
Por Silvia Lozano Venegas
2016-2017

Por Silvia Lozano Venegas

Por Silvia Lozano Venegas Cuernavaca, Morelos; 28 de febrero de 2017. El secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina, señaló que a pesar de que el municipio de Cuernavaca interpuso una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por el control de la policía, aseguró que la seguridad está por encima de cualquier interés político y personal.
Lo anterior, luego de que este lunes, el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo dio a conocer que fue admitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nacional, la controversia constitucional para que sea el municipio quien se encargue de su seguridad, porque en cuatro años el Mando Único no ha dado resultados.
Al respecto, el funcionario estatal dijo: “Es un tema que tiene su decantar jurídico, sin embargo, hemos insistido que la seguridad pública está por encima de cualquier interés político y de interés personal, me parece que hoy lo que tenemos que privilegiar es una actitud positiva y poder servir de manera coordinada, municipio y federación para dar la seguridad que nos demandan todos los morelenses”.
A pregunta expresa de que el edil manifestó que no se han dado buenos resultados en materia de seguridad, Quiroz Medina respondió: “Yo creo que los indicadores que hablan de la seguridad del estado están a la luz pública, se encuentran en el Secretariado Ejecutivo Nacional donde hay una respuesta de indicadores de alto impacto como el secuestro, la extorsión, el homicidio doloso, todos los días significan un reto y estamos trabajando en el combate cotidianamente”.
Por último, cuestionado de que los familiares de víctimas pidieron estar presentes en la apertura de las fosas de Jojutla, el próximo 6 de marzo, el secretario de Gobierno comentó que es un tema que le compete exclusivamente a la Fiscalía y “el gobierno del estado ha manifestado su voluntad y compromiso con la verdad” y que toda la información que se genere en esas fosas, serán del dominio público. “El gobierno día con día estamos haciendo las cosas bien y tratando de mejorar y en eso estamos concentrados”, puntualizó.
Jugar. El juego es algo serio. Diviértete.

Por: Josefo
Jugar
1. Hacer algo con alegría con el fin de divertirse, entretenerse o desarrollar determinadas capacidades.
2. Tomar parte en algun juego sometido a reglas, medie o no en él interés.
El juego es algo serio
Desde hace dos años me involucré, no por azar del destino sino por decisión propia, en actividades literarias. Este año decidí dedicar parte de mi tiempo a escribir un libro como parte de mis proyectos de vida. Al principio, no pude hacer nada: dedicarse a escribir es más serio de lo que pensé.
Así que para seguir adelante, tuve que cambiar el enfoque: de la seriedad al juego. En uno de los talleres de escritura que tomé, nos daban algunos ejercicios en forma de juego, ¡y vaya que hubo diferencia! No sólo era divertido: también era sencillo y fluido y me dejaba una sensación de que aunque todavía mi forma de redactar carece de un estilo pulido, para mí comenzaba a ser más facil plasmar mis ideas de forma coherente y entendible a través de las letras.
Jugársela
Así que decidí jugármela: ¿qué puede pasar (bueno o malo) si escribo un libro? Del lado positivo, definitivamente muchas cosas buenas podrían pasar. Cosas que ni me imagino. Del lado negativo, creo que no hay nada que pudiera ser desastroso: mi inversión de tiempo y económica finalmente las puedo cosechar como una inversión hacia el aprendizaje y utilizar eso para futuros proyectos.
Pero me quedo con la pregunta: ¿Cuántas veces dejamos de tomar una decisión, dejamos de jugárnosla, por el temor, el qué dirán, la inseguridad en uno mismo, y por no intentarlo no sólo nos quedamos en el mismo lugar, sino que empezamos a ver a nuestro alrededor que los demás avanzan, se mueven, progresan?
Jugar con fuego
Por supuesto que hay juegos donde el riesgo es muy alto para nuestras habilidades presentes: si juegas con fuego, te quemas. Esto es una garantía cuando jugamos atrabancadamente: ¿Sabes jugar? ¿Conoces las reglas? ¡No, pero parece divertido!
Bueno. Jugar (incluso con fuego) es divertido cuando conocemos las reglas y practicamos y desarrollamos las habilidades necesarias para jugarlo aceptablemente bien.
A mi me gustan mucho los juegos, principalmente en donde puedo aprender algo. También aquellos donde se puede perder o ganar: la adrenalina que se genera de la emoción del posible triunfo o la frustración por la posible derrota me hace sentir vivo, y claro, si quiero seguir en el juego, me hace salir de mi zona de comfort y superárme a mí mismo.
Jugar con los sentimientos
Desafortunadamente, en el juego de la vida hay gente tramposa. Muy triste. Y en ocasiones, nos invitan a juegos, nos explican las reglas, nos damos cuenta que podemos participar y que va a ser divertido… Para luego irnos dando cuenta que quien puso las reglas, no las respeta o las cambia a su conveniencia.
Esto es muy triste, porque en mucha gente va quedando esa frustración o resentimiento y después ya no quieren jugar. O peor aún, diseñan juegos para invitar a otros y hacerles trampa.
Juega bien tus cartas
Creo que ninguna persona, haga lo que haga, de la forma en que lo haga, tienes siempre consigo las de ganar. Si tenemos claro que en algunas ocasiones vamos a perder, se nos hará más fácil participar y escoger mejor los juegos en los que nos hemos de involucrar. Y algo muy importante: no siempre busques juegos de ganar y perder: hay muchos juegos para aprender y muchos juegos para divertirte:
Juega de todo un poco. Juega bien tus cartas. Disfruta el juego, la competencia y la convivencia.

