Ciberacoso, pesado lastre para los jóvenes

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Por Chris Nicolás

Wendy es una joven de 24 años y  hace siete fue víctima de violencia y ciberbullying por practicar lo que ahora se conoce como “sexting”. Su vida dio un giro de 180 grados y tuvo la necesidad de alejarse de la sociedad por más de 20 meses, tiempo en el que estuvo sumergida en depresión.

De acuerdo a la Policía Cibernética del Distrito Federal, el ciberbullying es el acoso psicológico entre menores con el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, como son las redes sociales y los “dispositivos inteligentes”.Esto podría provocar que los menores sean afectados tanto en su desarrollo escolar, físico, psicológico y social.

En tanto, el “sexting” –según publicaciones internacionales en los medios de comunicación– se registró por primera vez en Estados Unidos en 2005, cuando se puso de moda el envío de fotografías y videos con contenido erótico, a través de las redes sociales y celulares.

Wendy desconocía que estas prácticas estaban de moda, incluso la mayoría de fotografías y videos fueron tomados y enviados por la presión de su ex novio, quien la  chantajeaba psicológicamente, para obtener estos contenidos.

Relata a Conurbados, cómo fue su caso hace casi siete años cuando, por miedo e ignorancia, prefirió permanecer callada y soportar las burlas y acoso de sus compañeros de  preparatoria.

Primero–narra– me pedía fotos en ropa interior, desnuda o cuando salía de bañarme. Aunque yo no quería, me decía que eran sólo para él y me chantajeaba diciendo que si no lo quería; por lo que siempre terminaba enviándole las fotos.

Señala que meses después pasaron del envío de fotografías a la grabación de videos mientras sostenían relaciones sexuales; “al inicio solo eran grabaciones normales, después me forzaba a tener prácticas sexuales salvajes y ofensivas”, lamenta la joven.

Para Wendy, era normal; ella venía de una familia en donde el hombre era quien mandaba y las mujeres tenían el papel de amas de casa sumisas, que jamás tenían el derecho a opinar ni a quejarse de ninguna situación. Así que no le resultaba nada extraño que su novio –cinco años mayor– la chantajeara o la obligara a hacer cosas que ella nunca quiso y que por ignorancia realizó.

Pero el verdadero infierno de la joven comenzó dos años después, cuando “terminó” oficialmente con él y después de tres meses empezó a salir con un muchacho de su edad, que llegó a vivir al mismo edificio que ella.

Héctor, su ex novio, fue entonces a la preparatoria en donde ella estudiaba y como tenía algunos conocidos, les envió vía bluetooth algunas fotos de Wendy; primero en toples, después desnuda. Las imágenes comenzaron a circular en los celulares de los jóvenes de la escuela y los acosos no se hicieron esperar.

Soportó un semestre entero la situación; al inicio los ignoraba, pero después la fama de “chica mala” ya se había conocido en el turno matutino y vespertino;por lo que decidió darse de baja.

Cuando los papás de Wendy conocieron el caso, su padre también la maltrató física y psicológicamente, por lo que cayó en depresión. Sin embargo nunca denunciaron el caso ni confrontaron a Héctor para exigir un alto a sus abusos.

Después de seis meses, cuando creyó que ya todo había pasado, ingresó a una escuela particular y comenzó a salir con nuevos amigos, quienes no conocían su situación; pero nunca se imaginó que su infierno aún no acababa.

Lleno de rabia y cegado por los celos, Héctor volvió con sus agravios. Los videos que en algún momento grabaron, los subió a páginas pornográficas; los distribuyó por redes sociales y lograron que durante dos años, la joven de entonces 17, se sumergiera en una larga depresión.

“Prácticamente se destruyó mi vida, mi integridad. No pude darme cuenta que el amor que yo sentía no era más que obsesión o costumbre que se estancaron en una relación dañina para ambos”, señala.

Acciones legales para el castigo

Aunque Wendy no lo sabía, existe la posibilidad de tomar acciones legales al respecto, ya que en su caso, se tendría que hacer la reparación del daño ocasionado a la joven. Sin embargo, por miedo a represalias o a más perjuicios a su persona, ella prefirió no denunciar los hechos.

El abogado y director de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado (UAEM), Raúl Vergara Mireles, indica que este tipo de conductas pueden ser sancionadas si el agraviado presenta una denuncia ante las instancias correspondientes, además de que los contenidos fotográficos y de video pueden ser eliminados de la red por órdenes de un juez.

Para comenzar, aclara, hay que tomar en cuenta la generalidad del delito ya que existen dos formas en las que se pueden aplicar las sanciones. Este tipode acciones generalmente se registran en los jóvenes menores de edad, entonces es de esta manera como serán “juzgados”.

