
Por Máximo Cerdio
Familias de desaparecidos de Morelos y otros estados de la república tienen esperanzas de encontrar a sus parientesen las fosas comunes de Tetelcingo en Cuautla, Morelos.
Así lo dieron a conocer durante su asistencia, el domingo 27 de marzo, al Centro Médico de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), campus Chamilpa, en dondelosintegrantesde la Comisión Científica de Identificación Humana (CCIH) y personal del Programa de Atención a Víctimas de la UAEM, les extrajeron muestras de sangre para obtener su ADN (ácido desoxirribonucleico) para compararlos con el de los cadáveres de las fosas comunes; asimismo, mediante entrevistas, levantaroninformación sobre las características físicas de los ausentes y las circunstancias de la desaparición.

Para el 4 de abril de 2016 se informaría que los científicos de la CCIH, encabezados por Iván Martínez Duncker y Abimelec Moralesobtuvieron 25 perfiles genéticos útiles.
A través de la participación dela CCIH como sede del Programa Internacional Fénix del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada en España, dirigido por el Dr. José Lorente Acosta, se estaría en proceso de realizar el ingreso de los 25 perfiles genéticos a una base de datos internacional.
Y una vez que el equipo especializado obtenga muestras de los cadáveres de las fosas comunes de Tetelcingo, se hará la comparación para identificar si son o no los restos que los familiares buscan, expusieron.
Aseguraron que la UAEM tiene la capacidad tecnológica y científica para que, cuando así lo disponga la Fiscalía, coadyuven en el proceso de exhumación de más de cien cadáveres sin identificar.
“En los próximos días tendremos los resultados de los perfiles genéticos y se incluirán en una base de datos internacional, que estará disponible para cruzar información, gracias a los vínculos de la UAEM con la Universidad de Granada, España, que es la primera universidad en México en ser sede del programa internacional Fénix, dedicado a la localización de personas desaparecidas”, abundaron.

Las cifras oficiales
De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), hay más de 27 mil 500 personas que, hasta la fecha, se desconoce su paradero; esta cifra es de 2007 a 2015 (la cita es de zetatijuana.com).
De acuerdo con esta fuente, en Morelos había 108 personas desaparecidas según consta en denuncias relacionada con delitos del fuero común y/o del fuero federal
Organizaciones civiles han calculado que, por diversas razones, no todas las desapariciones se reportan,sólo aproximadamente veinte por ciento se hace del conocimiento de la autoridad judicial. La cifra, entonces, aumentaría a 540 desaparecidos en Morelos y a 137 mil en todo el país.
El día 28 de marzo, día de las Víctimas del Estado de Morelos, el rector de la UAEMAlejandro Veradijo quela trata de personas, los crímenes de los secuestradores, el narcotráfico y la desaparición forzada, son fenómenos nacionales, por lo que una persona que desapareció en Chihuahua se puede encontrar en Morelos, por eso es importante tener un registro estatal y nacional e internacional. Explicó que en México,alrededor de 30 mil familias buscan, desde hace ya varios años, a sus desaparecidos.

La ausencia, ese dolor de todos los días
Conurbados entrevistó a varios familiares de personas que buscan a sus desaparecidos.Acudieron desde varias partes de México como Nuevo León, Michoacán, Ciudad de México, Guerrero y Morelos a hacerles las pruebas de ADN a la UAEM.
Todos los entrevistados dijeron que en la diferentes dependencias estatales como las procuradurías y fiscalías de sus respectivos estados, y en las dependencias federal, las autoridades investigadoras ha sido pasivas en la búsqueda de sus familiares y que noventa por ciento de los elementos que obran en los las carpetas de investigación los han aportado los propios familiares.
Expusieron que desconfían de los datos personales y oficiales de las víctimas y sus familiares –pruebas de ADN, entre otras–que las autoridades investigadoras manejan porque,en muchos casos, en las desapariciones están involucrados sus jefes y compañeros y entre ellos mismos se protegen y desaparecen información científica y ministerial. Por ello, afirmaron que confían en los perfiles genéticos que obtendrá la UAEM, los cuales deberán servir para hacer las comparaciones con el ADN obtenido de las muestras de los cadáveres de las fosas comunes.
Coincidieron en que no pueden imaginar a sus familiares muertos, los quieren vivos, pero si los encontraran en la fosa común “descansarían de la búsqueda”.

