Cuernavaca, Morelos; 18 de abril de 2016. Katia Yoselin Ordaz Olvera y Marisol Camilo Luviano, jóvenes que denunciaron hostigamiento de parte de un regidor en Cuautla, hicieron una nueva revelación ante los medios de comunicación: informaron que personal de la Fiscalía de la Región Oriente incurrió en tráfico de influencia y abuso de autoridad.
Las denunciantes quienes fueron movidas a las Instancia dela Mujer de la heroica, explicaron que ante este hecho se denunció por segunda ocasión al concejal que pasó de Movimiento de Regeneración Nacional a las filas del Partido de la Revolución Democrática.
Ordaz Olvera puntualizó que por el tráfico de influencias se denunció ante la fiscalía contra servidores públicos no sólo al regidor sino a dos trabajadoras de la Fiscalía quienes prestaron la carpeta de investigación al representante legal del integrante del cabildo cuautlense.
“Se presentó una denuncia en la fiscalía de servidores públicos en contra igual del regidor Cesar Salazar Zamora por el tráfico de influencias y en contra de dos personas de la fiscalía de Cuautla, el licenciado del regidor a raíz de que le da el teléfono a una chica esta le presta la carpeta de la investigación y es cuando este tiene acceso”, dijo Katia Yoselin Ordaz.
Por su parte Marisol Camilo Luviano lamentó que dos compañeros de la regiduría, Luis Arturo López Cardoso y Vicente Hernández Muños fueron llamados a testificar sobre el hecho fueron despedidos del Ayuntamiento, por lo que hicieron un llamado al munícipe, Raúl Tadeo Nava, para que les regrese su fuente de trabajo.
“Nos tiene indignadas que como es posible que el presidente pueda solapar ese tipo de cuestiones que deje que a dos compañeros se les despida por el simple hecho de colaborar con la carpeta de investigación, no queremos que el señor porque el poco poder que tiene continúe haciendo de las suyas”, dijo la agraviada.
Cuernavaca, Morelos; 18 de abril de 2016. En lo que va de este año, mil 245.30 hectáreas de distinta vegetación han sido consumidas por el fuego en todo el territorio morelense.
Estadísticas que provee el Centro Estatal de Control de Incendios Forestales (CECIF) refieren que en lo que hasta este día se han registrado en toda la entidad 159 incendios, de los cuales 73 se han registrado en Huitzilac municipio en donde se ha consumido 228.85 hectáreas.
En el pueblo mágico de Tepoztlán se han siniestrado 403.96 hectáreas en 44 conflagraciones, Tlalnepantla que ha registrado solo seis incendios ha devastado 307.84 hectáreas.
El reporte de la autoridad señala que ha esta misma fecha del año pasado se habían registrado en toda la entidad 77 incendios de los cuales habían consumido tan solo 349.84 hectáreas, en tanto que en 2014 a la misma fecha se habían presentado 82 incendios cuya afectación fu de 798.65 de hectáreas siniestradas.
De la superficie de mil 245.30 afectada a la fecha 49.37 por ciento ha consumido material herbáceo, seguido del 42.84 por ciento de material arbustivo, 4.10 por ciento de hojarasca.
De los 159 incendios el 1.9 por ciento lo han provocado fumadores al arrojar sus colillas encendidas, el 3.1 por ciento por quema de basureros y prevalece como principal causa con un 62.9 por ciento las actividades agrícolas las que han generado afectaciones.
Cuernavaca, Morelos; 18 de abril de 2016. Las autoridades del Aeropuerto Mariano Matamoros confirmaron que sólo este día se suspendieron los vuelos comerciales y privados por mantenimiento de una aeronave; descartan algún riesgo por la caída de ceniza del volcán Popocatépetl.
Lo anterior, luego de que circuló en redes sociales que, debido a la caída de ceniza del volcán Popocatépetl, se suspendieron los vuelos a Guadalajara y Monterrey, del Aeropuerto Mariano Matamoros.
Al respecto, Martín Tapia Ramírez, auxiliar del aeropuerto, informó que sí se suspendieron por la mañana los vuelos comerciales como privados, pero por el mantenimiento de un avión y no por las condiciones climatológicas, pero que después del medio día todo siguió con normalidad.
“Es falsa la información de las redes sociales, ya están con normalidad los vuelos sin ningún problema y por la caída de ceniza no se prevé que se paren los vuelos, no nos llega”, reiteró el trabajador del aeropuerto.
