
Por Elsa Castorela Castro
Con la ayuda del escritor y cuentacuentos Emilio Lome, los vecinos de la colonia Satélite construyeron La Ciudad Cuento, en ella sus habitantes narran las historias que escucharon o se las contaron los protagonistas de la anécdota, una de estas leyendas es: “El cráneo de los dientes de oro”:
“Un policía que tenía urgencia de dinero se atreve a excavar donde se aparece un marrano negro, excavan largo rato y sacan un cráneo con dientes de oro. Se lo llevan a su casa, le quitan todos menos uno que no lo pudieron sacar. Se reparten el botín, pero cada uno tuvo una muerte terrible”.
Esta otra historia: “Había una viejecita que cuidaba marranos en una casa casi en ruinas, al parecer sus patrones eran matanceros de la Carolina (una colonia en Cuernavaca), el asunto es que no se metían con nadie, hablaban poco y no hacía amistades.
“Una noche de tormenta tocó a su puerta una mujer y la dejó pasar para que se protegiera de la lluvia. la mujer le pidió que cuidara a su bebé mientras iba al baño. La viejita aceptó a regañadientes, pues no le quedaba otra. El bebé estaba dormido y era muy lindo. Pero no tardó en despertar y ponerse a llorar.
“Aquel niño lloraba cada vez más con más y más fuerza y al mismo tiempo empieza a pesar cada vez más, tanto pesaba que la viejita tuvo que ponerlo en el piso.
“Cuando hizo esto, le entró un gran cansancio a la viejita y se durmió. Cuando despertó vio que unos marranos habían entrado al interior de la casa y se estaban terminando de comer al bebé quiso hacer algo, pero no pudo. No podía despertar del todo, había sido un mal solo alcanzó a oír los gritos de una mujer que decía: “castígala señor como me has castigado a mí.
“Cuando al fin logró despertar no hallo rastro del bebé ni de la mujer y de nada. Y pensó y pensó que todo había sido un sueño, pero al salir al patio vio que los marranos se reunían en torno a un lugar en el que alguien había empezado a escarbar.
“La viejita le contó aquello a mi tía Marciala que le iba a vender tortillas duras para los puercos. Un día los marranos escaparon y se metieron en varias casas de la colonia. Dicen que los iba guiando un marrano negro”.
Si quieren saber más de la Ciudad cuento, inicia el recorrido por la calle Jazmín, a un costado de la delegación de la colonia Satélite, en la esquina con Clavel encontrarán otro capítulo, continúa en Magnolia en las esquinas con Orquídea, continúa por Magnolia y en el parque concluye con 11 capítulos.