tejalpa.

No había personas dentro de las chozas: les avisaron un día antes que los lanzarían porque es reserva federal, aunque hubieran comprado “de buena fe”; esto, sin una orden de un juez, como lo reconoció Iván Fernández Galván, subsecretario de Gestión Ambiental de la Secretaría de Desarrollo Sustentable.

 

La mamá de los perritos

Perra mamá
Perra mamá

Los incendiarios seguían avanzando, algunos eran muy jóvenes y llevaban paliacates o trapos cubriéndoles la nariz y la boca, más para ocultarse de los medios de comunicación que para protegerse del humo.

Metros más adelante de la primera casa quemada, encontramos a la mamá de los cachorros: una perra canela, flaca, con algo negro en el hocico, quizás un pájaro muerto, asustada. Nos vio y se perdió en la maleza, rumbo al lugar donde la llamaban sus hijos.

Lo incendiarios entraban a las chozas, se asomaban para ver que no hubiera tanques de gas y rociaban gasolina, luego con unos sopletes prendían fuego a los las viviendas, la mayoría de ellas, hechas de tablas y lonas; quemaban, ropa, camas, colchones, trastos.

El calor aumentaba. Una lona de vinil blanca y roja con logotipo del Partido del Trabajo con la imagen del gobernador de Morelos junto a la de André Manuel López Obrador decía: “Graco gobernador El voto obradorista es petista”. El fuego devorando poco a poco el rostro sonriente de Graco Ramírez Garrido Abreu.

Graco y fuego
Graco y fuego

 

El coyote

Perro coyote
Perro coyote

Por allá, apareció otro perro flaco. En circunstancias distintas a las que se vivían por el operativo, ese animal se hubiera confundido fácilmente con un coyote, lo delataban sus orejas caídas de perro corriente.

-Vele si renguea y si tiene los cuartos traseros manchados. Jojojó.

 

El casi dálmata

Perro y funcionario
Perro y funcionario

Conforme nos adentrábamos en la vegetación, las chozas se volvían casas: de más habitaciones, construidas con material de más calidad. Hasta los perros, eran más finos.

Los discípulos de Satanás, es decir, los diablos incendiarios, encontraron una casa de cuatro habitaciones. Revisaron que no hubiera gente y prendieron fuego a los cuartos. Se escuchaba cacaraqueo de gallinas y el chompipipipipi, de algunos guajolotes.

-¡Abran los corrales. Dejen salir a los animales! –ordenamos de nueva cuenta los reporteros. Los hijos del chamuco y los policías no hablaban, iban a lo suyo.

Como un toro entrando al ruedo, de entre el humo, salió un perro pinto.

Se dirigió a nosotros, no para reclamar lo que le estaba haciendo a su casa, sino asustado. Algunos fotógrafos lo acariciamos para tranquilizarlo. Se sentaba y se queda viendo cómo la casa se deshacía en llamas. El perro hacía intentos por entrar.

-¡Agárralo, que no vaya a querer entrar, se le puede caer la casa encima. Agárralo! Ordenaban algunos compañeros.

La casa se fue quemando poco a poco y se extinguió en los ojos negros del animal.

Los guajolotes y las gallinas se internaron entre la hierba. Iban haciendo tremendo escándalo. No era para menos.

Avanzamos. El can se fue tras de un funcionario.

 

Los perros de humos

Perro de humo
Perro de humo

Una pareja de perros nos franqueó el paso: era adultos, uno negro y el otro café. Salieron del humo de una de las viviendas. Pero, como los demás animales que habíamos visto incendios atrás, los caninos no ladraban ni defendían las casas, su actitud y su mirada era más bien desconcierto.

Uno de los perros se me acercó hasta casi tocarme la cámara con su nariz. Se detuvo y regresó con el otro perro. Algo se dijeron y se perdieron por una vereda.

Los cochinitos

Avanzamos cerca de 10 minutos, subiendo y bajando en un terreno de hierbas y piedras volcánicas. Adelante había una zona plana con una casa de dos pisos, bien edificada. Junto a esa casa, había una accesoria con una tienda.

Los incendiarios subieron al segundo piso de la casa y destruyeron muebles y electrodomésticos. Se oyeron ruidos de ventas de cristal y ve vieron pedazos cortantes que daban hacia la calle.

La tienda, pintada de color azul, fue saqueada y los estantes fueron destruidos. Los garrafones de agua fueron perforados con los machetes.

Frente a esa casa una edificación de madera ardía y una vara con una bandera en lo alto retaba a los dedos de fuego.

En el patio de esa casa de dos pisos había tres cerdos rosados, de la misma edad. Seguramente sería la cena de navidad de los habitantes emprendedores de ese hogar.

 

El último perro

Gato
Gato

Cerca de ahí un hombre, un niño y cinco mujeres llorosas observaban cómo la madera caía bajo la fuerza de las llamas.

Estaba con ellos un perro negro, viejo y polvoso en calidad de damnificado.

Un gato de días de nacido apareció por la calle, tembeleque, llevando sobre sus débiles patas las seis vidas que aún le quedaban.

Roban a Telesecundaria que funciona en una Ayudantía municipal

Telesecundaria
Telesecundaria

Máximo Cerdio

Son las 8:20 horas del lunes 23 de septiembre. En una de las esquinas de lo que parece ser el patio de una casa, hay cerca de 60 personas paradas formando un círculo: una de ellas, un hombre de más de 50 años, con blazer café a cuadros, reclama:

–¡Qué desgraciados! ¿Por qué no escogen otros lugares para robar, por qué no se van a las colonias ricas, a las universidades privadas, a las escuelas privadas? ¡Al perro más flaco se le juntan más las pulgas!

Es el director de la Telesecundaria Lázaro Cárdenas del Río, de la colonia Chipitlán, Benigno Herrera Mendoza, enojadísimo porque este día, al llegar temprano a clases se encontró con que habían desaparecido 18 computadoras, un escáner, una compresora y otros artículos, de un cuarto habilitado como“aula de medios” en esa escuela, con un valor aproximado de 100 mil pesos.

–¿Díganme qué hacemos? Ya nos cansamos de meter escritos y más escritos, de solicitar y de pedir y no nos hacen caso. ¿Tomamos la avenida Morelos; paramos el tráfico para que nos escuchen?

Los demás: hombres y mujeres, callan.

Toma la palabra Francisco Cruz, presidente de la Asociación de Padres de Familia, quien dice que se formará una comisión de padres para acudir al Ayuntamiento de Cuernavaca y protestar por la inseguridad, entre otras cuestiones.

El círculo se rompe, las personas se dispersan.

Telecundaria
Telecundaria

Robo tras robo

El saqueo del equipo de cómputo,que apenas unos días antes había recibido en donación ese centro educativo por parte de una empresa privada, no es el primer golpe de los ladrones.

Una de las maestras de esta telesecundaria ubicada a escasos metros de la Autopista del Sol, al sur de Cuernavaca, revela que también se robaron la tubería de cobre y unas cámaras de videovigilancia, así como una televisión.

“Los papás y hasta los profesores podemos cooperar para comprar algunas cosas de poco o mediano valor, porque las autoridades no nos reponen nada o, si lo llegan a hacer, tardan meses y a veces años en autorizarlo; pero las computadoras son caras y no nos alcanza. Las personas que tienen muchachos acá son de escasos recursos económicos: ¿cómo va a poder comprar una máquina así alguien que vive con un salario mínimo, de menos de 60 pesos al día?”

