
Por Stella Turcato/Fotos: Ojocojo
La improvisación y falta de objetivos claros de la autoridad municipal, así como la escasez de conocimientos de las tradiciones regionales, la poca experiencia y el nulo compromiso con la ciudad, del lado de la empresa concesionaria, –además del ostracismo y opacidad de ambas partes– caracterizaron a la más reciente edición de la feria de Cuernavaca.
Durante el desarrollo del evento, que tuvo lugar del 18 de marzo al 3 de abril, tanto el ayuntamiento como los representantes del concesionario se negaron a dar respuesta a los cuestionamientos directos de Conurbados.
Inclusive, todavía no se informa de manera oficial sobre resultados definitivos ni a cuánto ascendió el monto pagado a la comuna por los derechos de la feria.
Sin embargo, aisladamente, se ha reconocido el fracaso en cuanto a afluencia de visitantes, puesto que se recibió únicamente el 30 por ciento de lo que se estimaba.

La repentina concesión
Aunque el ayuntamiento capitalino asignó recursos económicos y humanos para la realización de la consulta ciudadana “La Feria que Yo Quiero”, efectuada el día 6 de febrero, apenas un mes y medio antes de la celebración del festejo, los resultados no fueron tomados en cuenta a la hora de la realización del mismo.
El 15 de febrero, el secretario municipal de Turismo y Desarrollo Económico, David Ortega Cariño, declaró a los medios de comunicación que la feria no sería concesionada: “la idea es que la operemos el ayuntamiento, en conjunto con las diversas cámaras (…),en coordinación con otras secretarías, con los mismos regidores y también con los empresarios locales”, dijo el funcionario en esa ocasión.
Nueve días más tarde, el miércoles 24 de ese mismo mes, el joven secretario fue desmentido por Eduardo Bordonave Zamora, regidor del Partido Social Demócrata y dirigente estatal de ese instituto político en el poder de la propia comuna y quien anunció que la feria sería concesionada a la empresa “Grupo GB”, propiedad de Juan Manuel García Bejarano. Compañía y empresario del que nada se informó –ni a la fecha se sabe– respecto a sus currículums o experiencia en el ramo.
El 11 de marzo, en uno de los restaurantes más exclusivos de Cuernavaca, y de los preferidos del alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo, el edil encabezó la presentación formal de la feria, durante una conferencia de prensa en la que no se permitieron preguntas.

Yo iba a la Feria de Texcoco: Cuauhtémoc
Allí, el presidente municipal, acompañado de miembros del cabildo, de su gabinete y de algunos artistas que integrarían el elenco, señaló: “este esfuerzo ubicará a Cuernavaca como una de las mejores ferias del país. Queremos que la gente disfrute en familia y en paz la feria de Cuernavaca”.
En ese momento, Blanco Bravo rememoró que cuando sus hijos eran pequeños los llevaba a la Feria Internacional del Caballo en Texcoco, Estado de México. Ésta considerada la “feria de los chilangos”, por la cercanía con la capital de la República, y calificada como competencia de la de Cuernavaca, debido a que se realiza en las mismas fechas, correspondientes a la temporada vacacional de Semana Santa.
El mismo recuerdo de sus visitas a la feria mexiquense fue reiterado por el presidente municipal de Cuernavaca, la tarde del 18 de marzo, cuando encabezó la inauguración de la feria del municipio que gobierna.

Ni una flor en primavera
Aunque la nombraron, como en otras ocasiones, Feria de la Primavera Cuernavaca, y a pesar de ser esta ciudad mundialmente conocida por su casi permanente clima característico de esa temporada, no hubo ni una flor para venta o exposición. Tampoco presencia de artesanos de Morelos o estados circunvecinos. Mucho menos, representación alguna del ámbito cultural de la región.
Lo que sí hubo fue una muy pequeña área comercial, y de ésta, sólo unos cuantos lugares estuvieron ocupados. Alrededor del 40% de los stands armados estuvieron vacíos.
Lo que abundó fueron los puestos de venta exclusiva de cerveza y alcohol, es decir, sin expendio de alimentos. Alrededor de 25 carpas, reconocería Luis Bahena, encargado de Comunicación Social de la feria, en breve conversación telefónica con Conurbados.
Los negocios de bebidas embriagantes permanecían abiertos“hasta la 1 de la madrugada los lunes o martes y hasta las 4 de la mañana los viernes y sábados”, afirmó el encargado de uno de ellos.

