

Por Stella Turcato
Tiene complejo de escritora o de articulista, aunque por sí misma no sea capaz de redactar un enunciado ni de hilar una frase que constituya una idea propia. Pese a que la mayoría de sus textos se los elabora otra persona, ésos son, prácticamente, la única acción que justifica la ocupa de su curul y, sobre todo, la excusa para el cobro de las prerrogativas por el encargo que –hasta ahora– preside en el Congreso de Morelos, nada menos que la Comisión de Atención a las Personas Migrantes.
Y dado a que no suele presentar iniciativas de ley, no propone puntos de acuerdo, no hace declaraciones periodísticas ni manifiesta posturas ante temas de coyuntura, que apuntalen la posición de su partido o acompañen la tónica de los gobiernos estatal y federal, mucho menos hace posicionamientos acordes con la ideología del partido que supuestamente representa, y con excepción de la asistencia a uno que otro acto oficial, la difusión de textos de opinión sobre el tema de los “migrantes mexicanos en Estados Unidos”, mediante los cauces institucionales de Comunicación Social del Poder Legislativo, es su exclusiva actividad como diputada, aunque esa no sea la labor propia de su encomienda constitucional.
Tampoco se le conoce alguna acción directa para atender a las personas migrantes, como lo mandata la comisión parlamentaria que preside.
Porque, como es de sobra sabido, ella no fue electa para distribuir artículos de opinión, que nada aportan ni proponen, por cierto, sino para legislar en favor de sus representados, adicionalmente de gestionar, debatir, reformar o proponer acciones de beneficio para el pueblo; por eso es representante popular.
Es Nayla Carolina Ruíz Rodríguez, diputada de Morena ante la LVI Legislatura del Congreso de Morelos, por el VII distrito local, con sede en Cuautla, posición que ganó gracias a la ola guinda, liderada por Claudia Sheimbaum y Andrés Manuel López Obrador, quien aún desde la presidencia de la república pidió ejecutar el “Plan C” (votar por ese partido para todos los cargos en juego en la elección constitucional de 2024). Y, claro, también triunfó gracias a Raúl Tadeo Nava, su gran protector.
Fue así como, inexplicablemente, ganó una candidata desconocida, sin militancia partidista y sin trayectoria política ni social. Ella nunca fue regidora, ayudante municipal, delegada, líder sindical, vaya, ni jefa de manzana ha sido.
La única cualidad para obtener la candidatura y el cargo constitucional es haber sido empleada de mucha confianza en las escuelas de nivel medio superior y superior de Raúl Tadeo Nava, el exdiputado local y exalcalde perredista de Cuautla, que hace cinco meses fue exhibido en un video viralizado en redes sociales por aparecer sentado a un lado de Júpiter Araujo Bernard, presunto líder del Cártel de Sinaloa en la zona, en una reunión en la que también aparecen los actuales presidentes municipales de esa demarcación, Jesús Corona Damián y de Atlatlahucan, Agustín Toledano Amaro.
El videograbado encuentro con el supuesto jefe de un grupo delincuencial, según aclararon las autoridades de Seguridad Pública de Morelos, se desarrolló durante la campaña electoral de 2024, casi un año antes de que sea difundido masivamente, primero, con la imagen de Tadeo Nava difusa, por lo que no se percibía su identidad, hasta que posteriormente se conoció sin las distorsiones aplicadas al material gráfico, lo que permitió ubicar al personaje que parecía coordinar el encuentro entre sus colegas políticos y los hombres fuertemente armados, que a decir de las fuerzas de seguridad, son supuestos integrantes de la delincuencia organizada. De la ubicación física de Tadeo en la junta, se desprende el papel que pudo tener en la sesión, al estar sentado entre el supuesto líder delincuencial y el entonces candidato para presidir Cuautla, Jesús Corona, a su vez, sentado junto a Toledano Amaro.
¿A qué fue Tadeo a esa reunión si no era candidato en esa elección? Aunque el no contendía directamente, impulsaba a Nayla Carolina Ruíz, su paisana, su alumna, su exempleada de la mayor confianza y a la que él hizo candidata por Morena a diputada local por el terrunio de ambos. Y él tenía, claro, aspiraciones a presidir el partido guinda, una vez que concluyera el proceso electoral y que asumieran las autoridades ganadoras.
Muchos de los que lo apoyaban para dirigente partidista, los consejeros estatales de Morena como Rafael Reyes Reyes y su cuñado David Ortiz, hoy fingen que no ha pasado nada, pero también hay videos de ellos en actos muy concurridos y sospechosamente pagados con recursos del municipio de Jiutepec que esos dos presidieron, en el que ambos parientes impulsan con vehemencia la candidatura de Raúl Tadeo Nava para dirigir el partido fundado por AMLO y cuyo slogan reza el principio de “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo”, aunque pareciera que el de “no delinquir” se hubiera omitido exprofeso para este tipo de personajes.
A todo esto, y paradójicamente, Tadeo Nava es propietario de dos instituciones educativas, donde se forman jóvenes, en la multicitada heroica e histórica ciudad del oriente morelense (hasta la fecha no se sabe que dichos establecimientos hayan sido clausurados, aunque su dueño se reúna con presuntos jefes de la mafia).
También, el propio Tadeo era director del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Gobierno de Morelos (Cecyte), cargo del que fue removido, en marzo de este año, en medio del escándalo por la divulgación del video de la “narco reunión”.
Al mismo tiempo y en tal contexto, el cuautlense promovió un amparo indirecto contra actos privativos de la libertad, órdenes de aprehensión, captura, detención, búsqueda, localización, presentación, comparecencia o cualquier otra.
Según su propio curriculum, publicado por el organismo Morelos Rinde Cuentas, Nayla Carolina estudió Licenciatura en Educación, en la Escuela Superior de Cuautla, propiedad de Tadeo. De recién egresada, fue contratada de inmediato para trabajar en esas escuelas y hasta dirigió esas empresas educativas del político cuautlense, su protector.
“Durante el periodo de 2013 a la fecha, me he desarrollado profesionalmente en la institución Educativa Centro Educativo Sofista (también propiedad de Tadeo Nava) y Escuela Superior de Cuautla, instituciones de educación media superior y superior en el municipio de Cuautla, Morelos”, dice ella misma en su perfil de “trayectoria” profesional.
“Desde 2018, desempeño la dirección administrativa de la institución y en 2022 también se me asignó como directora general adjunta del Centro educativo Sofista y escuela Superior de Cuautla”, finaliza en primera persona, lo que constituye toda su experiencia laboral.
Si la diputada no legisla, no gestiona apoyos para el grupo vulnerable que debe ayudar y tampoco se le ve defender el proyecto de la Cuarta Transformación, ¿a qué fue a ocupar una curul en el Congreso estatal? ¿Por qué le interesaba a Tadeo apoyarla para un cargo más que a sí mismo? Porque se ve que para él no consiguió gran cosa.
Todo lo que conlleva a esas interrogantes, las fallidas actuaciones de legisladores locales y federales, la conocida imagen de corrupto del coordinador parlamentario local, Rafael Reyes y la inútil dirigencia estatal, son cuestiones que las cúpulas de Morena en el poder –las que mandan de verdad– deben revisar de manera urgente, y desmarcarse a tiempo, porque el próximo proceso electoral, aunque oficialmente empieza dentro de un año, en la práctica ya inició.


