Periodistas gráficos, afectados por crisis y nuevas tecnologías

Fotógrafos encobertura de marcha
Fotógrafos encobertura de marcha

Por Máximo Cerdio

En Morelos y en México la crisis económica y la tecnología afectaron a los fotoperiodistas. Algunos fueron despedidos o recontratados por “igualas” o compensaciones o remunerados por “foto publicada en el periódico”.

Desde hace poco menos de dos décadas El Universal, Reforma, El Financiero, entre otros diarios, que tenían corresponsales de planta y ediciones en varios estados de la república, transitaron por diversas etapasen las cuales despidieron o reacomodaron a periodistas gráficos.

Los diarioslocales y nacionales–la mayoría cuenta con portales de noticias en la web–ahorraron con estas acciones, pero perdieron la calidad en las imágenes que publican en plataformas digitales: una fotografía tomada por un fotoperiodista tiene una calidad mayor y un contenido más amplio y preciso que la imagen que capta alguien que desconoce el oficio y que además lo hace con un celular u otro dispositivo móvil como una tableta.

Un fotorreportero debe trabajar para varios medios de comunicación o combinar este oficio con alguna otra actividad como “reportear”, hacer “video” o, de plano, “chambear” en algo muy distinto a la comunicación social.

Incendio de Automòvil en autopista. Foto Jorge Medina
Incendio de Automòvil en autopista. Foto Jorge Medina

El maestro Medina

Jorge Medina Palomino es uno de los periodistas gráficos más experimentados de Morelos, entre los reconocimientos que ha obtenido está el Premio al Mérito Periodístico por fotografía “online”, en 2010, otorgado por el Congreso del Estado de Morelos.

Es director de La Imagen, la única revista de fotoperiodismo en Morelos que lleva ya 12 años de existencia.

El maestro Medina, como se le conoce en el gremio, tiene 35 años en el oficio y después de emplearse en algunos impresos en la Ciudad de México y en Televisa, para varios noticiarios, en 1992 entró a trabajar al periódico El Universal, edición Morelos, en el cual se le pagaba un salario. Cuando ese periódicocerró la edición en este estado(en 1995), Medina se fue a Puebla como jefe de fotógrafos de El Universal, pero ahí también el diario cerró sus oficinas(1998).

De 1998 a 2006, trabajó en Morelos, de nuevo, en la corresponsalía y después, estuvo por honorarios, posteriormente le comenzaron a pagar una iguala de cuatro o cinco mil pesos mensuales, hasta que el año pasado le dijeron que le pagarían por foto.

“Nos comenzaron a pagar por fotografía publicada en la edición impresa, no por las que aparecían en el portal. Nos pagaban a doscientos cincuenta pesos por foto publicada; si bien te iba, te publicaban diez fotos al mes. Es desesperante estar pendientes a que al día siguiente aparezcan tus fotos en el impreso, y esperar a que te paguen al mes”, explicó.

Dijo que el costo por ir a tomar una imagen supera lo que pagan, porque muchas veces hay que trasladarse a los municipios y gastar en gasolina o pasaje, en comidas y hoteles si es necesario pernoctar.

Algunos medios de comunicación nacionales invirtieron recursos a sus portales porque “daban” (siguen haciéndolo) noticias al momento; además, actualizaron los aparatos de comunicación a sus reporteros corresponsales y los dotaron de tecnología para que pudieran transmitir videos y fotos en tiempo real. Con ello, ahorraron el salario del fotoperiodista y comenzaron a satisfacer una demanda de los lectores de los portales noticiosos: la inmediatez.

Para los reporteros gráficos, las fotografías de teléfonos celulares, tabletas y demás aparatos portátiles no tienen la misma calidad que una imagen tomada con una cámara réflex.

Pero eso es lo de menos, porque para Jorge Medina, muchos de los reporteros no solamente desconocen el manejo y técnicas de la fotografía, no tienen el ojo, la sensibilidad, la experiencia que debe tener el fotoperiodista.

“Un fotoperiodista debe tener conocimiento de la historia de la fotografía, también debe conocer la historia de los personajes, de los hechos que ocurren en su localidad, en su país, en el mundo; debe andar en la calle, debe desarrollar una intuición especial, saber que antes y después de los hechos pueden ocurrir cosas de trascendencia que superan al objetivo principal de la cobertura”.

Para Medina Palomino, muchos periódicos y portales que no tienen a un fotoperiodista están dejando de comunicar todo lo que éste puede expresar en una imagen.