“Ayer y hoy no he vendido nada”
Durante el recorrido que realizó Conurbados el miércoles santo, 23 de marzo, varios expositores se manifestaron decepcionados por las muy bajas ventas y la mínima asistencia de visitantes, quienes, a no ser por algunas presentaciones de artistas populares, poco tenían para observar en el interior del recinto ferial de Acapantzingo.
Se les preguntó a algunos dueños de puestos de comida ¿cómo les va hasta el momento? La mayoría de las contestaciones fueron en sentido negativo. Algunos de ellos esgrimieron razones como que “no tenemos buena ubicación” o que “los mejores lugares se los dieron a los ejidatarios (propietarios del recinto ferial) o a los regidores…”
Pero quizá la respuesta más contundente y significativa fue la de la propietaria de un restaurante de comida jarocha, quien sin mayores rodeos espetó: “Ayer y hoy no he vendido nada”. La mujer que se aventuró a venir desde el estado de Veracruz para ofrecer los guisos típicos de su terruño aseguró que el stand le costó 10 mil pesos.
Ante el panorama adverso, los organizadores “nos dicen que a partir de mañana (jueves santo) mejorará la entrada de visitantes…”
Servicios deficientes
Con la música a un volumen estridente, como si se quisiera llenar el vacío por la ausencia de gente o de expositores, las instalaciones presentaron varias deficiencias estructurales,como cortes de energía eléctrica que se prolongaban durante horas en el área comercial y de comida, o la falta de agua para lavarse las manos en los baños portátiles en los que, de todos modos, era obligatorio el pago de 5 pesos por usarlos.
Otra de las fallas fueron algunos cables expuestos, estructuras precariamente montadas, lonas descolgadas, falta de asientos para espectadores del teatro del pueblo y la ausencia de iluminación en el estacionamiento principal, pese a que éste tuvo un costo de “50 pesos por tiempo libre”.

Visitantes muy por debajo de la expectativa
En promedio, se recibieron sólo 2 mil 700 visitantes de los 10 mil que se esperaban cada día, por lo que la afluencia real de público fue el 30 por ciento de lo estimado, que era un aproximado a las 150 mil personas por todo el periodo.
Luego de señalar lo anterior, el regidor de Turismo Jorge Dada Guerrero expresó que la de Cuernavaca “tristemente no se ha logrado consolidar como una feria de carácter turístico” y que “si se corroboran estos números, quiere decir que estamos hoy presentando un producto que no rebasa o cumple las expectativas de los cuernavacenses y de los municipios circunvecinos”.
La falta de transparencia
Dicho concejal por el partido Movimiento Ciudadano ha sido la única autoridad del municipio que se ha pronunciado respecto a los saldos de la feria y señaló que durante los próximos días se hará una revisión de los resultados de la misma.
Como si se tratara de un evento ajeno a la comuna, funcionarios de la misma se han negado a informar sobre el tema a los medios, en general, y a responderle a Conurbados, en particular.
–Te recuerdo que está concesionada; ahí no tenemos nada que ver –dijo un empleado de Comunicación Social.
–Pero la feria es municipal y es esta instancia la responsable…
–Claro, claro, pero velo (la entrevista) con ellos –reiteró.
Tampoco el secretario del Ayuntamiento, Roberto Yáñez Moreno, quiso contestarle a este medio informativo.
–Secretario, ¿me permite unas breves preguntas?
–¿Sobre qué tema?
–Es sobre la Feria…
–Pero tienes que decirme qué tema.
–Ya le dije, señor, es sobre la Feria. No le quito más que unos segundos –se le insistió, mientras intentábamos caminar al mismo ritmo de sus agigantados pasos y de sonoro taconear.
–Pero ¿qué tema? Necesita decirme el tema –reiteró como disco rayado, para entrar en su oficina y allí encerrarse.
Antes, ya se había buscado al concesionario, con los mismos argumentos. Pero sus representantes dijeron que “el güero” (Juan Manuel García Bejarano) estaba muy ocupado, que no podría atender el requerimiento periodístico, que mejor se buscara a Luis Bahena, encargado de la difusión.
–Ve al departamento de ventas para que te digan cuántos stands vendieron y cuánto costaron. Yo no tengo exactamente la cantidad de cuánto costaron –argumentó el comunicólogo.
–¿Cuántos visitantes llevan a la fecha?
–No, eso yo no sé…
–Pero, aproximadamente, deben tener un número.
–Bueno, como 10 mil; 15 mil; 20 mil, más o menos.
–Hasta el momento, ¿el evento cumple con las expectativas?
–Bueno, está muy bien la seguridad…
–¿Cuánto se pagó por la concesión?
–Yo soy externo, solamente me contrataron para darle promoción a la feria…
–Puedes decirme ¿qué información manejas, para que ésa me proporciones ya que estás en el área de Comunicación y no tienes datos?
–Yo manejo todo lo que son actuaciones (artísticas), promoción de la feria, regalo boletos en las estaciones de radio –finalizó Luis Bahena.