Por Carolina Alvarado
Ofelia roza las seis décadas de vida. Las arrugas se abren paso en rostro, y en su cabello las canas se asoman obstinadas entre el tinte rojizo descuidado y diluido. Los huecos que dejaron los dientes ya ausentes se notan cuando, azorada por la pregunta, queda en suspenso unos segundos con la boca abierta antes de responder a la pregunta:
–¿Es prostitución lo que ejerces?
Cruza sus enormes piernas cubiertas por calcetines para las varices y apenas se remueve en su silla de plástico blanco
–No lo sé, y aunque lo fuera, es trabajo. Así nada más; yo presto un servicio y me pagan por eso.
De abundantes carnes morenas y pequeños ojos vivaces, Ofelia se arrepiente de algo que iba a decir; se toma unos segundos y a pesar de ser una conversadora alegre y de palabra fácil enmudece ante la palabra prostitución.
–Vendes sexo por dinero, insisto.
–Es una fantasía; yo le doy a los hombres que hablan por teléfono un rato de fantasía. Creen que están con una chamaca complaciente que los entiende; les endulzo el oído con las palabras que quieren oír.
Veterana en la prestación de sexo telefónico –cumplirá dos años en julio–, Ofelia cuenta que su jornada laboral empieza a las 21:00 horas y termina a las 7 de la mañana.
–Casi nadie aguanta más de seis meses por las desveladas; las que más tiempo se han quedado llegan nada más al año. Yo soy la más veterana en esto. Ríe.
Aquí no es como los guardias que hacen jornadas de 24 por 24. Aquí todos los días se trabaja toda la noche. Es muy pesado, pero con ese horario yo puedo estar toda la mañana en mi casa y ver que mis nietos vayan a la escuela; además de atender el puesto de dulces que tengo afuera de mi casa.
En las primeras horas de su jornada laboral, cuenta Ofelia, debe atender llamadas de lectura de tarot en la misma línea 01800.
–La lectura del tarot sí es un poco de engaño –reconoce. Yo me siento frente a una computadora que ya tiene un programa instalado, atiendo la llamada, pido nombre y fecha de nacimiento del cliente y las cartas aparecen en la pantalla con su interpretación. Lo único que tengo que hacer es leerla sin que parezca que estoy leyendo. En esto sí soy nueva. Apenas tengo un mes haciéndola de “medium”. Estalla en risa, pero reconoce:
–Me siento bien de ayudar a las personas, aunque sea escuchando sus problemas. Hay mucha gente que está sufriendo mucho y lo único que quiere es platicar con alguien que no los juzgue.
–¿Es charlatanería la lectura del tarot por teléfono?
–Yo diría que es un servicio hasta psicológico porque la gente se “descose” hablando y busca un consejo. Hasta de bruja le hago a veces, inventamos ceremonias de “limpias” y de “altares” con listones y velas, etcétera. No, no me siento mal, creo que estoy ayudando a la gente que llama a veces desesperada y hasta llorando.

¿Qué traes puesto?
Después de las 10 de la noche, las llamadas que debe atender Ofelia son exclusivamente de sexo servicio telefónico. Está entrenada para “retener” al cliente en la línea los 15 minutos que dura la llamada. Reitera al cliente entre suspiros y gemidos su “nombre” y extensión para que, de cortarse la llamada a los 15 minutos, éste la solicite al conmutador. El minuto cuesta 40 pesos y el cobro llega en el recibo telefónico, les recuerda constantemente.
Ofelia usa una diadema de telefonista y atiende las sexo llamadas en un cubículo individual que comparte con otras siete empleadas. Ahí, durante toda la noche, con cara lavada, ropa cómoda (chanclas, tenis, pants) y sin un mínimo del glamour que muestra la joven mujer en la publicidad, las siete mujeres –todas madres– complacen a hombres que buscan sexo impersonal, sin compromiso y sin risego.
Ofelia narra que aprendió a “usar una voz joven” para complacer al cliente.
–A nadie le gustaría saber que está teniendo sexo con una vieja; por eso utilizo las palabras de moda que escucho de las jovencitas, las que les oigo en el transporte. Todas fingimos la voz. A los hombres les gusta pensar que le están haciendo el amor a una jovencita cachonda.
–¿Te han insultado o agredido?
–Sí, algunos hombres hablan para insultarnos nada más. Nosotras no estamos obligadas a escucharlos porque puede ser que no estés en tus “cinco minutos” y sí logras enojarte y discutir con alguien que de entrada debe estar enfermo. En la capacitación nos dijeron que somos “actrices”, que nada es personal y que no debemos engancharnos.
–¿Te has “enganchado” con algún cliente?
–Ellos se enganchan con la fantasía. Una vez uno de ellos me presionó mucho para conocerme. Llamaba todos los días y quería saber dónde podía verme y pasar por mí. Insistió mucho, me dijo que era de Culiacán y que tenía una “troca”, que iba pasar por mí para irnos a Mazatlán. Me han tocado compañeras que sí han hecho cita personal con los clientes. Yo no; ¡imagínate que me conocieran!