Autodefensa Guerrero. Foto Tony Rivera1
Autodefensa Guerrero. Foto Tony Rivera1

Tony Rivera

Para José Antonio Rivera Valdivia, o Tony Rivera, un periodista gráfico es quien vive de su oficio, de la fotografía noticiosa, quien trabaja todos los días en ello.

Él tiene 14 años en el fotoperiodismo, estudió en la Escuela Activa de Fotografía del Estado de México y cuenta con una maestría en fotografía y diplomado en fotoperiodismo y edición por la Escuela de Fotografía y Centros de Imagen de Madrid y Valencia, España. Ha sido colaborador en Associated Press y en la actualidad es jefe de fotografía en un periódico local y director de la agencia y portal Ciudadanos Mx, que brinda servicios al periódico El Universal y a la agencia internacional BBC de Londres.

La experiencia que el fotógrafo tiene en la cobertura de eventos y hechos significativos se la ha ganado con la experiencia, ha ido a cursos, ha leído, muchos fotógrafos nuevos no tiene esa experiencia ni esa cultura de la imagen, son reporteros, toman fotografías con el celular y video con ese aparato, pero no tienen el conocimiento, ni el instinto ni el colmillo del fotoperiodista.

“Se pueden llamar fotógrafos porque todo aquel que emplea una cámara lo es, pero hay de profesionistas a profesionistas”, precisó.

A Tony el surgimiento de los portales y de muchos fotógrafos “de celular” o emergentes no le afectó, todo lo contrario, lo obligó a que se actualizara en cuestiones tecnológicas y buscó mayor independencia: la agencia fotográfica Ciudadanos Mx, dela que es director y fundador, le permitió trabajar para varios clientes incluyendo periódicos locales, nacionales y agencias de noticias internacionales.

“Yo inicié en la fotografía analógica. En el Sol de Cuernavaca me daban mis rollos, revelaba y presentaba mis imágenes a la redacción. Después tuve que comprar cámaras digitales, tarjetas, computadoras, un plan de datos para transmitir mis imágenes a las agencias. La era digital es más costosa, pero uno tiene que adaptarse y desarrollar nuevas habilidades, nuevos conocimientos”, expuso.

El fotoperiodista sabe, cuando cubre un hecho noticioso, qué imágenes debe captar. Contesta, como cualquier reportero, al qué, cuándo, cómo, dónde, quién, por qué. Incluso, va más allá: captura las imágenes con una idea de la distribución que van a tener sus fotos en la revista, en la sección del periódico, en la portada.

Para Rivera Valdivia, fotógrafo es el que hace una foto; pero hay de calidad a calidad, y ahí es donde los periodistas gráficos demuestran lo que han adquirido en la práctica, día con día, por muchos años.

Cobertura desalojo. Foto MaximoCerdio
Cobertura desalojo. Foto MaximoCerdio

No somos achichincles de los reporteros

De acuerdo con Tony Rivera, con bastante frecuencia, el reportero –el que escribe la nota o reportaje o la crónica– le dice al fotógrafo lo que debe captar, y a veces son meras superficialidades porque por regla general el reportero emplea herramientas distintas para observar y hacer su trabajo: su discurso es verbal.

El fotorreportero emplea su cámara como una herramienta, su lenguaje es visual y sus referentes son contextuales. La información que persigue está en el conocimiento que ha adquirido sobre el tema (contexto externo) y en el hecho que está sucediendo en ese momento. Busca encuadres, planos, objetivos en diferentes posiciones para proyectar lo más representativo de lo que ocurre en ese instante: enfatiza.

Es necesario insistir en que no somos achichincles del reportero, nosotros sabemos nuestro trabajo, pero el problema ocurre cuando el fotógrafo no conoce el oficio y se convierta en auxiliar de un reportero, expuso.

“Si cada quien hace lo que sabe se puede presentar un resultado más rico para el periódico y para el lector”, dijo.

 Jorge Medina en acción. Foto Máximo Cerdio
Jorge Medina en acción. Foto Máximo Cerdio

La imagen que vale mil palabras

La discriminación de la imagen como elemento informativo ha ido creciendo y, no sólo ocurre en el terreno práctico entre el reportero y el fotógrafo, esto trasciende a la edición.

El espacio supedita la foto, es más importante el texto.Formadores sin conocimiento de lo que es el fotoperiodismo convierten en vertical una toma horizontal, con autorización o incluso por órdenes del editor.

