Amenaza a Cuernavaca alcohol adulterado

hombre cerveza

Máximo Cerdio

Andrés Remis Martínez, presidente de la Asociación de Discotecas y Centros de Espectáculos y Bares (Adice) del municipio de Cuernavaca, alertó sobre la venta de bebidas adulteradas y las consecuencias de éstas que pueden derivar en la muerte.

En entrevista para Conurbados, el empresario explicó que de cinco años a la fecha ha proliferado la venta de alcohol adulterado en centros nocturnos, discotecas, bares, cantinas, piqueras y locales que no están sujetos a ninguna regulación legal.

Antes esto ocurría en municipios alejados del centro, pero ahora está pasando en Cuernavaca y la zona conurbada, dijo:

“Me hablaron unos amigos que son padres de unos muchachos, muy alarmados porque sus hijos tenían fuertes dolores de cabeza, musculares, deshidratación, vómitos y dolores muy intensos en los ojos. Me preguntaron qué bebida les podría estar causando esos efectos y yo le dije que ninguna, a menos que hubieran consumido alcohol adulterado. Entonces los muchachos confesaron que habían ido a un bar en las afueras de Cuernavaca y se habían metido a beber porque había oferta”.

Andrés Remis

Remis Martínez dio a conocer que en Morelos existe una falta de regulación de discotecas y centros de espectáculos: de siete que conforman la Adice, cinco están cerrados y sólo quedan dos legalmente establecidos. Sin embargo, en Cuernavaca y la zona conurbada priva la desregulación:

“Hay miles. Negocios que un día están y al otro no, abren cualquier garaje y comienzan a vender cerveza y alcohol de forma indiscriminada. Algunos bares o cantinas o botaneras o negocios son clausurados por la autoridad, pero los propietarios vuelven a abrir otro y así continúan”.

Andrés Remis explicó que, por ejemplo, en los negocios legalmente establecidos, una botella de tequila de marca reconocida cuesta 2 mil 500 pesos y en lugares no regulados esa botella se vende en un peso, y en la compra de los mezcladores sale en un total doscientos pesos, porque el alcohol es de baja calidad o de plano lo mezclan con alcohol etílico o metanol.

Explicó que no sólo se trata de competencia desleal sino de un problema de salud pública porque la mezcla que venden puede causar ceguera irreversible o la muerte, como le ocurrió a Abbey Conner, una joven de 20 años de edad, estadounidense, que murió por presuntamente consumir alcohol adulterado en el hotel Iberostar Paraíso del Mar, en Playa del Carmen, Quintana Roo (y ante cuya muerte el Departamento de Estado publicó la advertencia en su sitio de viajes a México, que aconsejaba a los turistas a beber con moderación y buscar ayuda médica si comenzaban a sentirse mal).

“El alcohol adulterado es como una droga y quien lo vende está cometiendo un delito, es un criminal, porque cualquier persona que llega a consumir a esos lugares va con la confianza de que beberá algo original, que no está alterado”.

Pidió que las autoridades municipales, estatales y federales sean más estrictos con estos lugares que venden bebidas de dudosa procedencia, ya que a veces sólo ponen multas que son pagadas inmediatamente, y luego vuelven a abrir para seguir en la irregularidad.

Recomendó que cuando se vaya a un centro nocturno o discoteca o bar hay que cerciorarse de que la etiqueta corresponda a bebida, que esté sellada, que después de consumirlo no se sienta nauseas, dolores fuertes de cabeza, mareos, entre otros síntomas característicos; que no sea demasiado barata.

“Los padres de familia que dan permiso a sus hijos jóvenes de que salgan a las discos, o antros o bares, deben tener mucho cuidado del lugar donde van; padres y muchachos deben saber muy bien donde se meten. Yo tengo especial cuidado con lo que consumen mis clientes, cuidamos a nuestra clientela que es nacional y extranjera, esa es la seguridad. Los clientes saben dónde están y sus familiares saben también dónde están. En nuestro negocio no dejamos pasar a gente armada, cuando se van tenemos servicio de taxi seguro. Cuidamos a nuestros clientes”, explicó.

Juárez Cuatro, discoteca

Insistió en que las autoridades deben hacer una revisión profunda y detectar y sancionar la venta de alcohol adulterado que en últimas fechas está entrando a Cuernavaca:

“No queremos otro ‘Temixcazo’ como el que ocurrió, en diciembre de 1994, en ese municipio (Temixco), en donde hubo más de cien muertos, veintiún intoxicados graves y 10 con ceguera irreversible por consumo de alcohol adulterado. Cuando el doctor Manuel Mondragón y Kalb, comisionado Nacional contra las Adicciones, dice que sesenta por ciento del alcohol que se consume en México es adulterado, hay que tomar medidas de forma inmediata”, concluyó.