Asimismo, comentó que los vuelos se reprogramaron para otras fechas y si continua la caída de ceniza, no existe ningún riesgo.
En Morelos y en México la crisis económica y la tecnología afectaron a los fotoperiodistas. Algunos fueron despedidos o recontratados por “igualas” o compensaciones o remunerados por “foto publicada en el periódico”.
Desde hace poco menos de dos décadas El Universal, Reforma, El Financiero, entre otros diarios, que tenían corresponsales de planta y ediciones en varios estados de la república, transitaron por diversas etapasen las cuales despidieron o reacomodaron a periodistas gráficos.
Los diarioslocales y nacionales–la mayoría cuenta con portales de noticias en la web–ahorraron con estas acciones, pero perdieron la calidad en las imágenes que publican en plataformas digitales: una fotografía tomada por un fotoperiodista tiene una calidad mayor y un contenido más amplio y preciso que la imagen que capta alguien que desconoce el oficio y que además lo hace con un celular u otro dispositivo móvil como una tableta.
Un fotorreportero debe trabajar para varios medios de comunicación o combinar este oficio con alguna otra actividad como “reportear”, hacer “video” o, de plano, “chambear” en algo muy distinto a la comunicación social.
Incendio de Automòvil en autopista. Foto Jorge Medina
El maestro Medina
Jorge Medina Palomino es uno de los periodistas gráficos más experimentados de Morelos, entre los reconocimientos que ha obtenido está el Premio al Mérito Periodístico por fotografía “online”, en 2010, otorgado por el Congreso del Estado de Morelos.
Es director de La Imagen, la única revista de fotoperiodismo en Morelos que lleva ya 12 años de existencia.
El maestro Medina, como se le conoce en el gremio, tiene 35 años en el oficio y después de emplearse en algunos impresos en la Ciudad de México y en Televisa, para varios noticiarios, en 1992 entró a trabajar al periódico El Universal, edición Morelos, en el cual se le pagaba un salario. Cuando ese periódicocerró la edición en este estado(en 1995), Medina se fue a Puebla como jefe de fotógrafos de El Universal, pero ahí también el diario cerró sus oficinas(1998).
De 1998 a 2006, trabajó en Morelos, de nuevo, en la corresponsalía y después, estuvo por honorarios, posteriormente le comenzaron a pagar una iguala de cuatro o cinco mil pesos mensuales, hasta que el año pasado le dijeron que le pagarían por foto.
“Nos comenzaron a pagar por fotografía publicada en la edición impresa, no por las que aparecían en el portal. Nos pagaban a doscientos cincuenta pesos por foto publicada; si bien te iba, te publicaban diez fotos al mes. Es desesperante estar pendientes a que al día siguiente aparezcan tus fotos en el impreso, y esperar a que te paguen al mes”, explicó.
Dijo que el costo por ir a tomar una imagen supera lo que pagan, porque muchas veces hay que trasladarse a los municipios y gastar en gasolina o pasaje, en comidas y hoteles si es necesario pernoctar.
Algunos medios de comunicación nacionales invirtieron recursos a sus portales porque “daban” (siguen haciéndolo) noticias al momento; además, actualizaron los aparatos de comunicación a sus reporteros corresponsales y los dotaron de tecnología para que pudieran transmitir videos y fotos en tiempo real. Con ello, ahorraron el salario del fotoperiodista y comenzaron a satisfacer una demanda de los lectores de los portales noticiosos: la inmediatez.
Para los reporteros gráficos, las fotografías de teléfonos celulares, tabletas y demás aparatos portátiles no tienen la misma calidad que una imagen tomada con una cámara réflex.
Pero eso es lo de menos, porque para Jorge Medina, muchos de los reporteros no solamente desconocen el manejo y técnicas de la fotografía, no tienen el ojo, la sensibilidad, la experiencia que debe tener el fotoperiodista.
“Un fotoperiodista debe tener conocimiento de la historia de la fotografía, también debe conocer la historia de los personajes, de los hechos que ocurren en su localidad, en su país, en el mundo; debe andar en la calle, debe desarrollar una intuición especial, saber que antes y después de los hechos pueden ocurrir cosas de trascendencia que superan al objetivo principal de la cobertura”.
Para Medina Palomino, muchos periódicos y portales que no tienen a un fotoperiodista están dejando de comunicar todo lo que éste puede expresar en una imagen.
Autodefensa Guerrero. Foto Tony Rivera1
Tony Rivera
Para José Antonio Rivera Valdivia, o Tony Rivera, un periodista gráfico es quien vive de su oficio, de la fotografía noticiosa, quien trabaja todos los días en ello.