Encabrona, pues

Padres de familia entrevistados dijeron que aun cuando la secundaria está incluidaen el programa Escuela Segura, no hay vigilancia. La semana pasada también robaron en la escuela Primaria Matutina Profesor Rafael Ramírez y en un jardín de niños, localizados en esa misma colonia, cerca de la telesecundaria y a tres cuadras de una oficinas de la Procuraduría General de la República donde todo el día y la noche entran y salen patrullas federales, pero no atienden llamados de incidenciasque ocurren en esta demarcación.

–Molesta, amigo. Mire: yo soy taxista, ando todo el día en la calle y me da mucho coraje ver que los policías se amontonan afuera de las casas de funcionarios públicos o de los familiares de estos funcionarios; ahí se la pasan, echando desmadre, mientras los ladrones hacen de las suyas a plena luz del día, y aquí no pasa ni una maldita patrulla. Encabrona, pues ¿no?

Es probable que el taxista, que asistió a la junta de padres de familia y quien dijo ser tío de un alumno de segundo de secundaria, no sepa que el gobernador Graco Ramírez reconoció, a finales de enero de este año, que cuenta con 49 escoltas, los cuales pertenecen a la Secretaría de Seguridad Pública.Lo más seguro es quetambién ignore que el ex gobernador panista,Marco Adame,tuvo 80 policías como guardaespaldas, lo que implicó un costo para el pueblo de entre 500 y 800 mil pesos mensuales, y que aún cuenta con protección de elementos policiacos con cargo al erario.

telesecundaria
telesecundaria

Buenos estudiantes

Una profesora que trabaja en esta escuela asegura que los alumnos han tenido muy buenos lugares en la prueba Evaluación Nacional de Logros Académicos en Centros Escolares, conocida como ENLACE; incluso, tres egresados estudian la preparatoria y tienen la “Beca Bicentenario” por su buen desempeño.

–Los chicos son buenos estudiantes, tienen ganas de salir adelante. Este año, participamos en el Concurso Estatal de Telesecundarias del estado de Morelos sobre «Interpretación del Himno Nacional Mexicano 2013» (http://www.youtube.com/watch?v=iDuLfnjjBK0), y nosganamos un órgano muy bonito y costoso. Este órgano también se lo robaron los ladrones junto con las computadoras…

–Lo que más nos duele es que a los muchachos se les está impidiendo el derecho a tener una enseñanza con material de calidad; son mexicanos y tienen derecho como en las demás escuelas públicas.

¿Escuela digna?

La Telesecundaria Lázaro Cárdenas del Río está ubicada en la calle Otilio Montaño número 5 de la colonia Chipitlán en Cuernavaca, Morelos; su zona es la XIV, Sector V. La Secretaría de Educación Pública le dio la clave 175TV0480.

Se trata de una edificación de bloques de dos plantas, construida originalmente para casa habitación, pero fue ampliada en diferentes etapas. En la fachada hay un portón blanco y una pequeña puerta de acceso. Adentro,un patio techado a la mitad y al fondo una estructura de fierro –oxidada– para una canasta de básquetbol, que los muchachos no pueden ocupar porque el área es utilizada como salón de clases:

“Aquí no hacemos ejercicio; en otro lugar tenemosla clase de educación física y deporte; este lugar es muy chico, no se puede”, explica un alumno.

Si un ex presidiario entrara a este lugar diría que la escuela, que también es sede de la Ayudantía Municipal, tiene aspecto de cárcel de pueblo… aunque se ve que los directivos, profesores y alumnos se esmeran por tener limpio y arreglado el lugar: los muros están pintados, pero las paredes de la barda no están repelladas.

Hay varios cuartos que fueron acondicionados para salones de clases. Los chicos parecen racimos de uva: son 180adolescentes, 9 maestros (un maestro por grupo), el director, el encargado de intendencia y el “administrativo”,para un espacio tan pulga.

Todo es muy reducido: los pasillos; los salones, los bañitos…

Uno busca algo verde, una planta “dónde descansar la mirada”, diría Juan Rulfo en El llano en llamas, pero no hay nada, la vista choca y rebota contra las paredes y las esquinas.

Benigno Herrera Mendoza, director de la escuela secundaria hasta el lunes 30 de septiembre, que será el día de su jubilación, se lamenta:

–Todo esto nos da tristeza, porque todo lo que se llevaron ha sido un esfuerzo de los maestros, de los alumnos. Hemos logrado las metas que nos hemos establecido y hemos remado contra corriente.Desde hace trece años que se fundó la escuela ninguna autoridad estatal o municipal nos ha apoyado verdaderamente para lograr la construcción de un edificio digno, adecuado.

En Cuernavaca hay, además de ésta, tres telesecundarias más: la Cuauhtémoc, la Pensamiento Crítico y la Xochipilli.

 

Belleza y juventud segadas por la cárcel

Temis
Temis

Por Carlos Quintero J.

La llaman Linda y es verdad. Ella tiene una figura esbelta, el cabello lacio que cubre su espalda hasta su fina cintura.

Los grandes ojos cafés y largas pestañas rizadas conjugan con sus sensuales labios y nariz mediana.

Lafalda larga, ajustada, resalta el contorno de sus anchas caderas, la blusa de encaje; ambas color beige.

Camina de prisa por los pasillos y escaleras del juzgado; la vista al frente, que a veces baja para evadir otras miradas.

Es evidente la afrenta pública que le causa ir con las manos esposadas, escoltada por una mujer policía que la conduce hasta la sala de audiencia.

Detrás, la acompañan dos varones, altos, delgados, morenos y se sientan junto a ella.

Es la mañana del miércoles 21 de agosto de 2013, el inicio del juicio oral contra los tres jóvenes acusados por secuestro y robo agravado.

La familia de Linda toma asiento en la zona del público mientras arriban los jueces Tomas Mateo, Bertha Vergara y Jorge Gamboa, integrantes del tribunal.

La audiencia inicia y los imputados se presentan:

Juan Miguel Flores Bustos de 20 años, Luis Ángel Estrada Terán de 23 años y Herlinda Torres Villalba, Linda, de 20 años.

Es difícil el caso para los abogados defensores de oficio, Elsa Merlos y Víctor Javier Hernández, reconocidos por su experiencia en el nuevo sistema de Justicia Penal.

Los defensores sostienen, en su alegato de apertura, que la fiscalía no podrá acreditar, «más allá de toda duda razonable», la responsabilidad de los imputados.

Mientras el Ministerio Público, José Manuel Serrano sostiene ante el tribunal que existen elementos suficientes para sentenciar a los imputados.

Los hechos

Era la medianoche del 5 de abril de2012. Un auto Toyota, color blanco, con placas del Distrito Federal circulaba en la carretera Zapata–Zacatepec, del municipio de Xochitepec.

El auto era conducido por Eder «N», un joven de 21 años de edad, a su lado, en el asiento del copiloto, lo acompañaba su novia Belén «N» de 22 años; además su hermano Víctor y su cuñada, viajaban en el asiento trasero.

Iban camino a la casa del joven, en el fraccionamiento La Campiña, y a la altura del crucero del poblado de Chiconcuac, los rebasó un auto VW Jetta oscuro.

