
Por Silvia Venegas
Cuernavaca, Morelos; 7 de noviembre de 2013. La Diócesis de Cuernavaca defendió a las tres religiosas denunciadas por presunto fraude, desvíos de recursos y abuso de confianza, al asegurar que no hay nada justificable y que ellas ofrecieron un servicio y tuvieron una remuneración.
Lo anterior, tras conocer de una denuncia por fraude y/o abuso de confianza en contra de tres religiosas que, se presume, desviaron recursos para su beneficio personal y que interpuso el apoderado legal de la asociación civil Servicios de Misericordia de Pobreza Extrema.
El pasado 23 de septiembre del 2013 se presentó una denuncia en contra de las religiosas Nohemi “N”, Mireya “N” y Angélica María “N”. Las tres religiosas son acusadas por el probable delito de fraude y abuso de confianza, según consta en la carpeta de investigación con el numeral SC01/10731/2013.
De acuerdo con el argumento jurídico, las madres fueron asignadas a la asociación cuyo objetivo es brindar auxilio a las mujeres que sufren de violencia y a los niños de la calle.
Sin embargo, existen indicios de que las religiosas han violado los preceptos legales al gozar de diversos privilegios al beneficiarse de los recursos. Uno de ellos es la adquisición de un auto Volkswaguen Golf, modelo 2013, color plata Egipto que compraron a la empresa Automotriz de Morelos S. A. de C. V., ubicado en la avenida Morelos Sur de la colonia Las Palmas. Las religiosas utilizaron dicho auto para viajar y pasar algunos días en el puerto de Acapulco, Guerrero.
El sacerdote Álvaro Masis Solano, sacerdote perteneciente a la Diócesis de Cuernavaca dijo: “están integradas en la diócesis, no tiene nada que ver con limosnas y no hay más casos en relación, no permitiremos esto, tenemos un obispo dispuesto a intervenir en la vida de religiosos con la autoridad que tiene con la caridad cristiana. La iglesia tiene una administración segura y controlada, hay una economía diocesana y se maneja con contadores”.
El sacerdote comentó que no es seguro que las religiosas hayan hecho tal acto porque la iglesia tiene los medios para conocer si un religioso o sacerdote actúa de manera irregular.