Él tiene 14 años en el fotoperiodismo, estudió en la Escuela Activa de Fotografía del Estado de México y cuenta con una maestría en fotografía y diplomado en fotoperiodismo y edición por la Escuela de Fotografía y Centros de Imagen de Madrid y Valencia, España. Ha sido colaborador en Associated Press y en la actualidad es jefe de fotografía en un periódico local y director de la agencia y portal Ciudadanos Mx, que brinda servicios al periódico El Universal y a la agencia internacional BBC de Londres.
La experiencia que el fotógrafo tiene en la cobertura de eventos y hechos significativos se la ha ganado con la experiencia, ha ido a cursos, ha leído, muchos fotógrafos nuevos no tiene esa experiencia ni esa cultura de la imagen, son reporteros, toman fotografías con el celular y video con ese aparato, pero no tienen el conocimiento, ni el instinto ni el colmillo del fotoperiodista.
“Se pueden llamar fotógrafos porque todo aquel que emplea una cámara lo es, pero hay de profesionistas a profesionistas”, precisó.
A Tony el surgimiento de los portales y de muchos fotógrafos “de celular” o emergentes no le afectó, todo lo contrario, lo obligó a que se actualizara en cuestiones tecnológicas y buscó mayor independencia: la agencia fotográfica Ciudadanos Mx, dela que es director y fundador, le permitió trabajar para varios clientes incluyendo periódicos locales, nacionales y agencias de noticias internacionales.
“Yo inicié en la fotografía analógica. En el Sol de Cuernavaca me daban mis rollos, revelaba y presentaba mis imágenes a la redacción. Después tuve que comprar cámaras digitales, tarjetas, computadoras, un plan de datos para transmitir mis imágenes a las agencias. La era digital es más costosa, pero uno tiene que adaptarse y desarrollar nuevas habilidades, nuevos conocimientos”, expuso.
El fotoperiodista sabe, cuando cubre un hecho noticioso, qué imágenes debe captar. Contesta, como cualquier reportero, al qué, cuándo, cómo, dónde, quién, por qué. Incluso, va más allá: captura las imágenes con una idea de la distribución que van a tener sus fotos en la revista, en la sección del periódico, en la portada.
Para Rivera Valdivia, fotógrafo es el que hace una foto; pero hay de calidad a calidad, y ahí es donde los periodistas gráficos demuestran lo que han adquirido en la práctica, día con día, por muchos años.
Cobertura desalojo. Foto MaximoCerdio
No somos achichincles de los reporteros
De acuerdo con Tony Rivera, con bastante frecuencia, el reportero –el que escribe la nota o reportaje o la crónica– le dice al fotógrafo lo que debe captar, y a veces son meras superficialidades porque por regla general el reportero emplea herramientas distintas para observar y hacer su trabajo: su discurso es verbal.
El fotorreportero emplea su cámara como una herramienta, su lenguaje es visual y sus referentes son contextuales. La información que persigue está en el conocimiento que ha adquirido sobre el tema (contexto externo) y en el hecho que está sucediendo en ese momento. Busca encuadres, planos, objetivos en diferentes posiciones para proyectar lo más representativo de lo que ocurre en ese instante: enfatiza.
Es necesario insistir en que no somos achichincles del reportero, nosotros sabemos nuestro trabajo, pero el problema ocurre cuando el fotógrafo no conoce el oficio y se convierta en auxiliar de un reportero, expuso.
“Si cada quien hace lo que sabe se puede presentar un resultado más rico para el periódico y para el lector”, dijo.
Jorge Medina en acción. Foto Máximo Cerdio
La imagen que vale mil palabras
La discriminación de la imagen como elemento informativo ha ido creciendo y, no sólo ocurre en el terreno práctico entre el reportero y el fotógrafo, esto trasciende a la edición.
El espacio supedita la foto, es más importante el texto.Formadores sin conocimiento de lo que es el fotoperiodismo convierten en vertical una toma horizontal, con autorización o incluso por órdenes del editor.
Tony Rivera y Jorge Medina coinciden en que una fotografía no necesita un texto para que exprese lo que está ocurriendo allí. Todo está dicho en el instante que capta la imagen. La idea principal es que el texto y la imagen se complementen para formar una totalidad y que ninguno desplace al otro, que juntos informen pero de manera individual ni uno ni otro se pierda.