El auto sospechoso disminuyó su velocidad e intempestivamente le cerró el paso; un taxi Sentra también llega al lugar. De ambos vehículos descendieron seis hombres armados y encapuchados.

Los pistoleros amagaron a los tripulantes del Toyota: «¡Abre las puertas!, ¡Abre las puertas!». Eder, volteó y miró a su hermano para saber qué hacer.

Pero uno de los agresores, con la culata de un arma, rompió el vidrio de la ventanilla del copiloto, y no les dio tiempo de nada.

Todos fueron sacados del vehículo y obligados a tirarse al piso, menos Belén que fue mantenida a bordo por los agresores que la secuestraron.

Eder, creyó que su novia salió corriendo del carro o que fue abandonada metros adelante por eso comenzó a gritarle y la buscaron por el camino.

Al cabo de algunas horas decidieron acudir a la Procuraduría General de Justicia del estado para iniciar la denuncia y además informar de lo sucedido a los padres de la muchacha.

Mientras tanto, la joven fue trasladada por los plagiarios a una casa de seguridad, ubicada a varios minutos del lugar, pero antes fue cambiada a otro vehículo.

La joven había resultado herida por los vidrios de la ventana rota e iba con los ojos vendados.

Al llegar a la casa de seguridad, ella escuchó muchas voces, algunas de mujer; una de ellas preguntó:

–¿Quién le pegó?–le dijeron que había sido un accidente.

La secuestrada lloraba y estaba muy nerviosa, la mujer limpió su sangre, después le comentó:

–Van a venir hablar contigo.

Escuchó la voz de un hombre que comenzó a interrogarla.

–¿Cómo te llamas morra?, ¿De dónde eres morra?, ¿Qué hacías ahí, morra?

Luego, dejaron que descansara unas horas hasta que le hablaron nuevamente:

–Te voy a pasar con un familiar, le vas a decir que estás bien.

Era alrededor de las 7:30 de la mañana, cuando Miguel Ángel «N», padre de Belén, recibió la llamada de los secuestradores.

–Te vamos a pasar a tu hija–le dicen.

–Bueno, ¿Papá cómo estás?–Así inicio el diálogo.

Una clave confidencial, confirmó a Miguel Ángel que se trataba verdaderamente de su hija. Ellos habían acordado una palabra secreta para decirla en caso de ser víctimas de alguna extorsión. Ese fue el momento.

Los secuestradores le dijeron al padre de la joven que se comunicarían más tarde con él.

En tanto, decidieron cambiar a la joven a otra casa de seguridad y la subieron a un coche.

–Mira morra, cualquier cosa tú vienes con nosotros.

Luego tres personas abordaron el auto junto con ella y la obligaron a recostar su cabeza en las piernas de una mujer para aparentar que iba durmiendo. El vehículo enfiló por un camino de terracería.

Otra detención casual

A las 10:30 horas, el auto circulaba por la carretera Tepetzingo–Tezoyuca, frente a la fábrica de cemento, y se topó con una patrulla de la Policía Preventiva del estado.

Juan Miguel Flores, quien era el conductor, intentó dar la media vuelta para retornar, pero esta maniobra llamó la atención de la policía que rápidamente le dio alcance.

Se trataba de un Jetta, color azul marino, el cual era conducido con exceso de velocidad.

–Deténgase por favor para una revisión–ordenó el policía.

Los uniformados cuestionaron al conductor, quien iba acompañado por Luis Ángel Estrada, y ante la sospecha les pidieron que descendieran del vehículo.

Mientras Herlinda Torres y Belén, permanecieron a bordo, pero al ver que la joven tenía la blusa manchada de sangre les dijeron que también salieran.

–¿Se encuentra usted bien? –le preguntó el comandante a la víctima que evidentemente se mostró nerviosa.

–Sí–contestó balbuceando.

La joven tenía una cortada en la nariz y otra en la ceja derecha, por eso el policía volvió a cuestionar a la joven.

–¿Seguro que se encuentra usted bien?

Fue entonces que ella no pudo contener el llanto y reconoció que estaba secuestrada por los tres jóvenes que viajaban con ella.

Los preventivos, solicitaron apoyo y al cabo de varios minutos llegaron refuerzos para trasladar a los imputados a la base de Torre Morelos.

El comandante llamó al padre de Belén para informarle que su hija se encontraba sana y salva. Todo había terminado.

Al investigar si el vehículo contaba con reporte de robo se descubrió que el Jetta había sido entregado como parte del pago de un secuestro de un joven de 17 años de edad.

La mañana del jueves 5 de septiembre de 2013, Juan Miguel, Luis Ángel y Linda son sentenciados por el delito de secuestro y robo agravado; días después, los dos primeros fueron sentenciados a 40 años de prisión, y la joven a 25 años de prisión.

Las víctimas invisibles

Alicia Vázquez
Alicia Vázquez

Por Máximo Cerdio

Para la autoridad, un detenido es una carpeta de investigación que después se convertirá en estadística. Para el detenido, la justicia se convierte en una maquinaria que tratará de despedazar su libertad y sus derechos políticos.

Los reflectores están puestos en aquel al que se le imputa un delito y en el juez que representa a la justicia. La luz no alcanza a quienes acompañan al presunto responsable y que, por lo común, son dos o tres personas que permanecen fuera de la línea de la justica: víctimas secundarias les llaman, según Taylor y Frazer, si resultan afectadas en su salud física o emocional por faltas que no cometieron.

Esta es la historia sobre la detención de un muchacho de 25 años, estudiante de la carrera de Veterinaria, arrestado por extorsión, el 23 de septiembre de 2013, y que seguramente forma parte de las 10 mil 089 personas que presume haber capturado, de octubre del 2012 a septiembre del 2013,Alicia Vázquez Luna, secretaria de Seguridad Pública estatal.

El asunto, según la SSP

De acuerdo con el boletín 257, emitido por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP), del 23 de septiembre de 2013, elementos de la Policía Morelos que integran la Región V del Mando Único detuvieron en flagranciaa tres hombres luego de cometer el delito de extorsión en agravio de un vecino del municipio de Tlaltizapán: uno de ellos era Emannuel “N” de 25 años, vecino del municipio de Temixco.

Según ese documento informativo, la detención se realizó al momento en que uno de ellos recibió la cantidad de 20 mil pesos como condición para no atentar contra la integridad física de la víctima y de su familia.

En el propio comunicadooficial se señala que al circular a la altura de la gasolinera del poblado de Xoxocotla, municipio de Puente de Ixtla, un hombre solicitó auxilio a los policías, manifestando que horas antes su hermano había recibido llamadas a su celular en las que le exigían la cantidad de 20 mil pesos,de no entregársela, le harían daño a él y a su familia.

El hombre manifestó,a los uniformados, que lograron intimidarlos mediante el uso de datos familiares confidenciales.

Derivado de lo anterior, después de conseguir la víctima la cantidad requerida, le dijeron que lo esperarían a la altura del balneario Apotla y que se dirigiera al lugar a entregar el dinero a un hombre que se encontraba a bordo de una camioneta marca Ford, tipo Explorer, color roja, con placas de circulación PXP-7130 del estado de Morelos.