Tony Rivera y Jorge Medina coinciden en que una fotografía no necesita un texto para que exprese lo que está ocurriendo allí. Todo está dicho en el instante que capta la imagen. La idea principal es que el texto y la imagen se complementen para formar una totalidad y que ninguno desplace al otro, que juntos informen pero de manera individual ni uno ni otro se pierda.

Para Jorge Medina una imagen, además, debe ser contundente. No deja lugar a ninguna duda, todo lo que el lector necesita saber debe estar ahí. La imagen cuenta una historia de un hecho, cuenta una nota.

Una profesión de alto riesgo

De acuerdo con el Informe de la Federación Internacional de Periodistas (FIP)  publicado este año, al menos 2 mil 297 periodistas han sido asesinados en todo el mundo en los últimos 25 años. Los países con más homicidios de periodistas: 309 asesinados en Irak, 146 en Filipinas, 120 en México, 115 en Pakistán, 109 en Rusia, 106 en Argelia, 95 en India, 75 en Somalia, 67 en Siria y 62 en Brasil.

Según con el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), en México en la última década han sido asesinados más de 80 periodistas y 17 han desaparecido, lo que nos coloca en el lugar 148 de 180, en términos de libertad de expresión.

En Morelos se ha contabilizado alrededor de 18 agresiones a periodistas, algunos de ellos fotorreporteros, y sus principales agresores han sido policías y escoltas de legisladores o funcionarios públicos.

De acuerdo con Jorge Medina y Tony Rivera,el fotorreportero es, de los profesionales de la comunicación, el que más se expone: son los primeros que deben llegar al lugar de los hechos y captar las imágenes. El reportero puede llegar tarde y testigos presenciales o de oídas le pueden contar cómo estuvieron los hechos, pero el periodista gráfico no, debe estar ahí, incluso antes de que se apliquen las medidas de seguridad por las fuerzas del orden público, en caso de accidentes o desastres naturales.

El fotoperiodista sabe o debe saber cómo actuar en momentos de tensión donde la adrenalina enceguece a las personas. Cuando está en la zona de riesgo debe tener la capacidad de cuidarse a sí mismo y de estar en el sitio preciso para poder captar el instante significativo, noticioso.

El reportero, por su parte, puede observar desde lejos, fuera de la zona de peligro, tomar notas, tiene sus ojos y sus sentidos completos y su ángulo de observación es de 360 grados, el fotógrafo sólo tiene un rectángulo por el que puede ver hacia adelante y capturar las imágenes.

Jorge Medina recordó que hace más de dos décadas, en términos de cobertura, los conflictos o hechos noticiosos eran menos complejos que los de ahora: “sabías que había policías y delincuentes, y con bastante frecuencia los oficiales te protegían a ti como fotógrafo”.

En las manifestaciones,“sabías que por un lado la población civil protestaba y por el otro lado los policías golpeaban, pero ahora el fotógrafo es agredido por los mismos manifestantes”.

En un foro sobre víctimas realizado en la Ciudad de México en 2013, expertos del Instituto de Investigaciones Jurídicas  de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), revelaban que los homicidios dolosos pasaron de 8 mil 867 homicidios dolosos en 2007 a 27 mil 199 en 2011, esto como consecuencia de la errática “guerra contra el narcotráfico” emprendida por el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa.

En Morelos, una de esas consecuencias fue la muerte de Arturo Beltrán Leyva (16 de diciembre de 2009), hecho que desató la lucha por la plaza entre cárteles.

La cobertura de estos hechos violentos puso en un mayor riesgo a los representantes de los medios de comunicación, porque tuvieron que dar cobertura a hechos sangrientos en los que no había protocolos y el peligro de salir herido o perder la vida era muy alto.

Fotoperiodistas en acción. Foto Máximo Cerdio
Fotoperiodistas en acción. Foto Máximo Cerdio

Las empresas los han abandonado

Jorge Medina y Tony Rivera están de acuerdo en que desde esa fecha para acá, la profesión de fotoperiodista se ha convertido en una actividad de alto riesgo, pero las empresas, en vez capacitar a los fotógrafos y aumentarles el sueldo, los han abandonado.

Los periodistas gráficos defienden su oficio y sus imágenes, pues éstas son el resultado de muchos años de experiencia, conocimiento depurado de la técnica fotográfica y saberes de los contextos, entre otros factores.

“El fotoperiodismo no va a extinguirse, nosotros vamos a seguir respondiendo con calidad”, aseguraron estos fotorreporteros.