
La preocupación de la comunidad universitaria es legítima. La desaparición de Kimberly nos duele y nos exige actuar con responsabilidad y unidad.
Condenamos cualquier tipo de violencia y cualquier intento de desestabilizar desde intereses ajenos.
Reiteramos nuestra solidaridad con la UAEM y la familia y compañeros de Kimberly. Su búsqueda es y seguirá siendo una prioridad.