Los elementos del Mando Único lograron la detención de quienes dijeron llamarse Luis Alberto “N” de 45 años de edad, vecino del municipio de Cuernavaca; Marcos Emannuel “N” de 25 años, vecino del municipio de Temixco; y Víctor Manuel “N” de 27 años de edad; vecino del municipio de Puente de Ixtla. A quienes se les encontró un arma de fuego calibre .380 abastecida con seis cartuchos útiles y cuatro teléfonos celulares. Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público del Fuero Común para iniciar la carpeta de investigación correspondiente.

Calumnia y abuso, según el papá de Emmanuel

En la queja que interpuso Marcos Canela Vara, padre de Marcos Emmanuel Canela Miranda, ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, el 27 de septiembre de 2013, acusa a los policías de tortura y de violación de los derechos humanos.

De acuerdo con Marcos Canela, su hijo no fue aprehendido “(a) la altura del balneario Apotla”, como señala el reporte policial, sino en una gasolinería de Puente de Ixtla, tal y como lo demuestran unos videos que tomó la cámara del expendio de gasolina.

Capturado por “vestidos de civil”

Marcos Canela Vara también denunció que la detención no ocurrió a las 13:35 horas, como se asentó en el reporte, sino a las 12:40, según se puede percibiren los videos y de acuerdo con testigos.

Por lo que se observa en las imágenes contenidas en dichos videos y por el dicho de testigos, no fueron los policías estatales quienes detuvieron a Marcos Emmanuel Canela Miranda, sino dos personas vestidas de civil que viajaban a bordo de una camioneta color rojo, “quienes con lujo de violencia bajaron a mi hijo del vehículo, por ello mi hijo les dijo [el muchacho pensó que lo estaban asaltando] ‘llévense la camioneta las llaves están pegadas’, respondiéndole los agresores ‘que robo ni que nada; tú eres un extorsionador`”.

En la queja ante Derechos Humanos, Marcos Canela también denunció que después de ahí su hijo fue trasladado al sector de la policía que está frente al Centro de Medidas Privativas de la Libertad para Adolescentes, en donde fue torturado por la policía y lo quisieron obligar a que admitiera que era extorsionador.

En una entrevista con los medios de comunicación, Marcos Canela Vara denunció que ninguna de las víctimas de la extorsión reconoció el rostro de su hijo cuando la policía les presentó las fotografías; también dijo que ni los otros dos acusados por extorsión reconocieron como cómplice a su hijo.

–Mi’jo es universitario, tiene amigos, tiene una vida social, esa vida social que tenemos nosotros como su familia, ¿Qué va a pasar? Ya leyeron el periódico, vieron las fotos, ya saben que mi hijo es un delincuente, porque salió en el famosísimo Extra, con fotografía y todo, nombre completo.

Recurrente “fabricación de delincuentes”

El abogado litigante, Miguel Ángel Rosete Flores, denunció que la Fiscalía Morelense está cometiendo graves violaciones a los Derechos Humanos al fabricar delitos e imputados, y mencionó que en estos momentos defiende a un menor de edad acusado de homicidio sin que haya pruebas.

–Un caso muy sonado de estas acusaciones falsas:una familia de apellidoVizguerra que fue capturada; todos los miembros acusados de pertenecer a la banda de secuestradores “Los Vizguerra”, sólo por el apellido. Los liberaron después de estar presos un año en Atlacholoaya.

Víctimas
Víctimas

Habla la madre

Esto es lo que me contó Eva Miranda, comerciante, madre de Marcos Emmanuel:

El 23 de septiembre, mi esposo Marcos Canela Vara y mis dos hijos salimos a trabajar y a la escuela, como todos los días.

Por la tarde intenté llamar a mi’jopor teléfono pero me mandó a buzón, como algunasveces sucede con él cuando está ocupado. No le di importancia hasta la noche.

A las 8 de la noche, todos los días, nos reunimos mi esposo, mi’jala más pequeña, la que estudia la preparatoria, pero faltaba mi hijo. No estuvo con nosotros y comenzamos a localizarlo por teléfono. El celular nos mandaba a buzón.

Llamamos a familiares, conocidos y amigos de Marcos pero no sabían nada.

Comenzamos a buscarlo. Fuimos a Temixco, al aeropuerto, a Xochitepé, y así, buscando nos dieron la una de la madrugada.

¡Ay mi’jocontéstame, contéstame! Le pedía a Dios.Esperaba escuchar a mi muchacho por el celular, pero nada más mandaba a buzón.

Así, pasamos la madrugada y la noche, marcando; hasta que el martes como a las 5 de la madrugada comenzó a sonar el teléfono. Dije ¡bendito sea Dios, me va a contestar! Pero no, no contestó. Volví a marcar y sonó pero no me contestó.

Yo sinceramente pensé en lo peor: ya ve cómo está la situación en las calles… Yo comencé a rezar y a llorar, acordándome de mi muchacho. Joven, 25 años, recordé cuando era pequeño, toda la vida, todo lo que hemos pasado la familia, que siempre hemos sido unidos.

Mire. Yo tengo 58 años de edad y he pasado por cosas difíciles, perole aseguro que la noche del 23 de septiembre fue la más terrible de mi vida.

A lassiete y media de la mañana del martes 24 de septiembre, yo estaba con mi esposo en la casa y sonó su teléfono.

“Tu hijo está detenido”; me dijo.

¡Bendito sea Dios! Dije yo. No le hace que esté detenido, pero que esté vivo.

Eran unas personas que le dijeron que Marcos se encontraba en la cárcel. Mi’johabía pedido de favor a los familiares que habían ido a visitar a unos detenidos que avisaran.

De inmediato fuimos a buscar a mi’jopero no lo pudimos ver sino hasta el martes, en la cárcel distrital de Jojutla.

No quiero ver a mijo así, en la cárcel, le decía a mi esposo, porque sé que si lo veo adentro me voy a poner a chillar ahí, voy a derrumbarme; pero tuve que pasar.

Eran unos barrotes y una malla donde apenas pude verlo y platicar con él. Me platicó cómo ocurrieron las cosas. Yo dije: mi’jo, no estás solo mi’jo, primero Dios vas a salir. No está bien lo que hicieron contigo; pero vas a salir mi’jo. Yo creo que mañana, mañana tú sales, tú ten paciencia, no te desesperes. ¿No te duele nada, cómo está tu pierna, la sientes hinchada o algo?

Está un poco hinchada perobien, no se me ha puesto morada–me dijo; y después se lo llevaron.

Yo comencé a llorar.

Mire. Nosotros somos gente trabajadora. Nunca hemos tenido problemas de este tipo, no conocemos estos lugares como las cárceles, la procuraduría.

Mi’jo es inocente. Si supiéramos que mi mi’jo anda en malos pasos, que es un delincuente, un malandro, pues no nos extrañaría que lo metieran a la cárcel, pero es un buen muchacho, sano, no tiene ningún vicio, es muy amiguero…

 

Incendian viviendas con ayuda de policías morelenses

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Por Máximo Cerdio

Jiutepec, Morelos; 10 de octubre de 2013. Cerca de las 10:30 arribamos a lo que ni las autoridades saben si es la Reserva ecológica El Texcal o es parte de los bienes comunales; algunos pobladores dicen que se trata de la colonia Ampliación Josefa Ortiz de Dominguez. Nos metimos en moto por una vereda. Llegamos a un área donde había cerca de 150 viviendas a decir de habitantes.

