
Por Elsa Castorela Castro
Con más de 50 años de historia, el parque de la colonia Satélite recompone el tejido social y reactiva un proceso organizativo de años. Esta población del municipio de Cuernavaca es una de las primeras en fundarse al oriente de la ciudad, colindante con lo que fue el pueblo y ejido de Chapultepec.
Esta colonia forma parte de un proceso de urbanización de los años 60s y 70s del siglo XX, la venta de terrenos por parte de los ejidatarios propició que surgieran varias secciones.
La primera sección tiene una entrada por la avenida Rivera Crespo, Jacarandas y 10 de abril, la segunda sección o la Loma, ahora ampliación Satélite, ocupó el lugar número dos; la tercera sección, que luego se convirtió en colonia Emiliano Zapata y después Vicente Estrada Cajigal. El cambio de nombres se debió a que propiciaba confusiones para identificar los domicilios (aún sigue este problema).
Antes que los ejidatarios urbanizaron esta colonia, las tierras eran sembradíos de maíz de temporal y tabiqueras que utilizaban el agua de la barranca de Rivetex, fábrica ahora desaparecida.
La ubicación de estos asentamientos humanos propició a finales del siglo XX y lo que va del siglo XXI, la aparición de la delincuencia, en una zona y en otras, territorio de delincuentes, que ha hecho que estas colonias se hayan convertido en una problemática social que las ubica como de las más riesgosas.
La tierra en donde se desarrolló la Satélite, era ejidal, aun cuando la ley, impedía la venta de terrenos de cultivo, en esos años, las inmobiliarias habían quitado la tierra a los campesinos, que conociendo los sucesos de la colonia Barona, quisieron evitar que se les quitara y ellos crearon su propio sistema de venta de tierra fraccionada.
Los ejidatarios, con una perspectiva de fraccionadores, siempre dejaban espacios, para iglesia, mercado, escuelas y jardines.