Para Jorge Medina una imagen, además, debe ser contundente. No deja lugar a ninguna duda, todo lo que el lector necesita saber debe estar ahí. La imagen cuenta una historia de un hecho, cuenta una nota.
Una profesión de alto riesgo
De acuerdo con el Informe de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) publicado este año, al menos 2 mil 297 periodistas han sido asesinados en todo el mundo en los últimos 25 años. Los países con más homicidios de periodistas: 309 asesinados en Irak, 146 en Filipinas, 120 en México, 115 en Pakistán, 109 en Rusia, 106 en Argelia, 95 en India, 75 en Somalia, 67 en Siria y 62 en Brasil.
Según con el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), en México en la última década han sido asesinados más de 80 periodistas y 17 han desaparecido, lo que nos coloca en el lugar 148 de 180, en términos de libertad de expresión.
En Morelos se ha contabilizado alrededor de 18 agresiones a periodistas, algunos de ellos fotorreporteros, y sus principales agresores han sido policías y escoltas de legisladores o funcionarios públicos.
De acuerdo con Jorge Medina y Tony Rivera,el fotorreportero es, de los profesionales de la comunicación, el que más se expone: son los primeros que deben llegar al lugar de los hechos y captar las imágenes. El reportero puede llegar tarde y testigos presenciales o de oídas le pueden contar cómo estuvieron los hechos, pero el periodista gráfico no, debe estar ahí, incluso antes de que se apliquen las medidas de seguridad por las fuerzas del orden público, en caso de accidentes o desastres naturales.
El fotoperiodista sabe o debe saber cómo actuar en momentos de tensión donde la adrenalina enceguece a las personas. Cuando está en la zona de riesgo debe tener la capacidad de cuidarse a sí mismo y de estar en el sitio preciso para poder captar el instante significativo, noticioso.
El reportero, por su parte, puede observar desde lejos, fuera de la zona de peligro, tomar notas, tiene sus ojos y sus sentidos completos y su ángulo de observación es de 360 grados, el fotógrafo sólo tiene un rectángulo por el que puede ver hacia adelante y capturar las imágenes.
Jorge Medina recordó que hace más de dos décadas, en términos de cobertura, los conflictos o hechos noticiosos eran menos complejos que los de ahora: “sabías que había policías y delincuentes, y con bastante frecuencia los oficiales te protegían a ti como fotógrafo”.
En las manifestaciones,“sabías que por un lado la población civil protestaba y por el otro lado los policías golpeaban, pero ahora el fotógrafo es agredido por los mismos manifestantes”.
En un foro sobre víctimas realizado en la Ciudad de México en 2013, expertos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), revelaban que los homicidios dolosos pasaron de 8 mil 867 homicidios dolosos en 2007 a 27 mil 199 en 2011, esto como consecuencia de la errática “guerra contra el narcotráfico” emprendida por el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa.
En Morelos, una de esas consecuencias fue la muerte de Arturo Beltrán Leyva (16 de diciembre de 2009), hecho que desató la lucha por la plaza entre cárteles.
La cobertura de estos hechos violentos puso en un mayor riesgo a los representantes de los medios de comunicación, porque tuvieron que dar cobertura a hechos sangrientos en los que no había protocolos y el peligro de salir herido o perder la vida era muy alto.
Fotoperiodistas en acción. Foto Máximo Cerdio
Las empresas los han abandonado
Jorge Medina y Tony Rivera están de acuerdo en que desde esa fecha para acá, la profesión de fotoperiodista se ha convertido en una actividad de alto riesgo, pero las empresas, en vez capacitar a los fotógrafos y aumentarles el sueldo, los han abandonado.
Los periodistas gráficos defienden su oficio y sus imágenes, pues éstas son el resultado de muchos años de experiencia, conocimiento depurado de la técnica fotográfica y saberes de los contextos, entre otros factores.
“El fotoperiodismo no va a extinguirse, nosotros vamos a seguir respondiendo con calidad”, aseguraron estos fotorreporteros.
La improvisación y falta de objetivos claros de la autoridad municipal, así como la escasez de conocimientos de las tradiciones regionales, la poca experiencia y el nulo compromiso con la ciudad, del lado de la empresa concesionaria, –además del ostracismo y opacidad de ambas partes– caracterizaron a la más reciente edición de la feria de Cuernavaca.
Durante el desarrollo del evento, que tuvo lugar del 18 de marzo al 3 de abril, tanto el ayuntamiento como los representantes del concesionario se negaron a dar respuesta a los cuestionamientos directos de Conurbados.