Todavía se encontraban restos de maderos que caían consumidos por el fuego. Había humo negro y gris, trozos de plástico de lonas y trastes que escurrían. El olor muy fuerte a gasolina, que al menos a mí no se me quitaría con el baño, me llegó a los ojos y al cerebro.

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Mi compañero Tony Rivera y yo contabilizamos cerca de 20 casas quemadas con todo y enseres domésticos como refrigeradores, lavadoras, hornos de microondas, televisores, camas, alacenas, cocinas; bicicletas, ropa y juguetes.

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Seis  perros merodeaban: querían entrar a lo que seguramente fue la casa de sus dueños pero el fuerte calor y el fuego los hacían regresar.

Alrededor de lo que fue una vivienda hecha de pedazos de madera y con techo de lámina que hace poco les regaló el PRD, según los afectados, había dos mujeres muy enojadas.

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Eran jóvenes, una con pans y chanclas y la otra con vestido y tenis. Estaban manchadas de ceniza y rojas de los rostros morenos. Una hablaba y la otra aclaraba o confirmaba.

-Estos hijos de su chingada madre. Vinieron como antes de las 9 de la mañana. Vinieron unas mujeres primero y nos preguntaron cuántas personas habitábamos.

-Pensamos que nos iban a censar de nuevo como hace meses pero no. A los diez minutos comenzaron a entrar los policías.

-Si eran como 300 cabrones que comenzaron a sacarnos de nuestras viviendas; sacaron nuestras ropas, nos sacaron a nosotros y después, unos hijos de su chingada madre, los comuneros, echaron gasolina a nuestras camas, nuestros roperos, a nuestras cocinas y les prendieron fuego.

-Sí, les prendieron fuego mientras los policías nos detenían para que no entráramos a sacar algunas cosas de nosotros, que no queríamos que se quemaran.

-No nos dejaron nada. Miren. Así como estamos nos dejaron. Todo se quemó.

-Sí, todo se quedó ahí en el fuego y mire cómo quedo todo.

 

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Más adelante encontramos a un hombre como de 40 años. Ayudante de albañil.

-Ire. Me vine corriendo. Me avisaron que habían quemado mi casa los polecías. Hijos de su puta madre. Mi esposa me dijo que estos cabrones y los comuneros echaron gasolina y adentro estaban mis hijos, mis dos hijos chicos. Nomás le hubiera pasado algo a ellos, por Dios que los mato.

Ire. Nos hubieran avisado que nos saliéramos, pero no, sólo vinieron a incendiarnos. Lo único que nos quedó es ese tanque de gas. Ire.

Otro hombre, con una camiseta y tatuajes (traía el 13 de los Mara, me dijo Tony) reclamó:

-Puta madre. Nos vinieron a pedir el voto, y votamos por el PRD, por ellos votaron y el pinche ayudante municipal nos dio un documento para que nos respetaran los años que llevamos viendo acá y nos dijo que ya con eso no tendríamos problemas.

A los más pobre nos chingan. ¿Qué hacemos, pues, si nos joden? ¡Luego no quieren que uno ande robando, asaltando, luego no quieren que haya secuestros! ¡Qué poca madre!

 

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Después que agradecimos que nos permitieran levantar imágenes, nos despedimos.

-¡Vayan y dígale a la gente cómo vinieron a quemarnos nuestras casas, nuestras poquitas cosas; que vean sus fotografías. Cuéntenles, porque el pinche gobierno no lo dice!

 

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Por la tarde el gobierno del estado, por medio del boletín de prensa/ B-1953, informaría lo siguiente: “Como parte de las políticas públicas encaminadas a la restauración, conservación, y manejo responsable de los ecosistemas para preservar la Áreas Naturales Protegidas en Morelos, el Gobierno de la Nueva Visión, realizó, nuevamente un operativo debido a la solicitud de la Asamblea de los Bienes Comunales de Tejalpa, en el Área Natural Protegida Parque Estatal “El Texcal”.

Personal operativo intervino en un despliegue para retirar los asentamientos humanos irregulares, quienes apoyaron en el resguardo perimetral y seguridad del personal de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) y comuneros de Tejalpa que emprendieron acciones para erradicar asentamientos humanos irregulares.”

Y en el boletín boletín N° 266 SSP, se informaría que fueron 200 elementos los que realizaron el operativo.

Secuestrada y violada

Credencial
Credencial

Por Carlos Quintero J.

La madrugada del jueves 22 de agosto, Ana salió rumbo a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Ese día la esperaban sus compañeros de la facultad. Un autobús que rentaron los llevaría a un congreso a la Ciudad de México. Ella nunca llegó.

Una vecina observó cómo dos hombres “levantaron” a la joven en la calle Campo Florido, a escasos 50 metros de la sucursal “Farmacias del Ahorro”, casi esquina con avenida Universidad de la colonia Chamilpa.

“Ya te cargó la chingada”, dijo quien, con pistola en mano, apuntó a la cabeza de Ana. Con violencia la subieron a un auto Honda Civic, color vino, placas 181-VSP del Distrito Federal; la tiraron al piso y huyeron con rumbo al sur.

En el trayecto, los captores interrogan a la joven “¿Tú saliste de una casa donde está un BMW?”. La joven sabía muy bien qué pasaba. “¡No es esta vieja! ¡Hay que bajarla! ¡Hay que bajarla!”, dijo uno de ellos.

A la altura de la Unidad Deportiva del Centenario, el auto chocó contra un taxi, el conductor detuvo la marcha, pero el taxista les aseguró: “El golpe es leve, no hay problema”, quizá por un presentimiento.

Ellos continuaron su fuga. Metros adelante, vieron las luces de las torretas de varias patrullas. “Es un retén, es un retén”, dijo uno mientras otro le responde “¡síguete de frente! Síguete, no des vuelta”.

La policía no los paró y el conductor tomó la autopista México-Acapulco. Uno de los secuestradores, toqueteó los senos, glúteos y la parte genital de la joven. “Es para saber si tienes algo”, se justificó.

 

Las horas de terror

La víctima fue trasladada a una casa de seguridad en donde fue maniatada, vendada y encerrada en un baño. Al cabo de algunos minutos, un hombre se entrevistó con ella para preguntarle acerca de su familia.

Ese día, los delincuentes llamaron vía telefónica a Alfredo, padre de Ana, y le informaron que tenían a su hija. Le exigieron el pago de un rescate de 400 mil pesos.

El viernes, el secuestrador continuó la negociación; se comunicó al menos ocho veces con Alfredo. “¿Qué pasa con mi dinero? ¿Ya lo tienes o empiezo a mandarte a tu hija en cachitos?”

La presión ejercida en la familia de Ana obliga a que, con esfuerzo, reúnan 50 mil pesos, cantidad que finalmente aceptaron los raptores.

La madrugada del domingo 25 de agosto, horas antes de ser liberada, dos de los hombres que cuidaban a la estudiante, abusaron sexualmente de ella.

«Estás muy guapa, si te hubiese conocido antes no te habría hecho esto» le dice uno de los agresores, después la subieron al auto y la abandonaron en Libramiento de la Autopista México-Cuernavaca, a la altura del centro comercial Plaza Galerías.

Ana pidió auxilio a un taxista, a quien le narró parte de su trágica historia y le pidió prestado su celular para comunicarse con su hermana. Ésta respondió y le comentó que toda su familia la esperaba en su departamento.

