
Por: Josefo
Manejar
1. Usar una cosa con las manos.
2. Emplear o tratar una cosa con un fin determinado.
3. Dirigir o administrar un asunto.
4. Manipular una cosa o a una persona, o tener dominio sobre ella.
5. Llevar el control de un automóvil.
Tenía 16 años. A diferencia de algunos de mis compañeros de escuela, a mi no me interesaba aprender a manejar. No tenía novia y la mayor parte de mis actividades cotidianas las hacía a distancias cortas de casa: escuela, futbol, tinda de la esquina, etc. Por otro lado, tenía esta idea en la cabeza de que si aprendía a manejar me convertiría en el chofer de mi madre y tendría que llevarla al mercado a hacer las compras.
Manéjese con cuidado
En la vida hay momentos o circunstancias que requieren que tomemos decisiones que, para nuestra mala fortuna, pueden no tener una consecuencia impactante observable a corto plazo, y por lo tanto, llegamos a creer que podemos postergar la toma de la decisión. No alcanzamos a darnos cuenta, que el hecho de esperar a tomar la decisión hasta el momento en que “se necesita”, no nos da la oportunidad de prepararnos (física, mental, emocional o económicamente) para manejar la situación de la mejor manera y obtener un resultado positivo, o en su caso, para salir de un problema mayor.
Sin ser ejemplo de lo anterior, me vienen a la mente las cajas de los refrigeradores, televisores y otros aparatos similares: “MANÉJESE CON CUIDADO” “ESTE LADO HACIA ARRIBA”, y cómo a la hora de querer transportarlos, los cargamos, jalamos y empujamos de cualquier forma posible, cualquier lado hacia arriba, poniendo el cuidado en no ensuciarnos durante la maniobra sin importar si le damos un par de “llegues” contra alguna puerta o pared.
Manejamos una amplia gama de productos
Y es que aunque existen personas que se dedican a las mudanzas y saben manejar adecuadamente las cosas que se transportan, lo más común es que nosotros preferimos resolver las cosas a nuestra manera: somos mudanceros, carpinteros, plomeros, electricistas, jardineros, albañiles y políticos: todo lo que se necesite. “No debe ser tan difícil”.
Ayuda
De pronto nos damos cuenta que tenemos ciertos límites. Lo normal es que entonces pedimos ayuda.
Y aparecen los ayudadores. Los profesionales (que ejercen una profesión y cobran por sus servicios), y los “altruistas”. Desafortunadamente, con cuánta frecuencia nos topamos con esas personas que de forma inmediata nos dicen que no nos van a cobrar, que no les debemos nada (refiriéndose a un pago monetario económico), personas que van manejando la situación a su conveniencia, y entonces, de pronto, sin darnos cuenta, nos va saliendo más caro el caldo que las albondigas.
“OM”
Llega el momento – ese momento que no fue inmediato, sino a mediano o largo plazo – en que nos empezamos a dar cuenta que la decisión precipitada, o la postergación de la misma, nos empieza a cobrar la factura: las cosas empiezan a salir mal, las condiciones no son las que pensábamos (porque no habíamos visualizado más allá de nuestras narices), y estamos metidos en una serie de eventos que quisiéramos desaparecer con sólo cerrar los ojos.
Estamos presionados por todos lados y no sabemos manejar la presión.
Alguna vez escuche a alguien decir que “La presión no se maneja. Lo que se maneja son las acciones, los planes, las decisiones. Si permites el caos, aprende a disfrutar la presión”.
…
Tenía 17 años. Tenía novia. Aprendí a manejar en una semana. El costo no fue tan alto: llevar a mi madre a hacer las compras al mercado los domingos. Los beneficios fueron muchos.