Inclusive, todavía no se informa de manera oficial sobre resultados definitivos ni a cuánto ascendió el monto pagado a la comuna por los derechos de la feria.
Sin embargo, aisladamente, se ha reconocido el fracaso en cuanto a afluencia de visitantes, puesto que se recibió únicamente el 30 por ciento de lo que se estimaba.
Eduardo Bordonave
La repentina concesión
Aunque el ayuntamiento capitalino asignó recursos económicos y humanos para la realización de la consulta ciudadana “La Feria que Yo Quiero”, efectuada el día 6 de febrero, apenas un mes y medio antes de la celebración del festejo, los resultados no fueron tomados en cuenta a la hora de la realización del mismo.
El 15 de febrero, el secretario municipal de Turismo y Desarrollo Económico, David Ortega Cariño, declaró a los medios de comunicación que la feria no sería concesionada: “la idea es que la operemos el ayuntamiento, en conjunto con las diversas cámaras (…),en coordinación con otras secretarías, con los mismos regidores y también con los empresarios locales”, dijo el funcionario en esa ocasión.
Nueve días más tarde, el miércoles 24 de ese mismo mes, el joven secretario fue desmentido por Eduardo Bordonave Zamora, regidor del Partido Social Demócrata y dirigente estatal de ese instituto político en el poder de la propia comuna y quien anunció que la feria sería concesionada a la empresa “Grupo GB”, propiedad de Juan Manuel García Bejarano. Compañía y empresario del que nada se informó –ni a la fecha se sabe– respecto a sus currículums o experiencia en el ramo.
El 11 de marzo, en uno de los restaurantes más exclusivos de Cuernavaca, y de los preferidos del alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo, el edil encabezó la presentación formal de la feria, durante una conferencia de prensa en la que no se permitieron preguntas.
Stands sin ocupar
Yo iba a la Feria de Texcoco: Cuauhtémoc
Allí, el presidente municipal, acompañado de miembros del cabildo, de su gabinete y de algunos artistas que integrarían el elenco, señaló: “este esfuerzo ubicará a Cuernavaca como una de las mejores ferias del país. Queremos que la gente disfrute en familia y en paz la feria de Cuernavaca”.
En ese momento, Blanco Bravo rememoró que cuando sus hijos eran pequeños los llevaba a la Feria Internacional del Caballo en Texcoco, Estado de México. Ésta considerada la “feria de los chilangos”, por la cercanía con la capital de la República, y calificada como competencia de la de Cuernavaca, debido a que se realiza en las mismas fechas, correspondientes a la temporada vacacional de Semana Santa.
El mismo recuerdo de sus visitas a la feria mexiquense fue reiterado por el presidente municipal de Cuernavaca, la tarde del 18 de marzo, cuando encabezó la inauguración de la feria del municipio que gobierna.
Feria vacía
Ni una flor en primavera
Aunque la nombraron, como en otras ocasiones, Feria de la Primavera Cuernavaca, y a pesar de ser esta ciudad mundialmente conocida por su casi permanente clima característico de esa temporada, no hubo ni una flor para venta o exposición. Tampoco presencia de artesanos de Morelos o estados circunvecinos. Mucho menos, representación alguna del ámbito cultural de la región.
Lo que sí hubo fue una muy pequeña área comercial, y de ésta, sólo unos cuantos lugares estuvieron ocupados. Alrededor del 40% de los stands armados estuvieron vacíos.
Lo que abundó fueron los puestos de venta exclusiva de cerveza y alcohol, es decir, sin expendio de alimentos. Alrededor de 25 carpas, reconocería Luis Bahena, encargado de Comunicación Social de la feria, en breve conversación telefónica con Conurbados.
Los negocios de bebidas embriagantes permanecían abiertos“hasta la 1 de la madrugada los lunes o martes y hasta las 4 de la mañana los viernes y sábados”, afirmó el encargado de uno de ellos.
Entrada al recinto ferial
“Ayer y hoy no he vendido nada”
Durante el recorrido que realizó Conurbados el miércoles santo, 23 de marzo, varios expositores se manifestaron decepcionados por las muy bajas ventas y la mínima asistencia de visitantes, quienes, a no ser por algunas presentaciones de artistas populares, poco tenían para observar en el interior del recinto ferial de Acapantzingo.