Roberta Dalila Rodríguez González y Alejandro Darío Tamez Murguía, llegaron desde Monterrey, Nuevo León. Su hija Alejandra Mairani Tamez Rodríguez, de 19 años, desapareció el 24 de marzo de 2012 en Guadalupe, Nuevo León. Alejandra salió a casa de una amiga en la colonia Country, de Guadalupe, Nuevo León, y ya no regresó. Cuando estaba con su amiga, ésta la invitó a reunirse con otros amigos y aceptó ir; de esa reunión sólo regresó la amiga de Alejandra.
De acuerdo con las investigaciones de los padres, la desaparición apunta al delito de trata de personas, ya que son más de ocho chicas las que han desaparecido en circunstancias similares. Las autoridades se niegan a abrir una línea de investigación por el delito de trata.
María Ester Montero Arteaga, perdió a su hijo Paolo César Antonio Cano Montero.Desapareció en Lázaro Cárdenas, Michoacán, el 29 de octubre de 2010. Es marino y lo asignaron a ese lugar, al que llegó sólo cuatro días antes. Siempre hablaba por teléfono con su familia. Cuando se instaló,llamó para pedir dos mil pesos, mismos que le fueron depositados en una cuenta de Copel, para que los cobrara, pero nunca los recogió, el dinero sigue ahí. Viendo que no contestaba su celular, su papá lo fue a buscar a Michoacán, a la Marina, y ahí le dijeron que su hijo había desertado y le entregaron la llave de su casillero: sus cosas estaba intactas y ni siquiera su celular pudo sacar.En Morelia, Michoacán, se quiso levantar un acta pero nos dijeron que la Marina conocía ya del caso, por lo que acudieron a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) en donde se abrió un expediente. Hasta el día de hoy no saben de él.
Francisco Orta Bancas y su esposa María Teresa Pérez Zúñigason los padres de J. Jesús Orta Pérez, desaparecido en Valle de Chalco, Estado de México desde el 17 de mayo de 2009. Estaba en su negocio –un bar–, con unos de sus hermanos y empleados, cuando llegó un comando con armas largas preguntando por Jesús Orta Pérez. Jesús dijo que era él y se lo llevaron y hasta la fecha se desconoce su paradero.
Sus padres han aportado evidencias para que se investigue a policías porque, según ellos, elementos policiacos se lo llevaron. No fue un secuestro para pedir dinero, todo apunta a que fue por cuestiones políticas ya que Jesús ayudaba a un político que se pasó del Partido de la Revolución Democrática al Partido Revolucionario Institucional, rumbo a una candidatura.
Cecilia Martínez Varela busca a su hija Cecilia Yolotzi Macías Martínez, de 19 años, que desapareció el 3 de julio de 2013, en Guadalupe, Nuevo León. Estudiaba la prepa y trabajaba. “Ella salió ese miércoles, iba al cine de La Pastora, salió, ya no regresó, por más le estuve hablándole por teléfono; nada más las vecinas nos dijeron que la vieron tomar el ecotaxi”, expuso.
La fosa de Tetelcingo
El 9 de diciembre de 2014, la Fiscalía accedió a abrir la fosa clandestina en la comunidad de Tetelcingo, por presión de los parientes de Oliver Wenceslado Rodríguez, secuestrado el 24 de mayo de 2013, en la colonia Ampliación Gabriel Tepepa de Cuautla.
Estuvieron presentes en la diligencia de exhumación de más de un centenar de cadáveres, entre ellos el de Oliver Wenceslao, restos que fueron entregados a la familia.
Los otros cuerpos fueron inhumados nuevamente; la Fiscalía tenía muy pocos datos de los restos mortales y de ninguno muestras de ADN y demás información para enviarla a la Procuraduría General de la República e ingresar a la base de datos de ésta para que los familiares de personas desaparecidas en todo el país pudieran buscarlos y, en su caso, encontrarlos.
Los familiares de Oliver reportaron también que algunos de los cuerpos tenían una botella de plástico en la que se ponía su número de carpeta de investigación.
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHEM) acudió al lugar para realizar las investigaciones correspondientes:había, al menos 140 cuerpos, de acuerdo con Fabiola Colín, secretaria ejecutiva en ese entonces del organismo estatal.
En el boletín 070, del 28 de marzo de 2016, emitido por Comunicación Socialde la Fiscalía General Morelos, se informó que de los 116 cuerpos del “panteón de Tetelcingo, 102 cuentan ya con perfil genético, y 87 de ellos han sido confrontados sin que se registrara alguna coincidencia”. El comunicado concluyó con la leyenda: “La FGE no cesa en la labor de identificar los restos y exhorta a aquellos familiares de personas desaparecidas en el territorio morelense o del país a acercarse a las fiscalías regionales de la zona metropolitana, oriente y sur poniente, a fin de brindarles certeza”.
El rector Alejandro Vera y los científicos de la UAEM Iván Martínez Duncker y Abimelec Morales Quiroz denunciaron que el personal de la ex Procuraduría General del Estado de Morelos y actualmente Fiscalía, no habían seguido un protocolo obligatorio para la inhumación y exhumación de cadáveres ni para la obtención de muestras para identificar los restos mortales, por lo que la información que generada las autoridades judiciales es imprecisa y errónea, lo que no da certeza para la correcta identificación: no se puede saber si son o no los que los familiares de desaparecidos están buscando.
Por ello pusieron a disposición de quienes buscan a desaparecidos la infraestructura y un equipo de científicos que podrán demostrar con toda precisión si los cuerpos que están en la fosas comunes corresponde o no a los familiares buscados.
Abimelec Morales Quiroz abundó: “hay 149 cadáveres en la fosa de Tetelcingo, y a éstos habrá que sumar 68 en la fosa y cámaras frigoríficas de Jojutla, mismos a los que se requiere extraer tejidos para hacerle muestras de ADN. La PGR ya aceptó muestra coadyuvancia, los familiares ya la aceptaron, falta que la Fiscalía General del Estado de Morelos abra las fosas comunes”, puntualizó.
El fiscal general, Javier Pérez Durón, ha dado largas y no ha respondido a preguntas que Conurbados le ha hecho por conducto de la oficina de Comunicación social; una de ellas es ésta: ¿La Fiscalía va a permitir que los científicos de la UAEM tomen muestras de los cadáveres que están en calidad de desconocidos. Si la respuesta es afirmativa, en qué fecha y qué requisitos debe cumplir el equipo de científicos de la UAEM?