 

Casual detención

Alrededor de las 14 horas de ese mismo día, elementos de la Policía Federal realizan un patrullaje en la Autopista del Sol, y a la altura del kilómetro 94 de la colonia El Polvorín observan un auto sospechoso.

A corta distancia, los federales siguieron el auto Honda Civic, color rojo; mientras investigaban con su central, si dicho auto contaba con reporte de robo.

La respuesta confirmó que el vehículo fue robado el día 6 de junio, alrededor de las 22 horas, en la colonia Vicente Guerrero de la colonia Tejalpa de Jiutepec.

Posteriormente, se conocieron detalles de ese hecho: Erika «N», la propietaria del automóvil, fue interceptada por tres hombres. «Todo va a salir bien, entrégame las llaves del auto y pégate a la pared», le dijo uno de los delincuentes que con una pistola amenazó a la mujer que no opuso resistencia por miedo. De acuerdo a la declaración que rindió días después ante el Ministerio Público, ella no pudo observar el rostro de los asaltantes porque usaban gorras.

Previo al momento de la aprehensión, el vehículo circulaba en la avenida Estado de Puebla, después el conductor giró el volante en la calle Cholula, después tomó la arteria Carmen Serdán hasta Uruapan, en donde se estacionó frente a una casa.

Los policías observaron que del vehículo descendió un joven que vestía playera verde, pantalón de mezclilla y que tenía fajada en la cintura una pistola.

El joven se disponía a abrir la reja del domicilio y en ese momento el grupo de federales intervino para arrestarlos.

Los detenidos se identificaron como: David Magadan Porcayo, alias «El Cholo», de 22 años de edad; Sergio Manuel Salgado Suastegui «El Chepo» de 21 años; y Exar Abraham Ureina Ruiz de 20 años.

Una vez en la Procuraduría, los tres jóvenes fueron identificados por Ana como sus atacantes, además que en el interior de la casa de seguridad, donde fueron descubiertos, los federales localizaron algunas credenciales de Ana.

La mañana del lunes 2 de septiembre, un juez determinó vincular a proceso a los tres imputados por los delitos de secuestro, violación y robo de vehículos.

Los secuestradores de perros

Perro perdido
Perro perdido

Por Máximo Cerdio

Lo que van a leer, es la historia de un secuestro totalmente verídico, relatada por su propia víctima, a quien llamaremos Francisco:

Hace dos años, mi mujer le compró a mis hijos un perrito de esos pequeños. Dos mil pesos nos costó. Y ya ve cómo son los chamacos y las mujeres, que luego luego le agarran cariño a los animales; y bueno, pues, uno también, ya de grande, se lo ganan a uno los animalitos y se vuelven de la familia. El chiste es que ese pequeño es la adoración de la casa.

Hace dos meses el perrito no aparecía. Lo buscamos todo el día y la noche y no estaba. Mis hijos y mi esposa no paraban de llorar.

Al día siguiente hicimos en la computadora un anuncio con la foto del perrito; su nombre y el teléfono de mi casa. También pusimos: “Te daremos una recompensa”.

Desde luego, seguimos buscando al animalito por toda la colonia.

A eso de las 8 de la noche, recibí una llamada a mi casa. Hablaban de un celular, porque lo vi en el identificador. Era la voz de un niño o niña:

-¿Oiga, usté perdió el perrito de la foto que está en el poste verde?

-Sí.

-¿Es chiquito y negro?

-Sí, ese es mi perrito.

Y Colgó. Yo llamé al celular pero nadie me contestó. Después, ni entraba mi llamada al buzón de voz. Pensé que era una broma.

Al día siguiente, por la tarde, recibí una llamada de celular preguntando por la recompensa por el perrito. Era una voz joven.

-Tenemos al perro. ¿Cuánto están dando?

-Quinientos pesos.

-No. Queremos mil pesos.

-No tengo mil pesos; sólo quinientos.

-¡Pues si no me da los mil pesos hay una persona que me los da. Mil pesos o no hay negociación!

-Está bien. Voy a conseguir el dinero. ¿Me lo puedes entregar hoy mismo?

-¡No; mañana. Pero lleve los mil pesos, si no, no hay negociación!

-¿En dónde y a qué hora nos vemos?

-Mañana yo le digo dónde.

Kika
Kika

Dos horas después tocaron la puerta de mi casa. Fui a abrir.

Eran un niño como de ocho años y un muchacho como de catorce: los dos morenitos, pelo negro, corto. El más pequeño se me hacía conocido. El otro era como todos los chavos de esa edad, una cara como cualquier adolescente.

Habló el más grande. Distinguí que era una voz parecida a la que me llamó por el celular:

-Mañana a las cuatro en la esquina del parque, por la vulcanizadora, le entregaremos al perrito. Lleve los mil pesos… no lleve menos. No se lo vanos a entregar si lleva menos- eso fue lo que dijo y se alejó, seguido por el pequeño.

A las cuatro en punto estaba yo parado en donde el chamaco me había dicho. Llevaba mil pesos en billetes de cincuenta y cien. Enrollados.

Diez minutos después, vi venir una motoneta con cuatro muchachos arriba. En medio iba el pequeño, el de ocho años. Atrás de él iba el adolescente de 14 años y detrás un muchacho, como de dieciséis. Manejaba la moto un joven que debía tener como 20 años. Llevaba un celular en la mano.

Se detuvieron frente a mí. El de ocho años me alargó a mi perrito. Luego luego comenzó a mover la cola y a quererse soltar.

Yo saqué el rollito de dinero de la bolsa y se lo di al niño, pero el de dieciséis me lo arrebató.

Yo agarré al perrito y lo abracé:

-Esto que están ustedes haciendo no está bien; no es bueno, están muy chicos para que anden en estos pasos- les dije.

El conductor de la moto aceleró y los cuatro se perdieron en la primera esquina…

Así, como se los platico sucedió.

Dos días después de que el perrito ya estaba en mi casa, un vecino anduvo diciendo que el día que se perdió el animal vio tres chavos que lo andaban siguiendo, hasta que lo atraparon y se lo llevaron en una moto.

Algunos vecinos me reclamaron. Me dijeron que yo estaba ayudando a que esos muchachos del demonio siguieran haciendo de las suyas, porque ni siquiera fui a hablar con la mamá o el papá del de ocho años, que fue el que me pareció conocido.

Y tal vez tengan razón… pero yo no iba a dejar que mis hijos estuvieran llorando todo el día y mi esposa estuviera triste. ¿Qué vale eso, cuánto cuesta eso?

No quise denunciarlos porque las autoridades no nos hacen caso.

Después de lo que me pasó, he sabido de tres personas que les han secuestrado a sus perros.

Aquí, a una vecina la asaltaron y la mataron y hasta ahora no se ha detenido a los culpables.

Así se lo cuento- dijo Francisco como punto final de su historia, relatada a este reportero cerca de la zona de Plaza Galerías, un lugar donde pueden verse filas de carritos repartidores de mercancía: refrescos, agua, huevos. Una calle de dos sentidos, angosta pero muy transitada, “por donde aparecieron colgados cuatro personas en el puente, ¿se acuerda? Todo derecho hacia abajo”.

Me quedé sin palabras: capturar perros y cobrar rescate por ellos es una manera cada vez más común, fácil y rápida de hacer dinero.