“Los menores de edad no cometen delitos, comenten faltas administrativas y no son imputables; es decir que no son responsables de los actos que hacen, los responsables son su padres. Pero  esto no los exenta de que puedan ser sujetos de una recomendación de una orden que emita un órgano jurisdiccional; en este caso es el tribunal para jóvenes para que no vuelvan a cometer estos hechos.

“Hablo en español: un adulto va a un juez penal para que sea castigado, si es un menor,  va a un tribunal especial para jóvenes y también hay sanción en el centro de reinserción; obvio no como adultos, sino como menores, insisto”, explica el licenciado en Derecho.

Aunque el ciberbullying no está tipificado como delito en Morelos, sí existen tres tipos de medidas para sancionar estas acciones: penal, civil y administrativamente.

En materia administrativa, se puede conseguir la orden de bloquear la página o los contenidos que perjudican la integridad del agraviado. En cuestión penal,  mediante la denuncia se puede castigar ya sea con una sanción económica o corporal con cárcel por los delitos de difamación, acoso y extorsión. Mientras que un juez civil puede ordenar la reparación económica por el daño a la víctima.

“Aunque no es nuevo este tema del acoso cibernético, hasta a penas comienzan a surgir las denuncias y a hacerse públicos los casos, por lo que se tiene que hacer una actualización de las leyes para considerar estas nuevas faltas en los códigos penales y civiles”, precisa.

Comisión de Derechos Humanos del Estado en alerta

La titular de la Comisión de Derechos Humanos, Lucero Benítez Villaseñor, informaque de2012 a la fecha se registraron siete casos de ciberbullying. La mayoría se trata de niñas y jóvenes que fueron víctimas de “sexting” y que sin su autorización fueron publicadas fotos con contenido erótico, mientras que  el resto se trata de peleas entre alumnos, que se subieron a la red, pero que igualmente son calificadas como acoso cibernético.

Benítez Villaseñor recomendó a las jovencitas no accedan afotografiarse de esa manera, ya que además de que esos contenidos pueden terminar en sitios pornográficos, “la mayoría de veces, los padres son extorsionados con estos contenidos”, explica.

Uno de los principales casos, fue el de una joven de una escuela particular que practicó el “sexting”. Las fotografías evidenciaron su cuerpo desnudo y un desconocido chantajeó a la familia para que pagara por bajar de la red las imágenes.

“Esta situación fue muy difícil porque los papás, por miedo a que su hija fuera acosada y desacreditada por los compañeros de su escuela, no denunciaron el caso a la Fiscalía y no se le pudo dar un correcto seguimiento para que el agresor fuera castigado”, apuntala entrevistada.

Dice que, aunque la comisión de Derechos Humanos lo reporte a la Fiscalía, si los padres de familia no lo denuncian formalmente, la Fiscalía no tiene los elementos para darle continuidad o un seguimiento a esas carpetas y, por tanto, se van al archivo.

“Sólo se convierten en estadísticas, más que en condenas para los responsables, porque tienen miedo a represalias en las escuelas o a que se difame a nuestros hijos y después no puedan hacer su vida normal. Muchos de ellos por eso ocultan la información o no quieren brindar sus nombres”, subraya.

Por eso señala la importancia de impulsar una ley que esté bien reglamentada  para poder hacer responsables de la comisión de ese delito a los que suben ese tipo de imágenes, incluso para los maestros y niños que propicien, generen  o toleren en las escuelas el bullying en todas sus formas.

La denuncia, un deber

“El  ciberbullying  es un fenómeno que se da a través de redes sociales, correos, páginas y chats. Se pueden reconocer, al menos, 3 participantes: agresor, víctima y espectador; por tal motivo es importante no alentar este tipo de conductas.Como espectadores tenemos el deber de denunciar y no apoyar este tipo de actos”.

La presidenta de la CDHEM recomendó reforzar los valores al interior del núcleo familiar, para  contribuir  a eliminar comportamientos antisociales que tienen consecuencias graves y que puedan derivar en actos delictivos. Por ello emitió las siguientes recomendaciones:

  • Monitorear frecuentemente el contenido de las publicaciones que hacen los menores en las redes sociales.
  • Instruir a los niños y adolescentes en el sentido de no compartir información, confidencial como son números  telefónicos, dirección, institución educativa a la que asisten y no alardear sobre bienes materiales.
  • No compartir fotografías con uniforme, ni que muestren ubicación de su domicilio, instituciones o centros de reunión que frecuentan.
  • No aceptar solicitudes de  amistad de gente que no conozcan.
  • Compartir contenido sólo con amigos que conozcan en persona.
  • Hacer uso de los mecanismos de denuncia y bloqueo que las mismas redes sociales brindan a fin de reportar conductas inadecuadas de usuarios en contra de los menores, de esa manera la posibilidad de contacto será mínimo.
  • De igual forma es recomendable establecer reglas en el hogar sobre  horarios del uso del internet y  programar bloqueos  de acceso a páginas no aptas para menores de edad.