Exigen sus derechos
Roberta Dalila Rodríguez González, madre de Leonardo Daniel Rodríguez Morales, desaparecido en Nuevo León, desde 28 abril de 2011, de 19 años, dio a conocer que la Fiscalía de Morelos, en vez de tratar los restos mortales con respeto porque así se lo imponen los protocolos y el respeto, los enterró como si fueran basura.
“No confiamos en estas autoridades, se están portado igual que la delincuencia organizada, ya son parte de ella”, sentenció.
De acuerdo con Valentina Peralta Puga, coordinadora de la Red de Eslabones por los Derechos Humanos e integrante del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, las familias de los desaparecidos tienen derecho a conocer la verdad, a ampliar su declaración ministerial federal o estatal y a solicitar a la autoridad que el equipo de investigadores de la UAEM sea coadyuvante en la identificación y localización de sus parientes desaparecidos: “La verdad la merecen los que están bajo esa tierra sin vida como los que sobre la tierra están clamando justicia”, expuso frente a la fosa de Tetelcingo y ante familiares de desaparecidos, autoridades universitarias y el sacerdote José Alejando Solalinde Guerra, que pidió a la jerarquía católica mexicana pronunciarse en contra de estas desapariciones: “ninguna autoridad se ha pronunciado y eso las hace cómplices, acusó.