Lola
Lola

Todo parece indicar que una banda opera en una de las colonias más populares de Morelos, localizada al oriente de Cuernavaca. Piden rescates que van desde los mil o mil quinientos pesos, dependiendo de lo que ofrezcan por el animal los afligidos dueños, quienes anuncian su tristeza en hojas de papel bond que pegan en los portones y postes de luz, con fotografía de la mascota con sus ojos de ausencia.

Vecinos del lugar, han reportado que es frecuente el robo de perros en esa zona.

El día de nuestra conversación: 11:00 horas del 11 de septiembre de 2013, llevaba mi cámara; quería retratar a Francisco, pero ni siquiera pude sacarla, porque comencé a ver a los transeúntes con actitud sospechosa. También observé un aviso apenas legible, pegado en un portón negro, cerca de una tienda en donde se ofrecía rescate por un cachorro maltés de nombre Cuco.

Me faltó preguntarle muchas cosas a Francisco. Le hubiera dicho, por ejemplo, que conozco a una persona que ofreció veinte mil pesos por recuperar a su perro perdido.

Les sobra coraje, pero les falta muletas

 

FutbolAmputados.1Fernanda Cerdio
FutbolAmputados.1Fernanda Cerdio

Textos: Máximo Cerdio/Fotos: Fernanda Cerdio

 

—Necesitamos muletas canadienses, esas que van desde el brazo al suelo, permiten mayor libertad de movimiento y en un encuentro oficial se rompen una o dos. Eso es lo que necesitamos, muletas canadienses. Las inglesas, que van desde la axila hasta el suelo, no sirven en este deporte porque pueden provocar lesiones y estorban al avanzar —dice Guillermo Bautista Michua, entrenador del equipo morelense de futbol 7 para amputados, mientras observa cómo los jugadores, sentados en el pasto, se amarran las agujetas de su zapato viudo.

—El objetivo es conformar el representativo estatal, ya que en el mes de diciembre de este año, Morelos será sede de un torneo de futbol 7 para amputados, y vendrán equipos de ocho estados de la república mexicana —remata.

 

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Joel: hay que saber vivir la vida

Muy cerca de Guillermo Bautista se encuentra Joel Peña Coyula, de 33 años, dedicado “a la construcción”. Joel Peña es moreno, de pelo negro y quebrado, mide un poco más de 1.60 centímetros. Juega con bermudas y playera rayada, no deportiva. Habla despacio, con la cabeza agachada. Siempre va acompañado por su esposa, una mujer morena, más joven que él, de pelo negro, largo y recogido, que no habla, sólo sonríe. Viven en la colonia Universo, en Cuernavaca.

¿Qué tiempo llevas jugando?

—Apenas un mes acá.

¿Pero antes de entrar al representativo?

—Como diez años…

¿Y qué posición jugabas?

—Ehhhhh, medio, delantero, defensa, de todo.

–¿Pero tú, qué posición preferías, en cuál te sentías más a gusto o te desempeñabas mejor?

—Delantero derecho.

–¿A partir de que tuviste tu problema dejaste de jugar?

—Sí, dejé, como tres años.

–¿Y qué te motivó a continuar en este deporte?

—Porque tuve un accidente; y onde perdí la, la pierna; y, y me animé otra vez, a buscar otra vez el futbol. Porque vi un reportaje onde invitaban a personas como nosotros a practicar algún deporte; y dije: pos voy a practicar, porque la vida sigue. La vida es muy bonita, hay que saberla vivir. Ahorita, pesé que ya no iba poder jugar, y ahorita ya mestoy integrando.

–¿Qué mensaje le das a personas que como tú han perdido una parte de su cuerpo y desean seguir jugando?

—Que vengan a entrenar aquí, los martes y jueves, de 6 y media a 8 de la tarde. Que no se queden ai deprimidos. Que salgan adelante. La vida sigue y es muy bonito este futbol.

–¿Tienes una técnica especial para golpear el balón?

—Pegarle cómo venga al balón: empeine, tres dedos; o un, jeje, punterazo.

–¿Pero no hay pie de apoyo?

—No, no hay. Sí, pero tenemos el apoyo de las muletas canadienses.

Peña Coyula es, de los siete que ahora entrenan y podrían integrar la selección morelense de futbol, uno de los menos hábiles con la pelota. Sus movimientos son lentos y tiene poca velocidad, las muletas le estorban: tiene apenas un mes que volvió al deporte; pero eso sí, cubre muy bien la bola y da muy buenos pases.

Hace una hora, durante el entrenamiento, Joel impidió que el balón fuera recibido por un oponente, pero lo hizo con una de las muletas.

—¡Eso es mano; es mano! —se apresuró a acusar el contrario. El esférico se paró y se cobró la falta.

 

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Pedro: aprovechar el impulso del balón

Pero el futbol es un deporte de conjunto y esa lentitud de Joel es compensada con la velocidad de Pedro Ruperto Alanís, un chavo de 17 años, estudiante de preparatoria de “la Valentín Gómez Farías”, del municipio de Emiliano Zapata, y a quien le gustaría ser ingeniero en informática.

A Pedro le falta la pierna izquierda “de nacimiento“. Juega futbol llanero y “cascaritas” desde que tenía 7 años de edad. Tiene un gran dominio del balón y corre con sus muletas con la furia con la que un samurái y sus espadas avanzan por el campo de batalla…

—El balón tiene que estar en movimiento para aprovechar el impulso y que llegue con más fuerza.

Es la respuesta de Pedro, a la pregunta de si tiene alguna técnica especial de golpeo.

–¿Para echar la cascarita, te escogen primero o te dejan al último?

—Me escogen como a todos; no me dejan al último. Saben que soy centro delantero, goleador.

–¿Juegas con amputados?

—No, jeje, juego con normales; a mí me da igual jugar con amputados o jugar con normales.

Pedro es delgado y correoso; moreno, pelo negro. Es contundente en el juego aéreo y muy veloz.

Se distingue de sus compañeros, además, por su eterna sonrisa que lo acompaña hasta cuando le hacen algún faul: sonríe, se pone de pie y vuelve al juego.

 

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En condiciones normales un jugador de futbol debe saber cómo amortiguar la caída, metiendo las manos, el hombro, la pierna, la cadera; acompañando con sus extremidades su tronco en la trayectoria. El jugador de futbol con muletas no cae, se desploma. Alguien que haya visto derribarse un edificio bajo el impacto de explosiones controladas no dudaría en compararlo con la caída de un amputado en un campo de futbol.

Sobre el torneo que se aproxima, Pedro es optimista:

—Echándole ganas yo creo que sí le vamos a dar batalla. Hasta ahorita, como vamos, estoy viendo que cuando ya esté realmente el torneo vamos a avanzar mucho porque es lo que nos gusta a varios de los compañeros, ¿no? Ya que se dio esta oportunidad hay que aprovecharla.

 

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El terreno de juego

Los entrenamientos se llevan a cabo en el Centro de Seguridad Social Cuernavaca, Unidad Deportiva Fidel Velázquez del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado a un extremo del Rastro Municipal de Cuernavaca, Morelos y también del centro de Acopio Animal (perrera), de ahí que, de vez en vez, se perciba el olor penetrante a orines de vaca y se oigan algunos mugidos y largos aullidos de perros encerrados.