Una mujer dispuesta a todo
–¿Qué es lo que más piden los hombres?
–Una mujer dispuesta a todo. Quieren a una mujer que acepten lo que el hombre ofrece y pide, de buena gana y sin remilgos; que siempre quiera sexo, que le guste lo que él les da. Una mujer complaciente.
–¿Por qué llegaste a este empleo?
–Te lo respondo con otra pregunta ¿quién crees que me va emplear a esta edad? Aquí no me piden “excelente presentación” o edad mínima, inglés y computación o experiencia; y además tengo seguro médico, la mañana y la tarde para dormir o estar con mis tres nietos y hacer la comida y el quehacer. Aquí me gustaría quedarme, pero esto no creo que tenga mucho futuro porque ya viene el chat en vivo con cámara ¡Ahí sí ni cómo fingir!, ojalá y no quiten el tarot.
–¿Tus hijos o nietos saben a qué te dedicas?
–No, yo les digo que soy veladora en una empresa. Nada más tengo un hijo que se fue a Estados Unidos hace seis años y no ha regresado ni sé nada de él; mi nuera no aguantó y se fue con otro hombre hace cuatro años a Chicago, dijo (que) iba a venir por ellos… todavía la estamos esperando…

Por Esa Castorela castro
Yautepec.- Fue en el estado de Morelos donde se practicó el destierro y poblaciones fueron arrasadas, antes que lo hicieran los nazis, por los diversos ejércitos de los presidentes de México. Francisco I Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza, acabaron con los pueblos, afirmó el historiador Armando Josué López Benítez.
Durante la presentación del libro Coronela zapatista Ma. Esperanza Chavarría, del autor Esteban Francisco Bastida Chavarría, sobrino nieto, de una de las más importantes mujeres revolucionarias zapatistas del estado de Morelos, López Benítez puso como ejemplo, de arrasar y desterrar a los campesinos de los pueblos de Morelos, a la propia Coronela Chavarría, cuando el 12 de octubre de 1913 fue la primera guerra de exterminio porque el gobierno consideraba a los pueblos como atrasados y no civilizados, “había que arrasarlos” enfatizó el historiados.
“En el zapatismo las mujeres participaron en la guerra por restitución del territorio, montes y aguas, un espacio sagrado; en la estructura social, entraban hombres y mujeres que participaron con las armas en la mano, las mujeres fueron parte fundamental en la revolución del sur”, aseguró el historiador López Benítez.
López Benites, que fue otro de los presentadores del libro Coronela Ma. Esperanza Chavarría, del escritor Esteban Francisco Bastida Chavarría, ambos originarios de este lugar y descendientes de revolucionarios, destacó: “la historia familiar es una nueva cara de escribir el zapatismo, una muestra más que la revolución del sur, la hicieron los pueblos”.
De acuerdo a los datos que dio el autor, Esperanza Chavarría Morales fue originaria de Jonacatepec, estado de Morelos, nació en 1897. Su papá, Dionisio Chavarría, originario también del mismo lugar, mientras que su mamá, María Ignacia Morales, era originaria de Atlixco, estado de Puebla.
Esperanza Chavarría se incorporó a la revolución zapatista el 1 de mayo de 1911, tenía 13 años de edad; para esa fecha estaba reciente la muerte de Pablo Torres Burgos, y se conformó el Ejercito Libertador del Sur, por lo que se supone que ella es fundadora. “Con esto, queda claro que en la movilidad la gente suriana, conformaba un territorio cultural más amplio que Morelos, conectados con otros pueblos, por fiestas recíprocas”, enfatizó López Benítez.
La movilidad de los pueblos es parte de la vida cotidiana, por eso cuando se señala el autor en su obra que después de tomar Cuautla, el ejército zapatista se dirige a Ozumba, Estado de México y sostiene diversos combates en los estados de Morelos y Guerrero, no era un ejército sino una lucha de los pueblos que deseaban mantener su forma organizativa.