Alertan sobre banda que estafa a automovilistas en el centro

Calle Rayón. (Foto de aspecto)

Por Stella Turcato

Cuernavaca, Morelos; 15 de mayo de 2017. En el primer cuadro de esta ciudad ha sido detectada una banda de, al menos, cinco sujetos que estafan a automovilistas que se estacionan en la vía pública. Una de las víctimas fue despojada de 25 mil pesos en efectivo, a principios de este mes.

El afectado, un hombre de la tercera edad que pidió omitir su nombre, relató a Conurbados que el timo consiste en aflojar alguna llanta de un vehículo mientras éste permanece aparcado en la vía pública, para que después el propietario sea “ayudado por un mecánico” que se encontrará a pocas cuadras y le “cobrará un dineral ¡por arreglar la dirección!”.

Narró que el miércoles 3 de mayo abordó su vehículo, que había permanecido aparcado durante tres horas cerca del cruce de las calles Gutenberg y Las Casas, circuló por Rayón y  al llegar a la avenida Morelos un joven le gritó “cuidado con su llanta”; advertencia que se repitió más adelante otras dos veces por adultos diferentes.

El último de ellos, vestido con un overol que llevaba estampado el logotipo de una marca de autos, le insistió: “eso es muy peligroso, puede tener un accidente (…) atropellar a alguien, ¡matar a una persona!”; le dijo que él era mecánico y que podía arreglar el desperfecto. El automovilista aceptó, se introdujo a un estacionamiento, donde el supuesto técnico revisó el vehículo por debajo, lugar del que sacó una especie de empaque: “la dirección está rota”, señaló.

Acordaron montos de lo que costarían las refacciones y la mano de obra y mientras el timador fue por la “ayuda de unos compañeros, las refacciones y herramienta”, el dueño del automotor retiró el dinero de una sucursal bancaria.

Cuando el “mecánico” y sus dos “colegas”, que portaban idénticos uniformes, colocaron las “nuevas” autopartes y quedó “reparada” la unidad, el septuagenario les hizo entrega de la cantidad acordada, previa exhibición de notas de remisión del material que presuntamente acababan de adquirir.

Un experto, auténtico y de su confianza, le dijo al día siguiente al perjudicado que había sido burlado, ya que a su coche nada le había sucedido y ninguna parte había sido reemplazada.

El anciano aseguró que días más tarde, en la entrada al estacionamiento Las Plazas, ubicado sobre la misma calle Gutenberg, alcanzó a presenciar cuando uno de los estafadores intentaba sorprender al conductor de una camioneta con la misma exclamación: “cuidado con su llanta”, por lo que dio gritos de alerta que alejaron a los engañadores que “merodeaban” la zona.