De acuerdo con el Guillermo Bautista Michua, el campo reglamentario para futbol 7 debe tener máximo 20 por 40 metros y mínimo 18 por 35 metros. En el terreno de juego debe haber 7 jugadores por equipo, todos con pérdida de extremidades inferiores total o parcial. En el caso del portero, éste puede tener las dos piernas, pero debe tener falta total o parcial de alguna extremidad inferior o alguna malformación.

–¿Cuántos años llevas trabajando con personas especiales?

—Tengo 20 años trabajando con personas con discapacidad. Yo fui el entrenador de la selección nacional hace 4 años, en el campeonato mundial en Nueva Zelanda, estuve en Sídney, ahora estamos en Cuernavaca.

—¿Cuántos aspirantes tienes para integrar la selección de futbol?

—Ahora sólo tenemos siete participantes y de aquí a noviembre esperamos que se sumen más.

–¿Quiénes pueden venir a entrenar a estos campos?

—Todo el que tenga alguna malformación congénita o tengan algún miembro inferior amputado o lastimado o que tenga los dos miembros superiores, desde los 13 años en adelante. Si conocen a una persona que esté escondida detrás de una puerta, invítenla aquí estamos nosotros, los estamos esperando.

 

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FutbolAmputados5Fernanda

Epílogo. Según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, en el censo más reciente de 2010, en Morelos había 1,777,227 habitantes. 5 de cada 100 individuos tenía alguna discapacidad. Había 100,449 personas con alguna limitación física o mental para realizar las actividades en su vida diaria. De estas 100,449 personas, 60 por ciento tenían problemas de movilización.

 

El día que Peñanieto me agarró la mano

Alumnos de Xochitepec
Alumnos de Xochitepec

Por Máximo Cerdio

 

-¿Quién tocó al presidente?

-¡A mí me agarró la mano Peñanieto!

-¡A mí también!

-¡Y a mí!

-¡También a mí!

Contestaron cuatro chicos de la escuela primara Miguel Alemán, de Xochitepec, Morelos; uno de los municipios con mayor índice de criminalidad en el estado.

Esto, momentos después de que el presidente de México Enrique Peña Nieto, ante ellos y ante autoridades federales, estatales y municipales, diera a conocer que envió al Congreso de la Unión tres iniciativas en materia educativa para reglamentar la Ley Profesional Docente, la Ley General de Educación y la Orgánica del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

Enrique Peña Nieto en Xochitepec
Enrique Peña Nieto en Xochitepec

Peña Nieto olvidó a lo que iba. Terminó su discurso, caminó rumbo a su lugar y comenzó a saludar al presídium; cuando llegó a su silla alguien le dijo que aún no había terminado, por lo que el Máximo Jefe de las Fuerzas Armadas regresó al pódium y dio por iniciado el ciclo escolar 2013-2014 en el que, de acuerdo con el gobierno estatal, 400 mil estudiantes de educación básica empezarán sus clases y serán atendidos por más de 23 mil docentes, en las más de 3 mil escuelas públicas y privadas existentes en la entidad.

 

Antes de Peña

A las 10:35 los niños aún estaban despiertos. Llevaba ya cerca de dos horas esperando. A quienes el sol les pagaba con una tabla en el occipucio se pusieron los suéteres rojos y los demás echaban relajo.

A las 10:40 los niños vieron sorprendidos cómo descendían del cielo tres aeronaves. Una de ellas era un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana, parecido a un gigantesco insecto, pero de metal y verde camuflaje. El último fue el helicóptero banco, el más bonito, donde viajaba el licenciado Enrique Peña Nieto.

Enrique Peña Nieto en Xochitepec
Enrique Peña Nieto en Xochitepec

Camarógrafos y niños tragaron por igual la tierra que las aspas de la nave arrojó. El aire fue tan fuerte que a más de un chamaco se le deshizo el copete que seguramente su madre le había hecho nomás para recibir al guapo esposo de la Gaviota.

Y que llega Peñanieto

Pero ya había llegado el presidente y todos esperaban verlo, aunque fuera de lejos.

Los estudiantes de nivel básico tuvieron que escuchar el discurso del secretario de Educación Pública Emilio Chuayffet Chemor, quien dijo: «Y para los alumnos, decirles que no tengan miedo en preguntar y pedir ayuda cuando la necesiten, México, niños y jóvenes, necesita que desarrollen sus talentos, habilidades y su inteligencia, porque si no lo hacen están abandonando el futuro del país».

También oyeron a Graco Ramírez (con su amplísima sonrisa) cuando, seguro de que los ojos del país estaban sobre él, mencionó : “Vamos a la reforma energética con un Pemex del Estado Mexicano fuerte y una reforma fiscal que garantice los recursos necesarios para que la educación se convierta y siga siendo un derecho de todas y todos los mexicanos”.

En este momento, muchos alumnos se encontraban durmiendo. Era el primer día de las vacaciones más largas del año y muchos aún no se acostumbraban a despertarse tan temprano.

Enrique Peña Nieto en Xochitepec
Enrique Peña Nieto en Xochitepec

El presidente Enrique Peña Nieto dijo varias cosas que poco atrajo a los niños. “Es importante que hagamos acopio de esfuerzos entre todas las fuerzas políticas con el Gobierno de la República, que podamos privilegiar nuestras coincidencias como ha venido ocurriendo para que de entre ellas podamos hacer los cambios y los ajustes necesarios en distintos ámbitos y podamos avanzar como país”.

La ceremonia de la Bandera despertó a los dormidos. Los tambores de la Banda de Guerra; la banda de música; los cientos de guardias vestidos de traje negro. La promesa de que les iban a regalar mochilas transparentes: 340 mil, diría el gobernador Graco Ramírez durante la entrega simbólica a 10 pequeños en el auditorio de la escuela Miguel Alemán.

Enrique Peña Nieto en Xochitepec
Enrique Peña Nieto en Xochitepec

Los estudiantes esperaban entrar a su salón de clases una vez concluida la ceremonia; pero no fue así, porque el presidente de México Enrique Peña Nieto “se salió del protocolo” y comenzó a saludar a los invitados de primera fila: políticos y fue más allá: saludó a los niños que se acercaban como abejas a él mientras recorría la explanada de la escuela.

Enrique Peña Nieto en Xochitepec
Enrique Peña Nieto en Xochitepec

“Adiós; Adiós”, decían los escuincles, despidiendo a las tres aeronaves que brillaban bajo el azulísimo cielo de Xochitepec.

Si algún profesor de sexto preguntara a los chicos que personalidades asistieron a la ceremonia, aparte del presidente de México, el gobernador del Estado y el Secretario de Educación Pública, podría contestar lo siguiente: “el presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre; la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Nadia Luz María Lara Chávez; la presidenta del DIF Morelos, Elena Cepeda; el presidente de la Mesa directiva del Congreso de Estado, Diputado Humberto Segura Guerrero; y el presidente municipal de Xochitepec, Rodolfo Tapia López, maestro”.

 

Enrique Peña Nieto en Xochitepec
Enrique Peña Nieto en Xochitepec

En la Escuela Primaria Miguel Alemán, de Xochitepec, Morelos, hoy, 19 de agosto de 2013, no hubo labores el primer día clases, el día de inicio del ciclo escolar 2013-2014; pero muchos alumnos le dieron la mano Peña Nieto, y además vieron tres gigantescos helicópteros aterrizar en su escuela.