Se les preguntó a algunos dueños de puestos de comida ¿cómo les va hasta el momento? La mayoría de las contestaciones fueron en sentido negativo. Algunos de ellos esgrimieron razones como que “no tenemos buena ubicación” o que “los mejores lugares se los dieron a los ejidatarios (propietarios del recinto ferial) o a los regidores…”
Pero quizá la respuesta más contundente y significativa fue la de la propietaria de un restaurante de comida jarocha, quien sin mayores rodeos espetó: “Ayer y hoy no he vendido nada”. La mujer que se aventuró a venir desde el estado de Veracruz para ofrecer los guisos típicos de su terruño aseguró que el stand le costó 10 mil pesos.
Ante el panorama adverso, los organizadores “nos dicen que a partir de mañana (jueves santo) mejorará la entrada de visitantes…”
Servicios deficientes
Con la música a un volumen estridente, como si se quisiera llenar el vacío por la ausencia de gente o de expositores, las instalaciones presentaron varias deficiencias estructurales,como cortes de energía eléctrica que se prolongaban durante horas en el área comercial y de comida, o la falta de agua para lavarse las manos en los baños portátiles en los que, de todos modos, era obligatorio el pago de 5 pesos por usarlos.
Otra de las fallas fueron algunos cables expuestos, estructuras precariamente montadas, lonas descolgadas, falta de asientos para espectadores del teatro del pueblo y la ausencia de iluminación en el estacionamiento principal, pese a que éste tuvo un costo de “50 pesos por tiempo libre”.
Teatro del pueblo
Visitantes muy por debajo de la expectativa
En promedio, se recibieron sólo 2 mil 700 visitantes de los 10 mil que se esperaban cada día, por lo que la afluencia real de público fue el 30 por ciento de lo estimado, que era un aproximado a las 150 mil personas por todo el periodo.
Luego de señalar lo anterior, el regidor de Turismo Jorge Dada Guerrero expresó que la de Cuernavaca “tristemente no se ha logrado consolidar como una feria de carácter turístico” y que “si se corroboran estos números, quiere decir que estamos hoy presentando un producto que no rebasa o cumple las expectativas de los cuernavacenses y de los municipios circunvecinos”.
La falta de transparencia
Dicho concejal por el partido Movimiento Ciudadano ha sido la única autoridad del municipio que se ha pronunciado respecto a los saldos de la feria y señaló que durante los próximos días se hará una revisión de los resultados de la misma.
Como si se tratara de un evento ajeno a la comuna, funcionarios de la misma se han negado a informar sobre el tema a los medios, en general, y a responderle a Conurbados, en particular.
–Te recuerdo que está concesionada; ahí no tenemos nada que ver –dijo un empleado de Comunicación Social.
–Pero la feria es municipal y es esta instancia la responsable…
–Claro, claro, pero velo (la entrevista) con ellos –reiteró.
Tampoco el secretario del Ayuntamiento, Roberto Yáñez Moreno, quiso contestarle a este medio informativo.
–Secretario, ¿me permite unas breves preguntas?
–¿Sobre qué tema?
–Es sobre la Feria…
–Pero tienes que decirme qué tema.
–Ya le dije, señor, es sobre la Feria. No le quito más que unos segundos –se le insistió, mientras intentábamos caminar al mismo ritmo de sus agigantados pasos y de sonoro taconear.
–Pero ¿qué tema? Necesita decirme el tema –reiteró como disco rayado, para entrar en su oficina y allí encerrarse.
Antes, ya se había buscado al concesionario, con los mismos argumentos. Pero sus representantes dijeron que “el güero” (Juan Manuel García Bejarano) estaba muy ocupado, que no podría atender el requerimiento periodístico, que mejor se buscara a Luis Bahena, encargado de la difusión.
–Ve al departamento de ventas para que te digan cuántos stands vendieron y cuánto costaron. Yo no tengo exactamente la cantidad de cuánto costaron –argumentó el comunicólogo.
–¿Cuántos visitantes llevan a la fecha?
–No, eso yo no sé…
–Pero, aproximadamente, deben tener un número.
–Bueno, como 10 mil; 15 mil; 20 mil, más o menos.
–Hasta el momento, ¿el evento cumple con las expectativas?
–Bueno, está muy bien la seguridad…
–¿Cuánto se pagó por la concesión?
–Yo soy externo, solamente me contrataron para darle promoción a la feria…
–Puedes decirme ¿qué información manejas, para que ésa me proporciones ya que estás en el área de Comunicación y no tienes datos?
–Yo manejo todo lo que son actuaciones (artísticas), promoción de la feria, regalo boletos en las estaciones de radio –finalizó Luis Bahena.